INTRODUCCIÓN
El soporte vital básico (SVB) es un conjunto de maniobras organizadas sistemáticamente que permiten una respuesta eficaz ante un paro cardiorrespiratorio, facilitando la activación de la cadena de supervivencia y optimizando las probabilidades de recuperación del paciente(1–3). La secuencia de SVB inicia con el reconocimiento del paro cardiorrespiratorio, seguido de la activación del sistema de emergencias médicas, la administración precoz de compresiones torácicas de alta calidad y la desfibrilación temprana mediante un desfibrilador externo automático (DEA)(1–4). La aplicación oportuna y adecuada de estas intervenciones dentro de los primeros cuatro minutos de ocurrido el evento puede incrementar la tasa de supervivencia hasta un 29 %; sin embargo, si la reanimación se retrasa o es ineficaz, esta probabilidad disminuye drásticamente al 7 %(5,6).
Diversos estudios han evaluado el nivel de conocimiento en SVB en estudiantes y profesionales de la salud, evidenciando deficiencias significativas. En Pakistán, solo el 42 % de los participantes demostraron conocimientos suficientes en un cuestionario escrito sobre SVB(13). Resultados similares fueron observados en Omán, donde el 46.4 % de los estudiantes aprobaron una prueba de conocimientos en SVB, con un desempeño superior en aquellos en etapas avanzadas de la carrera, atribuible a su mayor exposición clínica y entrenamiento(17). Un estudio en 99 universidades de 14 países europeos mostró que la participación en cursos de SVB oscilaba entre el 38.5 % y el 100 %, aunque solo el 68 % de estos cursos eran impartidos por las propias universidades; además, el 90 % de los participantes demostraron conocimientos adecuados en la reanimación de un paciente en paro cardiorrespiratorio. Por otro lado, investigaciones en Egipto han revelado discrepancias entre el conocimiento teórico y la competencia práctica en SVB. En un estudio con médicos recién graduados, el 95 % poseía conocimientos teóricos adecuados, pero solo el 31.7 % demostró habilidades prácticas satisfactorias en la aplicación del SVB.
En Paraguay, el SVB es un componente curricular en todas las universidades de medicina, tanto públicas como privadas. Sin embargo, el único estudio previo sobre el tema, publicado en 2017, reportó que el 87.3 % de los participantes no alcanzaban un nivel satisfactorio de conocimientos teórico-prácticos en SVB(10). Esto resalta la necesidad de evaluar periódicamente el nivel de conocimiento de los estudiantes de medicina en distintos años de formación y analizar la efectividad de los métodos de enseñanza empleados, ya sean teóricos, prácticos o combinados. Se ha demostrado que la capacitación estructurada en SVB mejora significativamente el conocimiento y las habilidades en reanimación, lo que subraya su importancia como una competencia esencial en la formación médica(11).
METODOLOGIA
Se realizó una investigación observacional descriptiva de corte transversal, con un muestreo no probabilístico de recolección de datos consecutivos de estudiantes universitarios de la carrera de medicina sin importar el género, la edad, ni el curso en el que se encuentre, para el cual se envió el cuestionario utilizado por la American Heart Association (AHA) en su curso de SVB(1) elaborado en Google Forms a través de aplicaciones de mensajería instantánea a alumnos de diversas universidades del Paraguay, todo aquel estudiante con un puntaje igual o mayor al 70 % (7/10) fue considerado como que posee el conocimiento suficiente del soporte vital básico, aquel que no logre el mínimo establecido se lo considera con conocimiento insuficiente. Las variables cualitativas (género, curso actual que se encuentra, universidad a la que pertenece) fueron analizadas con frecuencia y porcentajes; y las variables cuantitativas (edad, puntuación obtenida en el test) con media y desviación estándar. Para la estadística analítica se aplicaron los Prueba ?², teniendo un nivel de confianza del 95%, un margen de error del 5%, utilizando el paquete estadístico Epi Info versión: 7.2.3.1. Todos los principios éticos de la declaración de Helsinki fueron respetados durante la realización de la investigación.
RESULTADOS
Un total de 167 estudiantes de medicina participaron en el estudio, con una edad media de 24,2 años (DE = 3,6). Predominó el género femenino (71,3 %, n = 119). La mayoría de los participantes se encontraba cursando el ciclo clínico (81 %, n = 135), y más de la mitad pertenecía a la Universidad del Pacífico (56,9 %, n = 95). Respecto a la formación previa, el 93 % (n = 156) había recibido instrucción en primeros auxilios, principalmente durante el ciclo preclínico (89 %, n = 140), siendo la modalidad teórico-práctica la más frecuente (86 %, n = 132) (Tabla 1).
En la evaluación de conocimientos sobre soporte vital básico (SVB), el 75,4 % (n = 126) de los estudiantes alcanzó un puntaje considerado suficiente (= 70 %). La distribución de puntuaciones mostró que el 76,6 % (n = 128) obtuvo calificaciones entre 7 y 10 puntos, mientras que el 23,4 % (n = 39) obtuvo puntajes entre 3 y 6, considerados insuficientes (Tabla 2).
El análisis por ítems del cuestionario evidenció dominio adecuado en conocimientos técnicos clave: el 94,6 % (n = 158) respondió correctamente sobre la técnica de compresiones torácicas, y el 92,8 % (n = 155) identificó adecuadamente la proporción compresión-ventilación. Asimismo, el 98,2 % (n = 164) reconoció la primera acción ante una pérdida de consciencia. Sin embargo, se identificaron debilidades en aspectos fundamentales: solo el 44,9 % (n = 75) identificó correctamente el número de emergencias nacional (141), y únicamente el 28,1 % (n = 47) respondió correctamente sobre el tiempo recomendado entre desfibrilaciones en ausencia de pulso (2 minutos) (Tabla 3).
Al analizar las asociaciones entre variables sociodemográficas y el desempeño en la evaluación, se observó una relación estadísticamente significativa con el curso actual. Los estudiantes del internado clínico presentaron mayor proporción de respuestas suficientes (?² = 4,4; p = 0.03), al igual que los estudiantes de segundo año (?² = 8,3; p = 0.003). No se encontraron diferencias significativas en cuanto al año de cursado en los otros niveles (p > 0,05). Respecto al ciclo en el que los estudiantes recibieron formación en SVB, de los 126 estudiantes que obtuvieron puntaje suficiente, el 87,3 % (n = 110) cursaba el ciclo clínico, mientras que el 12,7 % (n = 16) pertenecía al ciclo preclínico. Esta diferencia fue estadísticamente significativa (?² = 12,1; p < 0,001). En cuanto a la modalidad formativa, los estudiantes que recibieron instrucción teórico-práctica mostraron un rendimiento suficiente en el 85.7 % de los casos (n = 108), mientras que aquellos con modalidad solo teórica o práctica lo hicieron en el 14.3 % (n = 18), sin diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (?² = 0,03; p = 0,80) (Tabla 4).
DISCUSIÓN
Este estudio tuvo como objetivo evaluar el nivel de conocimientos en soporte vital básico (SVB) entre estudiantes de medicina y explorar los factores asociados a un mayor desempeño. Los resultados indican que la mayoría de los participantes alcanzaron un nivel de conocimiento adecuado, superando lo reportado en investigaciones previas que evidencian deficiencias en esta área(12–14). Esta diferencia podría estar relacionada con una mayor integración del SVB en los programas académicos de las universidades paraguayas y el acceso creciente a formación práctica en esta área.
El análisis mostró que los estudiantes del ciclo clínico, en especial los internos, obtuvieron puntajes significativamente más altos que sus pares en etapas preclínicas, hallazgo que coincide con estudios previos que asocian la experiencia clínica con una mejor retención del conocimiento en SVB(13,14). Además, los estudiantes de segundo año también mostraron un mejor desempeño, lo que podría deberse a que, en la malla curricular de varias universidades, los primeros auxilios se abordan por primera vez en ese nivel. La modalidad de formación también fue un factor relevante: los estudiantes que participaron en cursos teórico-prácticos obtuvieron mejores resultados que aquellos con formación teórica o práctica aislada, en concordancia con la literatura(13,15,16). Esta evidencia respalda la necesidad de implementar programas integrales de SVB dentro del currículo formal universitario(17).
Este estudio presenta algunas limitaciones. En primer lugar, la muestra fue no probabilística y mayoritariamente integrada por estudiantes del ciclo clínico y de una universidad privada, lo cual podría afectar la representatividad y limitar la generalización de los resultados a otras instituciones. Asimismo, al tratarse de una evaluación autoadministrada en línea, no se pudo controlar completamente la confiabilidad de las respuestas ni garantizar condiciones uniformes de aplicación. Por último, la evaluación se centró en conocimientos teóricos, que no necesariamente se traducen en competencias prácticas efectivas, las cuales requieren ser reforzadas periódicamente mediante simulaciones y formación continua(18).
CONCLUSIÓN
En conclusión, la formación en SVB, particularmente a través de metodologías teórico-prácticas y desde las etapas preclínicas de la carrera, se asocia con un mejor nivel de conocimiento en los estudiantes de medicina. No obstante, persisten áreas de mejora en la enseñanza y evaluación de estas competencias, especialmente en lo que respecta a la aplicación práctica del SVB en situaciones clínicas reales. Futuros estudios podrían enfocarse en evaluar la efectividad de diferentes estrategias de enseñanza del SVB, así como en la medición del impacto de estas intervenciones en la respuesta de los estudiantes ante emergencias médicas reales.














