INTRODUCCIÓN
La toxoplasmosis es una infección parasitaria causada por Toxoplasma gondii (T. gondii), un protozoo intracelular ampliamente distribuido geográficamente a nivel mundial. Este parásito puede infectar a una variedad de animales y seres humanos1,2. Su transmisión ocurre principalmente a través del consumo de carne cruda o insuficientemente cocida, el contacto con heces de gatos infectados o mediante la transmisión vertical durante el embarazo3. Aunque en la mayoría de los casos la infección permanece asintomática, puede ocasionar complicaciones graves en mujeres embarazadas y en personas inmunocomprometidas4,5.
Las manifestaciones clínicas de toxoplasmosis incluyen meningoencefalitis, conjuntivitis, coriorretinitis, miocarditis, neumonitis y hepatitis. En mujeres embarazadas, una infección primaria con T. gondii puede resultar en toxoplasmosis congénita, lo que ocasiona retraso en el desarrollo, ceguera, epilepsia, abortos espontáneos e incluso muerte fetal6.
La prevalencia de toxoplasmosis varía considerablemente entre diferentes regiones debido a factores climáticos, culturales y hábitos alimenticios7. En mujeres, la infección es de especial importancia por el riesgo de transmisión vertical durante el embarazo8. En este contexto, la detección temprana mediante pruebas serológicas, como la determinación de IgM, IgG y la avidez de IgG, es fundamental para prevenir estas complicaciones9.
Estudios previos en Bolivia y América Latina han reportado una prevalencia elevada de toxoplasmosis en diversos grupos poblacionales. Anagua et al10, reportaron una frecuencia del 45%, mientras que Quispe et al11, identificaron un 33,1% en pacientes. Estos resultados resaltan la importancia de realizar investigaciones contextuales que permitan comprender mejor su distribución y los factores asociados a esta infección.
Este estudio tiene como objetivo determinar la seroprevalencia de Toxoplasma gondii en mujeres del municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia, y analizar los factores asociados a su infección.
METODOLOGIA
Se realizó un estudio cuantitativo, de diseño observacional, descriptivo y de corte transversal, en el municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia, durante los meses de octubre y noviembre de 2023.
La población de estudio estuvo conformada por 156 mujeres acudieron al laboratorio de análisis clínico de la carrera de Bioquímica de la Universidad Adventista de Bolivia. Se utilizó un muestreo no probabilístico de conveniencia, incluyendo a las mujeres que aceptaron participar mediante consentimiento informado.
Se extrajeron 3 mL de sangre por punción venosa y se centrifugaron a 2,500 r.p.m. durante cinco minutos para separar el suero. El suero obtenido fue transferido a tubos de microcentrífuga correctamente identificados y almacenado a -20 °C hasta su análisis. La prueba utilizada para la detección de anticuerpos IgG contra T. gondii fue la prueba de hemaglutinación indirecta (HAI TOXO POLYCHACO).
Se utilizó una dilución estándar de 50 μL de solución diluyente, 2 μL de suero y 50 μL de antígeno. Estas diluciones, permitieron identificar los sueros como positivos o negativos, los resultados fueron interpretados según el inserto.
Los resultados junto con los datos sociodemográficos, fueron registrados en un cuaderno diseñado específicamente para recopilar las variables necesarias para el presente estudio. Posteriormente, la información fue ingresada en una hoja de cálculo de Excel y analizada mediante el software estadístico SPSS versión 27.0. Se calcularon frecuencias absolutas y relativas (%), y se utilizó la prueba de Chi-cuadrado de Pearson para evaluar la relación entre la seropositividad de toxoplasmosis y las variables edad y convivencia con gatos. Se consideró un valor de p < 0,05 como estadísticamente significativo.
En el presente estudio se garantizó la confidencialidad de los datos de las participantes, cumpliendo con las normativas vigentes sobre investigación en seres humanos, y se respetaron los principios éticos fundamentales durante todo el desarrollo del estudio.
RESULTADOS
En la Tabla 1, se observa que, de un total de 156 mujeres del, 66 (42,3 %) presentaron anticuerpos IgG positivos para T. gondii.
Tabla 1. Frecuencia de seropositividad IgG para T. gondii en mujeres del municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia.
| Anticuerpos IgG contra Toxoplasma gondii | n (%) |
|---|---|
| Positivos | 66 (42,3) |
| Negativos | 90 (57,7) |
| Total | 156 (100,0) |
En la Tabla 2, se muestra la distribución de la seropositividad IgG frente a T. gondii según rango etario. El rango etario de 18 a 30 años concentra la mayor cantidad de casos positivos (27 mujeres), seguido por los rangos de 31 a 40 años (12 casos) y 41 a 50 años (10 casos) comparado con los rangos etarios de mayor edad (51-60, 61-70, 71-80 y 81-90 años) pero sin diferencia significativa (valor de p = 0,340).
Tabla 2. Distribución de la seropositividad IgG frente a T gondii según rango etario en mujeres del municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia.
| Anticuerpos IgG contra Toxoplasma gondii | Rango etario | |||||||
| 18-30 | 31-40 | 41-50 | 51-60 | 61-70 | 71-80 | 81-90 | Total | |
| n (%) | n (%) | n (%) | n (%) | n (%) | n (%) | n (%) | n (%) | |
| Positivos | 27 (17,3) | 12 (7,7) | 10 (6,4) | 5 (3,2) | 7 (4,5) | 3 (1,9) | 2 (1,3) | 66 (42,3) |
| Negativos | 49 (31,4) | 12 (7,7) | 8 (5,1) | 10 (6,4) | 8 (5,1) | 3 (1,9) | 0 (0,0) | 90 (57,7) |
| Total | 76 (48,7) | 24 (15,4) | 18 (11,5) | 15 (9,6) | 15 (9,6) | 6 (3,8) | 2 (1,3) | 156 (100,0) |
En la Tabla 3 se observa que, de las 156 mujeres estudiadas, 66,0 % (n = 103) reportaron tener gato. Entre las mujeres con convivencia de gatos, 47 fueron seropositivas para anticuerpos IgG frente a T. gondii (30,1 %), mientras que entre las que no conviven con gatos se registraron 19 seropositivas (12,2 %), sin diferencia significativa (p = 0,241).
Tabla 3. Asociación entre la seropositividad IgG frente a T. gondii y la tenencia de gatos en mujeres del municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia.
| Anticuerpos IgG contra T. gondii | Convivencia de gatos | ||
|---|---|---|---|
| Si | No | Total | |
| n (%) | n (%) | n (%) | |
| Positivos | 47 (30,1) | 19 (12,2) | 66 (42,3) |
| Negativos | 56 (35,9) | 34 (21,8) | 90 (57,7) |
| Total | 103 (66,0) | 53 (34,0) | 156 (100,0) |
DISCUSIÓN
La seroprevalencia de anticuerpos IgG contra T. gondii encontrada en este estudio (42,3 %) se sitúa dentro del rango reportado en investigaciones previas realizadas en Bolivia. En los estudios realizados en Sucre y La Paz han reportado prevalencias de 20,7% y 33,1 % en mujeres en edad fértil y gestantes, valores que son comparables con los observados en la presente población11,12. De manera similar, la prevalencia hallada es consistente con los reportes de otros países de América del sur, como Ecuador, Argentina, Perú y Colombia, donde se describen tasas entre 10 % y 38 % en mujeres de áreas urbanas y periurbanas13. En comparación con otros estudios internacionales, el estudio realizado por Sánchez et al14 reportó prevalencia del 36,0% en mujeres jóvenes en edad fértil. Por su parte, Mihu et al15, en su investigación sobre la infecciónpor Toxoplasma gondiien mujeres en edad fértil, reportó 41% de prevalencia. En el estudio realizado por Radoi et al16, se observó una prevalencia entre el 37,81% y el 38,54%. De manera consistente, otros estudios como el de Mosawi et al17 reportaron 48,03% de prevalencia de toxoplasmosis en mujeres. Finalmente, Passos et al18 reportaron una prevalencia más elevada de 62,3%, mientras que Elemo19 reportó un 81,8% de prevalencia. Estos hallazgos reflejan la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y educación en la comunidad para reducir la transmisión de la enfermedad.
En cuanto a la distribución por edad, aunque se observó un mayor número de seropositivas en el grupo de 18 a 30 años, no se encontró asociación significativa entre edad y seropositividad (p = 0,340). Este hallazgo es consistente con otros estudios en los que no observaron diferencias significativas entre rangos etarios. Mihu et al15, reportaron que la prevalencia de toxoplasmosis aumentaba con la edad 32% en mujeres de 15 a 19 años al 62% en mujeres de 40 a 45 años. Por su parte, Radoi et al16, identificaron que el rango de edad de 31 a 35 años presentó mayor prevalencia de toxoplasmosis. De manera similar, en el estudio de Passos et al18, las mujeres menores de 25 años mostraron prevalencia del 41,0%, mientras que las mayores de 64 años alcanzaron del 74,3%. Por lo tanto, es esencial que las mujeres en edad fértil tomen precauciones preventivas y se sometan a pruebas de diagnóstico. Si bien algunos estudios internacionales describen un incremento progresivo de la seroprevalencia a medida que aumenta la edad atribuyéndolo a la acumulación de exposición a lo largo de la vida esta tendencia no siempre alcanza significancia estadística, posiblemente debido a exposiciones constantes en todas las edades o a variaciones en el tamaño muestral y la composición de las poblaciones analizadas5. En la población de Vinto, la presencia de anticuerpos en todos los rangos etarios sugiere una exposición sostenida que afecta de forma homogénea a mujeres adultas jóvenes y mayores.
Respecto a la convivencia de gatos, no hubo asociación entre la convivencia de gatos y la seropositividad en la población estudiada. Este hallazgo es congruente con literatura nacional e internacional, donde la convivencia con gatos domésticos frecuentemente no se asocia con la infección12,20. Esto puede explicarse por el hecho de que los gatos solo eliminan oocistos durante un corto periodo tras su infección primaria, y en muchos casos los gatos domésticos con acceso limitado al exterior presentan un riesgo bajo de diseminación. Diversos estudios han mostrado que otros factores, como el consumo de carne mal cocida, el contacto con tierra contaminada y la falta de medidas higiénicas en la manipulación de alimentos, constituyen vías de transmisión más relevantes12,13.
El estudio presenta algunas limitaciones, como la falta de control sobre factores de riesgo adicionales, como las prácticas alimentarias específicas o el acceso a agua potable, que podrían haber influido en la prevalencia observada. Además, el estudio se centró únicamente en la medición de anticuerpos IgG, lo que impide una distinción precisa entre infecciones recientes y pasadas, por lo que sería útil incluir otros marcadores serológicos como IgM y la avidez de IgG.
Para futuros estudios, se recomienda considerar otros factores de riesgo, como prácticas culinarias, limpieza de frutas y verduras, contacto con tierra y acceso a agua potable y utilizar pruebas adicionales como IgM y la avidez de IgG para una evaluación más completa de la infección. Finalmente, se sugiere realizar investigaciones comparativas con otras regiones de Bolivia para contextualizar mejor los hallazgos a nivel nacional.
En conclusión, la seroprevalencia de toxoplasmosis en mujeres del municipio de Vinto, Cochabamba, Bolivia, fue alta, sin embargo, no se evidenció relación entre la seroprevalencia de toxoplasmosis con los rangos etarios y la convivencia de gatos.














