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Academo (Asunción)

On-line version ISSN 2414-8938

Acad. (Asunción) vol.6 no.2 Asuncion Dec. 2019

http://dx.doi.org/10.30545/academo.2019.jul-dic.3 

Artículo original

Factores familiares y escolares que influyen en los problemas de conducta y de aprendizaje en los niños

Family and school factors that influence behavior and learning problems in children

Karla Michelle Castillo Barberán1  , Paula Gabriela Chávez Quimi2  , María José Zoller Andina3 

1 Universidad de Guayquil. Ecuador. E-mail: karlam.castillo@hotmail.com

2 Universidad de Guayquil. Ecuador. E-mail: paulagchavezq@hotmail.com

3 Universidad de Guayquil. Ecuador. E-mail: maria.zollera@ug.edu.ec

RESUMEN

El presente estudio tiene como objetivo identificar los factores familiares y escolares que influyen en los problemas de conducta y de aprendizaje en la etapa infantil. Para ello se contó con la participación de 12 niños entre los siete y nueve años de edad, junto a su familia y el profesorado. Los casos fueron derivados al Centro Comunitario de control de tareas “Juanito Bosco”, ubicado en el sector Nigeria de la Isla Trinitaria, en Guayaquil, Ecuador, por presentar problemas de conducta y de aprendizaje de forma conjunta. El estudio fue realizado desde mayo hasta agosto de 2018, a través de una metodología cualitativa, con diseño no experimental y de alcance descriptivo-narrativo. Los instrumentos utilizados fueron: ficha de historia clínica, ficha psicoeducativa, entrevista semiestructurada de historia familiar, y guía de observación. Finalmente los resultados concluyen que: 1) la familia y el profesorado pueden favorecer el desarrollo infantil o contribuir al mantenimiento e intensificación de los problemas ya presentes, dependiendo de sus medios, conocimiento, estilos de afrontamiento, y la importancia conjunta que le den a estas dificultades, y 2) las etiquetas sociales, los métodos coercitivos, y los estilos parentales negligentes y autoritarios, tienen una incidencia mayormente negativa, manteniendo o intensificando las dificultades.

Palabras-clave: Familia; educación; aprendizaje; comportamiento

ABSTRACT

The objective of this study is to identify family and school factors that influence behavior and learning problems in childhood. For this, 12 children between seven and nine years old participated, along with their family and teachers. Cases were referred to the Community Control Center of tasks "Juanito Bosco", located in the Nigeria sector of the Trinitaria Island, in Guayaquil, Ecuador, for presenting behavioral and learning problems at the same time. The study was conducted from May to August 2018, through a qualitative methodology, with non-experimental design and descriptive-narrative scope. Instruments used were: record of clinical history, psychoeducational record, semi-structured interview of family history, and observation guide. Finally, results conclude that: 1) family and teachers can favor child development or contribute to the maintenance and intensification of problems already presented, depending on their means, knowledge, coping styles, and the joint importance they give to these difficulties, and 2) social labels, coercive methods, and negligent and authoritarian parental styles, have a mostly negative incidence, maintaining or intensifying the difficulties.

Key words: family; education; learning; behavior

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo está orientado a la identificación de los factores familiares y educativos que influyen en los problemas de conducta y de aprendizaje en la infancia. Esto principalmente en base a la necesidad de conocer cuáles son las relaciones que se establecen entre el niño y sus entornos más próximos, la familia y la escuela, que pueden al mismo tiempo incidir positiva o negativamente en el desarrollo infantil. A partir de conclusiones más claras al respecto, es posible establecer mejores estrategias de intervención frente a la manifestación de problemas de conducta y de aprendizaje.

En esta línea, se conoce que los problemas de conducta y de aprendizaje son las dificultades más frecuentes durante la etapa infantil, principalmente por las nuevas demandas a las que se enfrentan los niños a nivel escolar y social. Además, se conoce que por lo general estos dos tipos de problemas se dan en una presentación conjunta, aumentando las dificultades asociadas a cada uno (Sridevi, George, Sriveni, y Rangaswami, 2015).

Los problemas de conducta son también llamados conductas desadaptativas o disruptivas. Por lo general, estos comienzan con manifestaciones progresivas de falta de control de la ira, comportamientos desafiantes ante las normas y reglas, o incluso agresividad. Pero en la mayoría de los casos, estos problemas tienen una presentación temporal como parte del proceso de desarrollo, y logran cesar cuando la causa subyacente es identificada y abordada de forma adecuada, lo cual evidencia que estos problemas son usualmente manifestaciones sintomáticas de algún otro malestar presente, o el resultado de factores contextuales que influyen directamente en su aparición (Gutman, Joshi, y Schoon, 2019).

Cuando los problemas conductuales llegan a ser continuos y descontrolados, generalmente derivan en frustración tanto en el niño como en el entorno en el cual se desenvuelve, causando mayormente rechazo. Para Rimaicuna (2014), los principales influyentes en dichas manifestaciones conductuales son el entorno social y cultural, debido a que el infante replica los patrones que el contexto le ofrece, tales como gestos y actitudes que se observan en las figuras más representativas. Esto indica, que es mucho más probable que un niño reproduzca comportamientos desajustados, usualmente con su grupo de pares, cuando está más comúnmente en contacto con conductas similares.

Al respecto, Comeche (2013) menciona que algunos comportamientos considerados habituales en los niños pueden evolucionar a problemas conductuales, e incluso mantenerse debido a la propia dinámica familiar, ya que estas conductas “se siguen produciendo a pesar de la edad, no cumplen con las expectativas familiares, no se enseñan los hábitos adecuados y la familia (o algún miembro) las sigue manteniendo” (p. 1). Cuando estas problemáticas son persistentes en la infancia usualmente se trasladan a la etapa adolescente con mayores dificultades (Gutman, Joshi y Schoon, 2019).

Por otra parte, los problemas de aprendizaje son disfunciones en ciertos procesos implícitos como la atención, la memoria, la sensopercepción y el lenguaje. Estos problemas se detectan en las primeras etapas del desarrollo, pero principalmente cuando se enfrenta al niño a las demandas educativas, haciéndose evidentes las dificultades para diferentes tareas (Llanos, 2006). Sin embargo, estas condiciones no tienen por qué suponer ninguna enfermedad o un obstáculo permanente para los aprendizajes, ya que al identificarse a tiempo y realizarse una intervención adecuada, es posible alcanzar los aprendizajes esperados de acuerdo a la edad y al nivel de escolaridad.

De la misma manera, los problemas de aprendizaje tienen también una relación con los contextos más significativos para el niño; esto es, la familia y la escuela. Al respecto, Papalia, Wendoks y Duskin (2010) subrayan que “la interacción social con los adultos contribuye a la competencia cognitiva por medio de actividades compartidas que ayudan a los niños a aprender habilidades, conocimientos y valores importantes en su cultura" (p. 230). De tal modo, que los adultos son también referentes que pueden potenciar el proceso de aprendizaje a través del fortalecimiento de habilidades básicas. Tanto la familia como el profesorado, pueden facilitar las vías más idóneas para que los niños alcancen mejores resultados y superen las dificultades presentes.

Sin embargo, en la práctica cotidiana se evidencia que los niños que presentan problemas de aprendizaje y de conducta, están usualmente ubicados en una situación de rechazo. Las propias dificultades se convierten en una desventaja social, ya que son mucho más vulnerables a burlas, aislamiento y etiquetas. Una de las principales razones es el desconocimiento. Cuando el contexto desconoce cuáles son las estrategias y métodos más eficientes para lograr gestionar tanto los problemas conductuales como los de aprendizaje, es mucho más probable que estas problemáticas se mantengan, o que incluso adquieran mayor severidad. Esto usualmente deriva en dificultades en las relaciones familiares y sociales, ya que el malestar no lo experimenta únicamente el niño, sino también el entorno más cercano. Así, los niños desarrollan emociones negativas que derivan en un malestar compartido: hacia ellos mismos y hacia quienes los rodean, principalmente a los padres, el profesorado y el grupo de pares (Luengo, 2014).

Frente al desconocimiento, usualmente los adultos son más proclives a emitir juicios de valor o a categorizar rápidamente el comportamiento y desempeño de los niños como “anormal”, añadiendo etiquetas comunes como: “tonto”, “vago”, “malcriado”, sin entender realmente cuáles son los aspectos detrás de la problemática y qué factores pueden influir directa o indirectamente. Es por esto que los problemas conductuales y de aprendizaje se ven también acompañados de emociones negativas, sobre todo porque los niños están ya muy acostumbrados al fracaso, el rechazo y el reproche, lo cual merma la autoestima y la autocompetencia (Zarkowska y Clements, 2019). Al respecto, Luengo (2014) menciona que “no hay niños malos y problemáticos, sino sistemas educativos en la familia y en la escuela o en la sociedad más amplia que no saben responder a las necesidades de ese niño, en cada etapa de desarrollo” (p.40).

La familia y la escuela, al ser los dos ambientes en los que el niño pasa la mayor cantidad de tiempo al día, se convierten en los contextos que tendrían mayor influencia en la etapa de desarrollo infantil. Desde la mirada ecológica de Bronfenbrenner y Evans (2000), todos los niveles de interacción, proximales y distales, entre el sujeto y el mundo, influyen en el desarrollo humano. Es así como la familia y el profesorado puede convertirse en actores clave para el acompañamiento saludable del niño durante esta etapa. Sin embargo, en la misma medida en que éstos pueden favorecer un desarrollo óptimo, también podrían afectar negativamente en el agravio de dificultades que habrían sido transitorias de ser manejadas de una forma más ajustada. Por lo que pueden ser al mismo tiempo factores de protección y factores de riesgo en el desarrollo infantil.

Cuando existen factores familiares y escolares que facilitan la superación de estos problemas conductuales y de aprendizaje, se convierten en un apoyo para los niños; mientras que cuando se limitan las posibilidades de una intervención ajustada, es mucho más probable que dichos problemas se mantengan por mayor tiempo o que adquieran mayor severidad. De la misma manera, se conoce que los niños pueden lidiar con algunos factores de riesgo en un contexto, siempre que estos no sean persistentes y el infante posea factores de protección en otros dominios (Evans, Li y Whipple, 2013). Por ello, es importante identificar los factores de protección y de riesgo a los que se enfrenta el niño, y finalmente tratar de intervenir de manera oportuna en los dominios deficientes.

Es así que este trabajo tiene su justificación en la necesidad de conocer más sobre los factores familiares y escolares que pueden influir en el desarrollo infantil, de manera que se atiendan tempranamente a estas dificultades desde una mirada ecológica.

De acuerdo a esto, se presentará la metodología utilizada para este estudio de tipo cualitativo, detallando los instrumentos seleccionados para la recolección de los datos. Estos apuntan a delimitar de manera objetiva los elementos familiares y escolares que podrían facilitar o dificultar el desarrollo infantil en relación a los problemas de conducta y aprendizaje. Posteriormente se realizará la presentación de los resultados obtenidos de acuerdo a cada instrumento utilizado, y se introducirá al lector a la triangulación de los resultados a manera de discusión, con el objetivo de contrastar esta información con los antecedentes ya propuestos. Finalmente se expondrán las conclusiones, que servirán para la ampliación teórica sobre el tema, pero también para motivar futuras investigaciones complementarias.

METODOLOGÍA

El objetivo de este trabajo consistió en identificar los factores familiares y educativos que influyen en los problemas de conducta y de aprendizaje en la infancia. Esto se realizó a través de una metodología cualitativa con diseño no experimental y alcance descriptivo-narrativo.

El estudio fue realizado con 12 niños entre los siete y nueve años de edad, derivados para su atención psicológica debido a problemas tanto de aprendizaje como de conducta. Esto se realizó en el Centro Comunitario de control de tareas “Juanito Bosco”, ubicado en el sector Nigeria de la Isla Trinitaria, en Guayaquil, Ecuador. La atención se realizó en horario matutino o vespertino, desde mayo hasta agosto de 2018.

Para contextualizar, las familias de las que provienen los niños fueron en su mayoría monoparentales, y un solo caso proveniente de una familia nuclear. En relación a las familias monoparentales, la mitad de los niños no conocían a su progenitor/a, mientras que la otra mitad, a pesar de conocerlo/a, mantenía una relación distante e inestable. Todas las familias están compuestas por muchos hijos, a pesar de las rupturas de la pareja parental. Por otra parte, se trataba de familias con un nivel socioeconómico bajo y de una zona con alta incidencia de problemas sociales como consumo de sustancias psicoactivas y delincuencia.

Cabe indicar que los niños pasaron por un proceso previo de evaluación psicodiagnóstica para determinar que presentaran problemas conductuales y de aprendizaje. En cuanto a los problemas de aprendizaje, se encontraron dificultades en relación a los procesos cognitivos básicos como la atención, la memoria y la percepción, afectando directamente el rendimiento académico. Y en cuanto a los problemas conductuales, se identificaron conductas desafiantes, falta de control inhibitorio, así como conflictos con las normas y reglas.

Los casos con los que se trabajó fueron seleccionados teniendo como criterio de inclusión la presentación conjunta de estas dificultades, y no su manifestación aislada. La recolección de los datos se realizó a partir de los siguientes instrumentos:

Ficha de historia clínica: permite identificar elementos significativos sobre los antecedentes pre, peri y postnatales del desarrollo evolutivo infantil.

Ficha psicoeducativa: permite identificar los antecedentes del problema, la interacción familiar, los hábitos establecidos, así como las incidencias escolares y conductuales en el contexto familiar y educativo.

Entrevista semiestructurada de historia familiar: este instrumento estuvo dirigido a los padres/representantes o cuidadores. Permite recoger información sobre la relación familiar y su problemática vital, además de los patrones que rigen su dinámica. La entrevista está compuesta por las siguientes dimensiones: 1) historia de la demanda o motivo de derivación, 2) genograma, 3) tipo de crisis: crisis de desajuste, crisis vitales, estructurales o de desarrollo, 4) tipos de comunicación del sistema familiar: roles, jerarquías, límites claros o difusos, 5) tipología familiar y, 6) manejo de la estructura familiar: subsistemas conyugal, parental, fraternal, y roles.

Guía de observación: esto permitió registrar los datos observables de acuerdo al objetivo de investigación propuesto, identificar las conductas manifiestas y la información complementaria a lo largo del proceso de estudio, tanto para la dinámica familiar como la educativa, en su relación con los niños. Esta técnica encausa hechos de la realidad únicamente observables, con el fin de delimitar las relaciones entre acciones y situaciones específicas. En este caso, la guía de observación contempló como criterio de validación el Juicio de Experto, a través del análisis de la precisión, pertinencia e importancia de cada dimensión planteada, posterior a su elaboración según las investigaciones previas. Demostrando confiabilidad, las dimensiones propuestas fueron finalmente:

Conducta manifiesta infantil: se refiere al comportamiento problema observable.

Desencadenantes contextuales: se refiere a los elementos del contexto que se presentaron con anticipación al problema. Puede incluir la interacción con otros o los cambios en el ambiente.

Entorno: se refiere a las condiciones del ambiente escolar o familiar, el espacio físico, los distractores, los materiales, etc.

Métodos utilizados: se refiere específicamente a las respuestas que tienen los adultos frente al problema del niño, qué hace y cómo lo hace, qué estrategias utilizó.

Lenguaje verbal y no verbal: permite identificar elementos clave del discurso y del lenguaje no verbal complementario a las metodologías utilizadas.

Respuesta infantil: se refiere a la respuesta del niño o niña frente a la metodología del adulto para afrontar el problema, de manera que se pueda identificar si fue efectivo o no.

Cabe indicar que todos los instrumentos utilizados tienen un formato claro, que permite al evaluador mantener la objetividad en el estudio, y documentar los datos de manera precisa. Esta estructura basada en criterios preestablecidos y en dimensiones específicas facilita la confiabilidad de la información recabada.

Posteriormente, el proceso fue sometido a una sistematización de resultados, de manera que se extrajeran los componentes de cada constructo planteado, para la triangulación de los datos obtenidos. Para esto se realizó un análisis cualitativo de cada dimensión de estudio según cada instrumento utilizado, y se sistematizó la información según los actores del contexto y las problemáticas identificadas. A partir de esto se concluyeron las repeticiones con el objetivo de definir categorías de análisis, y establecer de forma más fiable las relaciones existentes.

RESULTADOS

En cuanto a los resultados obtenidos, a continuación se detallarán los datos recogidos en función de cada instrumento utilizado:

Ficha de Historia Clínica

Se identificó que un 75% de los niños fueron resultado de concepciones deseadas, mientras que un 12,5% no fue planificado, y el 12,5% restante fue no deseado. A pesar de esto, todos los embarazos tuvieron controles médicos y una gestación regular de 9 meses. En relación al parto, un 75% fue vaginal, mientras que el 25% restante se trató de cesáreas. Solo dos casos presentaron complicaciones postnatales, mientras que el resto tuvo un desarrollo postnatal dentro de los parámetros normales, al igual que en cuanto al desarrollo neuromuscular y a la independencia personal. También se descartan traumatismos y problemas postnatales que puedan tener relación con los desajustes conductuales y las dificultades de aprendizaje posteriores.

Ficha Psicoeducativa

Los niños participantes presentan problemas de conducta y aprendizaje de forma conjunta. La mayoría de los niños tiene hábitos alimenticios y de descanso estables. Sin embargo, en cuanto a los hábitos de estudio se identifican irregularidades en los horarios. De la misma manera se identifica que el contexto para el desarrollo de las tareas y el estudio no son las idóneas. Los niños no tienen un lugar tranquilo y adecuado para estas actividades, siendo que usualmente con muchos distractores ambientales.

Por otra parte, se manifiesta insatisfacción con el rendimiento académico de los niños y de los resultados escolares obtenidos. Resalta además la incidencia de problemas de interacción y socialización con otros niños de las mismas edades, con lo cual muy constantemente son motivo de llamados de atención por el profesorado y las autoridades. Se identifican también dificultades en cuanto a la falta de acatamiento de normas, obedecer las consignas en clases y la presencia de comportamientos impulsivos.

Asimismo, tanto los padres como el profesorado han hecho uso de técnicas correctivas de los problemas de conducta, principalmente de tipo punitivo, que no han dado resultados hasta ahora. Y se evidencia que los actores implicados no tienen suficiente información sobre cómo manejar estos problemas identificados.

Entrevista semiestructurada de Historia Familiar

Dentro de la esfera familiar, se identifican crisis en cuanto a la separación matrimonial o de la pareja y separación de los padres e hijos. En cuanto a la comunicación directa de los padres con los niños, se hace evidente que existen déficits, ya que únicamente 3 madres mencionaron tener una comunicación y una relación aceptable con sus hijos. Se encontró que cada integrante de la familia cumple con su responsabilidad y rol establecido. Sin embargo, en cuanto a esto último se hace referencia a que el establecimiento de normas y reglas no se realiza de forma conjunta, ya que esto es relegado a uno de los dos padres o incluso a otros miembros de la familia. Asimismo, las relaciones fraternales son consideradas adecuadas en un principio, pero posteriormente saltan inconsistencias en la relación con los hermanos, puesto que se hace referencia a peleas, celos y disputas.

Por otra parte, se resalta que los padres o cuidadores llegan en su mayoría a una educación primaria, y un porcentaje menor de educación secundaria. Además, los niños no tienen un acompañamiento adecuado por parte de la familia, y en el contexto escolar tampoco debido principalmente a la ratio de las aulas y el desconocimiento del profesorado. También se expresan bajas expectativas hacia los niños, en cuanto a su mejora tanto en los aspectos escolares como de ajuste conductual.

Adicionalmente, se manifiesta que algunos de los problemas conductuales y de aprendizaje se han desarrollado a partir de eventos desencadenantes, tales como crisis familiares, separación de los padres y la ausencia de algunos miembros de la familia. Y que esto ha ido incrementándose en intensidad con el paso del tiempo. Por otra parte, se subraya la presencia de violencia intrafamiliar y discusiones constantes.

Finalmente, se evidencia que los padres tienen principalmente estilos parentales autoritarios y negligentes. En relación al primero, se trata de padres que tienen normas rígidas y gestionan los problemas de sus hijos a través de castigos, con un escaso apoyo emocional. Y en relación al segundo tipo, se trata de padres que se encuentran mayormente ausentes, no solo de forma física sino a nivel afectivo y relacional, además de ser sobre todo indiferentes ante sus hijos y ante las responsabilidades.

Registro de Observación

Se evidencia que para la corrección de los problemas conductuales se utilizan métodos que no generan resultados favorables, como el castigo y los gritos por parte de los adultos. En cuanto a los problemas de aprendizaje, se evidencia que no se brinda una atención educativa adecuada a las necesidades de cada uno. En relación a esto último, se observa que los niños se distraen con facilidad, actúan de forma impulsiva, y no tienen mucha tolerancia a periodos largos de tiempo de trabajo escolar, lo cual desencadena reproches por parte de la familia y el profesorado. Las comportamientos manifiestos comúnmente en los niños son: contestar de forma irrespetuosamente a autoridades/profesorado/familia, gritar cuando se encuentran enojados, molestar e insultar a los compañeros, falta de control inhibitorio, falta de atención a las consignas de tareas, abandono de las actividades.

Asimismo, se confirma que el contexto no facilita un buen acompañamiento para superar las dificultades de los niños, ya que tanto en el aula como en la casa, hay diversos distractores -visuales y auditivos- y la utilización de métodos correctivos inefectivos. Además, las familias presentan mayormente despreocupación por el desarrollo de los niños, principalmente por las irregularidades en el proceso como la inasistencia a reuniones o la falta de acompañamiento. También se confirman los resultados obtenidos a través de las entrevistas en cuanto a la presencia de estilos parentales autoritarios y negligentes. Los padres ejercen castigos y se alejan afectivamente de sus hijos, y otros padres a su vez evaden sus responsabilidades, y son mayormente distantes frente a esos problemas, buscando no implicarse lo suficiente. En el ámbito escolar también se evidencian las mismas dificultades.

Finalmente, se evidencia que tanto la familia como el profesorado declaran etiquetas para los niños, lo cual se repite en diferentes momentos del proceso.

DISCUSIÓN

El análisis de los resultados obtenidos permite identificar algunos factores que pueden influir en los problemas conductuales y de aprendizaje de los niños. Cabe indicar que estos resultados y su interpretación, facilitan la comprensión de lo que sería un manejo adecuado de estas dificultades y cómo se podría favorecer este proceso, pero asimismo permiten identificar los posibles errores en los que incurren la familia y el profesorado a la hora de manejar estos problemas.

En esta línea, se puede destacar que tanto en los problemas conductuales y en los problemas de aprendizaje se evidencian dificultades emocionales y afectivas. No se trata de problemas que se desarrollen sin la implicación de estas áreas (Ghisi, et. al., 2016; Novita, 2016; Rodríguez, 2017). Se conoce que los niños con problemas de aprendizaje tienen dificultades añadidas, como por ejemplo, mayores niveles de estrés y ansiedad, una menor autoestima y un deterioro de su autoconcepto, así como mayores dificultades para la interacción social con sus pares. De la misma manera, los padres de niños con problemas de aprendizaje están expuestos a mayores niveles de estrés y de ansiedad, un estilo parental inadecuado y una historia pobre de estudios académicos, en contraste con los padres de niños que no presentan ninguna de estas dificultades escolares (Bonifacci, Storti, Tobia, y Suardi, 2016). Estos resultados se confirman con los del presente trabajo, ya que se evidencia que: 1) los padres no saben cómo manejar estas dificultades y eso genera mayores niveles de estrés y ansiedad, 2) la mayoría ha llegado únicamente a estudios primarios, y solo un porcentaje menor a estudios secundarios, además de que no le dan mucha importancia a los procesos académicos, y 3) los estilos parentales son mayormente inadecuados: autoritario y negligente.

Estos resultados obtenidos permiten identificar algunos aspectos importantes:

El acompañamiento de los padres es un factor determinante. Los padres de niños con problemas conductuales y de aprendizaje están expuestos a mayores niveles de estrés y de ansiedad. Esto es un factor que influye de forma negativa en el manejo de estas dificultades, puesto que la pareja parental no sabe realmente cómo afrontarlas, y usualmente involucra mayores conflictos familiares que acentúan las dificultades de los niños. Al desconocer sobre estrategias efectivas para la gestión de estas dificultades, sumado a los altos niveles de ansiedad presentes, no se facilita un acompañamiento integral para el niño o niña. Incluso, el mal manejo de estas dificultades podría derivar en un problema específico que, de haber sido tramitado de otra manera, habría sido transitorio. Esto no solo aplica para la pareja parental y la familia, sino también para el profesorado, siendo que estos son los dos contextos más importantes durante la etapa infantil.

Los problemas de aprendizaje y conductuales también tienen relación con el contextos (Erazo, 2012). Los resultados obtenidos resaltan además que los problemas de aprendizaje y de conducta identificados en los casos atendidos, han tenido relación con eventos contextuales desencadenantes. Como se ha mencionado con anterioridad, los eventos desencadenantes han sido por lo general separaciones matrimoniales, así como problemas y pérdidas familiares; y a partir de estas situaciones se han ido incrementando las dificultades con el tiempo. En estos casos ha sido posible identificar factores contextuales que han influido, siendo que los problemas conductuales y de aprendizaje se han manifestado también como una respuesta sintomática a esos elementos externos. Desde la Psicología, esto no es únicamente un indicador de alerta, sino que puede ser también interpretado como parte de un mecanismo de reajuste infantil, así como de expresión de la experiencia interna de malestar sobre hechos significativos presentes en su desarrollo. Y por otra parte, se evidencia que en la dinámica familiar también se registran muchos patrones de violencia, agresiones y discusiones, lo cual en algunos casos es también replicado por los niños en diferentes entornos.

Las etiquetas sociales son un factor negativo. Esto se evidencia tanto dentro de la familia como en el contexto escolar, ya sea con el profesorado y con el grupo de pares. Estas etiquetas desacreditan los pequeños logros que puedan conseguir los niños, y deteriora su autoconcepto y autoestima (García, Naissir, Contreras y Moreno, 2015). Los niños con problemas de conducta y de aprendizaje, usualmente están más acostumbrados al fracaso y al reproche social, y las etiquetas le crean un lugar de reconocimiento en ese entorno, pero de una forma inadecuada y negativa. Finalmente, las etiquetas sociales no solo son designadas por el contexto, sino que llegan a interiorizarse de tal forma que son los mismos niños quienes se acogen y aceptan esos mismos calificativos. De la misma manera, influye en la expectativas de los sujetos, tal como se reconoce en el conocido fenómeno del “efecto Pigmalión” o la “profecía autocumplida”, mediante la cual se ilustra la manera en que los sujetos llegan también a condicionarse y ser influenciados por la creencia que tienen los otros de él.

El grado de importancia que le dan los adultos a los procesos académicos y al ajuste escolar, influyen en los problemas conductuales y de aprendizaje de los niños. Según los datos recogidos, se evidencian coincidencias sobre el nivel escolar de los padres, siendo que llegan a nivel de educación primaria en su mayoría, y una minoría a la educación secundaria. En general, no se manifiestan mayores expectativas de ajuste escolar para los niños y niñas, afectando también negativamente en el desarrollo infantil y en la superación de las dificultades ya presentes, debido a que tampoco se le da mayor importancia a estos aspectos ni a su manejo adecuado. La educación tampoco es vista como un derecho, ni se le da un valor de uso actual ni a futuro, lo cual podría también en las propias motivaciones de los niños y de su interpretación del mundo. Esto último puede tener un efecto negativo, que se constata en otros estudios (Gutiérrez, Cabello, y Fernández-Berrocal, 2017). Inteligencia emocional, control cognitivo y estatus socioeconómico de los padres como factores protectores de la conducta agresiva en la niñez y la adolescencia., principalmente porque si no hay una transmisión adecuada de la importancia del ajuste social y del aprendizaje, difícilmente un niño se apropia de estos elementos para hacerlos parte de su crecimiento y desarrollo integral.

Los estilos parentales inadecuados son factores que se relacionan asimismo con un manejo inadecuado de los problemas conductuales y de aprendizaje de los niños. Los estilos parentales representan los patrones que tienen los padres para guiar la crianza de sus hijos, e incluye las estrategias y métodos que utilizan, así como el tiempo y la dedicación que están dispuestos a invertir en esta tarea. El estilo parental más adecuado es el “democrático-recíproco”, o también llamado “asertivo”, ya que combina altas expectativas, pero tiene también altos valores de afecto y acompañamiento, combinando un sano estilo comunicacional con normas consensuadas. Por el contrario, los estilos parentales encontrados en las familias participantes son autoritarios y negligentes. El primero se trata de padres que tienen normas muy rígidas, sin considerar las necesidades de los niños ni sus emociones, y utilizan principalmente el castigo y la fuerza como método. El segundo se refiere a padres que no tienen mayor implicación en las dificultades de sus hijos, son indiferentes a sus necesidades, no establecen normas ni forman vínculos afectuosos profundos. Ninguno de estos estilos favorecen el reconocimiento de los componentes afectivos y emocionales que acompañan a los problemas conductuales y de aprendizaje durante la infancia, y tampoco permiten el establecimiento de una relación favorable para la superación de estas dificultades.

Por otra parte, se señala que el contexto familiar y escolar son los entornos que tienen mayores posibilidades de favorecer el desarrollo infantil. Sin embrago, los datos obtenidos en este estudio evidencian que frente a los problemas de conducta y de aprendizaje presentes en los niños, generalmente no se da un trabajo en conjunto ni una coherencia, sino que tanto el profesorado como la familia relega la responsabilidad de estas dificultades al otro grupo, lo cual influye en el desarrollo desde una perspectiva ecológica (Bronfenbrenner y Evans, 2000). Además, la falta de conocimientos sobre las alternativas de gestión conductual o de métodos de aprendizaje, significan dificultades añadidas, puesto que ni los padres ni el profesorado manejan estrategias que realmente funcionen para la atención infantil. Esto ha sido identificado también como un factor que ha influido negativamente en estos casos, debido a que no se brinda una atención integral en base a la corresponsabilidad.

Es importante que se conozca más sobre los factores que influyen tanto en los problemas de conducta como en los de aprendizaje, con el fin de que se brinde una atención adecuada desde los primeros estadios, reduciendo las posibilidades de que el cuadro se mantenga o empeore, incluso en la adolescencia y la adultez, repercutiendo negativamente en la salud personal y pública (Alemany, 2019; Rivenbark et al., 2017).

Finalmente, se resalta que el análisis aquí realizado se refiere únicamente a los datos recogidos a partir de este estudio. En esta línea, sería necesario poder realizar futuras investigaciones que aporten mayor información sobre este tema de gran relevancia, para el abordaje de estas problemáticas. Esto, no solo desde el trabajo directo con los niños, sino de forma complementaria con todos los actores implicados, especialmente con las familias y el profesorado, lo cual incluye otras áreas de intervención del profesional de la Psicología.

CONCLUSIONES

Los apoyos tanto familiares como escolares que tenga un niño son predictores de un mejor desarrollo. En el caso de que se presenten problemas de conducta o de aprendizaje, contar con figuras de apoyo, confianza y acompañamiento, son factores que incrementan las probabilidades de superación de esas dificultades.

Las etiquetas sociales son factores que influyen negativamente en los problemas de aprendizaje y de conducta, ya que: 1) acentúan y reafirman los problemas presentes, 2) limitan la posibilidad de que el infante encuentre otro significante que le represente de una manera más positiva, 3) merma la autoestima y autoconcepto infantil, 4) merma las relaciones que establece el niño con el mundo de los adultos, y 5) dificultan la posibilidad de reajuste personal y social del niño en su entorno.

El desconocimiento de la familia y del profesorado sobre métodos y alternativas eficientes tanto para la gestión conductual y el manejo de los problemas de aprendizaje, son factores que pueden contribuir al mantenimiento de las dificultades identificadas, e incluso a su empeoramiento.

Los estilos parentales negligentes y autoritarios son estilos que influyen negativamente en el desarrollo infantil, principalmente en los niños que tienen problemas de conducta y de aprendizaje asociados. Estos podrían incrementar las dificultades al no atender de forma adecuada a las necesidades específicas de los niños.

Los castigos e insultos utilizados tanto en el contexto escolar como familiar, no son métodos correctivos adecuados, y por el contrario, generalmente refuerzan las dificultades ya presentes.

El contexto familiar y escolar debería trabajar en conjunto y de forma integral para manejar adecuadamente los problemas de aprendizaje y de conducta.

El valor que le asignen los padres al ajuste conductual y la importancia que le den a los procesos escolares, son factores que influyen tanto positiva como negativamente en la superación de posibles problemas de conducta y de aprendizaje en los niños. Mientras mayor importancia se le dé, mayor es la corresponsabilidad familiar y mayores intentos de afrontamiento frente a las dificultades presentes.

REFERENCIAS BIBLIOGÁFICAS

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Recibido: 31 de Marzo de 2019; Aprobado: 24 de Junio de 2019

Correspondencia: maria.zollera@ug.edu.ec

Conflictos de Interés: Ninguna que declarar.

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