INTRODUCCIÓN
Existe un importante aumento de niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad, considerados ambos como los principales factores de riesgo para desarrollar hipertensión arterial, y por lo tanto se puede incluso contemplar como una epidemia a nivel nacional1. Es importante mencionar que los niños y adolescentes con hipertensión arterial pediátrica, deben ser atendidos por un equipo multidisciplinario que incluya a pediatras, cardiólogos y nutricionistas, entre otros profesionales de la salud1.
La prevención de la hipertensión arterial pediátrica comienza desde la infancia, fomentando una alimentación saludable y actividad física regular, limitando la exposición a factores de riesgo como el tabaquismo pasivo y el estrés, promoviendo un estilo de vida saludable en el hogar y en la escuela2.
La prevalencia de hipertensión arterial en niños es muy variada dependiendo de la población, según los últimos reportes puede ir de 2,2% a 13% 3. La presencia de obesidad en niños eleva aún más la frecuencia a 27,7%4.
Es importante que los profesionales de la salud estén capacitados para diagnosticar y tratar la hipertensión arterial pediátrica, que se implementen políticas de salud pública para promover la detección temprana y el tratamiento adecuado de esta afección en la población pediátrica5. Reconocer que la hipertensión arterial pediátrica es una afección que puede ser prevenida y tratada de manera efectiva si se detecta a tiempo y se toman las medidas adecuadas, por lo que es fundamental que se promueva la educación y conciencia sobre esta afección entre padres, cuidadores y profesionales de la salud para prevenir y controlarla6.
Esta investigación se considera de relevancia ya que podría ser de suma utilidad para los profesionales médicos, de tal a forma a saber cómo abordar clínicamente esta patología. Partiendo de la concientización a los padres sobre la importancia de la prevención de factores de riesgo que pueden implicar la aparición de la hipertensión arterial en la población pediátrica, ya que son ellos responsables de velar por la salud integral de sus hijos. El presente estudio, aporta datos que podrían mostrar un panorama actual sobre dicha problemática en una determinada población y tiene como objetivo general, determinar la frecuencia y factores de riesgo asociados a la hipertensión arterial sistémica en una población de 10 a 18 años de un Centro Educativo del Departamento Central en el año 2023.
MATERIALES Y MÉTODOS
El presente trabajo tiene un diseño observacional, descriptivo, prospectivo, analítico, de corte transversal. La población está dada por estudiantes matriculados en los turnos mañana y tarde de una institución educativa del Departamento Central. Fueron incluidos niños, niñas y adolescentes de 10 a 18 años, a los que se les realizaba un cuestionario que incluía las variables en estudio y se realizaba la evaluación nutricional pesándolos, midiéndolos y llevando posteriormente esos datos a las tablas de la OMS para realizar el diagnóstico nutricional. Para medir el peso se utilizó una balanza electrónica de precisión (SECA) modelo 803 y para la talla un tallímetro de la marca SECA, modelo 206. El índice de masa corporal (IMC) fue calculado utilizando la fórmula: Peso/Talla². El diagnóstico nutricional se realizó en base a las tablas de crecimiento según edad y sexo de la Organización mundial de la Salud (2007)7,8. Los participantes también eran sometidos a la toma de presión arterial, utilizando el método auscultatorio con esfingomanómetro aneroide de tamaño adecuado según edad y se clasificó por percentiles (P) según recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP), clasificándose como prehipertensión arterial entre el P90 y P95 e Hipertensión arterial por encima P959. El reclutamiento se llevó a cabo en un tiempo de 1 semana asistiendo para la toma de datos en tres ocasiones, posterior a la autorización de los directivos, profesores, padres y alumnos. Las variables estudiadas fueron: edad, sexo, grado, estado nutricional, hipertensión arterial, antecedentes parentales, antecedentes perinatales, práctica de deportes, celular propio, redes sociales.
Los datos fueron registrados en el Software Excel 2010 y posteriormente analizados en el sistema SPSSv21, versión gratuita, utilizando estadística descriptiva e inferencial. Los resultados fueron presentados en frecuencias y porcentajes en el caso de las variables cualitativas y en medias en las cuantitativas. Para la asociación de variables se utilizó la prueba de Chi cuadrado y el Test de Fisher según correspondía, considerándose un error alfa menor a 0.05.
Para el presente trabajo de investigación se tuvo en cuenta el principio de justicia y autonomía, respetando la identidad de los participantes y manteniendo el anonimato de estos. Para el ingreso al estudio se solicitó consentimiento informado a los padres y a los niños, niñas y adolescentes. El protocolo fue aprobado por el comité de ética institucional.
RESULTADOS
Durante el año 2023 fueron matriculados en el colegio elegido como lugar de estudio 1230 estudiantes, de los cuales 600 tenían la edad entre 10 y 18 años. De esta población fueron excluidos 154 alumnos, 89 por presentar encuestas incompletas y 65 por falta del consentimiento informado de los padres, quedando un N: 466 participantes en el estudio. Figura 1.
La mediana de a edad fue 14 años con P25 12 y p75 15.2. El 62% (276/446) fue del sexo femenino. El 35% (158/446) de los estudiantes se encuentran matriculados en el 9no grado. Tabla 1.
En cuanto al estado nutricional de la población de estudio el 46.4 eran de peso adecuado, 37.7% tenían sobrepeso y el 15.9% obesidad.
La mediana de la presión arterial sistólica de toda la población fue 116 P25-75 (67-78), y la diastólica 73 P25-75 (67-78). Se encontró que el 10% de los pacientes presentaban HTA. Tabla 2.
Acerca de los antecedentes familiares de hipertensión, se obtuvo respuesta en 67.4% (301/446) de los padres. El 40% (120/301) manifestaron tener antecedentes de hipertensión arterial, el 11% (33/301) de diabetes mellitus Tipo 2, 30% (89/301) refirieron tener sobrepeso/obesidad y 20% (59/301) enfermedad tiroidea. Tabla 3.
Analizando los antecedentes perinatales, referidos por las madres, el 69% tenía hipertensión durante el embarazo, preeclampsia y eclampsia. El 7% (30/446) de los alumnos ingresados al estudio tenían antecedentes de parto prematuro. Tabla 4.
Acerca de la práctica de deportes, el 37% (163/446) refirió hacerlo en forma regular. Respecto al uso de redes sociales, el 81 % (360/446) cuenta con éstas y el 78% (346/446) tiene celular propio.
Analizando la asociación entre el estado nutricional en los grupos con y sin HTA, en el primer grupo el 95.7% eran obesos frente al 6.8% en el grupo sin HTA (p=0.000. Test Exacto de Fisher). El 68% (272/446) de los pacientes sin HTA contaban con padres que si poseen antecedentes de HTA, en cambio, el 6% de los que tenían HTA contaban con padres con HTA. Analizando la relación que existe entre redes sociales y HTA se encontró que el 95% (44/46) de los pacientes con HTA contaban con redes sociales frente al 79% (316/446) en el grupo sin HTA (p= 0.003). Entre los pacientes con HTA, sólo practicaban deportes el 23.9% (11/46). Tabla 5.
DISCUSIÓN
La frecuencia de hipertensión arterial en adolescentes de un colegio público del departamento central es menor que la encontrada en un estudio realizado en el 2008 en el departamento de Amambay de Paraguay que incluyo 356 niños y adolescentes de 2 escuelas rurales que encontraron una frecuencia de hipertensión arterial del 13,5%, en 3 mediciones con equipo anaerobio. Esta diferencia es llamativa considerando que son niños de áreas rurales1. Sin embargo, la frecuencia de HTA que es muy similar al 10.8% encontrado en un estudio realizado en la ciudad de Shanghái, China, que incluyó 8492 niños de 5 a 18 años10. Es muy llamativa esta similitud considerando que es una población con características culturales y de hábitos de alimentación muy diferentes a esta serie. En un estudio llevado a cabo en una población de 6790 niños de Houston EE. UU. se encontró una prevalencia de 3,2% de HTA11. En ambos estudios la hipertensión de los niños se asoció al índice de masa corporal, mostrando un mayor riesgo en el grupo con sobrepeso y obesidad, en coincidencia con los resultados del presente estudio, en el que, ningún niño con índice de masa corporal normal presentó hipertensión arterial, frente al más de 90% de hipertensión en adolescentes obesos. Harly et al. en un estudio que incluyó más de 60.000 niños divididos en grupos de 8-12 años y de 13 a 17 años, encontró una prevalencia de hipertensión arterial de 3,2% en aquellos con índice de masa corporal normal, y 6,8 en niños obesos. Observaron una ligera tendencia a disminuir en los últimos 20 años (1999 a 2018)12.
La hipertensión arterial tanto del adulto como en el niño y adolescente es multifactorial, en los que intervienen factores tales como genéticos, ambientales y posiblemente raciales, de acuerdo con un estudio que encontró diferencias en la presión arterial en una población de 78.556 niños en un consultorio pediátrico13.
Hasta donde se ha investigado no se han encontrado datos poblacionales de Paraguay sobre frecuencia de HTA en la población pediátrica. En Latinoamérica, una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 77 estudios de 12 países latinoamericanos mostró una prevalencia global de 8.2% de HTA en niños latinoamericanos, con predominio en el sexo masculino según Zurique et al.14 congruente con el hallazgo de Wang et al.10.
Para abordar esta problemática, es esencial que los niños y adolescentes con hipertensión arterial pediátrica reciban atención de un equipo de profesionales de la salud multidisciplinario, que incluya pediatras, cardiólogos, y nutricionistas, entre otros.
En el país, el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) afecta al 34.1 % de niños y adolescentes, registrando un crecimiento de 7,8 % en los últimos diez años. Datos oficiales facilitados por la dirección General de vigilancia de la salud destacan que, en el grupo infantil, el 21.1 % tiene sobrepeso y 13 % obesidad15.
La prevención de la hipertensión arterial pediátrica debe comenzar desde la infancia, promoviendo una dieta saludable, actividad física regular, reduciendo la exposición a factores de riesgo como el tabaquismo pasivo y el estrés, fomentando un estilo de vida saludable tanto en el hogar como en la escuela2.
Si bien los resultados de la frecuencia de obesidad en niños encontrados en este trabajo son similares a los hallazgos a nivel nacional16, estos tienen limitaciones relacionadas al diseño, puesto que no es un estudio poblacional, están incluidos escolares de una institución escolar pública, lo que hace que los resultados no se puedan generalizar.




















