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Población y Desarrollo

versão impressa ISSN 2076-0531versão On-line ISSN 2076-054X

Poblac.Desarro. vol.32 no.62 SAN LORENZO jun. 2026

https://doi.org/10.18004/pdfce/2076-054x/2026.032.62.030 

Artículo Científico

Jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Periodo 2016 – 2022

Young people who do not study or work in Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Paraguay and Uruguay. Period 2016 – 2022

Karina Beatriz Barreto Benítez1  * 
http://orcid.org/0000-0002-9213-9039

1Universidad Columbia del Paraguay. Asunción, Paraguay


RESUMEN

La situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan podría ser problemática para las economías de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay porque representaría una pérdida para el capital humano que evitaría el alcance del producto potencial de la fuerza laboral. Se percibe que estos jóvenes fueron olvidados por el sistema, no obstante, no son casos aislados que debían tratarse solo desde las familias, cuando también pueden surgir soluciones desde los espacios gubernamentales y empresariales. Por esto, la investigación tuvo como objetivo general describir la situación de los jóvenes que no estudiaban ni trabajaban en Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022. La metodología fue de enfoque cuantitativo con diseño bibliográfico documental, donde se utilizaron los métodos analítico-sintético, inductivo y estadístico para alcanzar el nivel descriptivo. Los resultados más importantes indicaron que, en promedio, el 15.9% de la juventud de los países analizados no estudiaron ni trabajaron durante el periodo 2016 – 2022. Además, a través de la prueba chi-cuadrado, se indicó que existió una asociación entre la zona de la vivienda y el género en varios de los países analizados. Finalmente, a través de la prueba de homogeneidad, se concluyó que los motivos de inactividad de los jóvenes variaban entre países, por lo que las realidades y causas subyacentes de cada país deberían ser estudiadas por separado.

PALABRAS CLAVE: Ninis; jóvenes que no estudian ni trabajan; economía laboral

ABSTRACT

The situation of young people who do not study or work could be problematic for the economies of Argentina, Bolivia, Brazil, Chile, Paraguay and Uruguay because it would represent a loss for human capital that would prevent the potential output of the labor force from being reached. It is perceived that these young people were forgotten by the system, since traditionally families took care of them as best they could. However, these are not isolated cases that should be dealt with only by families, when solutions can also emerge from government and business spaces. For this reason, the general objective of the research was to describe the situation of young people who did not study or work in Bolivia, Brazil, Chile, Paraguay and Uruguay during the period 2016 – 2022. The methodology was quantitative with a documentary bibliographic design, where analytical-synthetic, inductive and statistical methods were used to reach the exploratory and descriptive level. The most important results indicated that, on average, 15.9% of young people in the countries analyzed did not study or work during the period 2016 – 2022. In addition, through the chi-square test, it was indicated that there was an association between the area of housing and gender in several of the countries analyzed. Finally, through the homogeneity test, it was concluded that the reasons for youth inactivity varied between countries, so the underlying realities and causes of each country should be studied separately.

KEY WORDS: NEETs; young people who do not study or work; labor economics

INTRODUCCIÓN

La participación laboral de las personas jóvenes es una problemática que debería interesar a los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, ya que la inserción en el mercado de trabajo debería verse como una situación de empoderamiento financiero que permitiría a las personas jóvenes adquirir la libertad de construir vidas privadas sólidas al momento de alcanzar la adultez. Asimismo, la educación es un medio para mejorar la calidad del capital humano que se emplearía en los países. Por ello, el Banco Mundial (2024) menciona que la juventud es un activo que propulsa el crecimiento de la economía en el Cono Sur, por lo que la contribución en el mercado laboral de cada joven es relevante para el futuro.

Sin embargo, esta visión optimista acerca de las oportunidades que genera el trabajo y la educación no es compartida por una proporción de la juventud, ya que existen personas jóvenes que ni estudian ni trabajan por diversos motivos. A este grupo se le denomina comúnmente ninis, aunque autores como Assusa (2019) señala que llamarlos así podría ser estigmatizante, ya que es un concepto que esconde cuestiones como la sobreexplotación doméstica. La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2022) señala que existe una elevada proporción de jóvenes excluidos en el mercado laboral y en el sistema educativo en América Latina, lo cual es un problema, ya que se trata de una pérdida de capital humano.

La teoría del capital humano, desarrollada por autores como Becker (1964) y Schultz (1961), sostiene que la inversión en educación y formación mejora la productividad individual y colectiva, generando retornos económicos tanto para las personas como para los países. En este marco, la inserción laboral juvenil no solo representa una vía de empoderamiento financiero, sino también una estrategia de desarrollo nacional.

Según Queijo Von Heideken, Rodríguez Chatruc y Sotto Alonso (2024), «más de la mitad de los 44 millones de jóvenes de 15 a 24 años que viven en el Cono Sur enfrentan desafíos como el desempleo, la informalidad, la pobreza o no están involucrados en actividades educativas ni laborales» (p. 7).

Asimismo, Blanch (2014) sostiene que los jóvenes que no estudian ni trabajan están en busca de alternativas ante una sociedad trabajocéntrica, de la cual, de hecho, no forman parte del todo, ya que no acceden al sistema, por lo que no pagan impuestos, ni tampoco reciben ayuda o subsidios del gobierno. Es decir, no reciben nada ni dan nada a la comunidad.

Robert Castel (1995) y Thomas Piketty (2014) han reflexionado sobre la importancia de la autonomía económica como condición para la ciudadanía plena. En este sentido, la juventud representa una etapa crítica en la construcción de trayectorias de vida, donde el acceso al trabajo y la educación son pilares para alcanzar la adultez.

Autores como Balerezo López (2019) admiten la posibilidad de que los jóvenes que no estudian ni trabajan son un fenómeno cultural, que responden a la falta de exposición ante la frustración, por lo que se refugian en la seguridad de sus familias, que, a su vez, podrían estar motivando a estos jóvenes para que no se apeligren en un supuesto mundo hostil. Este autor también menciona que los ninis parecen no desarrollar el instinto de superación personal que es necesario para enfrentar desafíos.

Además, Pierre Bourdieu (1986) y Göran Therborn (2013) han analizado cómo las desigualdades sociales se reproducen a través de instituciones como la escuela y el mercado laboral. En América Latina, la exclusión educativa y laboral juvenil está profundamente marcada por el origen socioeconómico, el género y el territorio.

Por su parte, Téllez Velasco (2011) trata la problemática como una situación de exclusión que debe ser abordada tanto por empresarios, como por hacedores de políticas públicas y los académicos. Su estudio sostiene que la obtención de una radiografía de las juventudes que no estudian ni trabajan puede llevar a soluciones a través de programas gubernamentales de primer empleo, las políticas de ampliación de matrícula universitaria en las universidades públicas, la revisión de los sueldos en el mercado de trabajo y las condiciones laborales en las empresas.

Es decir, la literatura del tema intenta visibilizar, sobre todo, la necesidad de mejorar la oferta de trabajo y de educación, ya que esto podría mejorar la calidad de vida de la juventud y, en consecuencia, incidir en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan de los países.

El contexto histórico es una cuestión que debe ser recordada cuando se trata de países de Latinoamérica, ya que se debe tener en cuenta que parte de la población adulta fue formada en circunstancias dictatoriales para luego realizar una transición hacia la sociedad democrática. Sozzo (2016) reflexiona acerca del legado dictatorial que comparten Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay (y otros) desde fines de los años 1970 y considera que la figura de las fuerzas armadas autoritarias son un elemento común en los procesos internos de los países mencionados, lo cual podría dejar huellas culturales en el mundo moderno.

Lo mencionado se puede relacionar con el choque cultural que experimentan las nuevas generaciones al enfrentarse a un sistema construido por las viejas generaciones. De hecho, se percibe que las nuevas generaciones cuentan con exigencias que no son compatibles con las políticas autoritarias que sostienen los empresarios, jefes y tomadores de decisiones en las empresas privadas. Continuando con Téllez Velasco (2016), estas exigencias incluyen horarios laborales flexibles, salarios razonables con el costo de vida, condiciones laborales en donde no se promueva el exceso de competitividad o el trabajo precario. Es decir, las juventudes demandan trabajos con cierta calidad y garantías.

El factor de la salud mental también es abordado en la literatura referente a los jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que se intuye la vulnerabilidad de este grupo. Benjet, Hernández-Montoya, Borges, Méndez, Medina-Mora y Aguilar-Gaxiola (2012) estudian el componente psicológico del caso mexicano, donde encuentran que los ninis de dicho país tienen mayor riesgo de consumo de sustancias y de conducta suicida en comparación con aquellos que solo estudian. Sin embargo, este riesgo también se dio en los jóvenes que no eran solamente estudiantes, lo cual enfatizó el papel de la educación en la juventud.

Por lo que, la problemática de oferta educativa de calidad es un punto central para el bienestar de la población joven. Con todo, Sáinz González y Barberá de la Torre (2019) diagnostican que los países que conforman Iberoamérica tienen el desafío común de la calidad de oferta educativa, ya que consideran que las universidades de calidad no dan abasto para formar suficientes estudiantes, lo cual llevó a la creación de centros de educación superior con una baja capacidad de generar profesionales competentes.

Este hecho no es un secreto en la sociedad latinoamericana. La narrativa de la juventud se da en un ambiente donde las noticias van y vienen a través de la conectividad a internet. Si las personas se enteran acerca de la calidad de oferta educativa en las redes sociales virtuales, ¿por qué querrían arriesgarse a estudiar en universidades de dudosa credibilidad?

Asimismo, la exposición a la conectividad a internet es otro contexto que no puede ser ignorado cuando se trata de la juventud en el siglo XXI. En un estudio sobre el tema, Yup de León y Álvarez Arzate (2021) afirman que ser joven es converger con el consumismo, la tecnología y el acceso a la información como nunca en la historia.

Esto lleva a la reflexión acerca de las diversas influencias que reciben las personas de 15 a 24 años en un momento donde el exceso de información puede llegar a ser concebido como algo negativo, ya que la falta de procesamiento crítico de la información puede generar confusión en las aspiraciones de las nuevas juventudes.

Debido a la problemática expuesta, el objetivo general del trabajo es describir la situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022.

Para ello, los objetivos específicos son determinar la proporción de los jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022, comparar la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan entre zonas urbanas y rurales en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022, evaluar la asociación entre género y la probabilidad de formar parte de la población de jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022 y analizar los motivos por los cuales los jóvenes no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio fue de enfoque cuantitativo, ya que se centró en el análisis del dataset provisto por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2024), quienes se basaron en cálculos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua o similares realizadas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Para propósitos prácticos, se define como juventud a las personas que cuentan con una edad de 15 y hasta 24 años.

En la base de datos, se especificó que el indicador principal corresponde al cociente entre el número total de personas jóvenes que no estudia ni trabaja por área geográfica, género y motivo de inactividad, y el número total de personas en ese mismo grupo de edad, género y área geográfica. El resultado se multiplicó por 100.

Cabe resaltar que algunas series de datos contaban con vacíos, por lo que se utilizó el método estadístico de interpolación lineal para estimar las cifras faltantes. La fórmula utilizada para el proceso de interpolación lineal entre dos puntos corresponde a:

y=y1+xx1xx2(y2y1)

donde (x1,y1) y (x2,y2) son los puntos conocidos y (x,y) es el punto estimado. Mientras que, la interpolación lineal basada en los dos últimos puntos disponibles corresponde a:

y=y(t1)+(y(t1)y(t2))

donde y es el punto estimado, y(t-1) corresponde al valor conocido del periodo anterior y y(t-2) corresponde al valor conocido de dos periodos anteriores. Se estimó sobre todo los valores faltantes de Chile que corresponden a los años 2016, 2018, 2019 y 2021. Asimismo, se estimó los valores correspondientes al año 2022 para Bolivia. También se debe aclarar que Argentina solamente cuenta con datos de la zona urbana, a diferencia de los demás países.

Para sintetizar la información del periodo acerca del género, el área de vivienda y el motivo de inactividad, se realizó un cálculo de promedio simple del periodo 2016 – 2022 para cada país y para cada una de las categorizaciones. Posterior a esto, se utilizó los datos poblacionales de la juventud de 15 a 24 años para calcular la cantidad de ninis promedio del periodo. Esto permitió la construcción de tablas de contingencia.

Tras ese cálculo, además, se decidió realizar la prueba chi-cuadrado para identificar si existen diferencias significativas entre las categorías y ser un joven que no estudia ni trabaja, lo cual permitió conocer la situación de cada categoría en los países que conforman el trabajo. Se decidió pruebas de independencia para las variables de género y zona de residencia. Mientras que para la variable de motivos se decidió la prueba de homogeneidad. La metodología se inspiró en el trabajo de Borunda Escobedo (2012) y el software en donde se trabajó fue Microsoft Excel.

Por otra parte, el diseño fue modalidad bibliográfica-documental, ya que para lograr comprender a los jóvenes que no estudian ni trabajan, se recurrió a la revisión de la literatura relacionada con el tema, lo cual enriqueció la discusión tras el análisis descriptivo de los resultados. Por lo tanto, la investigación alcanzó un nivel descriptivo.

Los principales métodos utilizados son el analítico-sintético, ya que a lo largo de la investigación fue necesario separar componentes para luego analizarlos por separado y llegar a conclusiones a través de la síntesis. Otro método principal fue el método inductivo, ya que se analizó datos particulares con los cuales se llegó a conclusiones generales. Finalmente, el método estadístico tuvo un protagonismo especial en la realización del trabajo, puesto que las series de datos fueron analizadas a través de métodos propios de la matemática-estadística, desde el cálculo de un promedio simple hasta la aplicación de la interpolación lineal o una prueba de chi-cuadrado.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Los ninis son la proporción de la población joven en edad de trabajar que se encuentra en la inactividad. La situación general de la región se visualiza a través de la figura 1.

Los resultados señalan que, en promedio, el 15,9% de la juventud de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay son jóvenes que no estudiaron ni trabajaron durante el periodo 2016 – 2022. Es decir, por cada 100 jóvenes en cada país, aproximadamente 16 de ellos fueron ninis. Sin embargo, este es un dato que puede variar de acuerdo con el país.

Los países que se encuentran por encima del promedio son Brasil y Argentina; donde Brasil cuenta con la mayor proporción de jóvenes ninis, quienes representan un 19,9% del total de la juventud; por su parte, Argentina presenta una cifra promedio del 17,8% de personas de 15 a 24 años que ni estudian ni trabajan.

Los países que se acercan al promedio regional corresponden a Uruguay con una cifra promedio del 15,9% de ninis y Paraguay con una cifra promedio del 15,8% de ninis. El país con menor porcentaje promedio corresponde a Bolivia, donde los jóvenes que ni estudian ni trabajan solamente corresponden al 10% del total.

Fuente: elaboración con base en CEPAL (2024).

Figura 1. Porcentaje del total de jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016 – 2022. 

En cuanto al comportamiento de las series de datos de los países, en el corto periodo de tiempo no se puede identificar una tendencia clara en la conducta de los jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que los valores varían año tras año. No obstante, se puede ver que varias de las series de datos (Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia) presentan un aumento sustancial de la proporción de ninis en el año 2020, que se caracteriza por los sucesos de la pandemia por COVID-19, donde las políticas de distanciamiento pudieron afectar al desarrollo de las personas jóvenes que se encontraban en el punto decisivo de la inserción al estudio o al trabajo.

Lo observado en el gráfico puede contribuir con la idea de que la problemática se agrava con las crisis sociales, por lo que podrían ser vulnerables a los shocks negativos en la economía laboral. De hecho, la investigación documental encuentra que autores como Carcillo y Königs (2015) afirman que las economías que experimentan recesiones tienen dificultades para enfrentar el desafío de la disminución de jóvenes en situación de inactividad y que se encuentran fuera del sistema educativo.

El análisis de la zona de la vivienda proporciona información acerca de los contextos urbanos o rurales, lo cual se puede visualizar en la figura 2. Los resultados señalan que, en promedio, el 14,5% de los jóvenes que viven en la zona urbana no consiguen insertarse al mercado laboral y no participan en el sistema educativo. Mientras que, aproximadamente el 17,9% de los jóvenes con vivienda en la zona rural presentan impedimentos para trabajar y estudiar. Es decir, existe una brecha promedio del 3,4 p.p., donde la zona rural es aquella que permanece con un mayor porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan en comparación a la población total de jóvenes por zona. Uruguay es el único caso donde la proporción es mayor en la zona urbana, con una brecha del 1p.p. Se debe recordar que no se tiene datos acerca del área rural en Argentina, por lo que no se incluye este país en el análisis de la zona de vivienda.

Fuente: elaboración con base en CEPAL (2024).

Figura 2. Porcentaje promedio de la población joven según zona de la vivienda que no estudia ni trabaja en Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay del periodo 2016 – 2022. 

Lo descrito lleva a la sospecha de que existe una asociación entre la zona de la vivienda y la condición de ser un joven que no estudia ni trabaja, por lo que se realiza un contraste de asociación, cuyos resultados para los países seleccionados se encuentran resumidos en la tabla 1. Cabe resaltar que, para este procedimiento, se utilizó datos poblacionales expresados en miles.

Teniendo en cuenta un valor crítico de chi-cuadrado de 3.841 para 1 grado de libertad y un nivel de significancia del 0,05, se llega a la conclusión de que Bolivia, Brasil, Chile y Paraguay presentan fuertes asociaciones entre la zona de la vivienda y la probabilidad de ser un joven que no estudia ni trabaja, de los cuales Brasil presenta la mayor asociación con un valor de chi-cuadrado de 146.453. Este hallazgo sugiere que las políticas de inserción laboral o participación en el sistema educativo deben focalizarse según la zona de la vivienda.

Tabla 1. Prueba chi-cuadrado para contrastar asociación entre zona de la vivienda y ser un joven que no estudia ni trabaja 

País Zona FO FE Valor Chi Cuadrado P-valor
Bolivia Urbana 153.4 289.5 81.699 0.0000
Bolivia Rural 57.2 99.1
Brasil Urbana 5321.7 5342.8 146.453 0.0000
Brasil Rural 1287.8 920.7
Chile Urbana 349.1 457.5 25.958 0.0000
Chile Rural 49 52.8
Paraguay Urbana 114 158.2 12.564 0.00039
Paraguay Rural 94.4 90
Uruguay Urbana 82.4 97.2 2.482 0.11517
Uruguay Rural 4.2 5.3

Fuente: elaboración con base en CEPAL (2024).

A diferencia de los otros países, Uruguay no muestra una asociación significativa, con un valor de chi-cuadrado de 2.482, que es menor que el valor crítico de 3.841. Las frecuencias observadas y esperadas no difieren lo suficiente como para rechazar la hipótesis de independencia. Esto podría implicar que otros factores, más allá de la zona de residencia, tienen un mayor impacto en la probabilidad de que los jóvenes sean ninis en Uruguay.

El dataset analizado no revela las causas acerca de esta asociación entre la zona de vivienda y la juventud que no estudia ni trabaja, por lo que, se recurre a la revisión bibliográfica para complementar el razonamiento. Tele (2017) investiga cualitativamente el tema y afirma que la falta de acceso a oportunidades en las zonas rurales puede ser un impedimento para realizar la transición al mundo adulto en los jóvenes rurales. También encontró que en algunas ciudades rurales puede haber escasez de oferta laboral y baja calidad de la educación, lo cual influiría en la decisión de los jóvenes de mantenerse en sus hogares. El aislamiento social y la capacitación insuficiente también jugaría un rol importante. Es decir, para entender a los afectados, se podría realizar entrevistas que tengan en cuenta los puntos mencionados.

Por otra parte, la perspectiva del género es útil para realizar caracterizaciones demográficas en temas de participación laboral, por lo cual, la figura 3 ilustra a la proporción de hombres y de mujeres que no estudian ni trabajan en cada país que conforma el estudio, en promedio para el periodo 2016 – 2022.

Fuente: elaboración con base en CEPAL (2024).

Figura 3. Porcentaje promedio de la población joven según género que no estudia ni trabaja en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay del periodo 2016 – 2022. 

Los resultados indican que, en promedio, el 18,9% de las mujeres jóvenes en los países estudiados no se encuentran empleadas o estudiando. La cifra contrasta con el hecho de que el 11,6% de los hombres jóvenes son excluidos del sistema educativo y laboral. Esto implica que existe una brecha del 7,3 p.p., que representa la diferencia entre las proporciones de mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan y hombres jóvenes que no estudian ni trabajan.

Para comprobar una asociación entre el género y ser un joven que no estudia ni trabaja, la tabla 2 (anexo 1) muestra la prueba chi-cuadrado de independencia.

Los resultados para el grado de libertad 1 y una significancia del 0,05, con un valor crítico del 3.841, señalan que hay una asociación significativa entre género y ser joven que no estudia ni trabaja en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Paraguay. Países como Brasil y Bolivia presentan una asociación más fuerte, debido al valor del chi cuadrado que corresponde a 310.71 y 66.85 respectivamente. Sin embargo, en Uruguay, no se encontró una asociación significativa entre estas variables, ya que el valor del chi-cuadrado (1,67) resultó menor que el valor crítico y el p-valor (0,1960) es mayor que la significancia.

Los resultados indican que las barreras relacionadas con el género pueden afectar a la participación laboral y educativa, por lo que se debería indagar acerca de las barreras que enfrentan tanto los hombres como las mujeres para intentar focalizar programas que fomenten la inserción en el empleo o el estudio.

Debido a que las mujeres jóvenes presentan mayores proporciones de no estudiar ni trabajar, es probable que se necesite más atención a los desafíos que enfrentan este grupo de personas.

La investigación cualitativa de Maguire (2017) indica que las mujeres jóvenes tienen una mayor propensión a ser económicamente inactivas en comparación a los hombres jóvenes, ya que ellas a menudo cuentan compromisos de labores de cuidado de personas en el hogar, lo cual causaría una desconexión con el sistema laboral y educativo. Esto provocaría que permanezcan largos periodos en estado de dependencia financiera.

En la figura 4 (anexo 2), se analizan los motivos de inactividad declarados por los jóvenes que no estudian ni trabajan. A simple vista, no se puede identificar los motivos de inactividad más populares en los países.

Sin embargo, tras el cálculo del promedio simple, se identifica que el desempleo o la búsqueda de trabajo por primera vez es el estado del 5,8% de los jóvenes, en promedio para el periodo 2016–2022. El 5,2% de los jóvenes de la región se dedican al trabajo de cuidados no remunerados en el hogar, motivo por el cual no estudian o trabajan. Y el 4,8% de los jóvenes de la región declaran que tienen otros motivos además de los mencionados para no estudiar o trabajar.

Tras los resultados obtenidos, queda la duda acerca de si las distribuciones de los motivos de inactividad son realmente diferentes en todos los grupos, por lo que, se procede a realizar un chi-cuadrado de homogeneidad. Es decir, se quiere ver si existen diferencias en los motivos de inactividad entre países. Esto se puede visualizar en la tabla 3 (anexo 3). Los datos poblacionales están en miles, donde el total corresponde a la población de ninis.

Dado un grado de libertad 10 y un nivel de significancia del 0,05, se obtiene un valor crítico de 18.307 aproximadamente. Debido a que el estadístico chi-cuadrado es de 320,02, mucho mayor que el valor crítico, no se acepta la hipótesis de que no existen diferencias de motivos de inactividad entre países, lo cual, dicho de otra forma, permite concluir que las diferencias observadas en los motivos de inactividad entre los países son estadísticamente significativas.

En otras palabras, debido a que los motivos son distintos en cada país, se debe considerar que probablemente no existe una solución uniforme al problema de los jóvenes que no estudian ni trabajan, teniendo en cuenta las distintas realidades y razones subyacentes que podrían estar detrás. Cada país debe indagar en las razones de este resultado y diseñar sus propias políticas para atacar el problema.

CONCLUSIONES

El presente estudio permitió analizar la situación de los jóvenes que no estudian ni trabajan en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay durante el periodo 2016–2022, a partir de un enfoque cuantitativo y del uso de información secundaria provista por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Los resultados evidencian que la inactividad juvenil constituye un fenómeno persistente y estructural en los países analizados, con implicancias relevantes para el desarrollo económico y social de la región.

En términos generales, se determinó que, en promedio, el 15,9 % de la población joven de 15 a 24 años no participó ni en el sistema educativo ni en el mercado laboral durante el periodo de estudio. Esta proporción pone de manifiesto una pérdida significativa de capital humano potencial, que limita las posibilidades de crecimiento económico sostenido y profundiza las brechas sociales existentes. Asimismo, se observó una heterogeneidad importante entre países, destacándose Brasil y Argentina con los mayores porcentajes de jóvenes en situación de inactividad laboral o educativa, mientras que Bolivia presentó los valores más bajos.

El análisis territorial reveló que la condición de residencia constituye un factor relevante en la probabilidad de que los jóvenes se encuentren en situación de inactividad laboral o educativa. En promedio, la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan es mayor en las zonas rurales que en las urbanas, lo que sugiere la existencia de desigualdades en el acceso a oportunidades educativas y laborales según el territorio. Las pruebas de chi-cuadrado confirmaron una asociación estadísticamente significativa entre la zona de vivienda y la condición de nini en Bolivia, Brasil, Chile y Paraguay, lo cual refuerza la necesidad de políticas diferenciadas que contemplen las particularidades del ámbito rural.

Desde la perspectiva de género, los resultados indican una marcada desigualdad en perjuicio de las mujeres jóvenes. En todos los países analizados, la proporción de mujeres que no estudian ni trabajan supera ampliamente a la de los hombres, con una brecha promedio de 7,3 puntos porcentuales. La evidencia estadística confirma la existencia de una asociación significativa entre el género y la inactividad juvenil en la mayoría de los países, lo que sugiere que las barreras estructurales vinculadas a las tareas de cuidado no remuneradas y a las desigualdades de género continúan condicionando las trayectorias educativas y laborales de las mujeres jóvenes.

Por otra parte, el análisis de los motivos de inactividad mostró que no existe un patrón homogéneo entre los países estudiados. Si bien el desempleo o la búsqueda de trabajo, las tareas de cuidado y otros motivos personales concentran proporciones similares a nivel regional, la prueba de homogeneidad evidenció diferencias estadísticamente significativas entre países. Este resultado indica que las causas subyacentes de la inactividad juvenil responden a contextos nacionales específicos y que, por lo tanto, no es posible proponer soluciones uniformes para toda la región.

Los hallazgos del estudio permiten concluir que la problemática de los jóvenes que no estudian ni trabajan es un fenómeno multidimensional, influido por factores económicos, sociales, territoriales y de género. En consecuencia, su abordaje requiere políticas públicas integrales y focalizadas, que articulen la mejora de la calidad educativa, la generación de empleo juvenil digno y la reducción de las desigualdades estructurales que afectan a determinados grupos de jóvenes. De este modo, se alcanza el objetivo general de la investigación, aportando evidencia empírica relevante para el diseño de estrategias orientadas a la inclusión educativa y laboral de la juventud en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.

FINANCIAMIENTO: Propio.

CONFLICTO DE INTERÉS: No existe conflicto de interés.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Proceso de revisión: Evaluación por pares a doble ciego.

Recibido: 29 de Septiembre de 2025; Aprobado: 01 de Diciembre de 2025

Autora correspondiente: Karina Beatriz Barreto Benítez. Economista. Universidad Columbia del Paraguay. Asunción, Paraguay. E-mail: kbarreto.py@gmail.com

Editor responsable: Marcela Achinelli https://orcid.org/0000-0003-0737-6441. Facultad de Ciencias Económicas - UNA. San Lorenzo, Paraguay.

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