Hablar de economía urbana es hablar de cómo se desenvuelve la vida en las ciudades y, específicamente estudia cómo las actividades económicas se estructuran e interactúan en los espacios urbanos. Explora la relación de lo que ocurre en las ciudades con el crecimiento económico, la infraestructura, la movilidad y la planificación del territorio (Glaeser, 2011). Las ciudades concentran gran parte de la actividad económica, el empleo y la innovación, por lo que estudiarlas es estudiar uno de los ejes claves del desarrollo de los países. En Paraguay, el crecimiento urbano ha sido algo caótico y acelerado, y en demasiados casos, marcado por desigualdades territoriales y déficits en infraestructura y poco acompañado por el gobierno local. Según el Censo Nacional de Población y Viviendas de 2022, el 69% de la población reside en zonas urbanas, mientras que el 31% habita en áreas rurales (INE, 2023). En 1992, la población urbana constituía el 50,3% del total, mientras que la rural representaba el 49,7%, lo que evidencia un crecimiento urbano sostenido en los últimos 30 años.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU refuerzan la importancia de pensar en las ciudades como espacios que deben ser sostenibles, inclusivos y bien planificados. No es casualidad que el ODS 11 esté dedicado a lograr ciudades más resilientes y habitables. La presencia de las ciudades en los ODS es prácticamente trasversal al constituirse como el hábitat humano por excelencia en la actualidad. Los vemos también en el ODS 8 que promueve el crecimiento económico inclusivo y el empleo digno; el ODS 9, que fomenta la infraestructura sostenible e innovadora; y en el ODS 13 que resalta la necesidad de acciones urgentes frente al cambio climático, incluyendo la planificación urbana sostenible.
En Paraguay, las diferencias en el acceso a servicios urbanos son evidentes. Las ciudades paraguayas presentan heterogeneidad en la distribución de recursos y servicios. Mientras Asunción y su área metropolitana concentran gran parte de la inversión en infraestructura, otras ciudades intermedias y periurbanas enfrentan dificultades para acceder a servicios básicos. Un ejemplo claro de esta dinámica es la expansión de ciudades como Luque y San Lorenzo, donde el crecimiento poblacional ha superado la capacidad de infraestructura disponible, generando congestionamientos viales y problemas de acceso a servicios básicos. Es necesario adoptar un enfoque más equitativo en la distribución de infraestructura y servicios básicos para reducir estas brechas y fomentar un crecimiento urbano inclusivo. No es solo una cuestión de crecimiento demográfico; es una cuestión de planificación y visión a largo plazo.
Cabe mencionar que el desarrollo de las ciudades no puede depender únicamente de políticas gubernamentales. La transformación urbana necesita de la participación de la ciudadanía. El arquitecto y urbanista Jan Gehl habla de la importancia de diseñar ciudades a escala humana, donde los espacios públicos inviten a las personas a interactuar y apropiarse de su entorno. Según él, los espacios públicos nunca han sido tan populares como ahora, lo que refuerza la necesidad de promover la vida en comunidad y la interacción social (Gehl, 2010). Si el objetivo son ciudades más equitativas y sostenibles, los ciudadanos deberían apropiarse de su entorno, entendiendo que la ciudad es su hábitat y su ecosistema. ¿Cómo serán las ciudades paraguayas en las próximas décadas? La respuesta no puede limitarse a decisiones técnicas; también debe incluir el compromiso de quienes viven en ellas. Acciones como exigir mejor infraestructura, denunciar el deterioro del espacio público o participar en iniciativas de planificación urbana son esenciales para lograr cambios reales.
Por todo esto, el desarrollo de la economía urbana en Paraguay requiere políticas integradas que aborden las desigualdades, mejoren la infraestructura y reduzcan la informalidad en el mercado laboral y la vivienda. Implementar estrategias de planificación urbana sostenible y ajustada a la realidad, junto con inversiones en transporte público y políticas de regularización de usos de la tierra y vivienda, es clave para construir ciudades más equitativas y resilientes. Es fundamental que las instituciones gubernamentales, el sector privado y la sociedad civil trabajen en conjunto para promover un modelo de desarrollo urbano que garantice oportunidades económicas y una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.
El futuro de nuestras ciudades aún no está escrito, pero cada decisión que se tome hoy marca el rumbo. Paraguay tiene la oportunidad de aprender de experiencias exitosas y de implementar políticas que prioricen la planificación, la equidad y la sostenibilidad. Solo así se logrará consolidar entornos urbanos que realmente mejoren la calidad de vida de las personas. Ahora la pregunta es: ¿estamos listos para asumir el desafío y construir ciudades donde todos prosperen?.










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