INTRODUCCIÓN
Las infecciones del tracto urinario (ITU) representan una de las principales causas de consulta médica, especialmente en mujeres, siendo la segunda infección más común después de las respiratorias 1. Afectan hasta al 53% de los adultos mayores, con mayor frecuencia en personas institucionalizadas y con demencia 2. Su prevalencia aumenta con la edad, contribuyen a su aparición factores como el sexo, comorbilidades, hábitos higiénicos, la retención urinaria voluntaria y las prácticas sexuales 1-4.
La bacteriuria asintomática es una afección común, la que no muestra síntomas ni signos de ITU, esto es habitual en la práctica médica y su frecuencia aumenta con la edad 5. La mayoría de las ITU no complicadas se originan por bacterias de la microbiota intestinal, siendo E. coli el agente más frecuente 3. En nuestro país no contamos con datos de incidencia y prevalencia de ITU en determinados grupos, y no se dispone de evidencia científica que muestren datos que difieran con otros países 6. Las guías actuales recomiendan ajustar el tratamiento empírico según el agente probable, gravedad y características del paciente, diferenciando colonización de infección activa para evitar resistencia antimicrobiana 7.
El manejo inicial debe basarse en antibióticos con buena distribución y baja toxicidad, ajustándose según antibiograma 8. En el tratamiento farmacológico para ITU no complicadas, los antibióticos a elección son fluoroquinolonas (ciprofloxacino o levofloxacino) y trimetoprima-sulfametoxazol por vía oral 9) . En adultos mayores, el tratamiento es entre 5 y 10 días, una duración inferior podría aportar mayor cumplimiento, menor interacción y efectos adversos 10. Las medidas preventivas incluyen adecuada higiene urogenital, hidratación, micción frecuente y hábitos higiénicos saludables en mujeres 11.
La finalidad del estudio fue describir las características epidemiológicas y el tratamiento en adultos mayores de 60 años con cuadro de ITU que acuden al servicio de urgencias de un hospital de alta complejidad, aportando datos actuales sobre esta condición prevalente. Dada la escasez de estudios locales y la alta prevalencia en adultos mayores, resulta prioritario caracterizar los casos atendidos en este entorno hospitalario de gran afluencia.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se llevó a cabo un estudio observacional, descriptivo, retrospectivo y de corte transversal en pacientes adultos mayores de 60 años, de ambos sexos, que acudieron al servicio de urgencias del Hospital Nacional, Itauguá, Paraguay, con cuadro de ITU en 2023 y 2024. El tipo de muestreo fue no probabilístico por conveniencia. El criterio de inclusión fue de todas las fichas de pacientes con diagnóstico de ITU, con y sin urocultivo, debido a que en la práctica clínica el diagnóstico de ITU puede establecerse mediante criterios clínicos como disuria, polaquiuria, fiebre y mediante exámenes como el urocultivo. Se excluyeron aquellas fichas con datos incompletos o con escritura ilegible.
Para la estimación del tamaño muestral se consideró un nivel de confianza del 95%, una precisión del 7% y una proporción esperada del 53,84% de E. coli según lo reportado por Capozzi et al.3, obteniéndose un mínimo de 195 fichas clínicas requeridas, calculadas mediante el programa Epi Dat 3.1™.
Se recolectaron las siguientes variables: edad, sexo, motivo de consulta, germen aislado (cuando se realizó urocultivo) y tratamiento prescrito. Los datos fueron cargados en planilla Microsoft Excel™ y analizados con el software Epi Info 7.2.6.0™. Se empleó estadística descriptiva. Las variables cualitativas se expresaron en frecuencias absolutas y porcentajes, y las variables cuantitativas en mediana y rango intercuartílico.
El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad del Pacífico mediante la resolución N.º 029-2025 CE. Asimismo, se contó con la autorización institucional. Se garantizó la confidencialidad de los datos mediante la anonimización de las fichas clínicas y el cumplimiento de los principios establecidos en la Declaración de Helsinki y en las Buenas Prácticas Clínicas.
RESULTADOS
Se incluyeron 207 pacientes diagnosticados con cuadro de ITU en el periodo de estudio. La mediana de edad fue de 75 años (RI 69-82 años), con un mínimo de 60 y un máximo de 95 años. El 53,63% fueron del sexo masculino (tabla 1).
Tabla 1 Características sociodemográficas de pacientes mayores de 60 años con cuadro de infección urinaria (n 207)
| Variables | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Masculino | 111 | 53,63 |
| Femenino | 96 | 46,38 |
| Rangos de edad | ||
| 60-68 años | 51 | 24,64 |
| 69-76 años | 64 | 30,92 |
| 77-84 años | 58 | 28,02 |
| Mayor 85 años | 34 | 16,43 |
El motivo de consulta más frecuente fue la debilidad generalizada (37,68%), seguido por fiebre (8,70%) (tabla 2).
Tabla 2 Motivos de consulta de pacientes mayores de 60 años con cuadro de infección urinaria (n 207)
| Motivos de consulta | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Debilidad generalizada | 78 | 37,68 |
| Fiebre | 18 | 8,70 |
| Sensación febril | 17 | 8,20 |
| Ardor al orinar | 13 | 6,28 |
| Dolor abdominal | 13 | 6,28 |
| Dificultad para la micción | 9 | 4,35 |
| Alteración de la conciencia | 9 | 4,35 |
| Dolor en la región lumbar | 7 | 3,37 |
| Dificultad respiratoria | 7 | 3,37 |
| Disuria | 7 | 3,37 |
| Disminución del ritmo diurético | 6 | 2,90 |
| Debilidad generalizada + fiebre | 4 | 2,45 |
| Hematuria | 3 | 1,45 |
| Incontinencia urinaria | 2 | 0,96 |
| Retención aguda de orina | 2 | 0,96 |
| Disminución del ritmo diurético + fiebre | 2 | 0,96 |
| Disuria + dificultad para orinar | 2 | 0,96 |
| Disuria + sensación febril | 2 | 0,96 |
| Aumento en la frecuencia miccional | 1 | 0,48 |
| Deposiciones líquidas | 1 | 0,48 |
| Detención de heces y gases | 1 | 0,48 |
| Dolor lumbar + disuria | 1 | 0,48 |
| Dolor lumbar+ sensación febril | 1 | 0,48 |
| Náuseas y vómitos | 1 | 0,48 |
El 25,6% (53/207) de los pacientes se realizaron urocultivo. El germen más frecuente fue Escherichia coli (50,94%), seguido de Klebsiella pneumoniae (22,64%). En la distribución por sexos, E. coli predominó en mujeres (62,96%), mientras que K. pneumoniae fue más frecuente en hombres (26,92%) (tabla 3).
Tabla 3 Gérmenes aislados en pacientes con urocultivo (n 53)
| Gérmenes | Femenino n (%) | Masculino n (%) | Total n (%) |
|---|---|---|---|
| Escherichia coli | 17 (62,96) | 10 (38,46) | 27 (50,94) |
| Klebsiella pneumoniae | 5 (18,52) | 7 (26,92) | 12 (22,64) |
| Proteus mirabilis | 2 (7,41) | 2 (7,69) | 4 (7,55) |
| Pseudomonas aeruginosa | 1 (3,70) | 2 (7,69) | 3 (5,66) |
| Candida albicans | 0 (0,00) | 2 (7,69) | 2 (3,77) |
| Morganella morganii | 0 (0,00) | 2 (7,69) | 2(3,77) |
| Enterococcus faecalis | 1 (3,70) | 0 (0,00) | 1 (1,89) |
| Staphylococcus hominis | 1 (3,70) | 0 (0,00) | 1 (1,89) |
| Candida parapsilosis | 0 (0,00) | 1 (3,85) | 1 (1,89) |
| Total | 27 (100%) | 26 (100%) | 53 (100%) |
Los fármacos más prescritos fueron ceftriaxona (45,69%) y piperacilina tazobactam (11,64%)(tabla 4).
Tabla 4 Fármacos prescritos en pacientes mayores de 60 años con cuadro de infección urinaria (n 207)
| Fármacos | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Ceftriaxona | 106 | 45,69 |
| Piperacilina tazobactam | 27 | 11,64 |
| Meropenem | 18 | 7,76 |
| Ciprofloxacina | 17 | 7,33 |
| Cefotaxima | 16 | 6,90 |
| Imipenem | 15 | 6,47 |
| Vancomicina | 10 | 4,31 |
| Ceftazidima | 4 | 1,72 |
| Trimetoprima/sulfametoxazol | 3 | 1,29 |
| Clindamicina | 3 | 1,29 |
| Cefixima | 3 | 1,29 |
| Cefazolina | 2 | 0,86 |
| Ampicilina sulbactam | 2 | 0,86 |
| Cefalexina | 1 | 0,43 |
| Azitromicina | 1 | 0,43 |
| Levofloxacino | 1 | 0,43 |
| Nitrofurantoina | 1 | 0,43 |
| Metronidazol | 1 | 0,43 |
| Amoxicilina sulbactam | 1 | 0,43 |
DISCUSIÓN
La mediana de edad de la muestra estudiada fue de 75 años, con RIC 69 a 82 años. El grupo etario más común se situó entre los 69 y 76 años, representando un 30,92%. En cuanto al sexo, predominó el masculino con un 53,63%, y la mayoría de los pacientes, un 85,63%, estaban casados. Estos hallazgos presentan algunas diferencias con lo que reportaron Torres et al.12, quienes encontraron una mediana de edad más baja (66 años), y un predominio masculino (44%). Estas discrepancias podrían explicarse por las características demográficas de la población atendida y los criterios de inclusión aplicados. En nuestro estudio, la muestra representa a una población geriátrica en una etapa más avanzada, lo que podría influir en las diferencias observadas en las características clínicas.
Respecto al motivo de consulta, la debilidad generalizada fue el síntoma más común (37,68%), seguida de la fiebre (8,70%). Este patrón contrasta con lo que observaron Guevara et al.13, donde el dolor lumbar fue el principal motivo (73,23%), y con Bustos et al .(14, en donde las comorbilidades más frecuentes en su población fueron la incontinencia urinaria (49,69%), enfermedad cardiovascular (45,4%), diabetes mellitus (40,49%), el estado prolongado en cama (31,29%), hiperplasia prostática benigna (25,15%) y enfermedad renal crónica (21,47%). Estas diferencias podrían estar relacionadas con la edad y condiciones de salud. Por ejemplo, Bustos et al. 14 estudiaron una población con más enfermedades crónicas, lo que puede cambiar la forma en que se manifiestan los síntomas. También influye si los estudios se hicieron en hospitales o consultas externas, ya que eso afecta los motivos de consulta más frecuentes. Aún así, el internista debe estar atento a las manifestaciones de las ITU porque en este grupo etario los motivos de consulta no son siempre relacionados a la anatomía del sistema excretor.
En cuanto a los resultados microbiológicos, E. coli fue el agente más frecuentemente aislado (50,94%), seguido de K. pneumoniae (22,64%). Aunque otros estudios, como los de Capozzi et al.3 y Ortiz et al.15, reportaron prevalencias más altas para E. coli, con cifras de 79,5% y 50%, respectivamente. Nuestros hallazgos son consistentes con los de Melgarejo et al.16, quienes encontraron una prevalencia general de 49%. Esta coincidencia refuerza la validez de nuestros hallazgos y sugiere que las diferencias con los estudios anteriores podrían deberse a variaciones en los contextos sanitarios o en los criterios de diagnóstico.
Además, al examinar la distribución por sexo, se observó que E. coli predominó en mujeres (62,96%), mientras que K. pneumoniae fue más común en hombres (26,92%). Este patrón se alinea con investigaciones recientes que indican una mayor frecuencia de E. coli en mujeres, con proporciones que varían entre 76,2% y 55,6% según Silva et al.17, Hollekim et al. 18 reportaron que E. coli representó el 76,2% de los uropatógenos en mujeres, en comparación con el 55,6% en hombres, mientras que Enterococcus faecalis y Pseudomonas aeruginosa fueron más frecuentes en hombres. Finalmente, Chua et al.19 describieron una mayor proporción de cocos grampositivos en pacientes masculinos. Estas evidencias respaldan nuestros hallazgos y subrayan la importancia de tener en cuenta el sexo del paciente para mejorar el enfoque diagnóstico y terapéutico.
Cuando se trata de antibióticos, el más comúnmente utilizado fue la ceftriaxona (45,69%), seguido por piperacilina-tazobactam (11,64%) y meropenem (7,76%). Esta elección es diferente a lo que encontraron Akhtar et al.20, quienes reportaron un uso más alto de ampicilina/sulbactam (57,1%), trimetoprima/sulfametoxazol (31%) y ciprofloxacina (5,4%). Además, Castrillón et al.21 señalaron que E. coli mostraba una resistencia superior al 30% frente a trimetoprim/sulfametoxazol, cefalotina, ciprofloxacina, norfloxacina y ampicilina. La frecuente utilización de ceftriaxona en nuestro entorno podría estar relacionada con la gravedad clínica de los pacientes al momento de su ingreso y la alta proporción de infecciones complicadas o adquiridas en instituciones. También es posible que los protocolos locales, basados en datos de resistencia, hayan influido en esta elección. Estos hallazgos subrayan la importancia de ajustar el tratamiento empírico a los patrones de sensibilidad locales, con el fin de optimizar la efectividad del tratamiento y disminuir el riesgo de resistencia antimicrobiana.
Las limitaciones de este estudio fueron los datos extraídos de expedientes, donde solo el 25,6% tuvo urocultivo, lo que restringe la interpretación de la distribución de patógenos. Un sesgo relevante de este estudio es que únicamente 53 de los 207 casos contaron con urocultivo, lo que limita la posibilidad de obtener datos más sólidos y representativos sobre la etiología. Tampoco se registraron datos como la evolución de estos casos y la resolución de las infecciones. Aún así, la fortaleza es ofrecer una visión real del manejo de ITU en personas mayores de este hospital, lo que permite distinguir prácticas habituales y mejoras en la atención clínica de estos pacientes. Se recomienda realizar cultivos de manera sistemática ante sospecha clínica e ITU, ya que constituyen una herramienta fundamental para identificar el agente causal y orientar de forma adecuada el tratamiento antibiótico.
La evolución de la enfermedad puede variar entre personas mayores y adultos jóvenes, debido a comorbilidades, cambios propios de la edad, riesgo de complicaciones, por ende, resulta de suma importancia evaluar el tipo de tratamiento para asegurar una atención segura y efectiva en este grupo vulnerable.
En conclusión, la ITU en adultos mayores se presenta frecuentemente con síntomas atípicos como la debilidad generalizada, siendo E. coli el germen más comúnmente aislado. La variabilidad en los patrones bacterianos y en la elección del tratamiento evidencia la necesidad de adaptar las terapias a la realidad local, considerando la alta prevalencia de resistencia antimicrobiana. Por ello, es fundamental contar con estudios regionales que permitan optimizar el manejo clínico y prevenir complicaciones en esta población vulnerable.














