Introducción
Desde finales del 2019 se dio a conocer sobre un brote de una variedad de coronavirus (Severe Accute Respiratory Syndrome - Coronavirus 2) en Wuhan (China) 1, que se caracteriza por tos seca, malestar estomacal, dolor de garganta y fiebre; pero puede complicarse con neumonía, edema pulmonar y shock séptico 2. Conocida como COVID-19, la enfermedad causada por este virus, rápidamente se extendió por todo el mundo, con proporciones epidémicas al alcanzar a más de 15 millones de contagiados y una mortalidad elevada que afecta principalmente a los adultos mayores 3, a personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes y sobrepeso 4.
Ante la propagación del virus, los países cerraron sus fronteras y decretaron medidas de cuarentena y aislamiento social, afectando negativamente a diversos sectores económicos 5. Cabe resaltar que la letalidad del virus varía de un país a otro, según sus características demográficas, socioeconómicas y de la eficacia de sus sistemas de salud 6. En ese sentido, Perú registró su primer infectado el 6 de marzo del 2020, y el personal de salud fue considerado población de alto riesgo de contagio, ya que no se contaba con los implementos de seguridad adecuados, ni con pruebas moleculares, ventiladores, camas en hospitalización o en cuidados intensivos para tratar a los pacientes 7.
Asimismo, un aspecto que se ha visto afectado a la población en general y al personal de salud en particular, debido al aislamiento y al temor por contagiarse, es la salud mental 8. A nivel global se ha reportado un aumento de casos de esquizofrenia y delirio 9, mediado por las teorías conspirativas que se han difundido en las redes sociales y los medios de comunicación 10. Frente a ello se ha planteado la necesidad de informarse adecuadamente por medios oficiales y de mantener una rutina habitual que implique mantenerse ocupado con las actividades laborales y académicas, que se efectúan, en muchos casos, de forma virtual 11.
Para el caso del personal de salud, se ha tornado imprescindible reforzar los conocimientos en diversos niveles formativos 12, contar con medidas pertinentes de bioseguridad y ergonomía 13, y adoptar medidas laborales para reducir el impacto psicológico de las exigencias laborales en el contexto de la pandemia 14. En ese sentido, aunque también se ha reportado un incremento de diversos trastornos de ansiedad y del estado del ánimo en la población 15, en el personal de salud el estrés, la ansiedad y la depresión se han incrementado de forma alarmante 16, siendo los médicos, los residentes y las enfermeras los más afectados 17-20. Todo ello ha motivado que se brinden de forma oficial diversas recomendaciones para reducir los efectos del estrés y promover una salud mental entre los trabajadores del sector 21,22.
Asimismo, se han movilizado esfuerzos para realizar estudios sobre el COVID-19 y su impacto en la salud física y mental de las personas, pero los estudios bibliométricos de la producción académica en América Latina revelan que muy pocos de ellos se han centrado en la salud mental del personal de salud 23,24. En Perú, por ejemplo, se ha reportado que la población está registrando niveles de ansiedad y depresión elevados, sobre todo en el sexo femenino y entre las personas de menor edad, siendo los síntomas más representativos la agorafobia, la tristeza, trastornos de sueño y sentimientos de cansancio 25.
En la región Arequipa, ubicada al sur del Perú, estudios previos a la pandemia han reportado que los niveles de estrés laboral de los médicos y enfermeras eran moderados, pero con mayores repercusiones emocionales para estas últimas 26-29. En ese sentido, el estrés se suele asociar, en etapas agudas, con la ansiedad 30; de modo que sería plausible hipotetizar que los niveles de ansiedad entre el personal asistencial de la ciudad de Arequipa serían moderados y altos. Estos niveles de ansiedad estarían mediados por el miedo al contagio del COVID-19 31, la sobrecarga laboral y las excesivas demandas asistenciales en el contexto de la pandemia 32, así como la percepción del sufrimiento de los pacientes con COVID-19 33.
Sin embargo, en Arequipa no existen estudios sobre el riesgo psicosocial de los trabajadores del ámbito de la salud durante la pandemia, por ello, la presente investigación pretende analizar los niveles de ansiedad en el personal de salud de un hospital de la ciudad, en función de las demandas que genera la atención de pacientes con COVID-19.
Metodología
Diseño
Se trata de un estudio descriptivo transversal 34, en base a la aplicación de instrumentos de medición por medio de la técnica de autoreporte.
Participantes
La muestra estuvo conformada por personal de salud de ambos sexos, que trabajan en los servicios de UCI, emergencia, hospitalización y triaje de un hospital nivel II de la ciudad de Arequipa, en el sur de Perú. La selección de la muestra fue por medio de métodos no probabilísticos y la técnica de muestro por cuotas.
Instrumentos
Se utilizó una ficha sociodemográfica para registrar los datos del personal de salud, tales como edad, sexo, tiempo de servicio, área en la que labora, si se tiene contacto con pacientes de COVID-19, si disponen de equipos de protección personal, si han sido capacitados para atender pacientes infectados con coronavirus, y si presentan dilemas éticos en su labor diaria.
Como instrumento de evaluación se aplicó la Escala de Evaluación de Ansiedad de Zung, que consta de 20 ítems con una escala de respuesta de tipo Likert con cuatro niveles, desde “Nunca o raras veces” hasta “La mayoría de las veces”. Esta prueba valora los síntomas de la ansiedad y ofrece cuatro niveles diagnósticos: Sin ansiedad presente, ansiedad leve, moderada y severa. Sus propiedades psicométricas han sido analizadas en estudios latinoamericanos con adecuados índices de validez y confiabilidad, obtenidos mediante análisis factorial confirmatorio y el método de consistencia interna 35,36. En ese sentido, se ha confirmado su estructura unidimensional y se ha reportado un índice de confiabilidad superior a .7, por lo que el instrumento es válido y confiable.
Procedimiento
El estudio forma parte de un proyecto de mayor envergadura titulado “Salud mental en trabajadores de salud que atienden pacientes Covid en servicios de salud” aprobado por el Comité Institucional de Ética de Investigación de la Universidad Católica de Santa María (registro: 179- 2020). Se contó con la autorización de la Jefatura de Psiquiatría del Hospital y el consentimiento informado de los participantes. La evaluación del personal de salud se desarrolló dentro de las dentro de las instalaciones del hospital. Los datos se recolectaron entre mayo y julio del 2020 de forma individual.
Análisis de datos
Los datos se procesaron con el programa SPSS versión 25, aplicándose estadísticos descriptivos y pruebas inferenciales según el nivel de medición de las variables. Para determinar la asociación de los niveles de ansiedad con ciertos datos sociodemográficos y ciertas características de la atención de pacientes con COVID-19, se trabajó con la prueba Chi cuadrado.
Resultados
La Tabla 1 muestra que el 61.2% del personal de salud evaluado es de sexo femenino y el 38.8% de sexo masculino. Además, el 85.7% del personal que tienen más de 30 años, el 12.9% tiene entre 25 y 30 años, y el 1.4% menos de 25 años. En cuanto al estado civil, el 45.6% son casados, 40.1% son solteros, 10.2% son convivientes y 4.1% tiene otro estado civil (viudos o divorciados).
En la Tabla 2 se aprecia que el 60,5% de la muestra vivía en la casa de su familia, el 37,4% en su propia casa o departamento y el 2% en una pensión. Asimismo, la mayoría de evaluados no tenía hijos (54,4%); mientras que el 14,3% tenía un hijo, el 21,8% dos hijos y el 9,5% más de dos hijos. En cuanto a las personas con que vivían, el 32,7% vivía con su pareja, el 17% con sus dos padres, el 2,7% solo con su padre, el 9,5% solo con su madre, el 26,5% con familiares de 1er grado y el 11,6% con otros familiares.
En la Tabla 3 se observa que según su ocupación, el 47,6% de la muestra estuvo compuesta por médicos asistentes, el 19,7% por médicos residentes, 23,8% por enfermeras, el 6,8% por técnicas de enfermería, el 1,4% por personal de laboratorio y el 0,7% por obstetras. En cuanto al servicio en que laboraban, el 31,3% trabajaba en el servicio de emergencia, el 18,4% en hospitalización, el 9,5% en UCI y el 40,1% restante en otras áreas.
La Tabla 4 muestra que el 36,7% del personal de salud evaluado tenía contacto directo con pacientes con COVID-19, mientras que el 19% no lo tenía y el 44,2% lo ignoraba. En cuanto a lo que más les abrumaba, el 40,1% indicó que era que la falta de EPP, el 29,9% tener contacto con pacientes con COVID-19, el 12,2% la falta de personal, el 6,8% la falta de equipos médicos, el 2% las guardias, el 0.7% problemas personales y el 8,2 eran problemas diversos. Además, el 68,7% afirmó que el equipo de salud no estaba lo suficientemente capacitado para el cuidado de pacientes COVID-19. También se observa que al 89,8% del personal le preocupaba contagiarse cuando atendían a pacientes COVID-19, mientras que el 48,3% señaló que no había recibido capacitación para trabajar de manera segura con pacientes COVID-19, el 30,7% desconocía de los protocolos para atender a los pacientes sospechosos de tener COVID-19 y el 63,9% no presentaban algún dilema ético en la atención de pacientes con COVID-19, mientras que el 36,1% sí lo presentaba.
Respecto a los niveles de ansiedad del personal de salud evaluado se puede observar en la Figura 1 que el 46,9% (N=69) no presenta ansiedad; mientras que el 36,7% (N= 54) tiene un nivel leve, el 2,7% (N= 4) moderado y el 13,6% severo (N= 20). Es así que al dicotomizar los datos se muestra que el 53.1% del personal de salud que participo del estudio tiene algún nivel de ansiedad.
Al analizar la relación entre la ansiedad con los diversos aspectos relativos a la atención de pacientes con COVID-19 en la muestra del personal de salud en la Tabla 5 solo se aprecia que existe una relación estadísticamente significativa con observar que hay dilemas éticos en el manejo de pacientes COVID (χ2= 4,819; p= 0,028), siendo así que la mayoría de personas que siente que hay problemas éticos tiene ansiedad (66 %).
Discusión
En el presente estudio se evaluaron los niveles de ansiedad del personal de salud del Hospital Goyeneche de Arequipa, en relación con datos sociodemográficas y ciertas características referentes a la atención de pacientes con COVID-19 durante los primeros meses de la pandemia en Perú. En primer lugar se reportó que el 53.1 % de la muestra de 147 trabajadores, entre médicos, enfermeras, residentes, obstetras, laboratoristas y técnicos de enfermería; presentaba niveles de ansiedad desde leves a severos, siendo el 13.6 % de los que se ubican en la última categoría. Estos resultados son muy similares a los reportados en personal de salud de China, donde el 53 % tuvo niveles clínicos de ansiedad, sobre todo en el personal de enfermería 15.
En ese sentido, este resultado revela que los profesionales de la salud del Hospital Goyeneche de Arequipa están expuestos a riesgos psicosociales como la ansiedad, que implicaría adoptar diversas medidas de prevención, pues la ansiedad, en niveles clínicamente significativos suele anticipar una diversidad de desórdenes mentales, desde una amplia variedad de trastornos de ansiedad con los que tiene alta comorbilidad, hasta trastornos psicóticos 30. Por ello, es recomendable brindar el apoyo social en el contexto laboral 32, y entrenamiento en técnicas de afrontamiento para mitigar los efectos de la ansiedad que suelen asociarse fuertemente con el estrés laboral 37.
Asimismo, estos niveles de ansiedad pueden tener un efecto negativo en el rendimiento laboral del personal de salud 33, ya que además, se ha reportado que la ansiedad manifiesta por los trabajadores evaluados, está asociado con los servicios asistenciales que prestan a los pacientes de COVID-19. En ese sentido, se pudo encontrar una asociación estadísticamente significativa, de la ansiedad de los trabajadores evaluados con los dilemas éticos que implica el manejo de pacientes infectados con coronavirus. De modo que el 66 % del personal de salud que percibe problemas éticos, también tiene ansiedad.
Es decir, que la mayoría de los trabajadores de la muestra, identifican algún dilema ético en la atención de los pacientes con COVID-19 que podría estar relacionado a las brechas de infraestructura y de recursos humanos insuficientes en los servicios de salud, lo que les podría generar ansiedad. Esta situación puede ser explicada por el miedo al contagio 31, pero también por las limitadas condiciones de bioseguridad en las que tienen que laborar diariamente los trabajadores del sector salud en el Perú, y particularmente en la ciudad de Arequipa, donde se ha reportado que no se cuenta con la infraestructura adecuada para atender la alta demanda de contagios, pues Perú es uno de los países con mayor cantidad de contagios y muertes por COVID-19 a nivel global 6. Además, muchos médicos y enfermeras tienen que ejercer sus funciones desprovistos de los equipos de seguridad adecuados, como mascarillas, protectores faciales, etc.; tampoco se contaba con suficientes unidades de cuidados intensivos, ni respiradores o balones de oxígeno 7, al menos durante el periodo en que se recogió la data.
Esta situación, tiene que ver con el hecho de que la mayoría de países no ha estado preparado para hacer frente a la pandemia del COVID-19 38, a pesar de que en diversos reportes previos de los últimos años, se hacía énfasis de que era altamente probable que una nueva epidemia viral se disemine por el mundo como ha ocurrido en el pasado 39,40,41,42. En el caso de Perú y sus provincias como Arequipa, las complicaciones son mayores debido a las deficiencias estructurales del sistema de salud público, y en menor medida del sector privado.
Por ello, es necesario implementar medidas más eficaces para detener el contagio del COVID-19 en la población 43, pero también para capacitar y proteger a los trabajadores del sector salud, quienes tienen contacto directo con los infectados, y por ello se encuentran en mayor riesgo de contagio 44. En ese sentido, debe considerar también la salud mental de los trabajadores que atienden pacientes con COVID-19 12,15,16,18, por lo que se pueden implementar técnicas psicológicas propias de los casos de emergencias y desastres 45, priorizando el autocuidado por medio de técnicas individuales y grupales 46.
En cuanto a las limitaciones del estudio, la muestra no ha sido seleccionada de forma probabilística y el tamaño de la muestra no es representativo, por lo que no podrían generalizarse los resultados, sin embargo, podrían servir para aproximarnos a la exposición de los profesionales de salud a riesgos psicosociales que pueden determinar la presencia de ansiedad y desarrollar nuevos estudios. Por otro lado, aunque existen reportes actuales sobre la evaluación de la ansiedad durante la pandemia con instrumentos tradicionales 47, también se han desarrollado pruebas que valoran la ansiedad específicamente por contagio de coronavirus 48, por lo que sería conveniente que en evaluaciones posteriores se apliquen pruebas más específicas dentro del contexto actual de la pandemia




















