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Población y Desarrollo

versión impresa ISSN 2076-0531versión On-line ISSN 2076-054X

Poblac.Desarro. vol.31 no.60 SAN LORENZO jun. 2025

https://doi.org/10.18004/pdfce/2076-054x/2025.031.60.031 

ARTÍCULO CIENTÍFICO

Demografía y desarrollo en Paraguay: un enfoque socioeconómico y territorial

Demography and development in Paraguay: a socioeconomic and territorial approach

Ever Lezcano González1 
http://orcid.org/0000-0003-4596-6477

Mirna Sanabria Zotelo2 
http://orcid.org/0000-0002-2308-3254

1Universidad de Barcelona, Barcelona, España

2Universidad Nacional de Itapúa, Encarnación, Paraguay


RESUMEN

El estudio analiza la dinámica demográfica de Paraguay entre 2002 y 2022, destacando la transición demográfica y la urbanización acelerada, y su relación con aspectos económicos, sociales y territoriales. A través de un enfoque mixto, que incluye métodos cuantitativos como análisis de correlación y regresión, y cualitativos como revisiones documentales, se examinan las transformaciones poblacionales y sus implicancias para el desarrollo socioeconómico. Se destaca el envejecimiento de la población y el crecimiento desigual entre áreas urbanas y rurales. A pesar del aumento del PIB per cápita, persisten altos niveles de desigualdad. Las inversiones en gastos sociales han contribuido a reducir la pobreza, aunque la pandemia de COVID-19 interrumpió esta tendencia. El estudio también aborda el crecimiento de la población indígena, que ha aumentado su proporción en la población total, pero que sigue enfrentando desafíos en términos de acceso a servicios básicos como salud, educación y empleo. La migración de indígenas hacia áreas urbanas ha aumentado, lo que plantea nuevos retos para la inclusión en la agenda urbana y la formulación de políticas públicas que respeten su identidad y cultura. Se concluye que la planificación demográfica debe incluir políticas específicas para mitigar las desigualdades y promover un desarrollo territorial equitativo, aprovechando las oportunidades del bono demográfico paraguayo y reduciendo las disparidades entre regiones.

PALABRAS CLAVE: transición demográfica; urbanización; desigualdad; población indígena; Paraguay.

ABSTRACT

This study analyzes Paraguay demographic dynamics from 2002 to 2022, highlighting the demographic transition and rapid urbanization, and their connections with economic, social, and territorial aspects. Utilizing a mixed-methods approach, which includes quantitative techniques such as correlation and regression analysis, and qualitative methods like documentary review, it examines the transformations in population and their implications for socioeconomic development. The study underscores the aging of the population and the unequal growth between urban and rural areas. Despite an increase in GDP per capita, significant levels of inequality persist. Investments in social spending have helped reduce poverty, though this trend was disrupted by the COVID-19 pandemic. Additionally, the study addresses the growth of the indigenous population, which has increased its share of the total population but continues to face challenges in accessing basic services such as health, education, and employment. The migration of indigenous peoples to urban areas has risen, presenting new challenges for their inclusion in the urban agenda and the creation of public policies that respect their identity and culture. The conclusion posits that demographic planning must include targeted policies to mitigate inequalities and promote equitable territorial development, capitalizing on the opportunities presented by Paraguay's demographic bonus and reducing regional disparities.

KEYWORDS: demographic transition; urbanization; inequality; indigenous population; Paraguay.

INTRODUCCIÓN

La transición demográfica es un fenómeno histórico que representa el paso de una sociedad con elevados niveles de mortalidad y fecundidad a una situación de tasas bajas en ambas dimensiones, este proceso, inició en Europa hace más de dos siglos, y fue propagándose de manera gradual a distintos países y regiones, aunque el momento de inicio y la velocidad del proceso varían según el contexto (Turra y Fernandes, 2021). En este sentido, según la CEPAL (2022), la reducción sostenida de la mortalidad y fecundidad en América Latina y el Caribe ha provocado un envejecimiento poblacional, transformando las sociedades jóvenes en adultas y luego en envejecidas, con implicaciones económicas, sociales y de salud.

En esta misma línea, el Paraguay, en las últimas dos décadas, experimentó cambios demográficos que influyeron en diversos sectores. Durante este período, la migración interna desde áreas rurales hacia centros urbanos comenzó a incrementarse, de esta manera, en el país, se observa una dualidad sociodemográfica y territorial, con regiones densamente pobladas y otras de baja densidad. La región Occidental (Chaco), que comprende el 60,7% del territorio nacional, alberga solo al 3% de la población debido a condiciones históricas, ambientales y sociales, mientras que la región Oriental concentra al 97% de los habitantes en menos del 40% del territorio total (INE, 2022 y Vázquez, 2021). No obstante, la Región Occidental, ha experimentado un saldo migratorio neto negativo en las últimas décadas, influenciado por los factores históricos, culturales y ambientales, mientras que, en la Región Oriental, la concentración de grandes extensiones de tierra destinadas a la agricultura mecanizada ha generado la expulsión de población y mano de obra, fomentando la migración interna hacia núcleos urbanos, donde existe una mayor, aunque limitada, oferta de empleo (OIM), 2021). Por otra parte, de acuerdo a la OIM, el Paraguay también presenta un flujo de migración internacional significativo, el cual influye en la estructura demográfica y económica del país, especialmente a través de las remesas que los emigrantes envían, lo que contribuye a la mejora de las condiciones de vida de muchas familias.

Así mismo, la fragmentación territorial se evidencia en la coexistencia de modelos de desarrollo divergentes dentro del país e incluso dentro de un mismo departamento. Como lo indican Sili et a. (2019), el desarrollo nacional ha estado impulsado por la explotación de recursos naturales y la producción agroindustrial, especialmente desde los años 70 en la Región Oriental. De acuerdo a los autores, este modelo territorial ha creado áreas dinámicas, con inversión extranjera y orientadas a la exportación, mientras que otras regiones, con agricultura de baja tecnología y problemas ambientales, permanecen rezagadas y con altos niveles de pobreza. En este contexto, es importante considerar la situación de la población indígena, que enfrenta desafíos particulares en términos de acceso a servicios básicos y desarrollo territorial.

Por otra parte, la población joven y en crecimiento plantea tanto desafíos como oportunidades para el desarrollo en el país. Según UNFPA y BID (2023), “Estos cambios irreversibles en la estructura por edades de la población, aunque poco perceptibles, ya se encuentran en marcha en Paraguay y se avecinan nuevos escenarios poblacionales”. En cuanto a la perspectiva de género, resulta necesario el análisis de las dinámicas socioeconómicas y demográficas que involucre a las mujeres, dado que se observa una marcada diferencia con respecto a los hombres en como enfrentan los desafíos relacionados con la desigualdad, el empleo y el acceso a servicios básicos (Benedet, 2021).

La situación demográfica actual se caracteriza por una tasa de natalidad en descenso, una creciente esperanza de vida, un leve envejecimiento de la población y un proceso acelerado de urbanización. Además, el último censo nacional puso de manifiesto una diferencia entre las proyecciones realizadas en la revisión del 2015 y los datos obtenidos, evidenciando una reducción en el ritmo de crecimiento poblacional (INE, 2022). Estas tendencias demográficas tienen importantes implicaciones para la economía, la salud y la educación. Por ejemplo, la disminución de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida influyen en la estructura etaria, afectando la demanda de servicios de salud y educación.

En el escenario económico, las dinámicas demográficas y el desarrollo socioeconómico se afectan mutuamente. Las características demográficas, como la estructura etaria y los patrones migratorios, influyen en las oportunidades económicas, mientras que la economía incide en tendencias como la fecundidad y la movilidad poblacional. En este sentido, como indica la CEPAL (2012), el bono demográfico representa una oportunidad para impulsar el desarrollo económico mediante la inversión estratégica en capital humano. Aunque, su aprovechamiento no es automático y depende de las políticas públicas implementadas en áreas clave como educación, salud y empleo.

En el caso de Paraguay, en ausencia de tales políticas, podría enfrentar desafíos como tasas de desempleo juvenil y una economía informal prevaleciente, lo cual podría restringir su potencial de desarrollo económico. Estos aspectos económicos están intrínsecamente relacionados con el bienestar general de la población, lo que sugiere la necesidad de una planificación adecuada. En este marco, se señala que es prioritaria la capitalización del bono demográfico. Las estadísticas señalan que para lograr este objetivo es fundamental fortalecer el sistema educativo, mejorar la calidad del empleo y garantizar la inclusión de grupos históricamente excluidos, como la población indígena, quienes enfrentan desafíos adicionales en el acceso a la educación formal y al empleo digno. Según el INE (2022), el promedio de años de estudio aumentó de 3,3 a 4,3 en la última década, aunque persisten brechas entre áreas urbanas (5,4 años) y rurales (4,1 años), hombres (4,5 años) y mujeres (4 años). Estas desigualdades limitan las oportunidades de empleo digno y desarrollo integral. El acceso a servicios básicos también ha mejorado: la electricidad alcanzó al 66,7% de las viviendas frente al 31,2% en 2012) y el agua corriente al 25,3% frente al 15,1% en 2012 (INE, 2022). Desde esta perspectiva, garantizar una educación inclusiva, acceso equitativo a servicios básicos y empleo digno no solo es una cuestión de justicia social, sino una estrategia para impulsar el desarrollo integral del país.

Así mismo, en términos de salud, el envejecimiento poblacional incrementa la demanda de servicios sanitarios y cuidados a largo plazo, representando un desafío para los sistemas de salud pública (OMS, 2015). Además, la distribución desigual de servicios de salud entre zonas urbanas y rurales amplía las disparidades en el acceso a la atención médica (CEPAL, 2021).

En el ámbito educativo, una población joven en crecimiento requiere inversiones sostenidas en infraestructura y calidad educativa para maximizar su potencial. La mejora de la educación es crucial para preparar a la juventud para un mercado laboral en constante cambio y para fomentar la innovación y la competitividad del país (UNESCO, 2018). Esto incluye no solo la educación primaria y secundaria, sino también la formación técnica y profesional de calidad.

Por lo expuesto, el objetivo de este estudio es examinar la dinámica demográfica de Paraguay durante las últimas dos décadas y su impacto en el desarrollo socio-económico. Se enfoca en las dimensiones de economía, salud y educación, analizando cómo las transformaciones poblacionales han afectado estos sectores y las dinámicas territoriales.

La importancia de este estudio radica en ofrecer una base de análisis para los responsables de la formulación de políticas públicas y otros interesados en el desarrollo del país. En este sentido, Thomas y Frankenberg (2002) y Lutz y KC (2010) subrayan la necesidad de comprender los patrones demográficos para crear políticas adecuadas. Al tener una mejor comprensión de las tendencias demográficas y sus implicaciones, es posible diseñar estrategias más efectivas para enfrentar los desafíos y aprovechar las oportunidades que brinda la actual y futura estructura poblacional.

MATERIALES Y MÉTODOS

El estudio adopta un enfoque mixto, combinando métodos cuantitativos y cualitativos. Este enfoque permite captar tanto patrones generales como especificidades contextuales de los fenómenos estudiados. Los datos secundarios se recopilaron de diversas fuentes oficiales y bibliográficas, incluyendo el Banco Central del Paraguay (BCP), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El análisis cubre el período de 2002 a 2022, abordando los tres últimos censos nacionales.

Para el análisis cuantitativo, se emplearon técnicas de estadística descriptiva e inferencial. En particular, se utilizaron pruebas de correlación de Pearson y modelos de regresión lineal para evaluar la relación entre las variables socioeconómicas. Las variables analizadas incluyeron: PIB per cápita (en USD constantes), tasa de pobreza y pobreza extrema (%), tasa de desempleo (%), coeficiente de Gini, inversión en gastos sociales (% del PIB) y remesas del exterior (% del PIB).

Se aplicaron pruebas de correlación de Pearson con el fin de medir la dirección y magnitud de la relación entre el PIB per cápita, el coeficiente de Gini, las remesas del exterior, la inversión en gastos sociales, y las tasas de pobreza y pobreza extrema. Además, se realizó un análisis de regresión lineal para explorar las relaciones entre: desempleo, PIB per cápita y pobreza. Todos los análisis estadísticos se procesaron utilizando el software SPSS, versión 28.

Adicionalmente, se empleó un enfoque geoespacial utilizando Sistemas de Información Geográfica (SIG) para analizar la distribución poblacional y la dinámica del proceso de urbanización durante el período analizado. En cuanto al análisis cualitativo, se realizaron revisiones bibliográficas relacionadas con dimensiones demográficas, económicas y sociales.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Paraguay, un estado demográficamente pequeño en comparación con los países de su entorno, registra 6.109.903 habitantes (INE, 2022), posicionándose como el segundo país con menor población de Sudamérica.

En la Figura 1, se observa la proyección demográfica de Paraguay, muestra signos de avance en su transición, caracterizada por un descenso en la tasa de fecundidad y un aumento de la esperanza de vida. Entre 2000 y 2022, la tasa de fecundidad pasó de 3,1 hijos por mujer a 2,5 hijos por mujer, lo que refleja una tendencia hacia la estabilidad poblacional. Al mismo tiempo, la esperanza de vida al nacer aumentó de 71,8 años en 2000 a 74,5 años en 2022 (INE, 2022).

Fuentes: Elaboración propia a partir de INE (2022)

Figura 1.  Proyecciones demográficas en Paraguay (2000-2025): Saldo natural y migratorio. 

Sin embargo, esta reducción en la fecundidad también implica que, en el mediano y largo plazo, Paraguay enfrentará un proceso de envejecimiento poblacional que podría impactar en la estructura de su mercado laboral y en las políticas de seguridad social.

En cuanto a los movimientos migratorios, en 2019, se registraron 541.585 migrantes internos, provenientes de más de 292.000 hogares, de los cuales el 22% experimentó migración de origen familiar, con un 50% de mujeres y un 76% de personas con edades entre 15 y 59 años (OIM, 2021). La OIM también destaca que, Central y Alto Paraná fueron los que recibieron la mayor cantidad de migrantes internos en los cinco años previos a 2019. Destacándose el departamento Central por la alta afluencia de migrantes provenientes de Asunción y otras regiones, mientras que Alto Paraná atrajo principalmente a migrantes de Caaguazú y de otras áreas del país. Con respecto a la migración internacional, la OIM refiere que “reiterados estudios han señalado que el Paraguay es un país de emigración antes que de inmigración”, destacando que en 2019, la mayoría de los emigrantes paraguayos se dirigieron a Argentina, seguida de España, Brasil y Estados Unidos.

Entre 2002 y 2022, la población de Paraguay aumentó en un 15,5%, pasando de 5.163.198 habitantes en 2002 a 6.109.903 habitantes en 2022 (INE, 2022). Sin embargo, el ritmo de crecimiento poblacional fue inferior al proyectado en estimaciones previas, lo que llevó a una percepción errónea de que la población había disminuido. En realidad, el censo evidenció que el crecimiento continuó, pero a un ritmo más lento de lo esperado, reflejando tendencias globales como el descenso de la fecundidad y el incremento en la esperanza de vida.

Paraguay aún se encuentra en una fase favorable del bono demográfico, en la que la población en edad productiva es mayor que la población dependiente. Según el Censo 2022, el 66,4% de la población está entre los 15 y 64 años, mientras que el 31% tiene menos de 15 años y el 8,6% más de 65 años (INE, 2022)​. Estudios del Banco Mundial (2023) estiman que la relación de dependencia en Paraguay alcanzará su nivel más bajo alrededor de 2045, lo que marcará el final de la fase más propicio del bono demográfico​. No obstante, Mendoza Gómez (2021) advierte que la emigración juvenil y la informalidad laboral podrían limitar el impacto positivo del bono demográfico, reduciendo el número de trabajadores disponibles y afectando el crecimiento económico​. Esto resalta la necesidad de estrategias que fomenten la empleabilidad, el acceso a educación de calidad y la formalización laboral, para aprovechar esta ventana de oportunidad antes de la transición hacia una población más envejecida.

Con relaciona a la población indígena, se constata un crecimiento notable en las últimas cuatro décadas. El primer Estudio Nacional de Población Indígena, llevado a cabo en 1981, registró 38.703 habitantes indígenas, lo que representaba el 1,3% de la población total del país en aquel momento. Sin embargo, para el 2022, esta cifra aumentó a 140.039 (INE, 2022). Esto indica que, en este período, la población indígena se incrementó 3,6 veces, un crecimiento superior al de la población general. A pesar de estos datos, es necesario reconocer que podrían no reflejar con exactitud el número real de habitantes indígenas. El INE (2022) señaló que algunas etnias, entre ellas los Ayoreos, que optan por vivir en aislamiento voluntario en el Chaco, no fueron incluidas en el censo. Este hecho enfatiza la autonomía y la autodeterminación de los pueblos indígenas en decisiones sobre su identidad y modo de vida, derechos amparados por la Ley N° 904/81 de Paraguay y el Convenio 169 de la OIT.

Un dato significativo es el aumento de la población indígena en zonas urbanas, que pasó del 8% al 12% en las últimas dos décadas (INE, 2022). Este cambio plantea desafíos para la inclusión en la agenda urbana y para las políticas públicas dirigidas a las zonas rurales.

En términos de distribución por sexo, la proporción es casi equitativa, con un 51% de hombres y un 49% de mujeres. Además, la estructura etaria indica una disminución en la proporción de jóvenes menores de 20 años y un incremento en la población en edades productivas y en mayores de 65 años (Figura 2).

Fuentes: Elaboración propia a partir de INE (2022)

Figura 2.  Distribución de la población indígena por sexo y edad quinquenal: Censo. 2002 y 2022. 

A pesar de los avances en la organización social y política, los pueblos indígenas persisten en su lucha por una vida mejor. Por lo tanto, se evidencia la necesidad de implementar políticas públicas diseñadas específicamente para atender las necesidades particulares de cada grupo étnico, teniendo en cuenta su condición de pueblos autóctonos y ancestrales. Además, a medida que las comunidades indígenas se desarrollan, enfrentan obstáculos espaciales y discriminación. Según Villalba (2007), las áreas donde la discriminación hacia los indígenas es más significativa incluyen el empleo, la salud y la educación. Esto abarca desde el acceso al trabajo y la disparidad salarial, hasta la ausencia de programas educativos que respeten sus tradiciones culturales. Adicionalmente, la lejanía de sus asentamientos obstaculiza el acceso de las comunidades indígenas a los servicios básicos de salud.

Entre 1990 y 2022, el valor del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Paraguay aumentó un 21%, pasando de 0,604 a 0,731 (PNUD, 2024). No obstante, como se visualiza en la Tabla 1, persisten divergencias entre los departamentos.

Tabla 1.  Índice de Desarrollo Humano en Paraguay. Periodo 2001 al 2020. 

Fuente: Elaboración propia a partir de PNUD (2022)

Asunción y Central presentan los mayores niveles de mejora en los diversos indicadores, sin embargo, Caazapá y San Pedro, a pesar de demostrar incrementos, continúan siendo los departamentos que requieren una mayor atención en diferentes aspectos sociales. En cuanto a los servicios de salud, a pesar de los esfuerzos por mejorar la cobertura, aún existen disparidades en el acceso, especialmente en las zonas rurales. En este sentido Gómez y Escobar (2021) señalan que, en el año 2021, solo el 64,5% de la población rural tenía acceso regular a servicio de salud, en comparación con el 85,7% en áreas urbanas​​. Con respecto a la educación, la asistencia escolar para la población de 6 a 14 años fue del 98,7% a nivel nacional (INE, 2023). La educación terciaria, en 2017 completaron el 19,9% de las mujeres y el 15,6% de los hombres (Benedet, 2021).

En relación a la perspectiva de género, la Encuesta Permanente de Hogares (2023) revela importantes disparidades entre hombres y mujeres, especialmente en el ámbito laboral y económico. Los datos indican que las mujeres tienen menor participación en la fuerza laboral, 60,3% frente a 82,6% de los hombres y una mayor tasa de desempleo. Además, los ingresos de las mujeres son, en promedio, un 23% menores que de los hombres. Aunque no hay grandes diferencias en la educación por género, sí existen brechas en cargos directivos y ocupaciones, donde los hombres predominan (INE, 2023). Estas desigualdades prueban la necesidad de políticas públicas que promuevan la equidad de género y la inclusión laboral femenina​.

En la Tabla 2 se presentan los indicadores socio-económicos analizados. Se observa que el PIB per cápita ha mostrado una tendencia general al alza desde 2002 hasta 2022, con descensos en 2009 y 2020, posiblemente debido a la crisis financiera global y la pandemia de COVID-19, respectivamente. A pesar de estas fluctuaciones, se ha observado una recuperación posterior en ambos casos. Paralelamente, el coeficiente de GINI, que mide la desigualdad de ingresos, ha seguido una tendencia decreciente en general, aunque con algunos aumentos en años como 2007 y 2014. En la parte inferior de la Tabla 2 (anexo), se visualiza la fuerte correlación negativa (-0,537) entre el PIB per cápita y el coeficiente de GINI, lo que indica que el crecimiento económico está asociado con una reducción en la desigualdad de ingresos. No obstante, al cierre del 2022, el país registra un índice de desigualdad superior a la media regional (CEPAL, 2022).

El estudio encuentra que la inversión en gasto social ha contribuido a reducir la pobreza monetaria, que pasó del 57,7% en 2002 al 24,2% en 2018. Sin embargo, la pobreza multidimensional sigue siendo un desafío persistente, especialmente en áreas rurales y entre grupos en situación de vulnerabilidad (INE, 2022).

La inversión en gastos sociales ha aumentado desde 2002, especialmente a partir de 2012, La correlación negativa de -0,86 y -0,78 entre gastos sociales, pobreza y pobreza extrema indica que mayores inversiones en gastos sociales están asociadas con menores niveles de pobreza. Además, la fuerte correlación positiva (0,92) entre pobreza y pobreza extrema implica que ambos indicadores tienden a moverse juntos, aunque en el último periodo de análisis se ha observado una disminución de la pobreza y un aumento de la pobreza extrema.

Por otro lado, el análisis de regresión lineal muestra que tanto el desempleo como el PIB per cápita son determinantes de los niveles de pobreza monetaria. Un aumento del desempleo está asociado con un incremento del 1,33% en la pobreza, mientras que un incremento de 1000 unidades en el PIB per cápita se asocia con una disminución del 1,3% en la pobreza. El alto valor de R² (0,960) indica que el modelo explica bien la variabilidad en la pobreza monetaria. La correlación negativa muy débil (-0,040) entre remesas y pobreza sugiere que, aunque las remesas internacionales representan una fuente de ingresos adicional, su impacto en la reducción de la pobreza tanto monetaria como multidimensional, no es tan significativo como otros factores económicos y sociales, como el empleo y la inversión en gasto social.

El crecimiento urbano en Paraguay ha sido una de las principales transformaciones demográficas en las últimas dos décadas. Según el Censo 2022, la población urbana pasó del 56,2% en 2002 al 67,6% en 2022, reflejando una migración interna sostenida hacia los principales centros urbanos del país (INE, 2022). La urbanización también está modificando la dinámica del bono demográfico, ya que la mayor parte de la población en edad de trabajar se concentra en centros urbanos con acceso a empleo y educación, mientras que las zonas rurales mantienen una mayor proporción de población dependiente. Esta redistribución de la población puede potenciar el crecimiento económico si se implementan políticas que favorezcan la capacitación laboral y la integración de los jóvenes al mercado de trabajo (INE, 2022; Banco Mundial, 2023).

Además del crecimiento de las grandes ciudades, han surgido ciudades intermedias, con poblaciones entre 20.000 y 100.000 habitantes (Figura 3), que están empezando a jugar un papel clave en la redistribución territorial (Vázquez, 2021). El crecimiento de estas ciudades responde a una dinámica en la que la población rural opta por migrar a centros urbanos secundarios antes que, a Asunción, en busca de empleo, educación y mejores condiciones de vida. Estas ciudades intermedias cumplen un rol estratégico al descongestionar las áreas metropolitanas y mejorar el acceso a bienes y servicios en regiones que históricamente han recibido menor inversión en infraestructura (Vázquez, 2021). Sin embargo, su consolidación enfrenta desafíos en infraestructura y planificación, lo que requiere políticas públicas de apoyo al desarrollo urbano sostenible.

Fuente: Elaboración propia a partir de Censo Nacional 2002 y 2022 (INE).

Figura 3.  Municipios según tamaño demográfico en Paraguay. Periodo 2002-2022 

Este fenómeno de urbanización ha traído consigo desafíos importantes en términos de acceso a servicios básicos. En 2022, solo el 64,5% de la población rural contaba con acceso regular a agua potable y saneamiento, en comparación con el 85,7% en áreas urbanas (INE, 2022). Asimismo, el 45,3% de los hogares urbanos tiene acceso a internet, frente a solo el 15,8% en zonas rurales, lo que refleja brechas significativas en conectividad digital (INE, 2022). Desde una perspectiva económica, la urbanización ha concentrado la población en edad productiva en las ciudades, lo que ha impulsado la expansión del sector terciario y ha incrementado la formalización del empleo en ciertas áreas. Sin embargo, el crecimiento urbano acelerado también ha generado mayores niveles de informalidad laboral y desafíos en la inserción de jóvenes y migrantes internos, quienes enfrentan barreras en el acceso a empleos de calidad y estabilidad económica (INE, 2022; Vázquez, 2021).

Estos datos resaltan la necesidad de fortalecer las políticas de planificación territorial y la inversión en infraestructura en ciudades intermedias para equilibrar el desarrollo urbano y rural. Sin una planificación adecuada, el crecimiento urbano continuará ejerciendo presión sobre el acceso a vivienda, transporte y servicios públicos, incrementando las desigualdades territoriales en Paraguay.

Esta situación destaca la importancia de establecer Planes de Desarrollo locales y regionales que fomenten un desarrollo territorial sostenible y coherente con otros niveles de planificación, tanto horizontal como verticalmente. En este sentido Sili et al. (2019) realizan una serie de recomendaciones que contribuirían en una coordinación a múltiples niveles en la creación de planes de desarrollo y ordenación territorial, asegurando que se integren con las dinámicas demográficas, socioeconómicas y geográficas del país. Entre las principales recomendaciones de los autores destacan la necesidad de consolidar el Sistema Nacional de Planificación como un articulador estratégico, para coordinar de manera efectiva la política nacional de desarrollo y ordenamiento territorial, unificando y estructurando las políticas a nivel nacional, departamental y municipal, lo cual permitirá promover un desarrollo más equitativo y sostenible. Por lo tanto, sugieren crear y fortalecer un sistema nacional de capacitación en desarrollo territorial, dirigido a los tres niveles de organización (nacional, departamental y municipal), particularmente mediante la gobernanza multinivel, tanto de forma horizontal como vertical. La gobernanza multinivel es una configuración que implica la dispersión del poder y de las competencias hacia arriba, hacia abajo y de manera horizontal (Hooghe et al., 2020). Según los autores, este sistema tiene como objetivo brindar herramientas operativas concretas y mejorar las capacidades de planificación y gestión territorial a través de una red que involucre a los distintos niveles de administración gubernamental, así como a los diversos actores de la sociedad, incluidas universidades, centros de formación y organismos públicos relevantes.

CONCLUSIONES

El análisis revela cambios en los patrones demográficos, socioeconómicos y espaciales de la población paraguaya entre 2002 y 2022. A nivel demográfico, el país enfrenta una desaceleración del crecimiento poblacional, con una disminución en la fecundidad y un envejecimiento progresivo. Este proceso demanda estrategias para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de salud y pensiones, así como políticas que impulsen la empleabilidad y productividad en la población en edad activa antes de que la carga de dependencia aumente.

Económicamente, el PIB per cápita ha mostrado una tendencia general al alza, pero persisten altos niveles de desigualdad, como lo refleja el coeficiente de GINI. La inversión en gastos sociales ha contribuido a la disminución de la pobreza. La correlación positiva entre la inversión social y la reducción de la pobreza indica la importancia de continuar fortaleciendo estas áreas para asegurar el desarrollo equitativo. Sin embargo, es importante que estas inversiones no solo se enfoquen en aliviar la pobreza, sino que se dirijan a fomentar el capital humano y la productividad, lo cual podría propiciar un desarrollo socioeconómico sostenible y reducir la dependencia de los programas de asistencia social a largo plazo.

El estudio también resalta la situación de la población indígena, que, a pesar de su crecimiento, sigue marginada en términos de acceso a salud, educación y empleo. Su migración hacia zonas urbanas ha incrementado la vulnerabilidad social y económica, mientras que la falta de políticas públicas integradoras agrava su exclusión. Es preciso que las estrategias de desarrollo respeten su identidad y fomenten su participación activa en la gestión de recursos y toma de decisiones.

El IDH refleja avances en educación, salud e ingresos, pero siguen existiendo disparidades entre regiones. Para consolidar estos avances, se requieren políticas públicas multisectoriales que garanticen una distribución equitativa de oportunidades y recursos, promoviendo un desarrollo inclusivo y sostenible.

Desde la perspectiva espacial, la urbanización acelerada ha reconfigurado el territorio, concentrando la población en la Región Oriental, especialmente en el Departamento Central y el Área Metropolitana de Asunción. Sin embargo, también se observa el fortalecimiento y crecimiento de las ciudades intermedias de entre 20.000 y 100.000 habitantes. Esta dinámica de urbanización ha impulsado el desarrollo del sector terciario e industrial, pero también ha generado desafíos en infraestructura, y servicios básicos, lo que requiere una gestión territorial más planificada para mitigar las desigualdades entre áreas urbanas y rurales.

Por lo expuesto, se sugiere que Paraguay aún cuenta con una ventana de oportunidad para fortalecer su desarrollo socioeconómico, pero esto dependerá de la implementación efectiva de estrategias en empleo, educación, salud y gestión territorial. La urbanización, el bono demográfico y la reducción de la pobreza son procesos interconectados que deben abordarse de manera integral, asegurando que el crecimiento económico se traduzca en bienestar equitativo y sostenible. En este sentido, la planificación demográfica y territorial a largo plazo será clave para garantizar un desarrollo donde las oportunidades económicas y sociales alcancen a toda la población, sin distinción de ubicación geográfica o grupo social.

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Editor Responsable: Marcela Achinelli. https://orcid.org/0000-0003-0737-6441

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES: ELG: realizó la conceptualización, curación de datos, análisis formal, visualización y escritura. MSZ: realizó la conceptualización, investigación y escritura.

FINANCIAMIENTO: propio.

CONFLICTO DE INTERÉS: los autores no poseen ningún conflicto de interés en la realización de este trabajo.

ANEXO

Tabla 2.  Indicadores económicos y sociales de Paraguay, periodo 2002-2022. 

Fuente: Elaboración propia a partir de: INE (2022), BCP (2024), CEPAL (2021).

Recibido: 01 de Noviembre de 2024; Aprobado: 10 de Noviembre de 2024

AUTOR CORRESPONDIENTE: Ever Lezcano González. Estudiante de Doctorado. Universidad de Barcelona, Facultad de Geografía e Historia. Barcelona, España. Email: elezcano@facea.uni.edu.py

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