INTRODUCCIÓN
El citomegalovirus (CMV), perteneciente a la familia Herpesviridae, es un virus de transmisión hematógena, sexual, perinatal, transplacentaria y por contacto con fluidos corporales o tejidos infectados. Su periodo de incubación varía entre 3 y 12 semanas. En la mayoría de los casos, la infección primaria en personas inmunocompetentes es asintomática. Sin embargo, puede manifestarse como un síndrome mononucleósico con fiebre y adenopatías dolorosas, resolviéndose espontáneamente en un plazo máximo de cuatro semanas. En pacientes inmunocomprometidos, la infección puede presentar formas graves con compromiso sistémico y multiorgánico.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Se presenta el caso de un paciente masculino de 50 años, de nacionalidad argentina, técnico informático, sin antecedentes clínicos relevantes ni patologías crónicas conocidas. Consultó por fiebre persistente de 10 días de evolución, de predominio nocturno y con respuesta parcial a antipiréticos, con astenia, sin otros síntomas acompañantes. Al ingreso, los signos vitales eran: presión arterial 130/70 mmHg, frecuencia cardíaca 102 /min, frecuencia respiratoria 16 /min y temperatura axilar 38 °C. Se palpó una adenopatía axilar derecha levemente dolorosa. El resto del examen físico fue normal.
En los estudios iniciales se evidenció una leve leucocitosis (11.000 leucocitos/mm³) con inversión de fórmula (neutrófilos 29%, linfocitos 70%) y linfocitos reactivos (14%). Hemoglobina 13 g/dL, hematocrito 40%, plaquetas 220.000/mm³, coagulograma dentro de parámetros normales. La eritrosedimentación fue de 20 mm en la primera hora y la proteína C reactiva de 12 mg/dL. El perfil hepático mostró elevación de transaminasas: AST/GOT 111 U/L, ALT/GPT 133 U/L, LDH 518 U/L y bilirrubina total 1,0 mg/dL. La serología viral inicial fue negativa para CMV (IgG e IgM), virus de Epstein-Barr, hepatitis A, B y C, VIH, Toxoplasma gondii (IgG positiva e IgM negativa), Trypanosoma cruzi y Treponema pallidum (VDRL). Se solicitó además una reacción en cadena de la polimerasa para CMV que resultó positivo, lo que orientó al diagnóstico de primoinfección. Los cultivos en sangre y orina fueron negativos.
La tomografía contrastada reveló adenitis mesentérica y diverticulosis colónica (gráfico 1). La ecografía abdominal mostró hepatomegalia con esteatosis hepática leve. Como parte del abordaje diagnóstico se realizó aspirado y biopsia de médula ósea, con lo que se descartó enfermedad linfoproliferativa, sin evidencias de infiltración, granulomas ni procesos neoplásicos. Así también, los marcadores tumorales y el perfil colagénico ampliado fueron negativos.

Gráfico 1 Corte coronal de tomografía contrastada de abdomen. Se visualiza la linfadenitis mesentérica en el cuadrante inferior izquierdo, así como un hígado aumentado de tamaño.
Tras cuatro semanas de evolución y con resolución espontánea del cuadro febril, se realizó una nueva serología que confirmó la seroconversión para CMV (IgG e IgM positivas). En los últimos controles, las enzimas hepáticas y el hemograma se normalizaron.
En las tablas 1 y 2 se muestran la evolución analítica del paciente durante su internación.
Tabla 1 Evolución analítica laboratorial durante las 3 semanas de internación.
| Análisis | Semana 1 | Semana 2 | Semana 3 |
|---|---|---|---|
| ASAT/GOT | 111 U/L | 78 U/L | 44 U/L |
| ALAT/GPT | 132 U/L | 51 U/L | 38 U/L |
| GGT | 80 U/L | 50 U/L | 60 U/L |
| FA | 190 U/L | 100 U/L | 72 U/L |
| Bilirrubina total | 1,2 mg/dL | 0,5 mg/dL | 0,6 mg/dL |
| Leucocitos | 11.000 mm3 | 10.000 mm3 | 7.355 mm3 |
| Neutrófilos | 29% | 35% | 55% |
| Linfocitos | 70% | 64% | 41% |
Tabla 2 Serología viral: seropositividad confirmada para citomegalovirus a la cuarta semana del cuadro.
| Serología viral | Semana 1 | Semana 4 |
|---|---|---|
| CMV IgM | Negativo | Positivo |
| CMV IgG | Negativo | Positivo |
El paciente fue dado de alta en condiciones clínicas estables, asintomático y con seguimiento ambulatorio por infectología.
DISCUSIÓN
La infección primaria por CMV en individuos inmunocompetentes suele ser asintomática; no obstante, en aproximadamente el 10-20% de los casos puede presentarse como un síndrome mononucleósico 1. Los síntomas más frecuentes incluyen fiebre y astenia, y entre los hallazgos de laboratorio destacan la linfocitosis (presente en el 72% de los casos) y la elevación moderada de transaminasas (menor a cinco veces el valor normal en el 90% de los casos). Aunque infrecuente, se han reportado casos de hepatitis asociada a CMV, así como colitis, siendo esta última la forma de presentación grave más frecuente en el paciente inmunocompetente 2,3. En el contexto de un síndrome febril prolongado sin foco claro y con serologías virales negativas, es fundamental considerar diagnósticos diferenciales como procesos infecciosos atípicos, enfermedades autoinmunes y síndromes linfoproliferativos. En este sentido, las pruebas complementarias, incluida la reacción en cadena de la polimerasa, resultan esenciales para orientar el diagnóstico 3.
La técnica más sensible para la detección del CMV es la amplificación de ADN mediante reacción en cadena de la polimerasa. El diagnóstico serológico se basa en la detección de IgM específica, indicativa de infección reciente, o en la seroconversión con un aumento de los títulos de IgG. La IgM puede detectarse aproximadamente una semana después del inicio de los síntomas y permanecer positiva por varios meses 4. En general, la infección se resuelve de forma espontánea en pacientes inmunocompetentes. El tratamiento antiviral se reserva para casos graves, pacientes inmunodeprimidos o receptores de trasplantes, aunque la evidencia sobre su eficacia sigue siendo limitada.
Se han reportado muy pocos casos con manifestaciones clínicas severas de CMV en pacientes inmunocompetentes en las últimas décadas 5,6.
En conclusión, en los últimos años se ha observado un incremento en los casos sintomáticos de infección por CMV en pacientes inmunocompetentes. Ante un síndrome febril prolongado en adultos jóvenes, sin antecedentes de enfermedades infecciosas o comorbilidades, resulta fundamental una correcta anamnesis, exploración física detallada y un enfoque diagnóstico sistemático.
En este caso, la fiebre sin foco de más de tres semanas, el buen estado general y la ausencia de factores de riesgo permitieron un abordaje conservador, guiado por hallazgos clínico-laboratoriales, confirmándose la primoinfección por CMV y alcanzando la resolución sin complicaciones.














