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DEL NACIONAL

versão impressa ISSN 2072-8174

Rev. Nac. (Itauguá) v.3 n.1 Itauguá out. 2011

 

EDITORIAL

 

Del Nacional Revista Semestral del Hospital Nacional de Itauguá, Paraguay

 

 

Of the national biannual journal of the National Hospital of Itauguá, Paraguay

 

 

Estimados lectores:

Hemos querido hacer una recapitulación de la medicina brindada a las mujeres, y su rol en estos “200 años de Independencia de la República”, dividiendo la historia en espacios mayormente marcados por hechos que indican el inicio o el fin de una época, todo aún ante la escasa información, y pocos datos existentes al respecto y las limitaciones que impone este apartado de la publicación, que impide extendernos en consideraciones más amplias.

Las mujeres, primeras pobladoras del país, pertenecientes a la etnia guaraní en su mayoría. Ellos tenían una medicina de carácter mágico-religioso, consagrado a los sacerdotes-médicos, conocidos como Pagés. El conocimiento de la naturaleza, en particular de la botánica, les llevo a experimentar las propiedades tónicas vermífugas, purgantes, diuréticos, eméticos y anestésicos de muchas plantas que hoy figuran en la farmacopea universal.(1)

En muchas culturas de Sudamérica fue común la práctica de la covada, que consistía en que después del parto, la madre continuaba sus actividades habituales, pero el padre debía seguir una estricta dieta, se acostaba en una hamaca, recibía los regalos de los parientes, y se quejaba de los dolores del parto. Era una forma de proclamar públicamente quién era el padre del recién nacido.(2)

Con la conquista llegaron los primeros galenos, en realidad no eran titulados, eran simples barberos que debían realizar trabajos médicos, ya sea en alta mar o en territorios conquistados.

Los pueblos originarios ofrecían sus mujeres a los conquistadores conformándose una nueva raza de mestizos.

Durante la colonia la cultura adquiere una presencia importante en el Paraguay, donde las misiones jesuitas fueron muy influyentes. Se podía encontrar mujeres de élite que venían de España con sus culturas y costumbres, también hubo mestizas, nativas y esclavas. A su vez dentro de esos grupos se dieron diferentes roles y subdivisiones, lo que llevo a la conformación de un complejo y no reducible a un solo papel de la mujer. Hubo diversidad de condiciones para las mujeres, diferencias vinculadas con el poder, la riqueza, acceso a la cultura y sobre todo, con el grupo étnico al cual pertenecían (3). Todo esto nos da a entender que tipo de atención médica recibían cada una de ellas. De cualquier manera siempre existieron las empíricas, personas con conocimiento basado en la práctica, quienes realizaban los partos domiciliarios.

En los relatos también encontramos, que durante el periodo colonial, a pesar de las prohibiciones establecidas por los conquistadores, las mujeres nativas y negras (en pequeño grupo o minoría) recurrieron a formas de resistencia aparentemente pasivas, negándose a tener hijos, según los estudios de Lebrón de Quiñonez, “se practicaba regularmente el aborto”.

Los jesuitas se preocuparon por la salud de los nativos. Más tarde, trajeron de Europa médicos, cirujanos y boticarios. Estos médicos observaron la riquísima flora de nuestro país, con el criterio empírico de la época, compusieron a modo de recetarios en los que apuntaron las múltiples propiedades terapéuticas de un gran número de plantas nativas.

En las postrimerías del siglo XVI, los últimos años de la colonia fueron muy provechosos para la sanidad nacional. La prosperidad económica del país atrajo a varios médicos europeos, algunos eran cirujanos: no ya barberos, sino cirujanos con títulos universitarios.

 Unos y otros introdujeron al Paraguay las modernas ideas sobre la anatomía patológica y el diagnóstico clínico, también fueron los primeros en usar el fórceps y en practicar intervenciones quirúrgicas atrevidas.

Con el siglo XIX arriban al Paraguay las avanzadas del racionalismo científico.

En 1.826, el Dr. Francia, primer gobernador paraguayo, se interesa personalmente por la medicina, ordena el aislamiento de los leprosos en el pueblo de Yuty. Con Francia se inicia la intervención estatal en el ejercicio de la medicina, tendencia esta que hubo de culminar con el gobierno de Carlos A. López. En efecto, el congreso de 1.844 por decreto del 16 de marzo de 1.844, dispuso la contratación de profesores extranjeros y el envío a Europa de jóvenes paraguayos para estudiar medicina, cirugía y obstetricia.

El 15 de setiembre de 1.848 se firma en Río de Janeiro un contrato entre Juan Andrés Gelli, encargado de negocios del Paraguay en esa ciudad, y Juan Meister, doctor en medicina y cirugía, natural de Alemania, para trasladarse a Paraguay y comprometiéndose a: servir de médico y cirujano en el ejército de la República, enseñar a los asistentes, etc.

En 1.849, en Paso de Patria, funciona la primera Escuela Nacional organizada de Enseñanza del Arte de Curar en nuestro país. En 1.855, don Carlos A. López, segundo gobernador del Paraguay, resuelve organizar la Sanidad Militar y la Enseñanza del Arte de Curar, sobre bases más firmes, y comienza a contratar médicos ingleses; la enseñanza se realiza en el viejo Hospital Militar, allí el doctor John Fox, cirujano, enseñaba anatomía, el farmacéutico George F. Mastermann, enseñaba materia médica y microscopía, los doctores  George Pegotlebarton, Guillermo Stewart, Frederick Shinner, cirujanos, enseñaban medicina y práctica de cirugía. Estos médicos contratados por el estado, ingleses la mayor parte, constituyeron la Sanidad Militar, y en 1.858 formaron una escuela de cirugía, que hubo de prestar al país apreciables servicios por los muchos practicantes que de ella egresaron. Funcionaba esta escuela en el Hospital Potrero; allí se daban las clases, se practicaba la clínica y se hacía a hurtadillas una que otra anatomía. La mujer permanecía en la casa, aunque durante esa época se dio apertura de la primera escuela para niña, además de colegios particulares.

La guerra de 1.864, dio un duro golpe a esta que fue nuestra primera Escuela Médica Oficial, profesores y alumnos pasaron a ingresar los cuadros sanitarios del ejército, cumpliendo una patriótica labor, durante cinco años (1.864-1.870) en la encarnizada contienda de la Guerra de la Triple Alianza. A partir de 1.870, la medicina se vivifica con el aporte de numerosos médicos europeos que vienen al heroico Paraguay, más en busca de aventuras que de fortuna.

El 30 de agosto de 1.877, se constituye la primera comisión directiva que había de tomar a su cargo la organización y sostenimiento de un Hospital de Caridad. El local elegido fue el mismo viejo edificio donde había funcionado durante la guerra un Hospital de Sangre, que se hallaba ubicado en el solar que actualmente ocupa el Hospital Militar. La Guerra de la Triple Alianza había dado un duro golpe a todo impulso empresarial, la disgregación de la familia. La muerte de hombres trajo consigo una reacción positiva de la mujer, pasando a ser jefe de familia y cabeza responsable, dedicación exclusiva al trabajo, tanto en la cuidad como en áreas rurales, en su ensayo Leticia Núñez la mujer en el desarrollo de la cultura paraguaya a través de la historia”(4).

El 14 de octubre de 1.877, se inaugura el Hospital de Caridad, en 1.878 atendía treinta enfermos hospitalizados. El 11 de setiembre de 1.879, se entrega el Hospital a la presidenta de la Sociedad de Beneficencia del Paraguay, y el 4 de noviembre solicita la Sociedad de Beneficencia a la superiora de las Hermanas Francesas de Buenos Aires hijas de la caridad de San Vicente de Paúl, la remisión de tres de ellas a fin de que se encarguen de la dirección del Hospital de Caridad (que luego en 1.925 se nacionaliza y en 1.927 pasa a ser dependencia de Ciencias Médicas)(5).

1.890 marca una nueva etapa, ocurre este año dos hechos trascendentales, y son: la aparición de los primeros médicos paraguayos y la fundación de la Universidad Nacional. Los primeros médicos paraguayos se gradúan en Buenos Aires y Montevideo. Se abrió la Facultad de Medicina. Esta primera Facultad tuvo una existencia muy efímera, pues se disolvió a mediados de 1.891, por la falta de alumnos, se reabría en 1.898 para dar seis años después, a la primera promoción de facultativos nacionales.

En 1.932, durante la Guerra del Chaco, la mujer ayudó a la supervivencia de las tropas. El papel de las mujeres en la Guerra del Chaco tiene varios rostros, fueron madres, esposas, hijas, enfermeras, madrinas, espías y hasta prostitutas. Su rol fue fundamental para la supervivencia de las tropas, que necesitaban ser alimentadas, vestidas y sanadas. Así lo revela la recopilación histórica de los coroneles, Claudio Sevillano Villavicencio y Enrique Zegarra Gómez, publicada hace unos años en la desaparecida revista Enfoques.

“Por Dios, solo teníamos yodo y vendas para curarlos, y mientras atendíamos a uno, el de al lado ya había muerto”, relató Juana de entre los recuerdos de su trabajo “El Fortín Ravelo”. También recuerda que “recibieron la orden de atender sólo a los combatientes que se podían salvar, porque las medicinas y el agua eran escasas”.

En 1.936 se creó el Ministerio de Salud Pública, y en 1.944 el Instituto de Previsión Social. La medicina paraguaya se hallaba entonces en pleno desenvolvimiento científico y social.

Cabe destacar a los pioneros de la ginecología paraguaya los Dres. Enrique marengo, Eusebio A. Taboada, Pedro P. Peña, Eduardo López Moreira, siendo este último, el primer Jefe de Cátedra de Ginecología sin olvidar la fundación, en 1937 de la primera Escuela de Enfermería y Obstetricia llevando el nombre “Dr. Andrés Barbero” y la fundación de la Sociedad Paraguaya de Ginecología y Obstetricia el 5 de noviembre de 1941, con 20 miembros fundadores. En su primer Congreso de Gineco-Obstetricia, en mayo de 1968, se mostraba como primera causa de mortalidad materna, las hemorragias, y con otro tema principal de las lesiones precursoras y cáncer cervical, coincidente con temas tratados en la actualidad6,7.

Este número de “Del Nacional” nos revela la incorporación de otros temas de importancia tratados en la actualidad como patología vulvar, rotura temprana de membranas, su compromiso perinatológico donde muestra la conversión del feto, de SER un anexo dependiente de la madre, a un paciente por si mismo.

 

Prof. Dra. Ana María Soilán
Editora Asociada

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1) Sánchez Labrador J. La medicina en el Paraguay [Internet]. Disponible en www.scribd.com/.../Pbro-Sanchez-Labrador-La-Medicina-en-El-Paraguay-...

2) Herrera Ponton,J. La medicina en la época precolombina. Los Psicoestimulantes y los venenos de flechas: Precursores de la anestesia. Revista Academia de Medicina Paraguay [Internet]. Disponible en: http://www.encolombia.com/medicina/academ24360-medicinaprecolombina.htm

3) Rol de la mujer en la colonia. [Internet]. Disponible en: http://pdf.rincondelvago.com/las-mujeres-en-la-epoca-colonial.html

4) Núñez L. La mujer en el desarrollo de la cultura paraguaya a través de la historia [Internet]. Disponible en: http://www.ilustrados.com/tema/821/mujer-desarrollo-cultura-paraguaya-traves-historia.html

5) Sanabria Ortiz L. Historia de la anestesiología en el Paraguay [Internet]. Disponible en: http://www.clasa-anestesia.org/search/apendiceIcomision_historia/paraguay.html

6) Espínola, PR. La ginecología y Obstetricia en el Paraguay. Anales de la Facultad de Ciencias Médicas. 1994; XXVI (1-2):388-392

7) Netto, Juan. Medio Siglo de Cirugía en el hospital de Clínicas 1930-1980. Anales de la Facultad de Ciencias Médicas. 1994; XXVI (1-2);352-385