INTRODUCCIÓN
El seguimiento a egresados se ha convertido en una herramienta esencial para las universidades, al brindar información sobre la calidad de la formación recibida y su impacto en la inserción laboral y el desarrollo profesional de los titulados (Obando y Bolívar, 2019). En América Latina, este tipo de estudios cobra relevancia en contextos de acreditación y aseguramiento de la calidad, al ofrecer evidencia empírica que permite evaluar la pertinencia y efectividad de los programas académicos.
Además, la medición de la satisfacción de estudiantes y egresados constituye una estrategia clave para el mejoramiento continuo, ya que permite identificar fortalezas y debilidades institucionales desde la perspectiva de quienes vivencian el proceso educativo (Ferreira Ribeiro et al., 2019). Según Pereverzeva et al. (2021) el perfil de satisfacción del egresado puede convertirse en un estándar internacional para la gestión de calidad en educación superior. A esto se suma la necesidad de alinear los contenidos curriculares con las demandas del mercado laboral, tal como lo señalan Pérez y Pinto. (2020) quienes destacan la importancia de variables como titulación, habilidades personales y formación curricular para la inserción profesional.
El concepto de pertinencia educativa implica la capacidad del sistema de responder a los desafíos del entorno económico, social y profesional (Stufflebeam & Shinkfield, 1995) lo cual demanda la incorporación de indicadores como la calidad del profesorado, la innovación pedagógica, el acceso a tecnología, el desarrollo de habilidades transversales y la percepción sobre el apoyo institucional. En este marco, García Ancira et al. (2019) advierten que, pese a los avances, persisten limitaciones en la sistematización de los estudios de egresados, lo que debilita su potencial para retroalimentar eficazmente los procesos académicos.
Por otra parte, investigaciones recientes han puesto en evidencia la estrecha relación entre satisfacción académica y motivación, clima educativo, infraestructura y acompañamiento docente (Vázquez y García, 2022; Toledo et al., 2024). En esta línea, se reconoce que la innovación educativa es indispensable en contextos dinámicos, ya que fomenta habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas complejos (Toledo et al., 2024). Asimismo, el fortalecimiento de destrezas cognitivas e interpersonales como la comunicación, la empatía y el liderazgo, es clave para mejorar la empleabilidad y el éxito profesional de los egresados (Cherres et al., 2025).
En cuanto al vínculo universidad-empresa, Sarabia-Altamirano (2016) y Hernández Rodríguez (2008) sostienen que una colaboración estratégica potencia la competitividad del país mediante la formación de capital humano calificado. Por su parte, Cabrera Lanzo et al. (2016) y Vázquez y García (2022) resaltan la importancia de considerar tanto la percepción del egresado como la opinión de los empleadores en los procesos de evaluación curricular.
Este estudio se enmarca en el proceso institucional de seguimiento de egresados de la Universidad Iberoamericana y se enfoca en graduados de programas de grado del período 2019-2023. Tiene como objetivo valorar la satisfacción de los egresados respecto a la calidad y pertinencia del programa académico cursado, mediante el análisis de cinco dimensiones: calidad, pertinencia, innovación, desarrollo de habilidades cognitivas e interpersonales, y apoyo institucional. La investigación adopta un enfoque cuantitativo y se sustenta en las orientaciones metodológicas de Creswell (2014) lo cual permite establecer indicadores válidos y confiables para la evaluación institucional.
METODOLOGÍA
Se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño descriptivo y de corte transversal, orientado a valorar la satisfacción de los egresados respecto a la calidad y pertinencia del programa académico cursado en una universidad privada del Paraguay. El enfoque cuantitativo resulta pertinente cuando se pretende obtener información objetiva, medible y comparable, ya que permite observar y medir fenómenos, controlar variables, probar hipótesis y aplicar procedimientos estadísticos que conducen a conclusiones generalizables. Este enfoque se caracteriza por su estructura secuencial, su orientación deductiva y su búsqueda de la precisión y replicabilidad en los resultados (Hernández-Sampieri et al., 2014). La población del estudio estuvo conformada por los egresados de las 20 carreras de grado de la Universidad Iberoamericana, que finalizaron sus estudios entre los años 2019 y 2023. La muestra fue seleccionada mediante un muestreo no probabilístico de tipo intencional, tomando como criterio la disponibilidad de datos de contacto actualizados y la disposición de los egresados para participar en el estudio (Creswell, 2014). El total de participantes fue de 123 egresados. Para la recolección de datos se utilizó un cuestionario estructurado, autoadministrado en formato digital mediante la herramienta Google Forms. El instrumento incluyó preguntas cerradas con escala Likert de 5 puntos (1 = Muy en desacuerdo, 5 = Muy de acuerdo), organizadas en torno a cinco variables: 1) calidad del programa académico, 2) pertinencia del programa, 3) innovación del programa, 4) desarrollo de habilidades cognitivas e interpersonales, y 5) percepción sobre el apoyo académico y los recursos disponibles. La validez del instrumento fue verificada por juicio de expertos, y su confiabilidad se comprobó mediante una prueba piloto, obteniéndose un coeficiente Alfa de Cronbach de 0,828, considerado aceptable para estudios sociales (Babbie, 2016). Los datos recolectados fueron procesados y analizados mediante el software estadístico SPSS v29. Se aplicaron exclusivamente técnicas de estadística descriptiva, específicamente el cálculo de frecuencias absolutas y porcentuales, lo que permitió caracterizar las respuestas de los egresados y establecer niveles de satisfacción respecto a cada dimensión evaluada. En lo que respecta a las cuestiones éticas, se aseguró la privacidad de los datos entregados por los participantes, quienes fueron instruidos acerca de los fines de la investigación y otorgaron su consentimiento de manera voluntaria y anónima para formar parte del estudio.
RESULTADOS
Los resultados muestran una percepción ampliamente positiva respecto a la calidad del programa académico. Un 81,3% (n=100) de los egresados expresó satisfacción con la eficacia de los métodos pedagógicos, y el 75,6% (n=93) valoró positivamente la diversidad de estrategias de enseñanza. Asimismo, el 71,6% (n=88) estuvo conforme con la amplitud y rigurosidad de los contenidos. Sin embargo, la actualización de los contenidos disciplinarios recibió una valoración ligeramente menor, con un 69,1% (n=85) de acuerdo o totalmente de acuerdo y un 23,6% (n=29) de respuestas neutras, lo que sugiere la necesidad de revisar periódicamente el currículo para mantener su vigencia académica y profesional (ver Figura 1).

Fuente: Elaboración Propia (2025)
Figura 1. Dimensión: Satisfacción con la calidad del programa académico.
En relación con la pertinencia del programa académico, el 81,3% (n=100) de los egresados consideró que el plan de estudios fue relevante para su desarrollo profesional, mientras que el 75,7% (n=93) valoró su contribución al fortalecimiento de habilidades personales. No obstante, la adecuación de los contenidos a la demanda laboral presentó resultados más divididos: solo el 39,1% (n=48) expresó acuerdo o total acuerdo, frente a un 29,3% (n=36) de opiniones neutras y un 31,7% (n=39) que manifestó desacuerdo. Estos hallazgos evidencian una percepción positiva general, pero también subrayan la necesidad de fortalecer la conexión entre el currículo y las exigencias del entorno profesional (ver Figura 2).

Fuente: Elaboración Propia (2025)
Figura 2. Dimensión Satisfacción con la pertinencia del programa académico.
En cuanto a la innovación del programa académico, los resultados muestran una valoración positiva, especialmente en la integración interdisciplinaria: el 63,4% (n=78) de los egresados expresó satisfacción con la variedad de cursos que integraban múltiples disciplinas, y el 80,5% (n=99) participó en proyectos que requerían la aplicación de conocimientos de diversas áreas. Respecto a la sostenibilidad, el 74% (n=91) consideró que se incluyeron cursos sobre prácticas sostenibles, aunque solo el 44,7% (n=55) percibió apoyo institucional a iniciativas estudiantiles en ese ámbito. En lo que respecta a la formación tecnológica, el 50,4% (n=62) valoró positivamente la calidad de los cursos de tecnología digital y análisis de datos, y un 47,2% (n=58) estuvo satisfecho con el acceso a equipamiento y software actualizado. Estos resultados evidencian avances significativos en innovación educativa, pero también reflejan brechas en sostenibilidad activa y recursos tecnológicos (ver Figura 3).
En cuanto al desarrollo de habilidades cognitivas e interpersonales, la mayoría de los egresados manifestó una valoración positiva. El 79,7% (n=98) señaló que el programa mejoró sus habilidades de pensamiento crítico, y el 77,2% (n=95) reconoció avances en la resolución de problemas. En lo relativo a la creatividad, el 65,8% (n=81) consideró haber tenido suficientes oportunidades para desarrollarla, aunque un 22,0% (n=27) se mostró neutral. En habilidades interpersonales, el 73,2% (n=90) percibió mejoras en su comunicación y trabajo en equipo, y el 75,7% (n=93) afirmó estar preparado para asumir roles de liderazgo. Sin embargo, la formación en herramientas digitales avanzadas fue menos valorada: solo el 48,8% (n=60) expresó satisfacción, mientras que el 27,6% (n=34) se mantuvo neutral y el 23,6% (n=29) mostró algún grado de insatisfacción. Estos resultados indican un fortalecimiento general en competencias clave, pero resaltan la necesidad de reforzar la formación digital como parte del perfil profesional integra (ver Figura 4).

Fuente Elaboración Propia (2025)
Figura 4. Dimensión Satisfacción en Habilidades Cognitivas e Interpersonales recibidas durante la formación.
En cuanto al apoyo académico y los recursos institucionales, los resultados reflejan altos niveles de satisfacción. El 81,3% (n=100) de los egresados consideró adecuado el apoyo recibido por parte de los docentes, y el 82,1% (n=101) se mostró satisfecho con la asesoría y el acompañamiento brindados durante su formación. En relación con los materiales didácticos y bibliográficos, el 72,3% (n=89) expresó satisfacción, aunque un 11,4% (n=14) se manifestó en desacuerdo y un 15,4% (n=19) optó por una posición neutral. En cuanto a la infraestructura y tecnología, el 71,5% (n=88) valoró positivamente su calidad y disponibilidad, mientras que el 28,4% (n=35) expresó opiniones neutras o desfavorables. Estos datos indican un entorno de acompañamiento académico sólido, pero también evidencian oportunidades de mejora en el acceso a recursos físicos y tecnológicos (ver Figura 5).
DISCUSIÓN
Los hallazgos de este estudio ofrecen una evaluación completa sobre el grado de satisfacción de los graduados respecto a la calidad, pertinencia, innovación, desarrollo de habilidades y apoyo proporcionado por la institución en el programa académico de la Universidad Iberoamericana. En términos generales, se observa una opinión favorable en la mayoría de las áreas analizadas, aunque se han detectado aspectos concretos que necesitan atención por parte de la institución para conservar y elevar la calidad educativa.
En primer lugar, la calidad del programa académico fue valorada favorablemente por los egresados, destacándose la efectividad de los métodos pedagógicos, la diversidad de estrategias de enseñanza y la amplitud y actualización de los contenidos. Estos hallazgos coinciden con los resultados reportados por Vázquez y García (2022), quienes identifican que la docencia y el clima de aprendizaje constituyen los factores más influyentes en la satisfacción estudiantil, subrayando el papel central del profesorado en la generación de experiencias educativas significativas. Además, resaltan que la calidad educativa percibida está estrechamente vinculada con la motivación, la formación profesional y la relación docente-estudiante, dimensiones que también fueron valoradas positivamente en este estudio. No obstante, tanto en nuestra investigación como en los estudios revisados por dichos autores, persisten desafíos relacionados con los recursos institucionales, la infraestructura y la accesibilidad a herramientas académicas, elementos clave para fortalecer la satisfacción y calidad educativa de forma integral.
Además, Toledo Quiñones et al. (2024) señalan que los niveles de satisfacción en ambientes universitarios se relacionan de manera directa con cómo se percibe la calidad en la educación, el diseño de los currículos y la administración educativa. Sin embargo, la percepción menos consistente sobre la modernización de los contenidos sugiere la importancia de revisar los planes de estudio de forma regular para asegurar que se mantengan al día con los progresos científicos y tecnológicos.
En cuanto a la pertinencia del programa, los egresados reconocen su valor para el desarrollo profesional y personal, pero expresan una percepción crítica respecto a su vinculación con las demandas reales del mercado laboral. En cuanto a la pertinencia del programa, los egresados reconocen su valor para el desarrollo profesional y personal, pero expresan una percepción crítica respecto a su vinculación con las demandas reales del mercado laboral. Esta preocupación ha sido también señalada por Pérez y Pinto (2020) quienes evidencian que los desajustes entre los contenidos curriculares y las exigencias del entorno profesional afectan negativamente la inserción laboral, subrayando la necesidad de actualizar los planes de estudio en función de dichas demandas. Cabrera Lanzo et al. (2020) también enfatizan la importancia de incorporar la perspectiva de los empleadores al evaluar las competencias desarrolladas durante la formación. Con base en los hallazgos de esta investigación y en sintonía con lo planteado por García Ancira et al. (2019), se reafirma que la pertinencia de los programas académicos no puede evaluarse únicamente desde la estructura curricular, sino que debe contemplar cómo la formación recibida se traduce en desempeño efectivo en contextos laborales reales. En este marco, los resultados muestran que, si bien los egresados valoran positivamente su formación, existen brechas en la alineación con las demandas del mercado. Por ello, resulta fundamental fortalecer los mecanismos de seguimiento de egresados y fomentar la articulación con el entorno profesional como estrategia clave para la actualización curricular y el aumento de la relevancia institucional.
Respecto a la innovación, se observan avances significativos en la integración de enfoques interdisciplinarios y en la inclusión de contenidos relacionados con sostenibilidad, lo cual refleja un compromiso con las tendencias educativas contemporáneas. No obstante, el acceso limitado a tecnologías digitales y el bajo nivel de apoyo a iniciativas estudiantiles revelan una brecha entre el diseño curricular y su implementación práctica. Según Obando y Bolívar (2019) la innovación debe ser transversal al currículo y apoyarse en recursos institucionales que garanticen su sostenibilidad y aplicación real. En la misma línea, Hernández Rodríguez (2008) sostiene que la vinculación estratégica entre universidad y entorno productivo fortalece la competitividad académica y favorece la innovación en la formación profesional. Por ello, es clave fortalecer la infraestructura tecnológica, ampliar los espacios de creación interdisciplinaria y fomentar el uso de herramientas digitales actualizadas.
En relación con el desarrollo de habilidades cognitivas e interpersonales, los datos muestran un fortalecimiento significativo en competencias como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación y el liderazgo. Estos resultados respaldan el planteamiento de Stufflebeam & Shinkfield (1995) quienes destacan que la calidad educativa no puede medirse únicamente por los contenidos, sino también por el impacto en el desarrollo de competencias transversales necesarias para la vida profesional. Adicionalmente, Cherres et al. (2025) afirman que las habilidades blandas como la comunicación efectiva, la adaptabilidad y el liderazgo son factores determinantes en la empleabilidad y el desempeño profesional de los egresados. Sin embargo, la formación en herramientas digitales avanzadas se percibe como insuficiente, lo cual debe ser considerado una prioridad en contextos donde las competencias tecnológicas son altamente valoradas.
Por último, la percepción sobre el apoyo académico y los recursos disponibles fue mayoritariamente positiva, especialmente en lo que respecta al acompañamiento docente y la asesoría académica. No obstante, los resultados también evidencian opiniones mixtas en torno al acceso a materiales, bibliografía y tecnología, lo cual sugiere que existen diferencias en la experiencia formativa dependiendo del área disciplinar o sede. Esto reafirma la importancia de garantizar condiciones equitativas de acceso a los recursos y servicios institucionales. Según Dioses et al. (2021) el nivel de satisfacción de los estudiantes universitarios está influenciado significativamente por la disponibilidad de bibliografía actualizada, las tecnologías educativas y el soporte académico ofrecido durante la formación, lo cual incide directamente en la percepción de calidad institucional.
En conjunto, los hallazgos de este estudio permiten no solo constatar los logros institucionales en términos de calidad académica, sino también identificar oportunidades de mejora en áreas estratégicas como la vinculación con el entorno laboral, el acceso a tecnología educativa y la sostenibilidad de las prácticas innovadoras. Estos resultados deben ser considerados por las autoridades académicas como insumo clave para el diseño de políticas de mejora continua y para la formulación de planes de acción orientados a la excelencia formativa.
Los hallazgos del estudio evidencian un alto nivel de satisfacción por parte de los egresados en relación con la calidad del programa académico, el acompañamiento docente y el desarrollo de habilidades cognitivas e interpersonales, lo que confirma la solidez del modelo formativo de la Universidad Iberoamericana. No obstante, se identificaron debilidades relevantes en la alineación del currículo con las demandas del mercado laboral, la disponibilidad de recursos tecnológicos y la formación en competencias digitales, aspectos que deben ser abordados para fortalecer la pertinencia y actualización de la oferta académica.
Ante este escenario, se recomienda actualizar los planes de estudio de forma continua, incorporar mayor formación en herramientas digitales, ampliar los recursos bibliográficos y tecnológicos disponibles, y fomentar la participación estudiantil en proyectos innovadores y sostenibles. Asimismo, es fundamental mantener el acompañamiento académico personalizado como un pilar del proceso formativo. Estas acciones permitirán responder de manera más efectiva a las expectativas de los egresados y a los desafíos del entorno profesional en constante transformación.
















