INTRODUCCIÓN
La violencia de género constituye un fenómeno que, aunque atraviesa la historia de las mujeres desde tiempos remotos, recién en la actualidad logró instalarse de manera contundente en la agenda mediática(1). Según Naciones Unidas, la violencia contra la mujer comprende «todo acto de violencia de género que cause, o pueda causar, daño físico, sexual o psicológico»(2). La OMS describe la violencia de pareja como un delito oculto y un tema prioritario para los profesionales de la salud(3).
Casi un tercio (27%) de las mujeres de 15 a 49 años en el mundo reportó haber sufrido violencia física y/o sexual de su pareja íntima. García Moreno et al., en una publicación de la OMS, señalan que este fenómeno atraviesa todos los ámbitos sociales. Aunque algunas mujeres ejercen violencia en sus relaciones, suele tratarse de actos en defensa propia(4).
La violencia impacta negativamente en la salud mental, física, sexual y reproductiva de las mujeres. Al ser prevenible, el sector sanitario cumple un rol clave al brindar atención integral y facilitar la derivación a otros servicios de apoyo(2,5). Estudios de referencia señalan que las mujeres maltratadas por sus parejas íntimas presentan principalmente estrés postraumático, depresión, síntomas somáticos y ansiedad(5,6,7).
En Paraguay, 8 de cada 10 mujeres de 18 años y más declaró haber sufrido alguna forma de violencia al menos una vez en la vida, según la ENSIMUP 2021(8).
En todo el mundo, y particularmente en América Latina, los agresores más frecuentes en la violencia contra la mujer siguen siendo los compañeros o excompañeros íntimos masculinos(2,3,8,9).
MATERIALES Y MÉTODOS
El estudio es descriptivo, de corte transversal con muestreo no probabilístico, consecutivo. Se realizó en el Servicio Ambulatorio de la Cátedra de Psiquiatría del Hospital de Clínicas en la Ciudad de San Lorenzo del Departamento Central. La muestra se obtuvo de una población de 1000 pacientes (340 hombres y 660 mujeres). De este total, se seleccionó a 361 mujeres con pareja, que se encontraban en contexto de violencia de pareja íntima.
El instrumento fue autoadministrado, previa firma de un consentimiento informado. Para medir las diferentes formas de violencia se utilizó la Escala de Gelles y Strauss(10) validada en estudios anteriores y ampliamente utilizada en la investigación internacional sobre violencia de pareja(9,11). La escala mide el rango entre el empleo de la discusión racional y el consenso hasta el uso de la fuerza física más extrema. Se optó por una dicotomización de las respuestas (ocurre/no ocurre). La decisión de dicotomizar la escala CTS responde a una necesidad metodológica y ética de visibilizar con mayor claridad la presencia de situaciones de violencia(12-13).
Los datos fueron procesados con el software STATA versión 17, aplicando análisis descriptivos de frecuencias y porcentajes.
La investigación fue aprobada por el comité de ética de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción. Se respetaron los principios de la Declaración de Helsinki, garantizando la protección de las participantes, así como el anonimato y la confidencialidad de la información.
RESULTADOS
Se incluyeron en el estudio 361 mujeres. Las características demográficas se presentan en la Tabla 1.
Tabla 1. Características sociodemográficas de mujeres en contexto de violencia de pareja íntima. n=361
| Características sociodemográficas | n | % |
|---|---|---|
| Edad por rango (n=354) | ||
| Hasta 20 años | 20 | 5,6 |
| 21 a 30 años | 91 | 25,7 |
| 31 a 40 años | 88 | 25,0 |
| 41 a 50 años | 71 | 20,1 |
| 51 a 60 años | 55 | 15,5 |
| Más de 60 años | 29 | 8,1 |
| Estado civil (n=368) | ||
| Soltera | 140 | 38,0 |
| Casada | 117 | 31,8 |
| Conviviendo | 59 | 16,0 |
| Separada | 40 | 11,0 |
| Viuda | 12 | 3,2 |
| Nivel educativo (n=339) | ||
| Post Grado/universitario | 130 | 38,4 |
| Secundario/Técnico | 144 | 42,5 |
| Analfabeto/Primario | 65 | 19,1 |
En la población estudiada (n=361), el 88,6% de las mujeres reportó haber recibido violencia de su pareja íntima, predominando las formas psicológicas (40,6%) y la combinación de violencia psicológica y física (45,0%). Frente a estas agresiones, el 78,1% respondió también con violencia. Finalmente, se identificó un 11,4% que ejerció violencia de manera unilateral, mayormente psicológica (68,3%). Tabla 2.
Tabla 2. Población de mujeres en contexto de violencia de pareja íntima. n=361
| Contexto de violencia | n (%) |
|---|---|
| Recibió violencia de la pareja | 320 (88,6) |
| Psicológica y Física | 162 (45,0) |
| Psicológica | 147 (40,6) |
| Física | 11 (3,0) |
| Respondió con violencia | 250 (78,1) |
| Psicológica y Física | 118 (47,2) |
| Violencia Psicológica | 121 (48,4) |
| Violencia Física | 11 (4,4) |
| No respondió con violencia | 70 (21,8) |
| Ejercieron violencia unilateral | 41 (11,4%) |
| Ejercieron violencia psicológica | 28 (68,3) |
| Ejercieron violencia psicológica y física | 10 (24,4) |
| Ejercieron violencia física | 3 (7,3) |
La Tabla 3 muestra la distribución del tipo de violencia recibida por las mujeres y las formas de respuesta que desplegaron. Entre quienes sufrieron violencia psicológica y física combinada, 56,8% respondió con ambos tipos de violencia, mientras que un 15,4% no respondió con violencia.
Tabla 3. Respuestas de mujeres víctimas de violencia de pareja íntima. n=320
| Recibieron Violencia de Pareja (n=320) | Respondieron con violencia psicológica y física (n=118) | Respondieron con violencia psicológica (n=121) | Respondieron con violencia física (n=11) | No respondieron con violencia (n=70) |
|---|---|---|---|---|
| Psicológica y física | 92 (56,8) | 38 (23,5) | 7 (4,3) | 25 (15,4) |
| Psicológica | 20 (13,6) | 81 (55,1) | 4 (2,7) | 42 (28,6) |
| Física | 6 (54,5) | 2 (18,2) | - | 3 (27,3) |
La Tabla 4 muestra que los diagnósticos más frecuentes en la población total (n=361) son los trastornos de ansiedad y no específicos (37,9%). Los trastornos de personalidad (8,9%) se concentraron en quienes respondieron con violencia (13,6%). Esquizofrenia y trastornos delirantes (6,4%), más frecuentes en quienes no respondieron con violencia (10,0%) y en quienes ejercieron violencia unilateral (9,8%).
Tabla 4. Trastornos mentales y dinámicas de respuesta a la violencia en mujeres. n=361
| Diagnóstico | Total n (%) | Respondieron con violencia (n=250) n (%) | No respondieron con violencia (n=70) n (%) | Ejerció violencia en forma unilateral (n=41) n (%) |
|---|---|---|---|---|
| Trastorno de ansiedad y no específicos | 137 (37,9) | 98 (39,2) | 29 (41,4) | 16 (39,0) |
| Trastornos del humor | 117 (32,4) | 74 (29,6) | 22 (31,4) | 13 (31,6) |
| Trastornos de la personalidad y del comportamiento del adulto | 32 (8,9) | 34 (13,6) | - | 4 (9,8) |
| Esquizofrenia, trastornos esquizotípicos y trastornos de ideas delirantes | 23 (6,4) | 11 (4,4) | 7 (10,0) | 4 (9,8) |
| Factores que influyen en el estado de salud y en el contacto con los servicios de salud | 12 (3,3) | 10 (4,0) | 2 (2,9) | - |
| Otros trastornos | 22 (6,1) | 3 (1,2) | 7 (10,0) | - |
| Sin DX y aplazado | 18 (5,0) | 20 (8,0) | 3 (4,3) | 4 (9,7) |
DISCUSIÓN
En el presente estudio con población que recibió atención en salud mental, 9 de cada 10 mujeres fue víctima de violencia de parte de la pareja íntima. Esta violencia continúa siendo una de las formas más prevalentes de violencia contra la mujer en América Latina y el mundo(2,3,9,12). Aunque algunos estudios reconocen que también afecta a hombres, su incidencia sigue siendo minoritaria(14). Los hombres suelen ser víctimas de agresiones por parte de desconocidos o conocidos, no de sus parejas íntimas(3). Sanmartín Esplugues(15) y otros autores(16-17) destacan que la violencia se enmarca en relaciones asimétricas de poder, donde el control patriarcal impulsa la subordinación femenina.
La violencia psicológica encontrada en el estudio fue cercana a la mitad de la población estudiada, cifra cercana a resultados de la encuesta de ENSIMUP 2021(8) realizada en Paraguay donde el 49,5% de las mujeres reportó violencia psicológica.
Al mismo tiempo, los hallazgos del presente estudio dan cuenta que cerca de 80% de la población estudiada reaccionó a la violencia de pareja. Autores como Santana(17) subrayaron la necesidad de interpretar las respuestas defensivas como actos de resistencia y supervivencia. Los hallazgos de Santana Hernández(17) basados en sentencias judiciales, evidenciaron que muchas mujeres intentan defenderse activamente. Rajah y Osborn(18), quienes analizaron 74 estudios, concluyeron que la resistencia femenina ha sido poco visibilizada en la literatura. Coincidiendo con el presente estudio, Bahrami et al(19), mostraron que las mujeres víctimas de violencia doméstica adoptan diversas estrategias de afrontamiento.
El afrontamiento con violencia física fue otro hallazgo del estudio. Gondolf(20) documentó que algunas mujeres utilizaron tácticas físicas en relaciones marcadas por abuso, alcoholismo y desequilibrio de poder, interpretándolas como formas de resistencia defensiva. Sobre las respuestas defensivas de las mujeres, numerosos autores reafirman que estas acciones deben entenderse como "resistencia violenta", no como violencia simétrica(21). Se ha planteado que la separación de una pareja abusiva constituye un proceso multifactorial y dinámico, más cercano a la noción de resistencia que a la violencia simétrica(22). En concordancia con organismos internacionales, la violencia ejercida por mujeres hacia sus parejas masculinas es mínima(3).
Una proporción de mujeres del estudio no reaccionó o respondió a la violencia. Bahrami et al.(19) mostraron que la falta de respuesta —expresada en silencio o tolerancia— constituye una de las formas de afrontamiento que las mujeres utilizan frente a la violencia. Para otros autores, la falta de respuestas de las mujeres a la violencia de pareja puede interpretarse como estrategias de apaciguamiento(18,23,24,25). Algunas sobrevivientes no reconocen el abuso, lo que dificulta el abandono de la relación(11). García Moreno et al.(4) señalaron que muchas mujeres no abandonan relaciones violentas por miedo, falta de apoyo o dependencia económica. Normas y estereotipos de género y legislaciones basadas en estereotipos agravan esta situación(12).
Los trastornos de ansiedad y del humor concentraron más del 70% de los diagnósticos(26). Los trastornos de personalidad se encontraron con más prevalencia en quienes reaccionaron con resistencia violenta. La bibliografía precedente destaca la presencia de este trastorno en perpetradores masculinos principalmente, en contextos de pareja y fuera de ellos(4,27). Al comparar los hallazgos con el estudio de O'Higgins et al.(26) realizado en población adulta mayor en Paraguay, la mayor prevalencia se encontró entre los trastornos del humor y en segundo lugar, los de ansiedad.














