INTRODUCCIÓN
“No hay salud sin salud mental" es el lema que la Organización Mundial de la Salud utiliza para enfatizar la importancia de esta dimensión en el bienestar integral de las personas. Este aspecto fundamental trasciende la mera ausencia de trastornos mentales; sin embargo, a menudo hay confusión acerca de la relación entre estos conceptos. Una persona puede experimentar una salud mental deficiente sin cumplir necesariamente con los criterios diagnósticos de una enfermedad mental1. Lo que resulta evidente es que un adecuado estado de salud mental se asocia con un bienestar general, una mayor capacidad para enfrentar el estrés cotidiano, el desarrollo de habilidades personales y una contribución positiva a la comunidad2.
La concepción de la salud mental, al analizarse desde diversas perspectivas, no puede desvincularse de la cultura y el contexto social, ya que estos factores influyen de manera significativa en las percepciones y comportamientos del colectivo. Las nociones de lo que se considera adecuado o inadecuado, normal o anormal, así como saludable o enfermo, varían considerablemente entre culturas. Aunque existen criterios establecidos para diagnosticar enfermedades mentales, es esencial contrastarlos con las creencias y patrones de conducta del grupo de referencia. Esto evita el riesgo de clasificar como patología lo que podría interpretarse como parte del acervo cultural3-6.
Las percepciones de la población sobre la salud mental son de particular interés, dado su impacto en los modelos mentales, así como en la generación de prejuicios, estereotipos y discriminación hacia quienes enfrentan problemas de salud mental. Estas percepciones pueden convertirse en barreras significativas para la búsqueda de ayuda y el acceso a una atención adecuada, además de limitar las oportunidades para que las personas afectadas desarrollen una vida plena7.
Históricamente, las personas con Problemas de Salud Mental (PSM) han sido asociadas con lo oculto, lo extraño o lo sobrenatural, enfrentando estigmas provenientes de la población general, familiares, allegados e instituciones. Además, experimentan auto estigmatización debido a su condición, la cual se ve exacerbada por percepciones negativas que, en general, no se alinean con la evidencia científica8,9.
Un estudio de caso relacionado con la percepción de la salud mental en una comunidad rural chilena evidenció que el poco acceso a la atención de salud mental, genera una sensación de abandono y descuido que causan efectos negativos en el bienestar de la población rural10.
En Paraguay, una investigación realizada en estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción sobre la salud mental y sobre las barreras para acceder a los servicios de salud mental ofrecidos por la institución reveló que la mayoría de los encuestados refirió conocer a algún estudiante con problemas de salud mental en la Facultad. Así también, indicaron que el estigma/vergüenza es la barrera más importante en el acceso a los servicios de salud mental ofrecidos por la institución11.
Este estudio se enfocó en determinar las percepciones sociales de la salud mental en Paraguay durante el año 2023. Se realizó un análisis en una población adulta a través de una encuesta difundida en redes sociales. La investigación se llevó a cabo para contextualizar este fenómeno en el ámbito nacional, dada la limitada literatura local disponible sobre el tema. Además, se buscó contribuir al establecimiento de líneas de acción para mejorar la salud mental de la población.
MATERIALES Y METODOS
Esta investigación reunió características de un enfoque cuantitativo, de tipo descriptivo con componentes analíticos, y de corte trasversal. La muestra estuvo conformada por 524 participantes, el muestreo fue no probabilístico por conveniencia. Los criterios de inclusión fueron: ser mayor de edad y aceptar formar parte del trabajo.
El método fue la encuesta, con la técnica del cuestionario, y el instrumento un formulario digital de Google, que fue difundido a través de las redes sociales (Facebook) y contactos en aplicaciones de mensajería (WhatsApp). El instrumento fue diseñado exclusivamente para la investigación y consta de 26 preguntas de tipo dicotómica (De acuerdo, En desacuerdo), fue sometido a un proceso de validación por parte de expertos, considerándose pertinentes los ítems, así también se realizó se realizó una prueba piloto en 10 personas, lo que permitió identificar problemas de interpretación y se realizaron ajustes en las expresiones para una mayor comprensión de los ítems. El instrumento obtuvo un nivel de alfa de Cronbach de .89, lo que indica una confiabilidad muy alta.
Para el análisis de datos, fueron consignadas las respuestas de los participantes a una planilla electrónica en el Programa Microsoft Excel y analizadas con el Software estadístico SPSS versión 21, utilizando las herramientas de la estadística descriptiva, tanto para los datos cuantitativos como cualitativos, estos últimos en particular, por la forma como fueron medidos, se presentaron en frecuencias absolutas y porcentuales. Para el cruce de datos, se aplicó la prueba Chi cuadrado, considerando valor p: ˂ .05 como estadísticamente significativo.
Las variables de estudio:
Características sociodemográficas: edad, sexo, procedencia y nivel de formación.
Percepciones relacionadas con la salud mental: centradas en 7 subvariables (1. Percepciones sobre las personas con salud mental, 2. Percepciones sobre los problemas de salud mental, 3. Percepciones sobre las personas que padecen problemas de salud mental, 4. Percepciones sobre el tratamiento psicoterapéutico y la prevención, 5. Percepciones relacionadas con creencias espirituales, 6. Percepciones relacionadas al trabajo y oportunidades, 7. Ideas hacia las profesiones o profesionales de salud mental).
Asociación entre percepciones y datos sociodemográficos: corresponde al nivel de significancia estadística entre las variables sociodemográficas y las percepciones.
En relación con los aspectos éticos, este trabajo fue autorizado por la Dirección General de Investigación y Postgrado de la Universidad del Cono Sur de las Américas, considerando que en dicha institución aún no se cuenta con comité científico ético, por lo que la revisión se realizó a instancias de esta y la respuesta fue emitida mediante nota a la Dirección del área Ciencias Sociales y Humanas, donde se brindó el visto bueno. En cuanto a la participación de los sujetos, esta fue libre y voluntaria, previo consentimiento informado. En el proceso, no se produjo ningún tipo de perjuicio a los participantes, así como no se revelaron identidades de las personas que respondieron a la encuesta.
RESULTADOS
Aspectos sociodemográficos
Acerca de los participantes, se recolectaron datos de 524 personas. El promedio de edad fue 37 años, con una edad mínima de 18 y máxima de 77, y una desviación estándar de ±12 años. El 77.7% (n = 407) fueron mujeres y 22.3% (n = 117) fueron varones. Las procedencias se presentaron en la siguiente manera: Central y Capital 83.2% (n = 436) y otras localidades 16.8% (n = 88). Finalmente, el nivel de formación fue: universitario 64.7% (n = 339) y no universitario 35.3% (n = 185).
Percepciones sobre la salud mental
Para identificar las percepciones de la salud mental en los participantes, se realizaron análisis de frecuencias absolutas y relativas, considerando si los participantes estaban de acuerdo o no con cada una de las afirmaciones.
Tabla 1. Percepciones relacionadas con la salud mental. n:524.
| Percepciones | De acuerdo | En desacuerdo |
|---|---|---|
| n (%) | n (%) | |
| (a) Personas con salud mental | ||
| - Siempre están seguras de sí mismas | 86 (16.4) | 438 (83.6) |
| - Siempre caen bien, nunca discuten, se llevan bien con todos | 58 (11.1) | 466 (88.9) |
| - No experimentan sentimientos negativos | 55 (10.5) | 469 (89.5) |
| - No sufren con las pérdidas | 45 (8.6) | 479 (91.4) |
| - Nunca experimentan dolor emocional | 43 (8.2) | 481 (91.8) |
| (b) Problemas de salud mental | ||
| - Surgen por debilidad en la personalidad o el carácter | 218 (41.6) | 306 (58.4) |
| - Se producen por debilidad cerebral (creencia de que por falta de alimentos la persona desarrolla debilidad en el cerebro y por ello una enfermedad mental) | 127 (24.2) | 397 (75.8) |
| - Un PSM es un trastorno mental | 102 (19.5) | 422 (80.5) |
| - Los niños no tienen PSM. | 67 (12.8) | 457 (87.2) |
| - Los PSM nunca me afectarán a mi | 65 (12.4) | 459 (87.6) |
| - Una vez desarrollado un PSM ya no hay esperanzas, este nunca se recupera. | 40 (7.6) | 484 (92.4) |
| - No se puede ayudar a una persona con PSM. | 34 (6.5) | 490 (93.5) |
| (c) Personas con Problemas de Salud Mental (PSM) | ||
| - No pueden tolerar el estrés | 231 (44.1) | 293 (55.9) |
| - Estas personas son violentas e impredecibles | 147 (28.1) | 377 (71.9) |
| (d) Tratamiento y prevención | ||
| - Hacer yoga o ejercicio pueden sustituir perfectamente una terapia psicológica | 122 (23.3) | 402 (76.7) |
| - La prevención en salud mental no sirve, no se puede impedir estos problemas | 58 (11.1) | 466 (88.9) |
| - Las personas con PSM pueden sanarse solas sin ayuda de un profesional | 44 (8.4) | 480 (91.6) |
| - La terapia psicológica es perder el tiempo, mejor una pastilla | 32 (6.1) | 492 (93.9) |
| (e) Creencias espirituales | ||
| - La falta de creer en Dios genera problemas de salud mental | 104 (19.8) | 420 (80.2) |
| - Los problemas mentales no existen, son espirituales | 40 (7.6) | 484 (92.4) |
| - El ojeo, el kambyrujere son PSM. | 35 (6.7) | 489 (93.3) |
| (f) Trabajo y oportunidades | ||
| - Si tengo un PSM no conseguiré trabajo | 117 (22.3) | 407 (77.7) |
| - Las empresas se preocupan por la salud mental de sus empleados | 64 (12.2) | 460 (87.8) |
| (g) Profesionales de salud mental | ||
| - Ir al psiquiatra o psicólogo es un tema tabú | 347 (66.2) | 177 (33.8) |
| - Los psicólogos o los psiquiatras tienen más problemas que sus pacientes | 72 (13.8) | 452 (86.3) |
| - Los que estudian psicología o psiquiatría lo hacen porque tiene problemas de SM | 43 (8.2) | 481 (91.8) |
En cuanto a las percepciones y las características sociodemográficas se encontraron las siguientes asociaciones:
Tabla 2. Percepciones sobre las personas con salud mental y características sociodemográficas n: 524
Tabla 3. Percepciones sobre los problemas de salud mental y características sociodemográficas. n:524.

Nota. A, de acuerdo. DA en desacuerdo.
Tabla 4. Percepciones sobre las personas que padecen problemas de salud mental y características sociodemográficas. n: 524.
Tabla 5. Percepciones sobre el tratamiento psicoterapéutico y la prevención y características sociodemográficas. n: 524.

Nota. A, de acuerdo. DA en desacuerdo.
Tabla 6. Percepciones relacionadas con las creencias espirituales y características sociodemográficas n: 524.

Nota. A, de acuerdo. DA en desacuerdo.
Tabla 7. Percepciones relacionadas al trabajo, las oportunidades y características sociodemográficas. n: 524.

Nota. A, de acuerdo. DA en desacuerdo.
En cuanto a cómo consideraron su estado de salud mental actual los participantes, el 50.2% (n=263) la refirió como buena, 41% (n=215) 8.8% regular y (n=46) mala.
En la Figura 1 se presenta un resumen sobre las percepciones más frecuentes en la población estudiada, resaltando las siguientes:
Aquí se observan aspectos relacionados con el trabajo, la terapia psicológica, explicaciones etiológicas y las consultas, siendo las más frecuentes las relacionadas con ir al psiquiatra o psicólogo considerado como un tema tabú en Paraguay (66,2%), que las personas con PSM no pueden tolerar el estrés (44,1%) o que los PSM son provocados por debilidad en la personalidad o el carácter (41,6%).
Así también, la Figura 2 presenta las percepciones sobre la salud mental según el nivel académico de los participantes del estudio. Los datos reflejan las respuestas agrupadas en "De acuerdo" y "En desacuerdo" para cuatro afirmaciones clave relacionadas con la salud mental, considerando la diferenciación entre participantes universitarios y no universitarios.
En general, se observa que las personas con nivel universitario muestran una menor proporción de respuestas "De acuerdo" en comparación con los no universitarios en la afirmación "Los problemas de salud mental se producen por debilidad cerebral" (10.6% frente a 15%, respectivamente). Sin embargo, en las otras afirmaciones, la proporción de "De acuerdo" es relativamente menor en ambos grupos, lo que destaca la prevalencia de respuestas "En desacuerdo", especialmente en "No se puede ayudar a las personas con problemas de salud mental", donde más del 90% de los participantes mostraron una actitud contraria.
DISCUSIÓN
Esta investigación propuso analizar las percepciones sociales de la salud mental en una muestra de adultos de Paraguay. Cabe recordar que, si las percepciones de la salud mental son negativas, pueden convertirse en barreras para el goce pleno de una buena calidad de vida y oportunidades. Entre los principales hallazgos de este trabajo: el 66.2% refirió que ir al psiquiatra o psicólogo sigue siendo un tema tabú en Paraguay, lo que evidencia una percepción desfavorable hacia este tipo de asistencia. Esto formaría parte de la visión estigmatizante con que se asocia a este tipo de servicios, incrementando la posibilidad de una reducción de la demanda de asistencia, una menor asignación de recursos a salud mental, el empobrecimiento de las condiciones de vida de las personas con problemas de salud mental, así como un mayor riesgo de implicancias legales y la invisibilización12. A esto se suma que el 13.8% cree que los profesionales psicólogos y psiquiatras tienen más problemas que sus pacientes.
Otro punto se relaciona con que el 41.6% cree que los problemas de salud mental se originan por debilidad de la personalidad o carácter y 44.1% que estas personas no toleran el estrés. La primera percepción no es correcta de acuerdo a la evidencia, el padecer una condición de salud mental no se relaciona con ser fuerte o no tener voluntad13, aunque esto persista en muchas comunidades donde no se considera una verdadera afección médica sino un castigo por un comportamiento inmoral o antisocial, lo que incrementa el rechazo y la exclusión14.
En cuanto a la creencia de que las personas con problemas de salud mental son violentas o impredecibles, el 28.1% afirmó que esto es así. Comparativamente, el equipo de Mogollón Rodríguez y Delfa Cantero evidenció que esta percepción estuvo presente en el 71.43% de sus encuestados. Así también, Santiago y colaboradores, hallaron que 43% de los sujetos que participaron de su estudio consideraban a las personas con enfermedad mental como más violentas y 54% más impredecibles, en ambos estudios se presentaron porcentajes superiores a los encontrados en este trabajo15,16. Esta tendencia no solo se observa en la población general, sino también en forma general en profesionales sanitarios17.
En lo relacionado al trabajo y las oportunidades, 22.3% piensa que si tiene problemas de salud mental no conseguirá trabajo y solo el 12.2% que en las empresas se preocupan por la salud mental del trabajador. Esto demuestra dos situaciones, por un lado, la percepción de falta de oportunidades en el caso de contar con estos problemas, y que la salud mental del trabajador no es foco de interés según la apreciación de los empleados a nivel de las empresas. En lo que atañe al primer punto, investigaciones como la de Cardozo, Riveros y Centurión, han concluido que si bien las experiencias de empleo de las personas con discapacidad psicosocial son positivas una vez ejecutadas, el acceso al puesto de trabajo es difícil debido a varios factores como ser el auto estigma, el temor, la expresión de los síntomas de la enfermedad, los prejuicios y segregación social, sumado a la ignorancia sobre la enfermedad y exigencias del mercado laboral, colocando a la persona que la padece en condiciones desfavorables para el ingreso y la competencia en el exigente campo laboral. Seguidamente, en cuanto a la preocupación de las empresas por la salud mental de sus trabajadores, Hernández-Santiago en 2020, menciona que la competencia, el ambiente laboral y la calidad de vida de los empleados no deben ir separados, que es difícil garantizar los procesos laborales si no se asegura una buena salud del trabajador, poniendo en relieve la necesidad de priorizar la salud y el bienestar del capital humano18,19.
Del tratamiento, el 23.3% consideró que hacer yoga o ejercicio sustituyen una terapia psicológica. En este punto es importante entender que las terapias complementarias como el Yoga o la actividad física contribuyen al bienestar y sirven de apoyo a las medidas terapéuticas establecidas, no son alternativas, sino complementos20.
En lo que atañe a las creencias, 19.8% refirió que la falta de creer en Dios genera problemas de salud mental. En Paraguay, según el Instituto Nacional de Estadísticas, solo el 1.3% no tiene credo, lo que demuestra la predominancia de la fe en un pueblo eminentemente creyente. Así también, es importante considerar la herencia cultural de los pueblos originarios que han aportado al repertorio de explicaciones sobre la salud y enfermedad mental21,22.
En relación con la asociación estadísticamente significativa, se halló evidencia entre el nivel de formación y 4 creencias medidas en esta investigación, la primera fue creer que las personas con salud mental no sufren con las pérdidas (p=.010), la segunda que nunca le afectarán los problemas de salud mental (p=.013), seguidamente que no se puede ayudar a las personas con problemas de salud mental (p=.026) y por último que se producen por debilidad cerebral (p=.030). También se encontró asociación significativa entre la procedencia y creer que los problemas de salud mental producen por debilidad de la personalidad o el carácter (p=.003). En las restantes 21 percepciones medidas no se encontró significancia.
El análisis comparativo del nivel académico las percepciones que fueron estadísticamente significativas evidencia que, aunque existen diferencias según el nivel académico, las creencias negativas y los estigmas persisten de manera importante en todos los niveles, lo que resalta la necesidad de intervenciones educativas para desmitificar ideas erróneas sobre la salud mental.
Con lo analizado se concluye que las percepciones sobre la salud mental en la población estudiada se caracterizan por la existencia de creencias negativas, especialmente en lo que respecta a las consultas psicológicas y psiquiátricas. Se observó que muchos consideran que la enfermedad mental es consecuencia de una debilidad de carácter y asocian a estas personas con comportamientos violentos o impredecibles. Además, se destacó la escasa atención que las empresas prestan a la salud mental de sus trabajadores, así como la falta de oportunidades para quienes padecen enfermedades mentales.
Otro aspecto relevante es la creencia de que las terapias complementarias pueden reemplazar la psicoterapia, así como las explicaciones espirituales sobre el origen de la enfermedad mental. Aunque estas creencias se manifestaron en porcentajes menores, su persistencia indica la necesidad de abordar estos conceptos en la sociedad paraguaya.
















