INTRODUCCIÓN
En los últimos años, las conductas repetitivas orientadas al cuerpo (BFRB, del inglés Body-Focused Repetitive Behaviors) han despertado un creciente interés debido a su impacto en la calidad de vida, el bienestar psicológico y el rendimiento académico. Estas conductas incluyen trastornos como la tricotilomanía (arrancarse el cabello) y el trastorno de excoriación (rascarse la piel), que son difíciles de controlar y están asociados con altos niveles de distrés emocional y deterioro funcional1-4.
Estudios recientes han señalado que los BFRB son altamente prevalentes en poblaciones académicamente exigentes, como estudiantes de medicina, quienes enfrentan una combinación de presión académica y altos niveles de estrés5,6. La literatura señala que hasta el 33,7 % de los estudiantes de medicina a nivel mundial presenta ansiedad7. En Paraguay, un estudio reciente reportó una prevalencia del 45 % de distrés psicológico en esta población8. Estas condiciones podrían contribuir al desarrollo de los BFRB9. Además, se ha sugerido que los BFRB podrían actuar como mecanismos desadaptativos para lidiar con estados emocionales negativos, proporcionando alivio transitorio a expensas de un deterioro a largo plazo10,11.
La presión por alcanzar un alto rendimiento académico puede impactar negativamente en los hábitos de autocuidado y en la salud mental de los estudiantes de medicina. Una revisión sugiere que esta relación puede ser mediada por niveles elevados de estrés y su impacto en la actividad física, lo cual contribuye al ciclo de refuerzo de las conductas repetitivas orientadas al cuerpo12,13. En el contexto paraguayo, la investigación sobre la asociación entre la salud mental de los estudiantes de medicina y la presencia de BFRB es escasa, a pesar de las evidencias que sugieren que factores culturales y académicos específicos pueden influir en la prevalencia de estos últimos13. Este vacío de información dificulta la implementación de intervenciones efectivas y culturalmente relevantes.
El presente estudio tiene como objetivo describir las conductas repetitivas orientadas al cuerpo en estudiantes de medicina en Paraguay, explorando su asociación con factores psicológicos como la ansiedad, la depresión y el estrés. Esta investigación contribuirá a la comprensión de los BFRB en una población poco estudiada, permitiendo diseñar estrategias de apoyo que promuevan un entorno de aprendizaje más saludable y sostenible14,15.
METODOLOGÍA
Diseño y muestreo
Este estudio observacional descriptivo fue temporalmente prospectivo e involucró asociaciones transversales16. El muestreo fue no probabilístico, por conveniencia.
Participantes
Este estudio incluyó a estudiantes de medicina paraguayos, de ambos sexos. La participación fue libre y voluntaria. La recolección de datos se llevó a cabo entre septiembre y diciembre de 2024, utilizando un formulario digital que sirvió como lista de verificación.
Variables e instrumentos
Los participantes proporcionaron respuestas sobre los siguientes aspectos: sexo biológico (hombre, mujer), edad (en años completos), lugar de residencia (Asunción, Central, resto del país), presencia y gravedad de BFRB (tricotilomanía, trastorno de excoriación) y variables de salud mental (niveles de depresión, ansiedad y estrés).
Skin Picking Scale - Revised (SPS-R)
La SPS-R es una escala autoadministrada diseñada para evaluar la gravedad del trastorno de excoriación durante los 7 días previos a la evaluación. Consta de 8 ítems, cada uno puntuado de 0 a 4, lo que da como resultado una puntuación total que varía entre 0 y 32 puntos. La SPS-R explora dos dimensiones: (a) la gravedad de los síntomas (frecuencia e intensidad de la urgencia de rascarse, tiempo dedicado a esta conducta y capacidad para controlarla); y (b) el deterioro asociado (distrés emocional, evitación social y daño en la piel provocado por rascarse). Esta escala ha sido validada en español por investigadores paraguayos, determinándose un punto de corte de 7, con una sensibilidad del 75,5% y una especificidad del 81,8%17.
The Massachusetts General Hospital Hair Pulling Scale (MGH-HPS)
La MGH-HPS es una medida de 7 ítems diseñada para evaluar los síntomas de arrancarse el cabello, con puntuaciones que oscilan entre 0 y 28. Cada ítem se califica en una escala de 5 puntos, desde 0 = "sin síntomas" hasta 4 = "síntomas graves". Las puntuaciones más altas indican una mayor gravedad del comportamiento de arrancarse el cabello. La escala puede utilizarse en cada visita clínica para evaluar la mejoría de los síntomas con el tratamiento. La MGH-HPS ha demostrado buenas propiedades psicométricas en sus diversas versiones validadas. Se ha establecido un punto de corte de 9 o más para identificar casos clínicamente significativos18,19.
Depression Anxiety Stress Scale - 21 (DASS-21)
La DASS-21 es un conjunto de tres escalas de autoinforme diseñadas para medir los estados emocionales negativos de depresión, ansiedad y estrés. Cada una de las tres subescalas contiene 7 ítems, organizados de la siguiente manera: a. depresión: evalúa disforia, desesperanza, devaluación de la vida, autodesprecio, falta de interés o implicación, anhedonia e inercia; b. ansiedad: evalúa excitación autonómica, efectos musculoesqueléticos, ansiedad situacional y afecto ansioso subjetivo; y, c. estrés: evalúa la dificultad para relajarse, excitación nerviosa, facilidad para alterarse, irritabilidad, reacciones exageradas e impaciencia20,21. Las puntuaciones de cada subescala se calculan sumando las puntuaciones de los ítems correspondientes:
Depresión: ítems 3, 5, 10, 13, 16, 17 y 21.
Ansiedad: ítems 2, 4, 7, 9, 15, 19 y 20.
Estrés: ítems 1, 6, 8, 11, 12, 14 y 18.
La DASS-21 puede reportar un puntaje global de sintomatología emocional sumando las puntuaciones de todos los ítems. Se consideró la presencia de depresión, ansiedad y estrés utilizando como puntos de corte puntuaciones mayores o iguales a 5, 4 y 8, respectivamente, en cada subescala. En este estudio se utilizó la versión en español adaptada por Ruiz y colaboradores, que cuenta con excelentes propiedades psicométricas. Los valores del α de Cronbach son los siguientes: 0,92 a 0,95 para la escala total; 0,86 a 0,92 para la subescala de depresión; 0,80 a 0,87 para la subescala de ansiedad; y 0,80 a 0,86 para la subescala de estrés20,21.
Tamaño de la muestra
El tamaño de la muestra se calculó usando el software epidemiológico Epidat, versión 4.2 (desarrollado por la Organización Panamericana de la Salud, la Junta de Salud de Galicia y la Universidad CES en Colombia). Asumiendo una frecuencia esperada de trastornos mentales en estudiantes de salud de la Universidad Nacional de Asunción de 58,2%22, un nivel de confianza del 95% y una precisión del 8%, se estableció un tamaño mínimo de muestra de 147 participantes23.
Análisis de datos
Los datos fueron ingresados en una hoja de cálculo (Excel) y posteriormente analizados utilizando software estadístico, específicamente SPSS versión 29. Se realizaron análisis descriptivos considerando el tipo de variable: las variables cualitativas se representaron mediante tablas de frecuencias, mientras que las variables cuantitativas se describieron utilizando medidas de tendencia central y dispersión. Para analizar la asociación entre las variables estudiadas, se empleó la prueba de chi cuadrado, considerando un nivel de significancia del 5%.
Consideraciones éticas
El estudio fue aprobado por la Cátedra de Metodología de la Investigación I de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Filial Santa Rosa del Aguaray, Paraguay. Los datos fueron tratados con estricta confidencialidad, asegurando igualdad y justicia, en cumplimiento de los principios establecidos en la Declaración de Helsinki y en los principios fundamentales de la bioética.
Resultados
Se incluyó a 158 estudiantes de medicina con edades comprendidas entre 18 y 31 años, con una media de 22,76 ± 2,8 años. Del total, el 65,8% eran mujeres, y el 39,2% provenían del departamento de San Pedro. Las características sociodemográficas se presentan en la Tabla 1.
Con relación a la situación de salud mental de los estudiantes, el 63,3% presentó síntomas de depresión (subescala de depresión del DASS-21 ≥ 5), el 62,7% ansiedad (subescala de ansiedad del DASS-21 ≥ 4) y el 56,3% estrés (subescala de estrés del DASS-21 ≥ 8). Respecto a las conductas repetitivas orientadas al cuerpo, se encontró una frecuencia del 22,8% para el trastorno de excoriación y del 7 % para la tricotilomanía (Tabla 2).
Tabla2. Frecuencia de síntomas de salud mental y de conductas repetitivas de los estudiantes de medicina (N=158)
La depresión mostró una relación significativa con el trastorno de excoriación, aumentando 9 veces las probabilidades de presentarlo (χ² = 16,16; gl = 1; p < 0,001; OR = 9,03). De manera similar, la ansiedad se asoció con un aumento de casi 5 veces en las probabilidades de trastorno de excoriación (χ² = 10,96; gl = 1; p < 0,001; OR = 4,9), mientras que el estrés incrementó las probabilidades en 5 veces (χ² = 13,82; gl = 1; p < 0,001; OR = 5,34). Por otro lado, la tricotilomanía no mostró asociación significativa con la depresión, ansiedad ni estrés (Tabla 3).
DISCUSIÓN
Los hallazgos del estudio, que incluyó a 158 estudiantes de medicina, revelan una prevalencia preocupante de problemas de salud mental: el 63,3% presenta depresión, el 62,7% ansiedad y el 56,3% estrés. Estos resultados coinciden con la creciente literatura que indica que los estudiantes de medicina son particularmente vulnerables a trastornos de salud mental debido a las presiones inherentes a su formación académica. Por ejemplo, una revisión sistemática de Quek et al. reporta una prevalencia global de ansiedad del 33,7 % en esta población7, lo que sugiere que los problemas de salud mental identificados en nuestro estudio reflejan una tendencia global observada en contextos educativos similares.
La asociación encontrada entre la depresión y el trastorno de excoriación, donde la depresión aumenta nueve veces las probabilidades de desarrollar este trastorno (χ² = 16,16; gl = 1; p < 0,001; OR = 9,03), es particularmente relevante. Este hallazgo concuerda con la investigación de Olum et al., que señala que las altas expectativas académicas y los factores estresantes están significativamente correlacionados con la depresión en estudiantes de medicina30. Asimismo, la ansiedad se asoció con un incremento de casi cinco veces en las probabilidades de presentar trastorno de excoriación (χ² = 10,96; gl = 1; p < 0,001; OR = 4,9), mientras que el estrés aumentó estas probabilidades en cinco veces (χ² = 13,82; gl = 1; p < 0,001; OR = 5,34), reforzando la interconexión entre los problemas de salud mental, como también respaldan los hallazgos de Melese et al24.
La frecuencia del trastorno de excoriación (22,8%) y la tricotilomanía (7%) observada entre los participantes subraya la necesidad de implementar intervenciones específicas en salud mental, considerando el impacto negativo de estas condiciones en el rendimiento académico y el bienestar general de los estudiantes. Curiosamente, en este estudio no se encontró relación significativa entre la tricotilomanía y la depresión, ansiedad o estrés, lo que contrasta con los hallazgos de Mahgoub et al., quienes sugieren que los problemas de salud mental pueden manifestarse de diversas formas entre los estudiantes de medicina25. Esta ausencia de asociación podría indicar que la tricotilomanía opera de manera independiente o está influenciada por factores no considerados en el presente estudio, lo que destaca la complejidad de los trastornos de salud mental y la necesidad de futuras investigaciones.
Las características demográficas de la muestra, con una mayoría significativa de mujeres (65,8 %), también merecen atención. Estudios previos han demostrado que las estudiantes de medicina tienden a reportar niveles más elevados de estrés y ansiedad en comparación con sus colegas masculinos26, posiblemente debido a factores como expectativas sociales, roles de género y presiones adicionales en campos tradicionalmente dominados por hombres. Los hallazgos de nuestro estudio son consistentes con los de Gadi et al., quienes documentaron que las estudiantes experimentaron mayores desafíos de salud mental durante la pandemia de COVID-1927. Esto indica que la dinámica de género juega un rol crucial en el panorama de la salud mental de los estudiantes de medicina, sugiriendo la necesidad de sistemas de apoyo adaptados a las necesidades específicas de las estudiantes mujeres.
La alta prevalencia de problemas de salud mental identificada en este estudio es coherente con resultados observados en otras regiones, como Etiopía, donde Melese et al. reportaron tasas similares de malestar psicológico24. Esto evidencia que los desafíos enfrentados por los estudiantes de medicina no se limitan a contextos geográficos específicos, sino que representan un fenómeno global. Factores como la presión académica, la exposición constante al sufrimiento de los pacientes y sistemas de apoyo insuficientes son contribuyentes clave a estos problemas28. Los resultados actuales subrayan la urgencia de que las facultades de medicina implementen programas de apoyo a la salud mental que respondan a las necesidades específicas de sus estudiantes.
En cuanto a la edad de los participantes, la mayoría se encontraba entre los 21 y 25 años, una etapa frecuentemente asociada a importantes transiciones y factores estresantes. La investigación de Tondehal et al. indica que los estudiantes de medicina más jóvenes son particularmente vulnerables a problemas de salud mental debido a las exigencias de adaptación a la formación médica29. Esto resalta la importancia de intervenciones tempranas y apoyo continuo para estudiantes que inician programas médicos, ya que se encuentran en un momento crítico tanto en su vida personal como académica.
En términos de rendimiento académico, la relación entre problemas de salud mental y desempeño no debe subestimarse. Diversos estudios han demostrado que los estudiantes de medicina con síntomas de depresión y ansiedad tienden a obtener resultados académicos inferiores en comparación con sus pares30. Esto es preocupante, ya que las implicaciones de un bajo rendimiento académico pueden afectar la calidad general de la educación médica. Los hallazgos de nuestro estudio sugieren que abordar los problemas de salud mental entre estudiantes de medicina no solo es una cuestión de bienestar individual, sino un componente fundamental para mantener altos estándares en la educación médica.
Finalmente, el estigma asociado a los problemas de salud mental en la educación médica sigue siendo un factor crítico que abordar. A pesar de la creciente aceptación de la salud mental como esencial para el bienestar general, muchos estudiantes de medicina aún se sienten reticentes a buscar ayuda por temor a ser juzgados o por las posibles repercusiones en sus futuras carreras31. Este estigma puede impedir que los estudiantes accedan al apoyo necesario, exacerbando sus problemas. La investigación de Kihumuro et al. resalta la importancia de que las facultades de medicina promuevan un entorno que fomente la búsqueda de ayuda y reduzca el estigma asociado al tratamiento de salud mental32.
Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados. En primer lugar, el diseño transversal impide establecer relaciones causales entre los síntomas de salud mental y los trastornos centrados en el cuerpo. Además, el uso de muestreo no probabilístico por conveniencia podría limitar la generalización de los hallazgos a otras poblaciones de estudiantes de medicina en Paraguay o en la región. Asimismo, la evaluación se basó en autoinformes, lo que puede introducir sesgos de deseabilidad social o subregistro, especialmente en variables sensibles como la salud mental.
No obstante, el estudio aporta evidencia original sobre un tema poco explorado en contextos latinoamericanos, particularmente en Paraguay, y utilizó instrumentos validados con propiedades psicométricas robustas en español. Esta investigación contribuye a visibilizar la carga psicológica asociada a la formación médica y destaca la necesidad de intervenciones adaptadas a esta población. Futuros estudios deberían adoptar diseños longitudinales que permitan examinar trayectorias evolutivas de los BFRB y su relación con variables académicas y clínicas, así como evaluar la efectividad de programas preventivos y terapéuticos en estudiantes de medicina.
CONCLUSIÓN
Los hallazgos de este estudio evidencian una elevada prevalencia de síntomas de depresión, ansiedad y estrés en estudiantes de Medicina, así como una significativa presencia de trastornos como la excoriación y la tricotilomanía, con fuertes asociaciones entre los primeros y el trastorno de excoriación. Las diferencias de género y la mayor vulnerabilidad de los estudiantes más jóvenes subrayan la necesidad de intervenciones personalizadas y de apoyo temprano, mientras que el estigma persiste como una barrera crítica para la búsqueda de ayuda. Estos resultados refuerzan la urgencia de que las facultades de medicina implementen estrategias integrales que promuevan el bienestar estudiantil, reduzcan el estigma y consideren el impacto de la salud mental en el rendimiento académico, incentivando también futuras investigaciones sobre factores de riesgo y eficacia de intervenciones específicas.















