INTRODUCCIÓN
La enfermedad de la Chikungunya es causada por un virus ARN que se transmite por un vector, el mosquito Aedes aegypti o el Aedes albopictus1. Existen tres genotipos de del virus Chikungunya, actualmente el genotipo Asiático es más prevalente en América Latina2. Su nombre proviene de la raíz Kimakonde, un grupo étnico de Tanzania, de donde se aisló el virus por primera vez en 1952 y 1953. Su significado se deriva del verbo kungunyala, el cual se define como “aquello que se dobla”. Esto se debe a una de sus manifestaciones clínicas principales es el intenso dolor articular3. Los síntomas de esta enfermedad son la fiebre alta, mialgias, artralgia, cefalea y rash cutánea. Posee un periodo de incubación de entre 3 a 7 días4.
En Latinoamérica entre 385.835 y 429.058 de los pacientes que padecen de esta enfermedad desarrollarán reumatismo inflamatorio crónico posterior, por lo cual podría representar la arbovirosis más importante en términos de discapacidad a nivel mundial4,5.
El estudio realizado en Camboya, Asia demostró que la mayoría de los participantes tuvo fiebre 3 a 4 días (84,6%), dolor de las articulaciones (32,8%), náuseas (41,6%) y vómitos (43,2%)6. En Cuba, se han reportado secuelas como dolor articular (90%) y artritis recurrente (26%)7.
En las Américas, los datos epidemiológicos indican brotes epidémicos que alcanzan tasas de incidencia de 49,9 por 100.000 habitantes cifras que fueron reportadas hasta la primera semana epidemiológica del 20178. En cuanto al Paraguay, el primer caso autóctono de CHIKV fue notificado en el año 2015. Luego de un silencio epidemiológico, en octubre del 2022, comienza la epidemia en el país con más de 70 mil casos de Chikungunya. Contando con la pérdida de 95 ciudadanos a nivel país, donde el Departamento Central fue la zona más afectada9,10.
Por lo anteriormente mencionado y no encontrando estudios de secuelas de Chikungunya en el país, se realizó esta investigación que tuvo por objetivo determinar las características clínicas, epidemiológicas y secuelas de la epidemia de Chikungunya en el Hospital Nacional de Itauguá en el año 2023.
MATERIALES Y MÉTODO
Se realizó un estudio observacional descriptivo de corte transversal con muestreo no probabilístico por conveniencia en adultos que asistieron al Hospital Nacional de Itauguá entre mayo y junio de 2024. Se incluyeron pacientes mayores de 18 años, de ambos sexos, que tuvieron Chikungunya durante la epidemia de 2023. Se utilizó una encuesta elaborada por las investigadoras, basada en un trabajo realizado en Colombia por Jiménez et al.8 El instrumento consta de dos partes: la primera recoge datos sociodemográficos y la segunda, características de la enfermedad. La encuesta fue elaborada en Google Forms y distribuida a los participantes mediante WhatsApp, acompañada de una breve explicación sobre los fines de la investigación.
El tamaño de muestra se estimó basado en un nivel de confianza del 95%, un error de 10% y una proporción esperada de 41.1% de poliartritis reportado por un estudio en Colombia por Jiménez et al. 8, arrojando un tamaño mínimo de muestra de 93 participantes a ser encuestados.
Se analizaron variables sociodemográficas (edad, sexo, nivel educativo y lugar de residencia), comorbilidades y las relacionadas con la Chikungunya (síntomas, síntomas de alarma y secuelas). Se respetaron en todo momento los principios éticos para investigaciones científicas. Los datos fueron confidenciales y se respetó la autonomía de los participantes. El protocolo fue evaluado por el Comité de Ética de la Universidad del Pacífico y autorizado por los directivos del Hospital Nacional de Itauguá.
Los datos se ingresaron en una hoja de cálculo Excel y se analizaron mediante estadística descriptiva, utilizando frecuencias y porcentajes para las variables cualitativas, y medidas de tendencia central y dispersión para la variable cuantitativa. Todos los análisis se realizaron con EpiInfo V 7.2.
RESULTADOS
Fueron incluidos 130 pacientes que indicaron que tuvieron Chikungunya, con una mediana de 32± (RI) 26 años de edad, 68,46% (89/130) del sexo femenino, rango de edad predominante de 18 a 27 años con el 40,77% (53/130), 49,23% (64/130) con nivel educativo terciario y el 80% (104/130) de zona urbana como se puede observar en la Tabla 1.
Tabla 1. Características sociodemográficas. (n=130)
| Variables sociodemográficas | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| SEXO | ||
| Femenino | 89 | 68,46 |
| Masculino | 41 | 31,54 |
| EDAD | ||
| 18 a 27 | 53 | 40,77 |
| 28 a 37 | 24 | 18,46 |
| 38 a 47 | 16 | 12,31 |
| 48 a 57 | 24 | 18,46 |
| 58 a 67 | 9 | 6,92 |
| 68 a 77 | 3 | 2,31 |
| Mayor a 77 | 1 | 0,77 |
| NIVEL EDUCATIVO | ||
| Primario | 23 | 17,69 |
| Secundario | 43 | 33,08 |
| Terciario | 64 | 49,23 |
| LUGAR DE RESIDENCIA | ||
| Zona urbana | 104 | 80,00 |
| Zona rural | 26 | 20,00 |
Entre las comorbilidades presentes en la población de estudio se hallaron 31,54% (41/130) sobrepeso/obesidad seguido de HTA con el 26,15% (34/130) como puede observarse en la Tabla 2, los sujetos podían marcar más de una respuesta.
Tabla 2. Frecuencia de comorbilidades en la población de estudio. (n=130)
| COMORBILIDADES | FRECUENCIA | PORCENTAJE |
|---|---|---|
| Sobrepeso/obesidad | 41 | 31,54 |
| Hipertensión arterial | 34 | 26,15 |
| Diabetes | 14 | 10,77 |
| Cardiopatía | 5 | 3,85 |
| Cáncer | 3 | 2,31 |
| Tiroiditis | 2 | 1,54 |
| Lupus | 1 | 0,77 |
| Hipertiroidismo | 1 | 0,77 |
| Asma | 1 | 0,77 |
| Migraña | 1 | 0,77 |
| Hipotiroidismo | 1 | 0,77 |
| Hipercolesterolemia | 1 | 0,77 |
En la Tabla 3 se muestran los síntomas más frecuentes que presentaron los encuestados durante la enfermedad ocupando el primer lugar el dolor articular con un 96,15% (125/130), en segundo lugar, fiebre con 90,77% (118/130) seguido de fatiga con 80% (104/130). Cabe mencionar que se podía marcar más de una respuesta.
Tabla 3. Síntomas de la Chikungunya. (n=130)
| SÍNTOMAS | FRECUENCIA | PORCENTAJE |
|---|---|---|
| Dolor articular | 125 | 96,15 |
| Fiebre | 118 | 90,77 |
| Fatiga | 104 | 80,00 |
| Cefalea | 100 | 76,92 |
| Dolor muscular | 100 | 76,92 |
| Erupciones cutáneas | 81 | 62,31 |
| Hinchazón articular | 74 | 56,92 |
| Náuseas | 44 | 33,85 |
| Vómitos | 31 | 23,85 |
| Diarrea | 2 | 1,54 |
| Hormigueo | 1 | 0,77 |
La mayoría de los participantes, el 67,69% (88/130), manifestaron no haber tenido síntomas de alarma. Entre los síntomas de alarma predominantes, el dolor abdominal fue el más común, reportado por el 23,08% (30/130) de los participantes, seguido por el sangrado de nariz y/o encías, que se observó en el 7,69% (10/130). Cabe mencionar que los participantes podían marcar más de una respuesta. (Tabla 4)
Tabla 4. Síntomas de alarma de la Chikungunya en la población estudiada. (n=130)
| Signos de alarma | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Sin síntomas de alarma | 88 | 67,69 |
| Dolor abdominal | 30 | 23,08 |
| Sangrado de nariz y/o encías | 10 | 7,69 |
| Alteración del estado de conciencia | 6 | 4,62 |
| Vómitos con sangre | 2 | 1,54 |
| Sangre en heces | 1 | 0,77 |
El dolor articular y/o corporal fue la secuela más frecuente, presente en el 70% (91/130) de los casos. En segundo lugar, la dificultad para mover las articulaciones se observó en el 45,38% (59/130) de los participantes. Cabe mencionar que se pudo marcar más de una respuesta. (Tabla 5)
Tabla 5. Secuelas que dejo la enfermedad de la Chikungunya en los encuestados. (n=130)
| Secuelas | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Dolor articular y/o corporal | 91 | 70,00 |
| Dificultad para mover las articulaciones | 59 | 45,38 |
| Hinchazón de las articulaciones | 35 | 26,92 |
| Cambio del estado anímico | 24 | 18,46 |
| Hipotensión ortostática | 11 | 8,46 |
| Problemas gastrointestinales | 2 | 1,54 |
| Convulsiones | 1 | 0,77 |
DISCUSIÓN
El CHIKV se propagó rápidamente en nuestro país, presentando casos graves e incluso mortales, además de causar complicaciones a largo plazo como la artritis post-CHIKV.10 La mediana de edad fue de 32 años y el sexo femenino el más afectado con el 68,46% similar a lo reportado por otros estudios como el de Jiménez et al8, con el 59% en Colombia, siendo la mediana de este de 39,9 años, y, en el Brasil por Pastula et al11 con el 51%, al igual que otro estudio que reporto 64%12 siendo el sexo femenino más afectado por la enfermedad.
La comorbilidad predominante en esta investigación fue el sobrepeso/obesidad con un 41%, seguida de la hipertensión arterial con un 26%. Estos resultados son similares a lo reportado por Montiel et al.10, donde el 25.7% de su población padecía hipertensión arterial. Sin embargo, se observó una diferencia en la prevalencia de obesidad, que en el estudio de Montiel et al10 fue del 10,7%. Esta diferencia podría deberse a que en nuestro estudio se combinaron los casos de sobrepeso y obesidad, mientras que en el de Montiel et al10 solo se midió la obesidad. En tanto que Jiménez et al8 reporta una hipertensión arterial menor con el 7%, seguida por el cáncer con un 0,5% ligeramente inferior a lo hallado en este estudio que fue de 2,31%, tal vez la diferencia se deba a que en el estudio menciona que su población no contaba con todos los datos.
En cuanto a los síntomas predominantes durante la epidemia en este estudio, el más frecuente fue el dolor articular con un 95,15%, similar a lo reportado por Martínez et al7) que refiere un 100% de dolor articular.
En nuestra población la fiebre se presentó con el 90,77%, similar a otros estudios reportados por Martínez et al7 y Jiménez et al. 8 que son de 96% y 91% respectivamente. También en un trabajo realizado en Camboya, Asia, por Rachmat et al6 en el cual se demostró que la mayoría de los participantes tuvo fiebre en un 84.6%, lo que demuestra que es uno de los síntomas más frecuentes y característicos de esta enfermedad viral.
El dolor muscular se presentó en 96,15%, ligeramente superior a lo hallado Jiménez et al8 con el 81%, el mismo estudio menciona erupciones cutáneas o eritema maculopapular en 74% similar al nuestro con el 62,31%.
En cuanto a los síntomas de alarma en nuestro estudio 67,99% no presento ningún síntoma de alarma. Comparando con un estudio realizado en República Dominicana por Khoury et al13 que evidenció que un 5% al 28% de los pacientes infectados de esta enfermedad viral, no padecieron síntomas de alarma. Esto tal vez se deba a que la mayoría de la población de estudio eran menores de 25 años. Las personas que sufrieron síntomas de alarma en nuestro estudio, fueron en un 23% de dolor abdominal, similar a un estudio realizado en el país por Lovera et al14 donde halló 18% de dolor abdominal.
La alteración de la conciencia fue de un 4.62% en nuestro estudio, diferente a un estudio realizado en la Isla Reunión en Francia por Economopoulou et al15, donde se constató que el estado de conciencia se vio alterado en un 24% de la población estudiada, esto podría deberse a la diferencia de la población, ya que la población estudiada en Francia cuenta con una mayor prevalencia de enfermedad de base.
Las secuelas más frecuentes en nuestra población fue el dolor articular con 70%, similar a lo reportado por Martínez et al7, donde el dolor articular fue la secuela más frecuente con un 90%. Además, un 45% manifiesta presentar dificultad para mover las articulaciones y un 27% edema/hinchazón articular. Comparando con un estudio realizado en Francia15 un 3% presentó edema en los miembros. En nuestro estudio, un 8,46% presentó hipotensión ortostática, similar a lo encontrado en Francia, que fue un 6%.
Las limitaciones encontradas en este trabajo incluyeron la negativa a participar en la investigación, especialmente por parte de la mayoría de la población masculina que había contraído esta enfermedad viral. Otra limitación importante fue la herramienta utilizada para llevar a cabo el cuestionario, ya que muchos participantes no tenían un buen acceso a internet en el momento de la encuesta.
En conclusión, este estudio evidenció que el síntoma más prevalente fue el dolor en las articulaciones, seguido por la fiebre. Aunque la mayoría de los pacientes no presentó algún sintoma de alarma, entre aquellos que sí presentaron, el dolor abdominal fue predominante. En cuanto a las secuelas, la más preponderante es el dolor articular y/o corporal, seguida por dificultad para mover las articulaciones. A pesar de que la fase aguda de la enfermedad ha sido ampliamente documentada, todavía hay pocos estudios que abordan la enfermedad en su fase crónica, las secuelas a largo plazo, las causas de las fatalidades, y los análisis de las consecuencias en la calidad de vida y el impacto económico resultante de las dolencias post-infección. Se necesitan estudios con una cohorte mayor y a plazos más largos para comprender mejor estas secuelas.














