La salud mental de la población joven paraguaya atraviesa un momento crítico, con cifras alarmantes que exigen una respuesta inmediata desde la investigación, la clínica y las políticas públicas. Un estudio reciente reportó que el 58.5 % de los estudiantes universitarios evaluados presentó síntomas compatibles con un trastorno de ansiedad generalizada y el 60.3 % presentó síntomas depresivos significativos 1. En ese mismo estudio, el 5.2 % presentó niveles severos de tecnopresión o technostress, una forma contemporánea de estrés asociado al uso prolongado de tecnologías digitales en entornos académicos virtuales, que mostró estar significativamente asociada con ansiedad y depresión.
Estas cifras adquieren mayor relevancia si consideramos que la pandemia de COVID-19 no solo agudizó los problemas de salud mental en los jóvenes, sino que también puso a prueba su capacidad de adaptación emocional. Afortunadamente, investigaciones recientes también han mostrado que la población paraguaya posee recursos psicológicos valiosos: el 42.6 % de los encuestados en un estudio nacional reportó niveles elevados de esperanza, resiliencia y felicidad subjetiva, compatibles con una salud mental floreciente, incluso en un escenario post-pandémico marcado por incertidumbre económica 2. Estos hallazgos subrayan tanto la urgencia de detectar los factores de riesgo como la importancia de identificar y fortalecer los factores protectores.
En este contexto, disponer de herramientas de evaluación breves, confiables y culturalmente adaptadas al español paraguayo es un paso esencial. El estudio presentado en el presente volumen de la revista An. Fac. Cienc. Méd. (Asunción), que aborda la validación lingüística y cultural de las escalas Overall Anxiety Severity and Impairment Scale (OASIS) y Overall Depression Severity and Impairment Scale (ODSIS), constituye un aporte relevante y oportuno en ese sentido. Estas escalas, desarrolladas por Norman et al. 3 y Bentley et al. 4, respectivamente, han demostrado una sólida estructura psicométrica en diversos países y contextos, y se destacan por evaluar no solo la presencia de síntomas, sino también el impacto funcional de los mismos. Una de las principales virtudes de este trabajo radica en su apego estricto a las directrices metodológicas para la adaptación transcultural de instrumentos, tal como las propuestas por la Comisión Internacional de Tests (CIT) y otros autores destacados en el campo 5,6.
La utilización de traducción directa, retrotraducción y revisión por un panel de expertos asegura una equivalencia no solo lingüística, sino también semántica y cultural. Además, la inclusión de una prueba de comprensión con estudiantes de Medicina representa una fortaleza destacable, asegurando la claridad y relevancia contextual de los ítems 7. En cuanto al análisis psicométrico, los resultados obtenidos en una muestra de 365 estudiantes universitarios paraguayos evidenciaron una adecuada consistencia interna tanto para el OASIS (α = 0.863, ω = 0.866) como para el ODSIS (α = 0.926, ω = 0.927), así como una estructura factorial unidimensional coherente con la literatura previa 8. Asimismo, se observaron indicadores apropiados de validez de constructo y de adecuación muestral, lo que respalda la utilidad de estas escalas en el contexto educativo y clínico paraguayo.
El valor de estas herramientas no se limita al diagnóstico inicial, sino que se amplía significativamente al monitoreo continuo del progreso terapéutico. A diferencia de muchas otras escalas de ansiedad o depresión, que solo permiten una evaluación puntual, tanto el OASIS como el ODSIS están diseñados para ser aplicados periódicamente, facilitando una toma de decisiones clínica más precisa y adaptada a la evolución del paciente 9. Además, ambas escalas han sido integradas al Protocolo Unificado para el tratamiento transdiagnóstico de los trastornos emocionales, desarrollado por Barlow y colaboradores 10. Este enfoque transdiagnóstico ha ganado relevancia por centrarse en procesos comunes subyacentes a múltiples trastornos y ha sido respaldado por evidencia creciente que demuestra su eficacia y aplicabilidad en entornos reales 11.
A nivel regional, la validación del OASIS y del ODSIS en países como España 12, Colombia 13 y Argentina 14 ha mostrado resultados consistentes, lo que refuerza la robustez de estos instrumentos y su potencial de aplicación en contextos hispanohablantes, siempre y cuando se realicen las adaptaciones culturales pertinentes. No obstante, como señalan los autores, el estudio presenta algunas limitaciones: la imposibilidad de diferenciar cuántos participantes presentaba cuadros clínicos diagnosticados y cuántos no, y el hecho de haberse centrado exclusivamente en población universitaria. A pesar de ello, la calidad metodológica del trabajo lo convierte en una base sólida para futuras investigaciones con muestras más diversas.
Desde una perspectiva ética, cabe destacar el cumplimiento de los principios establecidos por el Código de Ética Profesional de la Psicología en Paraguay 15, así como la obtención del consentimiento informado de los participantes.
En conclusión, el presente estudio representa un avance significativo para el desarrollo de la evaluación psicológica en Paraguay. La adaptación y validación de instrumentos psicométricos no es un fin en sí mismo, sino una herramienta estratégica para avanzar hacia sistemas de salud mental más justos, accesibles y culturalmente sensibles. Iniciativas como esta permiten intervenciones más eficaces, fomentan la producción de conocimiento local y benefician directamente a las personas.










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