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Población y Desarrollo

versão impressa ISSN 2076-0531versão On-line ISSN 2076-054X

Poblac.Desarro. vol.32 no.62 SAN LORENZO jun. 2026

https://doi.org/10.18004/pdfce/2076-054x/2026.032.62.044 

Artículo Científico

Ciclos económicos agropecuarios del Chaco paraguayo contemporáneo (2005-2025): del auge ganadero al retorno de la agricultura

Agricultural economic cycles of the contemporary Paraguayan Chaco (2005-2025): from the livestock boom to the return of agriculture

1Universidad San Carlos, Asunción, Paraguay


RESUMEN

La diversificación económica es necesaria para el desarrollo regional del Chaco paraguayo. La ganadería ha impulsado anteriormente un ciclo de crecimiento económico gracias a la expansión de la frontera agrícola y ha acelerado la integración productiva. Este articulo aborda el inicio de un nuevo ciclo económico, el de la agricultura (algodón, soja, maíz, cebolla) que se integra pero a la vez complementa al ciclo de la ganadería. El objetivo principal fue comprender el rol que jugó la reactivación agrícola en la estabilización económica cuando la ganadería disminuyó su impulso. A partir de revisión de estadística, literatura científica y entrevistas a informantes calificados, se logró comprender el mecanismo de activación de la agricultura. El resultado principal ha sido la descripción del proceso del retorno y auge de la agricultura, mediante paquetes productivos innovadores así como adaptaciones tecnológicas, en un contexto territorial caracterizado con mayores inversiones en infraestructuras de comunicación que favorecen a todas las actividades económicas.

PALABRAS CLAVE: Economía; agricultura; ganadería; Chaco; soja; algodón

ABSTRACT

Economic diversification is necessary for regional development in the Paraguayan Chaco. Livestock farming has previously driven a cycle of economic growth thanks to the expansion of the agricultural frontier and has accelerated productive integration. This article addresses the beginning of a new economic cycle, that of agriculture (cotton, soybeans, corn, onions), which is integrated with but also complements the livestock cycle. The main objective was to understand the role played by agricultural revival in economic stabilization when livestock farming lost momentum. Based on a review of statistics, scientific literature, and interviews with qualified informants, it was possible to understand the mechanism of agricultural activation. The main result has been the description of the process of the return and boom of agriculture, through innovative production packages as well as technological adaptations, in a territorial context characterized by greater investments in communication infrastructures that favor all economic activities.

KEY WORDS: Economy; agriculture; livestock; Chaco; soybeans; cotton

INTRODUCCIÓN

La economía paraguaya sigue funcionando con una base agropecuaria, incluso si a lo largo de la última década otros sectores, como el de comercio y servicios ha experimentado una expansión considerable y han ganado un mayor peso en la participación del PIB (BCP, 2025).

El sector agropecuario ha experimentado una serie de transiciones territoriales y económicas mayores en las dos últimas décadas (Peña et al., 2023; Vazquez, 2013). Los dos últimos Censos Agropecuarios, el de 2008 y el de 2022, permiten observar e identificar las principales transformaciones ocurridas, tanto en el marco del uso del suelo, así como en el tipo de actividades productivas implementadas (MAG, 2023).

El Chaco paraguayo, tradicionalmente ganadero y mayormente extensivo, ha visto expandir su frontera ganadera, como resultado de un lento proceso de activación territorial, alimentado por señales favorables del mercado internacional y por ciertos avances sanitarios y otras adaptaciones productivas.

El auge ganadero, que atrajo incluso a inversores extranjeros fue muy intenso en sus expansión, aproximadamente entre 2010 y 2020, pero luego, ante la leve retracción del negocio de la carne, se abrieron otras oportunidades productivas que, además, fungieron como alternativas al negocio de la carne (Le Polain de Waroux et al., 2018). La presión de la agricultura sobre la ganadería en la región Oriental aceleró la migración y la intensificación de la ganadería, y luego de la agricultura en el Chaco (Le Polain de Waroux, Y. 2024). Otros estudios demuestran la velocidad del cambio de uso de suelo, lo que convirtió al Chaco paraguayo en una de las fronteras agropecuarias más activas del mundo (Milan Sendra y González, 2022) pero al mismo tiempo también con aspectos sociales que suscitan criticas (Salizzi, 2024).

En este contexto la agricultura del Chaco vive un ciclo de creciente dinamismo productivo y económico por la expansión agrícola, impulsada por una serie de innovaciones técnicas, pilotadas por cultivos agrícolas no tradicionales, como la soja. Así, en el marco de múltiples transformaciones, conviene cuestionarse sobre la transición entre ciclos económicos: son estos necesariamente antagónicos, complementarios o mixtos? Compiten por el mismo espacio productivo? Que implicancias territoriales movilizan? Este articulo se orienta a generar un análisis económico y territorial sobre un espacio regional (el Chaco paraguayo) relativamente "joven", es decir aun en proceso de ocupación e integración al resto del engranaje económico del país.

MATERIALES Y MÉTODOS

La elaboración de este trabajo requirió de un enfoque de tipo descriptivo e histórico caracterizando a cada ciclo productivo, con un alcance regional (Chaco paraguayo), focalizado en los aspectos productivos más generales y específicamente en la dimensión territorial de los modelos productivos ganadero y agrícola, es decir en la cantidad de superficie que utiliza cada sistema productivo y, dentro de esta, su evolución reciente. A tal efecto se precisó primeramente la aplicación de técnicas de revisión de información estadística secundaria (superficie cultivada, producción obtenida) tanto oficial, como la de los Censos Agropecuarios de 2008 y 2022 del Ministerio de Agricultura y Ganadería, así como la generada por los propios actores, como las cooperativas del Chaco central (Chortitzer, Fernheim y Neuland), la Asociación de Productores y de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO). Se movilizó además bibliografía reciente, esencialmente extranjera, sobre la progresión de la frontera agrícola en el Chaco paraguayo. Posteriormente se realizaron siete entrevistas a profundidad a diferentes actores productivos del Chaco, seleccionados por disponer de una experiencia mayor a 10 años en algún sistema productivo. Mediante una entrevista semi abierta, se abordaron los temas ganaderos y especialmente agrícolas. A partir de estos datos, informaciones y procesos se construyó el análisis critico y la identificación de patrones temporales y tecnológicos de los ciclos de la ganadería y de la agricultura. Por último, se incorporaron de forma complementaria los aspectos ambientales, especialmente los restrictivos con referencia a la deforestación, de forma a comprender la transición entre los ciclos.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

El antiguo ciclo forestal (1900-1950)

Los primeros habitantes del Chaco se dedicaban a la caza y a la recolección de alimentos. La agricultura tuvo que esperar hasta la llegada de los primeros colonos canadiense a finales de la década de 1920 para desarrollarse muy lentamente. Las primeras actividades del chaco comenzaron a finales del siglo XIX cuando empresas extranjeras, principalmente argentinas y norteamericanas se instalan en el Chaco a orillas del río Paraguay para extraer rollos de quebracho y posteriormente elaborar tanino. El ciclo forestal se mantuvo en funcionamiento desde 1900 hasta 1950 aproximadamente, para luego disminuir paulatinamente su peso en las exportaciones.

La agricultura no aparecía en el radar de estos actores de este periodo. Salvo en el caso de la empresa Carlos Casado que, vislumbrando una posterior disminución de la actividad forestal, probablemente por agotamiento de la extracción, realizó los primeros esfuerzos para conocer mejor la capacidad agrícola del Chaco. Para el efecto, se contrató un ingeniero agrónomo alemán, que instaló una estación experimental en las proximidades de Puerto Casado para identificar el desempeño vegetativo de diferentes especies y así recomendó para el cultivo de estas de forma a que las empresas forestales y tan mineras incorporen después o al mismo tiempo las también las actividades agrícolas.

Sin embargo el auge mínimo de la producción ganadera que en comparación a la agricultura exigía menores inversiones y esfuerzo físico, al menos de forma relativa, fue la actividad extensiva que complementó a la extracción forestal.

Los primeros cultivos implementados por los inmigrantes canadienses (menonitas) eran de subsistencia a inicios de la década de 1930, incluso con semillas y variedades de diferentes rubros que estos habían traído consigo desde América del Norte. Obviamente las diferencias climáticas y edafológicas conspiraron contra una adaptación rápida de estos rubros, por lo que se tuvo que desarrollar una nueva agricultura.

Recién en la década de 1950 la agricultura del Chaco central comienza a mejorar y a expandirse lentamente gracias a los incentivos favorables existentes para el cultivo del algodón, cuándo los precios internacionales eran altos. Las cooperativas del Chaco central realizaron inversiones industriales y productivas, adquiriendo tractores así como desmotadoras de algodón, lo que generó mayores ingresos y un cierto desarrollo industrial. Sin embargo, ni con estas innovaciones la pobreza reinante en estas áreas logró reducirse (Vázquez, 2023). Para acompañar los esfuerzos agrícolas a inicios de la década de 1950 se instaló una granja experimental en el Chaco central en manos de un experto norteamericano con el objetivo de guiar el desarrollo productivo mediante la investigación científica y técnica ya que se debía además comprender y conocer las condiciones edafológicas y climáticas y demás aspectos técnicos que hacen a las actividades productivas.

Uno de los resultados más importantes de esta granja experimental fue la introducción del pasto búfalo de origen africano qué se adaptó muy bien a las condiciones naturales del Chaco y provocó un fuerte incentivo de una para una incipiente ganadería (Vazquez, 2013). De esta forma los escasos agricultores de algodón cambiaron de sistema productivo y se pasaron a la producción ganadera realizándose la primera transición productiva, de la agricultura la ganadería, y el primer impulso de la actividad de cría de ganado.

En las décadas siguientes la agricultura se mantuvo en un nivel bajo y subsistencia siendo el algodón uno de los principales cultivos. En la década del 60 se sembraban poco más de 2.000 hectáreas creciendo luego, en la década de 1980, a 6.000 hectáreas y llegando a un pico a finales de la década de 1980, a casi 9.000 hectáreas sembradas.

Debido a la crisis productiva logística y a algunas fallas del acompañamiento estatal, el sistema de comercialización y exportación de algodón de Paraguay se debilitó y este rubro fue mermando en relevancia, llegando a inicios del siglo XXI, solamente a 1.000 hectáreas sembradas en todo el país.

En la segunda mitad del siglo XX las tres cooperativas del Chaco central logran acceder a un crédito internacional que les permitió incorporar tecnología productiva agrícola que finalmente aceleró el desarrollo del primer un centro productivo lácteo de relevancia del país.

La construcción de la ruta Transchaco a mediados de la década de 1950, y especialmente el inicio de la pavimentación asfáltica de ciertos trechos, favoreció la inserción comercial y alimentó la demanda de productos lácteos procesados de la región Oriental hacia el Chaco.

De esta forma la producción ganadera para leche se hizo todavía más importante, siendo la cría de animales para la producción de carne una actividad secundaria en orden de importancia, dejando a la agricultura en un estado marginal y secundario.

En resumen la economía del Chaco hasta la década de 1990, fundamentalmente de la porción central donde se localizan las tres principales cooperativas, tuvo un peso significativo en el desarrollo regional, siendo las cadenas de valor agropecuarias, esencialmente láctea, el principal motor del desarrollo económico y social. Desde la década del 2010 la ganadería comparte espacio y dinamismo mismo con una agricultura pura renovada: rubros no tradicionales, tecnología, innovación, agroindustria e infraestructuras viales.

El ciclo ganadero: del 2005 a 2020

El ciclo lácteo que catapultó a la economía del Chaco central desde la década de 1980 comenzó a complementarse con la ganadería de carne. Desde los primeros años de la década del 2000 los principales actores económicos del Chaco central comenzaron a adquirir tierras en los alrededores y paulatinamente más allá del área central, expandiéndose principalmente hacia el norte (Mariscal Estigarribia y Agua Dulce).

Una tecnología clave que facilitó la expansión de la ganadería fue la adaptación de pasturas específicas qué hicieron que las nuevas zonas de expansión agropecuaria puedan ser integradas a algún sistema productivo, en este caso a la ganadería (Le Polain de Waroux, 2018). Las cifras muestran un gran incremento en el número de cabezas de ganado vacuno en todos los departamentos del Chaco, especialmente en Boquerón y Alto Paraguay y, en consecuencia una mayor cantidad de hectáreas cultivadas con pasto. El Chaco pasó de 3,8 millones a 5,7 millones de cabezas de ganado entre 2008 y 2022 (MAG, 2023).

Tampoco debe olvidarse que para inicios de la década de 2010 en la región Oriental la agricultura tecnificada, basada en las cadenas productivas de soja maíz y trigo venían desarrollándose con niveles elevados de productividad, lo que se tradujo en una presión de los cultivos sobre las áreas ganaderas en el Oriente paraguayo. De esta forma en algunos departamentos la ganadería extensiva cedió espacio a la agricultura tecnificada. En algunas zonas, como en Caazapá, la expansión del arroz se hizo a expensas de la superficie y ganadera (Vazquez, 2023). Ante este avance de la agricultura tecnificada en la región Oriental, el Chaco ofrecía una alternativa económica, gracias a la existencia de grandes porciones de territorio que aún no se habían integrados de forma productiva.

El contexto regional e internacional, en las dos primeras décadas del siglo XXI, fue favorable para que el conjunto de transformaciones económicas y territoriales tenga un mayor dinamismo. Específicamente se subraya la relevancia del incremento de la demanda internacional de carnes en todo el mundo. En el plano regional, las medidas impositivas del gobierno argentino desde mediados de la década del 2000 se tradujeron en la búsqueda de nuevos espacios productivos fuera de la Argentina, de forma a reducir el impacto de los impuestos en la rentabilidad agrícola. Algunos productores argentinos adquirieron parcelas ganaderas en Uruguay. Por su parte, los ganaderos uruguayos comenzaron a comprar propiedades en el Chaco paraguayo bastante más baratas que en Uruguay y que en Argentina, pero especialmente gracias a la disponibilidad de tierra y la existencia de mecanismos de facilitación de las inversiones (Oyhantçabal et al., 2025).

Además, Argentina disminuyó su cuota de exportación de carnes al extranjero para atender con prioridad a su mercado interno. Estas decisiones generaron un vacío en el mercado internacional de carne de calidad, espacio que fue capturado y aprovechado por otros países tradicionalmente exportadores de carne como Uruguay, pero también Paraguay que gracias a los esfuerzos realizados y avances en sanidad animal mejoró la calidad y la inocuidad de sus productos.

Con estos antecedentes la carne paraguaya comenzó a ganar calidad y a llegar a nuevos mercados. Las estadísticas de los censos agropecuarios revelan el despegue de la ganadería en los tres departamentos del Chaco. Entre 2008 y 2022, el departamento de Boquerón había crecido 1,7 millones de cabezas, seguido por Alto Paraguay con 367.000 nuevas cabezas en el mismo periodo. En total, la población bovina del país había crecido 2,7 millones, siendo el Chaco el que aportó mas de 2 millones de cabezas al incremento nacional. Otro factor que contribuyó al desarrollo de las actividades agropecuarias en el Chaco fue el descubrimiento de los relativamente altos niveles de fósforo en el suelo, lo que favoreció al desarrollo de los cultivos, sean estos de pasturas o de otro tipo.

Al eslabón productivo ganadero se le agregaron tres dispositivos industriales que impulsaron aun mas el crecimiento económico: los frigoríficos y la industrialización del cuero. En el año 2001 cada una de las tres grandes cooperativas del Chaco central construyeron frigoríficos y comenzaron a operar de manera independiente para la exportación. De esta forma, agregan valor a la materia prima y se convierten en jugadores de mayor peso en las exportaciones.

Nótese sin embargo la estrategia industrial individual que aplicó cada una de las cooperativas del Chaco central que, en vez de centralizar con un solo frigorífico de envergadura para las tres cooperativas, dada la proximidad espacial y etno cultural de estos (los menonitas), decidieron operar con tres unidades industriales separadas. Sin embargo, para el procesamiento y exportación del cuero, las tres cooperativas crearon una sola empresa, Cencoprod, demostrando por vez primera una capacidad de actuar de forma coordinada. El valor de las exportaciones de productos cárnicos a escala nacional en general ha mostrado un crecimiento vertiginoso, pasando de 120 millones de dólares en 1998 a más de 2.000 millones de dólares en 2024 (figura 1).

Fuente: SENACSA, 2025.

Figura 1. Valor de las exportaciones de carne, menudencia y demás subproductos de origen bovino, en millones de dólares. 

Los mayores ingresos de los socios productores y de las empresas frigoríficas alimentaron nuevas inversiones en adquisición de propiedades y habilitación de nuevas parcelas productiva. Los avances de la ganadería han sido vectores de la mayor intensificación productiva, que a su vez ha sido acompañada de mejoras en las infraestructuras, tanto productivas como sociales, generando una atracción laboral hacia las ciudades de Loma Plata y Filadelfia principalmente, tal como lo señala González (2020). El ciclo ganadero fue extremadamente intenso en un doble registro: por un lado en cuanto al tiempo reducido (15 años aproximadamente) y por otro en la intensidad de las transformaciones territoriales, esencialmente la expansión de las pasturas y las crecientes inversiones para instalar los campos (alambrados, viviendas, tajamares, electricidad) y para adquirir animales para engorde.

Desde finales de la década de 2010 comenzaron a observarse presiones ambientales, especialmente de organizaciones no gubernamentales que ejercían presión sobre los países compradores de carne, movilizando la idea de baja sostenibilidad de los sistemas productivos. Esto afectó principalmente al cuero, cuando las compañías automotrices europeas dejaron de demandar, ante el temor de represalias que afectarían a su reputación.

A pesar de las auspiciosas cifras de exportación industrial, el precio pagado a los productores no logró mantener el incentivo de estos, lo que se tradujo finalmente en una menor rentabilidad. En consecuencia, la expansión de la frontera agropecuaria disminuyó su velocidad de expansión y los productores agropecuarios comenzaron a explorar otras opciones productivas complementarias. Así, lentamente se desarrollan alternativas de cultivos agrícolas, no para reemplazar ni cerrar el ciclo ganadero, sino para complementarlo e integrarlo al agrícola.

El ciclo agrícola: del 2015 a 2025

Durante los primeros años de la década del 2010, la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO) movilizó una cooperación con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos -USDA, que consistió en impulsar una serie de investigaciones para el desarrollo de materiales genéticos (semillas) de soja tolerantes a la sequía y las altas temperaturas para el Chaco Boreal.

En 2013, los primeros ensayos lograron niveles de productividad auspiciosos, tanto en el Chaco central como en Agua Dulce, con un promedio de 2.100 kilogramos por hectárea. Los primeros años han sido de prueba y error, con adaptaciones a las condiciones climáticas y edafológicas.

Un proyecto específico con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos -USDA se inició en enero de 2015, mediante la facilitación de decenas de variedades de soja para su experimentación. A pesar de todos los avances y resultados auspiciosos, aún se requieren diversos esfuerzos y ensayos técnicos para lograr variedades totalmente adaptadas y óptimas para las condiciones climáticas del Chaco, ya que tienen un alto nivel de variabilidad en términos de tipología de suelos, temperatura y de precipitaciones. Investigaciones técnicas sobre líneas de soja revelan que existen líneas experimentales promisorias para el Chaco central, con rendimientos competitivos respecto a las variedades comerciales (Paredes Martínez y O; Rondanini, 2023).

El resultado de este avance tecnológico fue el incremento del área cultivada, pasando de unas nada despreciables 2.700 hectáreas en 2013 a más de 107.000 hectáreas en la zafra 2024-2025, según datos compilados la empresa CRESCA, CAPECO, Cooperativas del Chaco central.

Para acompañar y fortalecer el renovado impulso de la agricultura en el Chaco CAPECO organizó e implementó anualmente una serie de capacitaciones y actualizaciones técnicas, productivas y de infraestructura denominadas Rally de la Soja con el objetivo de difundir y favorecer la expansión de la producción de la soja en el Chaco.

Además de los cultivos de soja, que se implementan bajo el sistema de siembra directa, el maíz fue introducido para buscar diversificar la rentabilidad agrícola y generar materia seca que luego es incorporada al suelo (rastrojos). Así, el área cultivada de maíz en el Chaco pasó de 15.000 a más de 56.000 hectáreas entre 2017 y 2022, según estadística colectada por la cooperativas del Chaco central y CAPECO.

En 2025 Pioneros del Chaco, la iniciativa tecnológica y agroindustrial de las tres cooperativas del Chaco central inauguraron su planta industrial donde procesan soja. Esta planta precisó de una inversión de 45 millones de dólares. En términos de organización empresarial, las tres cooperativas actuaron de forma integrada.

Otro cultivo que participa del nuevo ciclo agrícola es el algodón. De 220 hectáreas sembradas en 2009, se pasó a 60.700 hectáreas en 2024. Este salto enorme requirió una serie de ajustes en toda la cadena de valor. Se requirieron más maquinarias sembradoras y especialmente cosechadoras de algodón e incluso nuevos dispositivos industriales como las desmotadoras. En 2023 la cooperativa Chortitzer comenzó a operar industrialmente con una nueva desmotadora de algodón que requirió una inversión de al menos 12 millones de dólares. En el mismo año, otra empresa, New Cotton, ha instalado una planta industrial en la zona de Filadelfia, lo que exigió una inversión de alrededor de 10 millones de dólares.

Otro rubro no tradicional que se incorporó al dispositivo agrícola del Chaco fue el arroz con riego, aprovechando las aguas del río Paraguay. Su cultivo es reciente, pero el área ya sembrada ronda las 12.000 hectáreas, según la estadística de la Asociación de Productores Agropecuarios del Chaco.

Finalmente, en la área de influencia de acuífero Yrenda, situado al noroeste del Chaco, se logran mejores rendimientos gracias al regadío de los cultivos de soja, maíz e incluso de cebolla. En efecto, la combinación de suelos fértiles y el riego permiten optimizar los sistemas productivos obteniendo rendimientos superiores al promedio.

Los cultivos de arroz y cebolla señalan el gran margen productivo agrícola para las diversas zonas del Chaco. Sin embargo, se insiste en que todavía son necesarias más investigaciones técnicas para adaptar las variedades a las condiciones de precipitación irregular y a las altas temperaturas. Se ha demostrado que el riego, en el caso de arroz, la soja, maíz y la cebolla en algunas zonas, permiten un alto nivel de productividad.

Existes estudios técnicos e iniciativas técnico-políticas para la construcción de un canal a cielo abierto que permitiría irrigar al menos 50.000 en el Chaco central con aguas del río Paraguay.

El conjunto de iniciativas agrícolas, así como las agroindustrias vinculadas ha permitido un mejor aprovechamiento de los recursos productivos. En términos espaciales, la agricultura ha logrado que emerjan otras áreas fuera del tradicional y afirmado Chaco central. Así, los cultivos en la zona de Mariscal Estigarribia, Infante Rivarola y Agua Dulce, sin olvidar las zonas aledañas al río Pilcomayo, se han integrado económicamente a la dinámica regional y nacional. Uno de los factores limitantes estructurales en la mayoría de las iniciativas productivas del Chaco es la inestabilidad del servicio de energía eléctrica, cada vez más necesario para las actividades productivas, específicamente para mover el agua en los sistemas de riego, así como en los procesos industriales.

En los últimos años se ha creado la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS), con la misión de promover la producción sustentable en el Chaco paraguayo. Esta asociación representa una innovación de alta relevancia en la representación y la acción colectiva de los productores agrícolas. Igualmente, resulta novedosa la idea de integrar la agricultura con la ganadería, lo que implica la rotación de usos de las parcelas para ambos fines, como una de las estrategias de gestionar la fertilidad de los suelos y también de administrar la variabilidad climática así como otros aspectos ambientales (Ocampos y Paniagua, 2025).

Fuente: Productores no cooperativizados; Servicios Agropecuarios de la Coop. Chortitzer, Coop. Fernheim y Coop. Neuland.

Figura 2. Evolución de la superficie cultivada de los principales rubros en el Chaco entre 2021 y 2025, en hectáreas. 

En efecto, según los actores entrevistados, la ventaja de la agricultura sobre la ganadería es que posibilita una diversificación, pudiéndose cultivar varios rubros, así como obtener ingresos en tiempos mas acotados que los de la ganadería y, finalmente, disponer de precios de mercado mas diversos que los de la ganadería.

Fuente: Productores no cooperativizados; Servicios Agropecuarios de la Coop. Chortitzer, Coop. Fernheim y Coop. Neuland.

Figura 3. Evolución de la superficie cultivada por departamento entre 2021 y 2025, en hectáreas. 

Fuente: Productores no cooperativizados; Servicios Agropecuarios de la Coop. Chortitzer, Coop. Fernheim y Coop. Neuland.

Figura 4. Porcentaje de crecimiento de la superficie cultivada entre 2022 y 2025. 

Se puede apreciar en la figura precedente la velocidad e intensidad de expansión de los principales rubros agrícolas, donde sobresale nítidamente el algodón.

Por la envergadura de las inversiones, se puede apreciar la apuesta firme no solo en los cultivos, sino en los diversos eslabones de las respectivas cadenas de valor, lo que significa que se trata de iniciativas consolidadas, no especulativas y sobre todo a un horizonte de tiempo largo. El ciclo agrícola aporta diversificación, mayor estabilidad económica y sobre todo, resiliencia económica, ya que los diversos cultivos permiten amortiguar mejor los periodos climáticos adversos.

Como resultado de este conjunto de crecimientos económicos, la estructura urbana, especialmente en el Chaco central también se modifica (Goetz et al., 2025), favoreciendo la inmigración hacia los centros urbanos, pero también, incrementando la demanda de equipamientos y servicios sociales.

CONCLUSIONES

Aunque la ganadería había constituido un poderoso motor económico a inicios del siglo XXI, su relevancia fue menguando en los últimos años, sin que el modelo productivo entre en crisis. El resurgimiento de la agricultura en el Chaco abre un nuevo ciclo que no suplanta al anterior, sino que lo complementa, diversifica e integra.

Una parte de los estudios anteriores, especialmente los de Le Polain, señalaban cierta especialización y dependencia de la economía productiva en un solo rubro, la ganadería que, además, estaba más expuesta a consideraciones ambientales suplementarias. El surgimiento y consolidación del ciclo agrícola sugiere una reducción de la dependencia ganadera así como la menor crítica ambiental sobre el cambio de uso de suelo que exigía la ganadería.

La ganadería todavía sigue impulsando una parte considerable de la economía del Chaco, sobre todo para las tres cooperativas que no solo se dedican a producir, sino que también disponen de sus propios frigoríficos. Las presiones ambientales y los precios relativamente menores pagados a los productores, así como el encarecimiento de la tierra, parece haber frenado la expansión de esta actividad.

En términos económicos y territoriales, el trabajo de Goetz et al., confirma la intensidad y relevancia de la activación urbana en general y, para el periodo de análisis aplicado, los efectos económicos del ciclo agrícola en la dinámica urbana.

El retorno de la agricultura al Chaco constituye un nuevo ciclo económico, esta vez sin una ruptura drástica con el anterior, caracterizado por una diversificación significativa de rubros: soja, algodón, maíz, arroz, sésamo, sorgo, entre los mas importantes. Se aprecia entonces que la diversificación agrícola dota a todo el sistema económico de herramientas para administrar escenarios económicos con mayor resiliencia ambiental, y especialmente financiera.

Una característica importante del retorno de la agricultura es que esta no se genera solamente aprovechando la tierra disponible en un lógica de expansión horizontal, sino con una dinámica marcada por la tecnología productiva y las innovaciones genéticas, además de la inclusión de modernos eslabones industriales en el caso de la soja y el algodón.

Las crecientes inversiones indican que la expansión de los cultivos agrícolas tiene bases firmes y presentan todavía un margen considerable de expansión. En términos financieros, la agricultura permite obtener ingresos en periodos de tiempo mas acotados que la ganadería, lo que favorece la integración entre estas.

Buena parte de la economía del Chaco funciona así, con dos motores, el ganadero y el agrícola, que aseguran un mayor nivel de resiliencia ante la variabilidad climática. Por último, la construcción de nuevas rutas y puentes (corredores de integración) posicionan al Chaco y a sus productores en un renovado centro agropecuario e industrial, rompiendo décadas, e incluso siglos, de aislamiento y posición marginal del Chaco en la economía y en la sociedad paraguaya.

Finalmente, el estudio demuestra que todo el sistema económico se dota de mayor vitalidad para intensificar el desarrollo regional gracias a la inclusión del ciclo agrícola que, combinado con las nuevas infraestructuras viales, confieren al Chaco paraguayo las mejores condiciones para disminuir las asimetrías regionales internas del país. A partir de estos resultados, las políticas públicas y las iniciativas privadas dispondrán de una mayor capacidad de análisis para las tomas de decisiones en un Chaco que, incluso con la misma matriz productiva, sigue innovando y diversificando.

FINANCIAMIENTO: Propio.

CONFLICTO DE INTERÉS: No presenta conflicto de interés.

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Proceso de revisión: Evaluación por pares a doble ciego.

Recibido: 30 de Septiembre de 2025; Aprobado: 15 de Noviembre de 2025

Autor correspondiente: Fabricio Vázquez. Dr. en Geografía y Ordenamiento Territorial. Universidad San Carlos. Asunción, Paraguay. E-mail: fabricio.vazquez@gmail.com

Editor responsable: Marcela Achinelli https://orcid.org/0000-0003-0737-6441. Facultad de Ciencias Económicas - UNA. San Lorenzo, Paraguay.

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