INTRODUCCIÓN
El plasma rico en plaquetas (PRP) es un producto biológico autólogo cada vez más utilizado en dermatología estética debido a sus propiedades regenerativas. Derivado de la propia sangre del paciente, el PRP contiene una alta concentración de plaquetas y factores de crecimiento que estimulan la proliferación celular, la regeneración tisular y la neocolagénesis. Su aplicación en medicina estética ha experimentado un rápido crecimiento, especialmente en el rejuvenecimiento facial, la alopecia androgenética y el tratamiento de cicatrices atróficas.1,2,3
El mecanismo de acción implica la liberación de proteínas bioactivas como el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF), el factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y el factor de crecimiento epidérmico (EGF), que contribuyen a la reparación tisular y la angiogénesis.4,5 Estudios clínicos han demostrado mejoras en la elasticidad, textura, pigmentación y volumen dérmico de la piel después del tratamiento con PRP, especialmente en protocolos de rejuvenecimiento facial.6,7 En la alopecia androgenética, el PRP se ha asociado con una mayor densidad y grosor del cabello, posiblemente al extender la fase anágena y promover la proliferación de células foliculares.8,9,10
A pesar de los resultados prometedores, la variabilidad en los métodos de preparación, las concentraciones plaquetarias, las técnicas de aplicación y la frecuencia del tratamiento dificulta la interpretación de los resultados entre estudios.11,12 Además, no se ha establecido un consenso sobre los protocolos de tratamiento óptimos, lo que dificulta la generalización de los hallazgos.
Aunque existen revisiones sistemáticas sobre el PRP, pocas se centran exclusivamente en intervenciones estéticas no quirúrgicas y muchas carecen de síntesis cuantitativa o datos actualizados. Por lo tanto, este estudio busca evaluar la eficacia clínica y la seguridad del PRP en el rejuvenecimiento facial, el tratamiento de la alopecia y la remodelación de cicatrices mediante una revisión sistemática y un metaanálisis de ensayos clínicos recientes.
MATERIALES Y MÉTODO
Esta revisión sistemática y metaanálisis se realizó de acuerdo con las pautas PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses) y se registró en la base de datos PROSPERO (CRD420251038429).
Se incluyeron ensayos controlados aleatorizados (ECA), estudios cuasiexperimentales y estudios observacionales controlados que investigaron el PRP para indicaciones estéticas no quirúrgicas en adultos (≥18 años). Se consideraron elegibles las intervenciones con PRP para el rejuvenecimiento facial, la alopecia (androgenética o areata) y el tratamiento de cicatrices. Se excluyeron los estudios in vitro, en animales, las revisiones sistemáticas, los metaanálisis y las aplicaciones no estéticas.
Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en PubMed, Scopus, Web of Science, SciELO y Google Académico de estudios publicados entre 2014 y 2025. Los términos de búsqueda incluyeron: ("plasma rico en plaquetas" O "PRP") Y ("medicina estética" O "rejuvenecimiento facial" O "alopecia" O "tratamiento de cicatrices" O "procedimientos cosméticos") Y ("ensayo controlado aleatorizado" O "estudio clínico" O "estudio intervencionista") NO ("revisión" O "metaanálisis" O "animal" O "in vitro"). Se identificaron estudios adicionales mediante una búsqueda manual de referencias.
La selección de los estudios se realizó mediante la herramienta Rayyan QCRI. Dos revisores examinaron de forma independiente los títulos y resúmenes, y posteriormente realizaron una evaluación del texto completo. Las discrepancias se resolvieron mediante discusión o consulta con un tercer revisor.
La extracción de datos se realizó de forma independiente mediante una hoja de cálculo predefinida. Los datos recopilados incluyeron: diseño del estudio, tamaño de la muestra, características de la población, detalles de la intervención, comparador, medidas de resultado, duración del seguimiento y hallazgos clave.
Se utilizó la herramienta Cochrane RoB 2.0 para evaluar el riesgo de sesgo en ECA, y la Escala de Newcastle-Ottawa para los estudios observacionales. Cuando los datos fueron suficientemente homogéneos, se realizó un metanálisis con RevMan y JASP. Los resultados continuos se agruparon mediante diferencias de medias estandarizadas (DME) con intervalos de confianza (IC) del 95%. La heterogeneidad se evaluó mediante el estadístico I², con modelos de efectos fijos aplicados para I² < 50%. Los diagramas de bosque se generaron con Python.
RESULTADOS
Se identificaron 160 registros mediante búsquedas en bases de datos. Tras eliminar 10 duplicados, se revisaron 150 títulos y resúmenes. De estos, 135 fueron excluidos por su irrelevancia, quedando 15 artículos para la revisión completa. Once artículos fueron excluidos por no cumplir los criterios de inclusión, lo que resultó en la inclusión de cuatro ensayos controlados aleatorizados (ECA) en la síntesis final.
Los estudios incluidos evaluaron el PRP para la alopecia androgenética,6,9 el rejuvenecimiento facial12 y la alopecia areata.13 El tamaño de la muestra varió de 19 a 376 participantes, con una duración del seguimiento de 3 a 24 semanas. Tres estudios utilizaron placebo o solución salina como control, y uno comparó el PRP con minoxidil al 5%. Los resultados principales incluyeron cambios en la densidad capilar, el grosor del cuero cabelludo y la mejora, según los pacientes, en la textura de la piel y la reducción de arrugas.
En la alopecia androgenética, Chuah et al.6 informaron un aumento significativo en la densidad capilar (diferencia media: 26,4 ± 6,2 unidades/cm²; p < 0,001) en el grupo tratado con PRP en comparación con el grupo tratado con solución salina. Alves y Grimalt9 observaron una tendencia similar con una diferencia media de 24,5 ± 7,0 unidades/cm². Gentile P, Garcovich S et al.12 encontraron una mejora subjetiva de hasta un 35% en la textura facial entre los pacientes tratados con PRP; sin embargo, los dermatólogos ciegos no observaron cambios estadísticamente significativos. Ghafoor et al.8 no encontraron diferencias significativas entre PRP y minoxidil en la alopecia areata, a pesar de la mejoría clínica en ambos grupos (Tabla 1).
Tabla 1. Resumen de los estudios incluidos que evalúan el PRP en procedimientos estéticos no quirúrgicos
Se realizó un metanálisis con un modelo de efectos fijos debido a la baja heterogeneidad (I² = 23%, p = 0,27). La diferencia de medias estandarizada (DME) agrupada fue de 1,17 (IC del 95%: 0,51-1,84), lo que favoreció al PRP frente al control (p < 0,001). No se reportaron eventos adversos graves en ninguno de los ensayos incluidos. La calidad metodológica fue moderada-alta en todos los estudios (Figura 1).
DISCUSIÓN
Esta revisión sistemática y metaanálisis aportan evidencia sólida que respalda la eficacia clínica del plasma rico en plaquetas (PRP) en procedimientos estéticos no quirúrgicos, en particular en el tratamiento de la alopecia androgénica y el rejuvenecimiento facial. Tres de los cuatro ECA incluidos demostraron mejoras estadísticamente significativas en resultados estéticos clave, como la densidad capilar y la textura de la piel percibida por el paciente.6,9,12
El estudio de Chuah et al.6 destacó por su riguroso diseño y tamaño muestral adecuado, reportando un aumento sostenido en la densidad capilar a favor del PRP sobre el placebo. Estos resultados concuerdan con la justificación biológica del efecto del PRP sobre la angiogénesis folicular y la estimulación de la fase anágena.8,10 De igual manera, Alves y Grimalt9 reportaron mejoras significativas en la regeneración capilar cuando se utilizó PRP junto con tratamientos estándar como el minoxidil, lo que sugiere un potencial terapéutico sinérgico.7,10
En el rejuvenecimiento facial, el PRP produjo mejoras moderadas en la textura y las líneas de expresión según la autoevaluación del paciente,11,12 aunque estas no fueron confirmadas objetivamente por dermatólogos a ciegas. Esta discrepancia entre la satisfacción subjetiva y la puntuación dermatológica objetiva refleja una limitación común en los estudios de resultados estéticos, donde la mejora percibida por el paciente a menudo puede superar la cuantificación clínica.13
Por el contrario, la ausencia de diferencias significativas entre PRP y minoxidil al 5% en el estudio de Ghafoor et al. sobre la alopecia areata8 puede atribuirse a la fisiopatología autoinmune de esta afección,9,10,11,12,13,14 que podría ser menos sensible a las terapias regenerativas y más dependiente de las intervenciones inmunomoduladoras.15,16,17,18
A pesar de los resultados favorables, se deben reconocer varias limitaciones. El reducido número de estudios incluidos y la variabilidad en los métodos de preparación de PRP, las técnicas de aplicación y las métricas de evaluación limitan la generalización de los resultados.11,15 Además, los períodos de seguimiento fueron cortos, lo que impidió evaluar la eficacia a largo plazo y la durabilidad de los efectos del tratamiento.17,18
Las investigaciones futuras deberían centrarse en la estandarización de los protocolos de PRP y en el empleo de herramientas de evaluación estética objetivas y validadas. Es fundamental realizar ECA multicéntricos de mayor tamaño con un seguimiento más prolongado para confirmar y ampliar estos hallazgos.
En general, el PRP parece ser una modalidad terapéutica prometedora, segura y bien tolerada en medicina estética. Cuando se usa adecuadamente, puede mejorar los resultados en pacientes que buscan intervenciones no quirúrgicas para la caída del cabello y el envejecimiento facial.















