Introducción
El esquema de vacunación es una guía de inmunizaciones, técnicamente diseñada, que indica, para las vacunas aprobadas en un país, cuáles son las edades de aplicación, el número de dosis, la vía de aplicación y la cantidad de vacuna por dosis 1.
Es importante que los niños reciban las vacunas en los tiempos previstos, pues si se postergan permanecen en situación de riesgo con la probabilidad de adquirir una EIP, con los riesgos que eso supone para el sujeto en sí, y para la comunidad, pudiendo llegar a convertirse en un grave problema para la salud pública 2.
La vacunación de niños y adolescentes ha demostrado ser costo efectivo en todos los grupos humanos. En especial en este segmento de edad, ha demostrado su efectividad como medida para reducir la mortalidad infantil, la morbilidad y los efectos de las enfermedades infecciosas que producen minusvalía 1.
La Agenda de Inmunización (AI) 2030 establece un ideal y estrategia ambiciosos de ámbito mundial en materia de vacunas e inmunización para el decenio 2021-2030. La estrategia ha sido diseñada para responder a los intereses de todos los países y su objetivo es fomentar y armonizar las actividades de las partes interesadas, comunitarias, nacionales, regionales y mundiales, para lograr un mundo en el que todos, en todas partes, se beneficien plenamente de las vacunas para una buena salud y bienestar 3.
Si un niño o niña ya cumplió los 4 años y no recibió una vacuna que le correspondía a los 2 años de edad, por ejemplo, debe ser llevado al establecimiento de salud más cercano para completar su esquema regular de vacunación 4.
La inmunización es el proceso por el que una persona se hace resistente a una enfermedad, tanto por el contacto con ciertas enfermedades, o mediante la administración de una vacuna. Las vacunas estimulan el sistema inmunitario del cuerpo para proteger a la persona contra infecciones o enfermedades. La inmunización previene enfermedades, discapacidades y defunciones por enfermedades prevenibles por vacunación 5.
Es fundamental que los padres tomen conciencia de la importancia de aplicarse las dos dosis 6. Las vacunas se evalúan a fin de garantizar que sean seguras y eficaces para su administración a los niños en las edades recomendadas. Las vacunas funcionan con el sistema inmunitario de su hijo para prevenir varias enfermedades graves 7.
Las vacunas constituyen una de las medidas sanitarias que mayor beneficio ha producido y sigue produciendo a la humanidad, previenen enfermedades que antes causaban grandes epidemias, muertes y secuelas. Lo que hacen las vacunas es engañar al organismo y concretamente al sistema inmunológico 8.
Metodología
Se planteó un estudio observacional y descriptivo, de tipo no experimental con enfoque cuantitativo. La investigación se llevó a cabo en el Asentamiento San Expedito, ubicado en un predio de diez mil metros cuadrados en el barrio Ñu Porã de la ciudad de San Lorenzo, a 16 kilómetros de Asunción, en el departamento Central. La población de estudio estuvo conformada por la totalidad de cuarenta madres residentes en el asentamiento, según datos proporcionados por el responsable del lugar. La muestra coincidió con el universo y estuvo constituida por las cuarenta madres, por lo que se trató de un muestreo censal y no fue necesario calcular el tamaño de muestra. Se incluyeron a las madres que aceptaron participar en la investigación y que se encontraban presentes en el lugar y la hora de la recolección de datos, mientras que se excluyeron aquellas que no tenían hijos menores de cinco años.
El método de recolección de datos consistió en la aplicación de una encuesta mediante entrevista, utilizando como instrumento un cuestionario elaborado por la investigadora en función de los objetivos y variables del estudio. Para llevar a cabo la recolección, se solicitó autorización a la encargada de despacho del decanato de la Facultad de Enfermería y Obstetricia, y una vez obtenido el permiso se procedió a aplicar el cuestionario a las madres de niños menores de cinco años residentes en el Asentamiento San Expedito. Con el fin de evaluar la calidad del instrumento, se realizó una prueba piloto con diez madres que no formaron parte de la muestra definitiva y, a partir de los resultados, se introdujeron los ajustes necesarios para optimizar su aplicación.
Los datos obtenidos fueron cargados en una planilla electrónica de Microsoft Excel y analizados con el programa Epi Info 7.2.6.0. Los resultados fueron organizados en tablas y gráficos elaborados en Microsoft Excel. Para la evaluación del conocimiento se estableció una escala en la que se consideró como conocimiento adecuado la obtención de un mínimo del sesenta por ciento de respuestas correctas. En las preguntas sobre conocimiento general de vacunas, que incluyeron ocho ítems, cinco o más respuestas correctas fueron clasificadas como conocimiento adecuado, mientras que menos de cinco se consideraron desconocimiento. En el ítem específico sobre enfermedades prevenibles por vacunas, compuesto por catorce preguntas, ocho o más respuestas correctas fueron clasificadas como conocimiento adecuado, mientras que menos de ocho fueron consideradas como desconocimiento. En relación con el cumplimiento de los esquemas de vacunación, la verificación se realizó mediante la revisión de las libretas de vacunación, considerando el número de dosis aplicadas en comparación con lo requerido para la edad del niño.
Una limitación identificada en el estudio fue la posibilidad de que algunas madres no se encontraran en sus domicilios en el momento de la visita. Para mitigar esta situación, se procuró realizar las encuestas en horarios en los que las madres tenían mayor probabilidad de estar presentes.
En cuanto a los aspectos éticos, se siguieron los lineamientos del Informe de Belmont 9. Se respetó la autonomía de las participantes, quienes fueron tratadas como agentes autónomos y con dignidad, garantizando la confidencialidad, la intimidad, las creencias y la integridad física, así como su libertad de decidir si participar o no en el estudio. La participación fue voluntaria y anónima, previa aceptación mediante consentimiento informado. Se aseguró la beneficencia, maximizando beneficios y minimizando riesgos, de manera que, una vez concluida la encuesta, las madres recibieron información sobre los esquemas de vacunación infantil, contribuyendo a la salud de sus hijos. Asimismo, se garantizó la justicia, ya que todas las madres fueron seleccionadas de manera equitativa, sin discriminación de ningún tipo, y tuvieron la misma oportunidad de participar. Se les informó en qué consistía su participación y se les otorgó la posibilidad de retirarse en cualquier momento sin recibir ningún tipo de presión.
Resultados
En los resultados sociodemográficos, se identificó que la mayoría de las madres se encontraba en el grupo etario de 27 a 36 años, con una media de 27 años. Asimismo, se observó que el 60 % de los hijos eran lactantes menores, lo que refleja una población infantil en etapa de alta demanda de inmunización. En cuanto al nivel educativo, la mitad de las participantes había alcanzado la educación media. Estos hallazgos se detallan en la Tabla 1, donde se muestra la distribución por edad, escolaridad y grupo de edades de los niños menores de cinco años.

Tabla 1 Distribución de madres con niños menores de cinco años según edad, edad de los hijos y nivel educativo (n=40).
La diversidad laboral de las madres también fue un aspecto relevante. Fueron amas de casa un 25 %, cajeras con un 12 %, entre otras. En términos económicos, más de la mitad de las encuestadas declaró percibir ingresos menores a un salario mínimo. Estos datos, que reflejan la vulnerabilidad socioeconómica de gran parte de la población, se encuentran resumidos en la Tabla 2.

Tabla 2 Distribución de madres con niños menores de cinco años según ocupación e ingresos mensuales (n=40).
Más de la mitad de las madres no supo definir qué es una vacuna ni los tipos existentes, un 62 % desconocía el concepto de inmunización. El 58 % refirió conocer las reacciones adversas posteriores a la aplicación y cerca de la mitad identificó el esquema de vacunación. Estos resultados se ilustran en la Tabla 3.

Tabla 3 Conocimiento de las madres sobre vacunación en relación con definiciones, tipos, inmunización y cuidados (n=40).
En cuanto al cumplimiento de los esquemas de vacunación, se observó un mejor cumplimiento en los primeros hijos, con un 60 %, aunque esta proporción descendió de manera marcada en los segundos hijos y volvió a incrementarse parcialmente en los terceros. Pese a ello, todas las madres afirmaron que sus hijos contaban con carnet de vacunación. El análisis específico mostró coberturas completas para BCG, hepatitis B y rotavirus, y una adherencia significativamente menor a la vacuna contra influenza. Estos hallazgos, que se presentan en la Tabla 4, permiten comprender las diferencias en la adherencia a la vacunación entre los distintos hijos de una misma madre.
Al analizar el conocimiento global sobre vacunación, se evidenció que más de dos tercios de las madres no poseen un nivel adecuado de información, mientras que apenas una minoría manifestó conocer aspectos básicos sobre el tema. En términos porcentuales, el 68 % de las participantes refirió desconocimiento, lo cual pone de manifiesto un déficit considerable en esta área de salud preventiva.
En relación con el cumplimiento del esquema de vacunación en los niños menores de cinco años, se observó que poco más de la mitad presentaba las dosis completas para la edad correspondiente. En términos generales, el nivel de cumplimiento alcanzó el 58 %, lo que refleja una cobertura moderada y pone en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de adherencia a los programas de inmunización infantil.
Discusión
Los datos sociodemográficos de las madres con niños menores de cinco años muestran que la edad mínima fue de 18 años y la máxima de 36, con una media de 27. El 63 % de las participantes se ubica en el rango de 27 a 36 años y más de la mitad de los hijos corresponden al grupo de lactantes menores. En lo referente al nivel educativo, la mitad de las madres alcanzó la educación media. Un estudio similar en Lima-Perú encontró que la mayoría de las participantes tenía entre 26 y 33 años (48 %) y que el 35 % eran convivientes; en cuanto al nivel de instrucción, predominó el nivel secundario 10. Respecto a la ocupación, se observó diversidad de empleos, destacando que una cuarta parte eran amas de casa y un 12 % trabajaba como cajeras. En términos de ingresos, el 55 % percibe menos de un salario mínimo mensual, con un promedio de 2.367.500 guaraníes. Resultados de Brasil mostraron un perfil semejante, donde más del 80 % de las madres tenía 25 años, baja escolaridad y ausencia de trabajo extradomiciliario 11.
En relación con el conocimiento de las madres acerca de las vacunas, el 55 % no pudo definirlas correctamente. Un estudio realizado en San Lorenzo-Paraguay encontró cifras diferentes, ya que el 88 % manifestó conocer qué son las vacunas 12. En el ítem sobre tipos de vacunas, tres cuartas partes de las encuestadas declararon desconocimiento; este hallazgo coincide con un estudio publicado en una revista nacional en Itauguá, que también reportó un 75 % de desconocimiento 13. En cuanto a la inmunización, el 40 % conocía su definición y el 38 % su finalidad. En Perú se identificaron resultados similares, con 26.25 % de bajo conocimiento, 40 % medio y 33.75 % alto; además, el 23.75 % mostró actitudes negativas hacia la inmunización, el 46.25 % regulares y el 30 % positivas 14. Sobre reacciones adversas, el 58 % refirió conocerlas. En Cuba, en cambio, casi la totalidad de las madres (94 %) recibieron información sobre manejo de efectos postvacunales durante consultas médicas o visitas a centros de salud 15. En vías de administración, solo el 40 % reconoció las opciones disponibles, mientras que el 48 % manifestó conocer el esquema de vacunación. En Venezuela, un estudio en Valencia reportó un nivel más elevado, con 94.4 % de madres que afirmaron conocer el calendario de vacunas 16.
El análisis del cumplimiento de la vacunación por hijo mostró que más de la mitad de las madres cumplieron adecuadamente con el esquema del primer y tercer hijo. En todos los casos, los niños contaban con carnet de vacunación. Respecto a las dosis aplicadas, la cobertura fue del 100 % para BCG, hepatitis B y rotavirus; cercana al 98 % para varicela y hepatitis A, y más baja para influenza, con apenas un 60 %. De manera global, el cumplimiento alcanzó el 58 %. En México, la cobertura en menores de un año fue de 51.7 %, con variaciones según vacuna: desde 67.6 % en la pentavalente hasta 93.9 % en la BCG. Entre los niños de 12 a 23 meses la cobertura global fue de 53.9 % y en los de 24 a 35 meses llegó a 63.2 %, con valores máximos para la BCG y mínimos para la SRP. En niños de seis años, el 97.8 % recibió una dosis de SRP, pero solo el 50.7 % completó dos dosis; un 2.2 % no estaba vacunado 17.
De este trabajo se concluye que el nivel de conocimiento y el cumplimiento de las madres sobre el esquema de vacunación en menores de cinco años presentan limitaciones importantes. En el análisis sociodemográfico, se identificó que las madres eran principalmente jóvenes, con educación media, baja inserción laboral formal y predominio de ingresos inferiores a un salario mínimo. En el conocimiento sobre vacunación, los ítems con mayores debilidades fueron tipos de vacunas y definición de inmunización, mientras que el conocimiento sobre reacciones adversas fue el más alto. En cuanto al cumplimiento, se observó cobertura adecuada en las vacunas del esquema básico como BCG y hepatitis B, pero con déficit marcado en influenza.
Finalmente, se recomienda que la Facultad de Enfermería y Obstetricia aporte en la formulación de políticas, estrategias y normas nacionales orientadas a difundir información que favorezca programas educativos sobre vacunas en la población infantil. Además, resulta necesario planificar y ejecutar intervenciones educativas dirigidas a madres sobre inmunizaciones. A nivel comunitario, se considera fundamental fomentar la participación activa en los programas de inmunización como medio para fortalecer el sistema inmunitario de niños y niñas, así como concienciar a los padres acerca de la importancia de asumir el compromiso con la salud de sus hijos, entendida como un derecho fundamental de la infancia.















