INTRODUCCIÓN
La flora residente humana actúa como una red organizada con múltiples nichos ecológicos, como la cavidad bucal, un ecosistema complejo con una alta diversidad microbiana que incluye bacterias, hongos y virus. Aunque la cavidad oral de los niños no ha sido tan estudiada como la de los adultos, comprender su relación con la salud del hospedador permite identificar asociaciones con diversas enfermedades orales y sistémicas1.
Los humanos han evolucionado en constante presencia con bacterias. La microflora bucal es dinámica y se ve afectada por varios factores, como el desarrollo del sistema inmunitario, la genética del individuo y elementos ambientales, tales como el método de nacimiento, la alimentación, hospitalizaciones, hábitos de higiene y costumbres de los tutores2.
Al nacer por vía vaginal, el neonato se expone inicialmente al microbiota vaginal (como Lactobacillus spp, Prevotella spp) y perianal. En contraste, en el parto por cesárea, la exposición inicial es al microbiota de la piel (Staphylococcus spp, Corynebacterium spp, Propionibacterium spp). Según una revisión sistemática de Daalderop3, hay evidencia suficiente para asociar la enfermedad periodontal de la madre y factores adversos durante el embarazo, que impactan en el recién nacido4, así como el tratamiento con antibióticos a la madre durante el parto, lo cual es un regulador clave del microbioma oral neonatal inicial5.
En consecuencia, no podemos considerar la cavidad bucal del recién nacido como un entorno sin influencia en la adquisición de su flora microbiana definitiva. Las bacterias, fragmentos o productos pueden llegar al feto por sí mismos o ser transportados por las células del sistema inmunológico de la madre, lo que puede ser favorecido por cambios hormonales o la presencia de enfermedades crónicas como la periodontitis. Por lo tanto, una boca sana de la madre, con una microbiota equilibrada, desempeña un papel fundamental en la salud del niño6.
El recién nacido experimenta adaptaciones al nuevo entorno, enfrentándose a varios cambios, incluyendo la exposición a microorganismos. Necesita adaptarse rápidamente, lo que implica cambios funcionales en la respiración, el metabolismo y el sistema inmunitario7.
Estudios longitudinales demuestran que la microbiota de la saliva es diversa a los 2 días de nacido y se transforma hasta los 5 años y más adelante, con fluctuaciones que posiblemente reflejan influencias ambientales relacionadas con la edad8.
Los niños que permanecieron libres de caries hasta los 4 años de edad fueron seguidos desde el año de edad. Tanto la composición microbiana de la saliva como la de la placa experimentaron cambios significativos desde el año de edad hasta los 2.5 años, seguidos de cambios microbianos menos marcados hasta los 4 años de edad. No obstante, la composición microbiana de la saliva y de la placa aún no alcanzaba la complejidad del microbioma de sus cuidadores9. A pesar de que la flora más estudiada en niños es la cariogénica, varios estudios han detectado bacterias periodontopatógenas en niños3,9-12.
La adquisición de la flora simbionte y patógena es fundamental en la prevención de enfermedades bucales. La temprana exposición a esta flora aumenta el riesgo de padecer enfermedades. Por lo tanto, es crucial examinar la transmisión y colonización temprana. Este estudio es de gran importancia para determinar la presencia de bacterias periodontopatógenas en niños hospitalizados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Estas bacterias no solo tienen la capacidad de desencadenar inflamación local, sino también sistémica, lo que podría agravar la condición médica del paciente13-15.
El objetivo del estudio consistió en identificar la presencia de bacterias periodontopatógenas en niños hospitalizados en el Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja y comparar este hallazgo con la presencia de estas bacterias en niños no hospitalizados.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño y Población Se realizó un estudio observacional, descriptivo, transversal y retrospectivo entre enero y diciembre de 2022. La población enfocada consistió en niños de 6-12 años residentes en Cartagena, Colombia. La población accesible incluyó dos grupos: pacientes pediátricos hospitalizados en la UCI del Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja y niños atendidos en la clínica de Odontopediatría de la Universidad de Cartagena. Se seleccionó una muestra no probabilística de 56 niños: 26 hospitalizados y 30 no hospitalizados.
Variables de Estudio
Variable dependiente: Presencia de bacterias periodontopatógenas, específicamente F. nucleatum, T. denticola, T. forsythia y P. gingivalis, detectadas mediante PCR convencional
Variables independientes:
Edad (años cumplidos)
Sexo (masculino/femenino)
Estado de hospitalización (hospitalizado/no hospitalizado)
Diagnóstico de ingreso (solo grupo hospitalizado)
Procedimientos y Técnicas
Recolección de Muestras: Las muestras de biofilm subgingival se obtuvieron del primer molar inferior permanente siguiendo un protocolo estandarizado: aplicación de revelador de placa, remoción del biofilm supragingival con torunda de algodón estéril y recolección del biofilm subgingival utilizando cureta de Gracey. Las muestras se preservaron en tubos Eppendorf con 500 mL de solución salina fosfatada (pH 7.8) a -80°C.
Análisis Molecular: La extracción de ADN se realizó mediante el kit Saliva DNA Isolation® (NORGEN BIOTEK CORP) usando el método Boiling-Lysis. Se efectuó PCR convencional utilizando cebadores específicos para cada bacteria estudiada. Se incluyeron controles positivos (secuencias verificadas GenBank) y negativos (agua estéril). El protocolo de PCR consistió en 35 ciclos de: desnaturalización (94°C/1min), hibridación (50°C/1min) y extensión (72°C/1.5min). Los productos se analizaron mediante electroforesis.
Análisis Estadístico: Se realizó comparación basal entre grupos mediante prueba Chi-cuadrado para variables categóricas y t-Student para variables continuas. La asociación entre variables se analizó mediante la prueba exacta de Fisher, considerando significativo P<0.05 con IC95%. Los datos se procesaron en SPSS versión 23.
Consideraciones Éticas: El estudio fue aprobado por el Comité de Ética de Universidad de Cartagena. Se clasificó como investigación sin riesgo según la Resolución 8430 de 1993. Se obtuvo consentimiento informado escrito de padres/tutores y asentimiento de los niños participantes. La confidencialidad se mantuvo mediante un sistema de codificación de datos.
Limitaciones del Estudio
Este estudio presenta diversas limitaciones metodológicas que deben considerarse al interpretar los resultados. El diseño de muestreo no probabilístico empleado, junto con la ausencia de un cálculo formal del tamaño muestral, limita la capacidad de generalización de los hallazgos a poblaciones más amplias. El carácter retrospectivo del estudio introduce un potencial sesgo de selección en la muestra y de memoria en la recolección de datos. Adicionalmente, no se controlaron variables confusoras potencialmente relevantes, como el nivel socioeconómico y los hábitos de higiene oral de los participantes, lo que podría impactar en la interpretación de las asociaciones encontradas. La naturaleza transversal del diseño de investigación, si bien permite establecer asociaciones entre las variables estudiadas, no posibilita la determinación de relaciones causales entre la presencia bacteriana y los resultados clínicos observados. Estas limitaciones sugieren la necesidad de realizar estudios prospectivos con muestreo probabilístico y control de variables confusoras para confirmar y expandir los hallazgos presentados.
RESULTADOS
Características de la población de estudio Del total de 60 niños inicialmente elegibles, se excluyeron 4 casos (2 por muestras inadecuadas y 2 por datos incompletos), resultando en una muestra final de 56 participantes. La población de estudio se distribuyó en 26 niños hospitalizados en UCI y 30 niños no hospitalizados.
En cuanto a las características demográficas, el grupo hospitalizado estuvo conformado por 57.7% de niños entre 6-9 años y 42.3% entre 10-12 años, con predominio del sexo masculino (61.5%). De manera similar, en el grupo no hospitalizado, el 60% tenía entre 6-9 años y el 40% entre 10-12 años, también con mayoría masculina (66.7%). No se encontraron diferencias significativas en la distribución por edad (p=0.862) o sexo (p=0.684) entre ambos grupos (Tabla 1).
Tabla 1 Características demográficas y clínicas de la población de estudio
| Característica | Hospitalizados (n=26) | No hospitalizados (n=30) | Valor p |
|---|---|---|---|
| Edad (años) | |||
| 6-9 | 15 (57.7%) | 18 (60%) | 0.862 |
| 10-12 | 11 (42.3%) | 12 (40%) | |
| Sexo | |||
| Masculino | 16 (61.5%) | 20 (66.7%) | 0.684 |
| Femenino | 10 (38.5%) | 10 (33.3%) |
Prevalencia de bacterias periodontopatógenas: Las bacterias periodontopatógenas se detectaron en el 73% (19/26) de las muestras de niños hospitalizados y en el 66.6% (20/30) de niños no hospitalizados. F. nucleatum fue la bacteria más prevalente en ambos grupos (57.7% vs 66.7%, p=0.233), mientras que P. gingivalis y T. denticola fueron significativamente más frecuentes en niños no hospitalizados (P. gingivalis: 66.7% vs 19.2%, p<0.001; T. denticola: 53.3% vs 23.1%, p=0.020). Un hallazgo notable fue la presencia exclusiva de T. forsythia en el grupo hospitalizado (11.5%).
Tabla 2 Presencia de bacterias individuales en pacientes hospitalizados
| Bacteria | Edad | Sexo | Valor p | |||
| 6-9 años | 10-12 años | M | F | Edad | Sexo | |
| F. Nucleatum | 9/15 | 6/11 | 10/16 | 5/10 | 1.0 | 0.233 |
| P. Gingivalis | 3/15 | 2/11 | 3/16 | 2/10 | 1.0 | 1.0 |
| T. Forsythia | 1/15 | 2/11 | 2/16 | 1/10 | 0.556 | 1.0 |
| T. Denticola | 4/15 | 2/11 | 2/16 | 4/10 | 1.0 | 0.365 |
Asociación entre bacterias periodontopatógenas y variables sociodemográficas En niños hospitalizados, F. nucleatum mostró mayor presencia en el grupo de 6-9 años (9/15) y en el sexo masculino (10/16), aunque sin diferencias significativas (p=1.0 y p=0.233, respectivamente). En el grupo no hospitalizado, tanto F. nucleatum como P. gingivalis fueron más frecuentes en niños de 6-9 años (14/18) y en varones (16/20), sin alcanzar significancia estadística (p=0.690 y p=0.431, respectivamente) (Tablas 2 y 3).
Tabla 3 Presencia de bacterias individuales en pacientes no hospitalizados
| Bacteria | Edad | Sexo | Valor p | |||
| 6-9 años | 10-12 años | M | F | Edad | Sexo | |
| F. Nucleatum | 14/18 | 6/12 | 16/20 | 4/10 | 0.690 | 0.431 |
| P. Gingivalis | 14/18 | 6/12 | 16/20 | 4/10 | 0.690 | 0.431 |
| T. Forsythia | 0/18 | 0/12 | 0/20 | 0/10 | - | - |
| T. Denticola | 12/18 | 4/12 | 12/20 | 4/10 | 0.442 | 0.694 |
Patrones de coexistencia bacteriana El análisis de coexistencia bacteriana reveló patrones diferentes entre grupos. En niños hospitalizados, se observó la presencia simultánea de tres bacterias (F. nucleatum, P. gingivalis, T. forsythia) en 2 pacientes (7.7%), mientras que 11 pacientes (42.3%) presentaron dos bacterias simultáneamente. Los patrones más frecuentes de coexistencia fueron F. nucleatum + P. gingivalis (5 casos) y F. nucleatum + T. denticola (4 casos) (Tabla 4).
Tabla 4 Coexistencia de bacterias en pacientes hospitalizados
| Combinación | Presencia | Edad | Sexo | Valor P | |||
| 6-9 | 10-12 | M | F | Edad | Sexo | ||
| F.n. - P.g. | 5/26 | 3/15 | 2/11 | 3/16 | 2/10 | 1.0 | 1.0 |
| F.n-T.f. | 1/26 | 1/15 | 0/11 | 1/16 | 0/10 | 1.0 | 1.0 |
| F.n.-T.d. | 4/26 | 3/15 | 1/11 | 2/16 | 2/10 | 0.614 | 1.0 |
| P.g.-T.d. | 1/26 | 1/15 | 0/11 | 0/16 | 1/10 | 1.0 | 0.462 |
| F.n-P.g-T.f | 2/26 | 2/15 | 0/11 | 1/16 | 1/10 | 0.492 | 1.0 |
En el grupo no hospitalizado, 16 pacientes (53.3%) presentaron tres bacterias simultáneas (F. nucleatum + P. gingivalis + T. denticola), siendo esta coexistencia significativamente más frecuente que en el grupo hospitalizado (p<0.001). La presencia simultánea de dos bacterias se observó en 20 pacientes (66.7%) de este grupo (Tabla 5).
Tabla 5 Coexistencia de bacterias en pacientes no hospitalizados.
| Combinación | Presencia | Edad | Sexo | Valor P | |||
| 6-9 | 10-12 | M | F | Edad | Sexo | ||
| F.n. - P.g. | 20/30 | 14/18 | 6/12 | 16/20 | 4/10 | 0.690 | 0.431 |
| F.n-T.d. | 16/30 | 12/18 | 4/12 | 12/20 | 4/10 | 0.492 | 0.431 |
| P.g.-T.d. | 16/30 | 12/18 | 4/12 | 12/20 | 4/10 | 0.492 | 0.694 |
| F.n-P.g-T.d | 16/30 | 12/18 | 4/12 | 12/20 | 4/10 | 0.442 | - |
No se encontraron asociaciones estadísticamente significativas entre la presencia de bacterias, ya sea individuales o en combinación, con las variables edad o sexo en ninguno de los grupos estudiados (p>0.05 para todas las comparaciones).
DISCUSIÓN
La enfermedad periodontal presenta características particulares que no se ajustan a los principios de Koch expuestos por Volcy16. Como señaló Socransky17, para su desarrollo se requieren no solo la presencia bacteriana, sino cantidades significativas de microorganismos, factores de virulencia específicos y una respuesta inmunológica en el área afectada.
El complejo rojo, compuesto por Porphyromonas gingivalis, Tannerella forsythia y Treponema denticola, representa el grupo de bacterias más patógenas en la enfermedad periodontal. Este estudio analizó su presencia en niños hospitalizados en UCI y niños sanos, encontrando resultados que contradicen estudios previos como el de Bascones et al. (18 que sugería la ausencia de estas bacterias en niños, y Kulekci et al. (19 que reportaban prevalencias menores.
Los hallazgos para P. gingivalis mostraron una prevalencia del 19% en niños hospitalizados y 66% en niños sanos, difiriendo significativamente de Ismail et al. (20 quienes reportaron prevalencias del 2% y 4% en niños sanos y diabéticos. Estos resultados también contrastan con Cortelli et al. (21 y Kimura et al.22 quienes no detectaron esta bacteria en niños de 6 a 13 años.
T. forsythia se detectó en un 11% de los niños hospitalizados y estuvo ausente en niños sanos, contrastando con Cortelli et al.21 donde la prevalencia alcanzó el 52%, y con Arangannal et al., 2013. (1 quienes reportaron 4% en niños sanos y 34% en diabéticos. T. denticola presentó una prevalencia del 23% en hospitalizados y 53% en sanos, similar a lo reportado por Cortelli et al. (21 con 54% en niños sanos.
El complejo naranja, que incluye Fusobacterium nucleatum y otras especies, juega un papel fundamental en la etiopatogenia periodontal. F. nucleatum se identificó en el 57% de niños hospitalizados y 66% de niños sanos, coincidiendo con Duque et al. (24 Barca et al. (25 destacaron su importancia en niños hospitalizados por su asociación con complicaciones sistémicas como cardiopatías, endocarditis y meningitis.
Vega-Chin et al. (26 demostraron una alta prevalencia de gingivitis y cálculo asociada a bacterias del complejo rojo, encontrando que el 68.42% de las muestras presentaban estas bacterias, con un 96.8% de los niños mostrando gingivitis leve. Estudios recientes de Carelli et al. (26 encontraron una relación entre el control glucémico y la presencia bacteriana en niños diabéticos, mientras que Motoc et al. (28 identificaron asociaciones entre patógenos específicos y variables como la dieta temprana y el pH salival.
La colonización bacteriana no mostró asociaciones significativas con el sexo, coincidiendo con Kulekci et al. (19 y Gafan et al. (29, ni con la edad.
La naturaleza dinámica de la microbiota oral y su susceptibilidad a múltiples influencias subrayan la importancia de implementar estrategias de prevención tempranas, especialmente en poblaciones vulnerables como los pacientes pediátricos hospitalizados, considerando los hallazgos de todos los estudios citados anteriormente19,27.
CONCLUSIÓN
A pesar de que los niños no presentan un ambiente oral típicamente favorable para el desarrollo de estas bacterias, se evidencia una significativa colonización temprana en la cavidad oral por bacterias consideradas periodontopatógenas en ambos grupos estudiados. Su presencia representa un marcador de riesgo para posibles desarrollos de desequilibrios en el periodonto o, en situaciones extremas, para agravar las condiciones sistémicas de los niños.














