INTRODUCCIÓN
Dentro de la atención nutricional, las dietas hospitalarias constituyen parte fundamental en el estado nutricional del paciente. Actualmente las nomenclaturas de las dietas hospitalarias están en debate o se establecen nuevas formas de denominación de las dietas acorde a la patología a tratar.
La prescripción es la indicación de una dieta a un paciente en función de su situación clínica y de sus necesidades nutricionales. Esta asignación o indicación es efectuada a partir del código de dietas que es de uso obligatorio en los centros hospitalarios. Contrariamente de la obligatoriedad del código de dietas, la nomenclatura de las dietas no está estandarizada, por lo que una dieta puede tener nombres diferentes en los distintos nosocomios 1.
Recientemente en el estudio Latinoamericano sobre terapia nutricional parenteral y enteral-Estudio ELANPE Grupo ELANPE (2024), se halló qué de un total de 132 hospitales de 14 países de América Latina; el 68,2% eran estatales con una media de 23.804 pacientes. En el 66% de los hospitales (n=87) se implementa sistemáticamente la detección del estado nutricional; el cribado de riesgo nutricional “NRS-2002” (n=66; 75,9%) la aplican principalmente los nutricionistas. La mediana de desnutrición al ingreso fue del 33% (RIC=30,8) 2.
La elección de la dieta hospitalaria depende de la evaluación de riesgo nutricional que es obligatoria al ingreso hospitalario. La indicación de la dieta estándar debe reevaluarse al menos después de cinco días completos de hospitalización de acuerdo con la valoración del riesgo o estado nutricional. Si los pacientes hospitalizados presentan un alto riesgo nutricional o están desnutridos, se les debe proporcionar la dieta hospitalaria, una dieta enriquecida con proteínas y energía. La guía de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) sobre nutrición en pacientes con cáncer establece que la primera forma de apoyo nutricional debe ser el asesoramiento nutricional para controlar los síntomas y fomentar la ingesta de alimentos y líquidos enriquecidos con energía; una dieta enriquecida con energía y proteínas es la forma preferida de mantener o mejorar el estado nutricional. Además, se prescribe suplementos de nutrición oral (SON) cuando una dieta enriquecida no es eficaz para alcanzar los objetivos nutricionales 3-5.
En ocasiones, las prescripciones se realizan independientemente de la evaluación del estado nutricional y sin tener en cuenta el estado nutricional. Las dietas terapéuticas ya sea bajas en sal, sin gluten, con textura y consistencia modificadas, etc.; se asocian con una disminución del aporte energético y un mayor riesgo de desnutrición. La Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) propone recomendaciones basadas en la evidencia sobre la organización de la restauración, las prescripciones e indicaciones de dietas, así como el control de la ingesta de alimentos en el hospital, centros de rehabilitación y residencias de ancianos, todo ello teniendo en cuenta las perspectivas del paciente 6,7
Restrepo J (2017) señala que es necesario que se produzcan cambios, especialmente en la forma en que la nutrición es entendida y aplicada en el hospital, especialmente por los médicos. No es suficiente solo con suministrar una dieta, sino que también hay que proporcionar la cantidad correcta, variedad y calidad de los alimentos y/o nutrientes ajustadas a su estado clínico, así como cubrir el 100% de sus necesidades nutricionales y, además, debe hacerse en el momento preciso. La prescripción de una dieta oral equivocada tiene consecuencias negativas sobre el paciente desde el punto de vista de la morbimortalidad y la calidad de vida (8.
Según el Consenso de Nomenclaturas de Dietas de la CODINUCAT, las dietas hospitalarias deben tener una composición nutricional determinada y unas indicaciones concretas, como son, entre otras: tratar patologías y/o síntomas, evaluar la tolerancia digestiva, así como respetar ideologías y/o creencias. Las dos señales de este consenso son: 1) Designar las dietas mediante la composición de nutrientes, alimentos u otras sustancias y características que las componen, y no mediante la patología a la que van dirigidas. 2) No designar las dietas mediante las diferentes texturas en que se pueden presentar, dado que son solo una característica física de la dieta 9.
La adecuación del manual y el código de dietas a las características individuales de cada centro, incluyendo las dietas necesarias y eliminando aquellas repetidas, con indicaciones similares o no adecuadas para dicho centro, puede ayudar a minimizar errores de prescripción, indicación y circuito, mejorando la seguridad del paciente 10,11.
En torno a la problemática que genera no disponer de nomenclaturas de dietas hospitalarias especificas o de protocolos acordes que permitan trabajar de manera sincronizada dentro del equipo multidisciplinar, el presente trabajo tiene por objetivo caracterizar la nomenclatura de las dietas hospitalarias desde la revisión de la literatura. Como objetivos específicos; Determinar la existencia de protocolos o guías de manejo en relación a las nomenclaturas de dietas hospitalarias; Describir los cambios o actualizaciones en relación a las nomenclaturas hospitalarias e Identificar la implementación de las actualizaciones.
MATERIALES Y MÉTODOS
El diseño del estudio corresponde a una revisión de la literatura donde se utilizaron artículos en inglés, español y portugués publicados desde el 2019 al 2024 en los sitios de búsqueda Pubmed, Sience Direct o Nutrition Research, Oxford Academic y Google Scholar, Con la siguiente pregunta de investigación ¿Cuáles son las nomenclaturas de dietas hospitalarias utilizadas según la revisión de la literatura?, incluyendo las palabras claves: Dietas hospitalarias, nomenclaturas y revisión. Para combinar estos términos se empleó los operadores booleanos combinados (AND, OR y NOT).
En cuanto a los criterios de selección; se incluyeron artículos originales, revisiones narrativas, manuales o protocolos, así como Guías de revistas de alto impacto que hayan sido publicados o realizados en los últimos 5 años, en español, inglés o portugués. Se excluyeron protocolos o guías, así como manuales que no resalten las nomenclaturas de dietas atendiendo a la prescripción o situación clínica, Aquellos estudios que no mencionen el uso de las nomenclaturas de dietas hospitalarias y Publicaciones científicas cuyo acceso completo sea de pago. No se consideran cartas al editor.
Análisis de la fuente de información y calidad metodológica.
Se tuvo en cuenta la metodología PRISMA. La declaración PRISMA 2020 ha sido diseñada principalmente para revisiones sistemáticas de estudios que evalúan los efectos de las intervenciones sanitarias, independientemente del diseño de los estudios incluidos.
Asuntos éticos
Se declara la no existencia de conflictos de intereses financieros, personal y profesional. La revisión no está influenciada por intereses comerciales de alguna otra índole.
Los derechos de autor, las propiedades intelectuales de las bibliografías revisadas, así como los resultados fueron respetados.
RESULTADOS
Un total de 2960 estudios fueron identificados con 500 duplicados. Registrados para revisión de texto completo 50 estudios y de ellos 8 cumplieron con los criterios de inclusión del trabajo de investigación (Figura 1). Se incluyeron estudios primarios y guías acorde a las nomenclaturas de dietas hospitalarias (Tabla 1). En cuanto a los objetivos, se pudo determinar la existencia de protocolos, guías y manuales direccionados al manejo o al uso de las nomenclaturas de dietas hospitalarias. Últimamente se ha debatido sobre las nomenclaturas y por ende por consenso o actualizaciones se han visto algunos cambios no lejanos a lo ya establecido como consta en los estudios y guías revisados (n=8). Algunos de los estudios primarios incluidos en la revisión contemplan el uso de las nomenclaturas de dietas hospitalarias de acuerdo a la situación clínica.
Para este trabajo se incluyeron 8 referencias. En la tabla 1 se presentan los detalles de los estudios seleccionados, siendo el periodo de publicación desde 2019 a 2024.
DISCUSIÓN
Según el Consenso de Nomenclaturas de Dietas del consenso del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña CODINUCAT, se debe designar las dietas mediante la composición de nutrientes, alimentos u otras sustancias y características que las componen, y no mediante la patología a la que van dirigidas, así como, no designar las dietas mediante las diferentes texturas en que se pueden presentar, dado que son solo una característica física de la dieta 9. Sin embargo, la Guía práctica de la ESPEN (2024)12 sobre nutrición clínica en pancreatitis aguda y crónica recomienda la dieta oral blanda haciendo referencia a la textura, no obstante, menciona que esta debe ser baja en grasas al reiniciar la alimentación oral en la pancreatitis aguda leve). Barrera L et al (2024)13 en la Revisión de Paneles de expertos en dietas cetogénicas y nutracéuticos: “KetoNut”, Sociedad Italiana de Nutracéuticos (SINut) y Asociación Italiana de Dietética y Nutrición Clínica (ADI), unificaron la nomenclatura a Terapia Cetogénica de Muy Bajo Contenido Energético (VLEKT), concluyendo que la confusión en la nomenclatura de las dietas cetogénicas puede dar lugar a sesgos significativos y errores en la interpretación de la evidencia científica actual. Araujo I et al (2020)14) señalan que se deben seguir las prescripciones dietéticas de acuerdo con la nomenclatura estandarizada de acuerdo a la consistencia (Dieta liviana, dieta blanda, dieta líquida completa, dieta líquida espesa, dieta líquida restringida, dieta líquida de prueba, dieta sin gluten). Andrade N et al (2022) (15,16 sobre la “Dieta oral en el ambiente hospitalario: posicionamiento de BRASPEN” indican que la misma incluye siete etapas de progresión, que son, según la nomenclatura adoptada en los servicios: “normal, general o libre”, “blando”, “pastoso” o semisólido”, “pastoso homogéneo o cremoso”, “semilíquido o cremoso”, “líquido o líquido completo” y “líquido restringido". Zulueta M et al (2023)17 con respecto al abordaje dietético de la disfagia orofaríngea en establecimientos de salud públicos y privados de la República Argentina, año 2021: Estudio Exploratorio, en cuanto a la nomenclatura de las dietas de textura modificada, no existe uniformidad entre las instituciones relevadas y solo una minoría utilizaba la nomenclatura propuesta por el estándar internacional de homologación de texturas (IDDS).
En el grupo CODINUCAT señalan que cuando se analiza la nomenclatura utilizada en los manuales de dietas de diferentes centros hospitalarios, se observan algunas características comunes que reflejan una cierta tendencia a la agrupación de las pautas o dietas; como la denominación de la patología para la que están indicadas (dieta diabética, dieta hepática, dieta renal, dieta gástrica)9. KDIGO 202414-17 recomienda en adultos con ERC que estén en riesgo de insuficiencia renal, considere prescribir, bajo estrecha supervisión una dieta muy baja en proteínas (0,3-0,4 g/kg de peso corporal/día) suplementada con aminoácidos esenciales o análogos de cetoácidos (hasta 0,6 g/kg de peso corporal/día). Pires, M. E et al (2024)18) mencionan que las dietas ofrecidas a los adultos mayores atendiendo a la nomenclatura fueron; dieta libre, hiposódica, dieta para diabetes, pastosa, hiperproteica, hiperproteica, hipercalórica). Ribeiro I et (2022)19 señalan que los tipos de dietas utilizadas en los hospitales son las dietas de rutina, conocidas como dietas generales, blandas, pastosas, ligeras y líquidas, además de las dietas de rutina modificadas que se clasifican en dietas laxantes, dietas restringidas en sodio, hipercalóricas e hiperproteicas, hipoproteicas, hiposódicas y hipopotasémica, dieta para diabetes, dieta hipocalórica, entre otras.
La alimentación hospitalaria es un proceso cambiante que debe adaptarse a la evolución de la enfermedad. Las dietas habituales, es decir, las dietas estándar y las dietas hospitalarias, deben prescribirse en función del riesgo y el estado nutricional (20,21.
En los últimos años, algunos autores se han centrado en el tema de la confusión en la nomenclatura de las dietas cetogénicas. Trimboli et al y Volek et al. Intentaron cambiar la nomenclatura de las dietas cetogénicas, proponiendo definir “dietas cetogénicas” a todas las dietas caracterizadas por una restricción drástica de carbohidratos. Como se informó en la reciente declaración de consenso de la Sociedad Italiana de Hematología (SIE) sobre la terapia nutricional cetogénica (KeNuT), se recomienda una ingesta diaria de proteína de un mínimo de 0,8 g por kg de peso corporal, y no debe exceder los 1,5 g por kg de peso corporal ideal. Una ingesta excesiva de proteínas en un estado de restricción energética se convertirá en glucosa por gluconeogénesis, y esto puede tener un impacto negativo en el logro de la cetosis nutricional 22-25.
Los hallazgos a través de la presente revisión no muestran cambios significativos en las nomenclaturas, sin embargo, existen algunos acercamientos en relación al consenso de la CODINUCAT. Una de las principales limitaciones fue la escasez de trabajos en relación a las nomenclaturas de dietas hospitalarias, en especial de diseño prospectivo analítico; las nomenclaturas generalmente son mencionadas por algunas guías de manejo, no obstante, la presente revisión podría ser el punto de partida o modelo para posteriores trabajos en relación a las nomenclaturas de dietas hospitalarias.
CONCLUSIÓN.
Atendiendo a los objetivos de la presente revisión surgen las siguientes conclusiones:
Se pudo determinar la existencia de protocolos o guías, así como manuales de manejo en relación a las nomenclaturas de dietas hospitalarias.
Al evaluar los estudios y guías no se ha observado cambios mayormente en relación a las nomenclaturas, sin embargo, en algunos existe acercamiento al consenso CODINUCAT.
La implementación de las actualizaciones no se ve reflejada en la mayoría de los estudios de la revisión, esto debido a que no existe un modelo o protocolo a seguir en cuanto a las nomenclaturas de dietas hospitalarias en la mayoría de los nosocomios.
Recomendaciones
Para la práctica.
Es necesario que en la práctica profesional se trabaje con las guías o consenso más actuales en relación a las nomenclaturas de dietas hospitalarias, así también en la elaboración de protocolos que se unifiquen a nivel nacional para trabajar de manera coordinada con todo el equipo multidisciplinario de cada hospital y qué luego el mismo pueda ser publicado para su mayor conocimiento y aplicación no solo en el país.
Una vez obtenido o establecido el protocolo será fundamental la capacitación para familiarizar al equipo multidisciplinar sobre las nuevas nomenclaturas















