INTRODUCCIÓN
La influenza, conocida comúnmente como gripe, es una enfermedad contagiosa de gran impacto epidemiológico a nivel mundial, con una morbimortalidad alta que registra hasta 650.000 muertes anuales y una tasa de ataque de hasta el 10% en la población adulta de todo el mundo 1-4. Los virus de la influenza A y B pueden ocasionar epidemias estacionales de gripe, mientras que el virus de la influenza A puede generar hasta pandemias con elevada mortalidad 5.
La mayoría de las personas presentan síntomas leves y autolimitados como tos, fiebre, mialgias y malestar general, pero puede presentarse de forma asintomática o de formas más graves por neumonía viral o bacteriana secundaria, insuficiencia respiratoria, choque séptico o insuficiencia multiorgánica (6-8. Se consideran factores de riesgo para el desarrollo de las formas graves: edad mayor a 65 años o menor a 2 años, inmunodepresión y comorbilidades 9. Por otra parte, existen estudios que señalan que los fumadores presentan mayor riesgo de enfermedad tipo influenza que el resto de la población 10.
La manera más efectiva de evitar la gripe estacional es mediante la vacunación, la cual se aconseja para todas las personas sanas mayores de seis meses de edad 9,11-12. Investigaciones sugieren que la vacunación también modifica la duración y gravedad de los síntomas en aquellos pacientes que desarrollan el cuadro a pesar de la vacunación 13.
Como la influenza manifiesta brotes estacionales, debido a la diversificación dinámica del virus, la clave se encuentra en la vacunación periódica antes de cada invierno con la presentación que se actualiza cada año 9,14. Desafortunadamente, este mismo fenómeno genera que la eficacia de la vacuna oscile entre el 19 al 60% y solo brinde protección de 3 a 4 meses aproximadamente 11.
En Paraguay se la considera una enfermedad de notificación obligatoria. La vacunación reduce entre 82 a 84% la internación en adultos, pero por falta de conciencia sobre su importancia, resistencia a la vacunación y dificultades en la logística de distribución, la cobertura vacunal contra la influenza es baja 15.
Durante los primeros meses del año 2025 se observó en el Hospital Nacional de Itauguá un aumento en la positividad de los hisopados nasofaríngeos para influenza A H1N1 por la técnica de PCR. Debido a esto, el hospital tuvo que tomar medidas epidemiológicas como la apertura de una sala de aislamiento respiratorio, donde fueron derivados todos los pacientes de los diferentes servicios que contrajeron influenza. Este estudio evalúa la cobertura vacunal de los pacientes internados con el diagnóstico de influenza durante un brote nacional, en el Hospital Nacional de Itauguá, Paraguay, en el 2025.
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio observacional, descriptivo, de corte transversal, retrospectivo con componente analítico. El muestreo fue no probabilístico de casos consecutivos, en pacientes internados en el Hospital Nacional de Itauguá desde abril a junio del 2025. Se incluyeron en la muestra a pacientes mayores de 16 años, de ambos sexos, con hisopado nasofaríngeo positivo para influenza por la técnica de Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR).
Se estudiaron variables sociodemográficas (edad, sexo, residencia), clínicas (comorbilidades, tabaquismo), tipo de requerimiento de oxígeno suplementario (cánula nasal, máscara facial, máscara con reservorio, cánula nasal de alto flujo, intubación orotraqueal), inmunización antiinfluenza, formas graves de presentación (neumonía, sobreinfección bacteriana, ingreso a unidad de cuidados intensivos, distrés respiratorio), tiempo de internación y estado al alta.
Los datos fueron obtenidos de los expedientes médicos y de la base de datos del Programa Ampliado de Inmunizaciones - PAI. Estos datos fueron recolectados a través de cuestionarios electrónicos (Google Forms™) y posteriormente descargados en una planilla de Microsoft Excel™ para ser sometidos a estadística descriptiva con el programa estadístico Epi Info 7.2™. Las variables cualitativas se expresaron con frecuencias y proporciones, y las cuantitativas con medias y desviación estándar. Se calculó el Odds Ratio (OR) con su respectivo intervalo de confianza del 95% (IC95%) y Chi-cuadrado para asociar la vacunación con el desarrollo de formas graves y el tiempo de internación. Se consideró un valor de p< 0,05 para significancia estadística.
El protocolo fue aprobado por el Comité de Ética de Investigación de la Universidad del Pacífico. Se respetaron todos los principios de Bioética.
RESULTADOS
El estudio incluyó 69 pacientes, con una media de edad de 54 ± 17 años, el 56,5% (n=39) fueron hombres y el 81,2% (n=56) provenían de zonas urbanas. El 73,9% (n=51) eran conocidos hipertensos y el 39,1% (n=27) afirmó ser tabaquista. El 50,7% (n=35) no requirió oxígeno suplementario, mientras que el 4,3% (n=4) requirió intubación. En la tabla 1 se describen las características clínicas.
Tabla 1 Características clínicas de los pacientes internados con influenza (n 69)
| Características clínicas | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Comorbilidades* | ||
| Hipertensión arterial | 51 | 73, 9 |
| Diabetes mellitus | 30 | 43, 5 |
| Tabaquismo | 27 | 39, 1 |
| Cardiopatía | 25 | 36, 2 |
| Enfermedad pulmonar obstructiva crónica | 17 | 24, 6 |
| Obesidad | 13 | 18, 8 |
| Nefropatía | 12 | 17, 4 |
| Hepatopatías | 7 | 10, 1 |
| Neuropatía | 6 | 8, 7 |
| Asma | 1 | 1, 5 |
| Otros** | 12 | 17, 4 |
| Oxígeno suplementario | ||
| No requirió | 35 | 50, 7 |
| Cánula nasal | 19 | 27, 5 |
| Máscara facial | 2 | 2, 9 |
| Máscara facial con reservorio | 2 | 2, 9 |
| Cánula nasal de alto flujo | 8 | 11, 6 |
| Intubación orotraqueal | 3 | 4, 3 |
Comorbilidades*: los pacientes pueden presentar más de una comorbilidad. Otros**: neoplasias malignas, colitis ulcerosa, VIH/SIDA, fibrosis pulmonar, hipertensión pulmonar, metástasis pulmonar, tuberculosis, leishmaniosis visceral.
Con respecto a la inmunización antiinfluenza, 10% (n=7) se encontraba vacunado y el 85,7% (n=59) no poseía su carnet de vacunación durante la internación. Al recabar los datos en el sistema del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) constatamos que solo el 17,4% (n=12) contaba con la vacuna anual.
El 68,1% (n=47) de los pacientes tuvo una forma grave de infección por influenza. La forma grave más frecuente fue la neumonía, que se presentó en el 65,2% (n=45) de los pacientes. De los pacientes que desarrollaron neumonía (n=45), el 4,4% (n=2) tuvo derrame pleural y 4,4% (n=2) requirió ingresar a unidad de cuidados intensivos por el cuadro infeccioso. Cabe resaltar que los demás pacientes que ingresaron a cuidados intensivos lo hicieron por empeoramiento de sus comorbilidades, tales como cetoacidosis diabética, post cirugía cardiaca y post cirugía neurológica. Así mismo, el 1,4% (n=1) cursó con bacteriemia y otro 4,4% (n=2) padeció de choque séptico. En la tabla 2 se describen las formas graves de presentación.
Tabla 2 Formas graves de presentación de pacientes internados con influenza (n 69)
| Categorías | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Neumonía | 45 | 65, 2 |
| Distrés respiratorio | 28 | 40, 6 |
| Sobreinfección bacteriana | 27 | 39, 1 |
| Requerimiento de cuidados intensivos | 5 | 7, 2 |
| Formas atípicas* | 3 | 4, 3 |
* encefalitis viral, síndrome nefrótico viral, pancreatitis aguda.
El número de días de internación osciló entre 2 y 42 días, con una media de 11 ± 6 días. El 95,6% (n=66) de los pacientes se encontraba vivo al alta.
Al analizar los casos graves según la vacunación, se observó que el 50% (n=6) de los vacunados presentaron formas graves en comparación con el 79,1% (n=41) de los no vacunados. Esta diferencia no fue significativa (p=0,13), sin embargo, el OR nos advierte una probabilidad de reducción del 60% de las formas graves en los pacientes vacunados. Los casos graves según vacunación se detallan en la tabla 3.
Tabla 3 Casos graves según vacunación de los pacientes con influenza (n 69)
| Vacunación | Forma grave n (%) | Forma no grave n (%) | OR* (IC 95%) | p |
|---|---|---|---|---|
| No vacunados | 41 (71,9%) | 16 (28,1%) | 0,4 (0,1-1,3) | 0,13 |
| Vacunados | 6 (50%) | 6 (50%) |
OR*: referencia a no vacunados
Con respecto al tiempo de internación según la vacunación, encontramos que el 61,4% (n=35) de los pacientes no vacunados estuvieron internados más de 7 días en comparación del 41,7% (n=5) de los que estaban inmunizados. Aunque este dato no tenga significancia estadística, el OR nos mostró una probabilidad de reducción del 60% de internación prolongada. El tiempo de internación según vacunación se detalla en la tabla 4.
DISCUSIÓN
Esta investigación estudió a 69 pacientes del Hospital Nacional de Itauguá de abril a junio del 2025 que fueron diagnosticados con influenza durante su internación, en el marco de un brote nacional del virus. La media de edad fue de 54 ± 17 años y el 56,5% eran hombres. Estas cifras son similares al estudio multicéntrico realizado en Barcelona por Ignacio TM et al. 16, sobre 190 pacientes con influenza A H1N1 en un contexto hospitalario de 2016 a 2018, en el que la media de edad fue de 67 ± 16 años y el 55,7% de su muestra eran hombres. Con respecto al sexo, otros estudios arrojaron proporciones parecidas, lo que refuerza la idea de que no existe distinción significativa entre sexos con respecto a la infección por influenza 17.
La comorbilidad más frecuente fue la hipertensión arterial (73,9%), seguida por la diabetes mellitus (43,5%). Un estudio con datos de 32.663 pacientes del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de la Influenza en México (SISVER) del 2014 al 2020, demostró que el 46% de los pacientes tenía al menos una comorbilidad, siendo la hipertensión la más prevalente (19,2%), seguida por la obesidad (18,7%), la diabetes (17,7%), la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (6,5%) y otras enfermedades cardiovasculares (4,9%) 18. Estas discrepancias podrían deberse a las diferencias geoculturales y al número muestral. Rescatamos las similitudes entre las patologías mencionadas y el orden de prevalencia, lo cual coincide con lo ya reportado sobre las enfermedades crónicas no trasmisibles, que señalan las enfermedades cardiovasculares y metabólicas como las más frecuentes, seguidas por las respiratorias 19.
Considerando que las patologías cardiovasculares estuvieron altamente presentes, es apropiado mencionar los reportes provisionales sobre la efectividad de la vacuna estacional de influenza del periodo 2018/2019 de Doyle JD et al.20. Este autor menciona que la vacunación podría reducir el riesgo de eventos cardiacos entre personas con enfermedades cardiovasculares, de manera que sería conveniente la implementación de campañas de inmunización que hagan énfasis en estos grupos de riesgo.
En una investigación sobre los datos de la Red Mundial de Vigilancia Hospitalaria de Influenza (GIHSN) del 2012 al 2019 que incluyó 15.560 pacientes con influenza de diferentes países, se observó que el 64,7% de los infectados provenientes de países con ingresos medios y bajos no eran tabaquistas 21, cifra similar a la recaba en este estudio, que fue 60,9%. Resulta interesante mencionar los hallazgos de Choi et al.22 en su investigación sobre el tabaquismo y la respuesta serológica a la vacuna antigripal, cuyos casos mostraron una mejor respuesta inmunitaria en los pacientes fumadores, destacándose por ende la importancia de la vacunación en esta población de riesgo.
La utilización de oxígeno suplementario se vio en menos de la mitad de los pacientes, siendo la cánula nasal el dispositivo más frecuente (27,5%), seguido por la cánula nasal de alto flujo (13,1%) y solo el 4,3% de los pacientes requirieron intubación orotraqueal. Esto contrasta con los datos reportados en un estudio multicéntrico realizado de noviembre del 2018 a diciembre del 2019 en Polonia sobre 76 pacientes con influenza ingresados a unidad de cuidados intensivos, donde mencionan que el 98,7% de los sujetos utilizó ventilación mecánica invasiva, 1,3% la evitó a través de la cánula nasal de alto flujo 23. La alta discrepancia en los datos puede deberse a que el enfoque de dicho estudio giraba en torno a pacientes ingresados a cuidados intensivos, donde la gravedad de los casos está implícita, mientras que tan solo el 7,2% de los pacientes de esta investigación requirieron ingresar a cuidados intensivos, de los cuales la nimiedad se debió como tal al cuadro respiratorio.
Los pacientes hospitalizados que requieren oxígeno suplementario por infecciones respiratorias a otros virus, como el SARS-CoV2, tienen peores pronósticos que los pacientes con influenza 24. Sin embargo, el requerimiento de asistencia respiratoria en los pacientes con influenza sigue siendo un indicador de forma grave de la enfermedad. Si bien el 68,1% de los pacientes de este estudio desarrollaron formas graves, poco más de la mitad no requirió oxígeno suplementario. No requerir oxígeno suplementario puede interpretarse como un buen predictor en la evolución de la enfermedad, reflejado en la baja mortalidad registrada.
Con respecto a la cobertura vacunal, el estudio de Montiel D et al.25 analizó la inmunización anti COVID-19 e influenza de 3.586 funcionarios del Hospital Nacional de Itauguá, donde señaló que en el 2021 el 19,4% de los sujetos estaban inmunizados contra la influenza y en el 2022 aumentó a 25,9%. Hasta el del 2024 el PAI registra que fueron administradas 1.314.439 dosis contra la influenza 26. Estos datos son llamativos por la baja cobertura vacunal contra la influenza que representan, y se vuelven alarmantes en nuestra población de estudio, la cual estaba inmunizada tan solo en un 17,4%. Este descenso podría deberse a la creciente campaña antivacuna que tras la pandemia del COVID-19 se vio acentuada, por lo que resulta importante mejorar la educación sanitaria de la población a fin de combatir el rechazo. Además, creemos que existe una infravaloración al impacto negativo que pueda generar la influenza en la comunidad, tanto por parte de la población general como del personal sanitario. Otros virus pueden generar cuadros respiratorios similares, pero más leves, y al no realizarse de manera rutinaria una prueba diagnóstica, se desconoce su incidencia verdadera y al no figurar en las actas de defunción de pacientes con comorbilidades agravadas por la influenza, la población no visualiza la mortalidad relacionada 1.
Por otra parte, nuestros hallazgos evidencian una discrepancia significativa entre los autorreportes y los registros oficiales del PAI, como también la baja presentación del carnet de vacunación y el desconocimiento sobre el estado vacunal de los propios pacientes. Este sesgo puede influir negativamente en la toma de decisiones epidemiológicas y clínicas.
Debido a que la mejor manera de prevenir las formas graves de influenza y sus complicaciones sigue siendo la vacunación, es necesario implementar una estrategia nacional de registro más eficiente, con certificación accesible y unificada, que permita a los pacientes y al personal de salud verificar la cobertura vacunal y evaluar su impacto epidemiológico 27.
Este estudio registró 45 pacientes (65,2%) con neumonía, cifra similar a la descrita por Chu S et al.28 en su estudio sobre 213 pacientes coreanos que fueron hospitalizados con influenza A y B del 2012 a 2015, donde establece una incidencia del 65,7% de neumonía. Al separar en grupos observó que los pacientes con influenza A tenían una mayor incidencia de neumonía (68,6%) que los pacientes con influenza B (56,9%), pero la diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0,126). Nuestro estudio no analizó las diferencias entre los pacientes con influenza A y B debido a que solo un sujeto observado tenía influenza B. Encontramos interesante la idea de investigar a nivel nacional la prevalencia y complicaciones de cada tipo de gripe.
Con respecto a las formas atípicas registradas, observamos una pancreatitis aguda por influenza en una paciente con nefropatía por IgA en tratamiento reciente con ciclofosfamida. Tres días después del inicio del cuadro respiratorio por influenza manifestó dolor epigástrico, elevación de amilasa y lipasa, alteraciones hepáticas, derrame pleural y peritoneal a la ecografía. La tomografía evidenció páncreas aumentado de tamaño difusamente, categorizado como Balthazar B. Al no tener antecedentes de dislipidemias, hábito etílico ni litiasis vesicular, se efectuó por descarte el diagnóstico de pancreatitis viral por influenza. El síndrome nefrótico viral fue diagnosticado también por descarte en una paciente que presentó injuria renal aguda mientras que cursaba con una neumonía grave por influenza, sin evidencia de otras infecciones concomitantes o procesos autoinmunes. Con respecto a la encefalitis viral, se observó un paciente con alteración del estado de conciencia, a quien se le realizó una punción lumbar que dio como resultado, hiperproteinorraquia con panel viral para líquido cefalorraquídeo negativo, pero con la prueba PCR positivo para influenza y se estableció el diagnóstico de encefalitis viral.
Al analizar los casos graves según la vacunación, se vio que el 71,9% de los pacientes no vacunados presentaron formas graves. Se estima que la vacunación reduce un 60% la probabilidad de desarrollar una forma grave de influenza (OR=0,4 IC95% [0,1-1,3] p=0,13) en comparación con los no vacunados, así mismo, observamos que el 61,4% de los pacientes no vacunados estuvieron internados más de 7 días. Se asoció la vacunación a una reducción del 60% de probabilidad de internación prolongada (>7 días) en comparación a los no vacunados (OR= 0,4, IC95% [0,1-1,5], p= 0,20). Si bien las diferencias entre vacunados y no vacunados no son estadísticamente significativas, nuestros hallazgos concuerdan con la evidencia documentada que señala la eficacia de la vacunación en un 60% cuando corresponde a la temporada 29. Un estudio de casos y controles sobre 403 pacientes ingresados con gripe en un hospital de tercer nivel demostró que la efectividad vacunal ajustada por tipo de gripe, edad y ciertas comorbilidades fue del 40,6%, siendo efectiva para la prevención de casos graves en todas las categorías, principalmente para los mayores de 65 años 2
La principal limitación de este estudio es el tamaño muestral. Además, al observar pacientes de un solo hospital durante un brote, las generalizaciones a nivel nacional pueden estar sesgadas. No se alcanzó a demostrar diferencias estadísticamente significativas y tampoco se realizó una regresión lineal ajustada a las comorbilidades por lo que no fue posible controlar el efecto independiente de la vacunación sobre el desarrollo de formas graves. Recomendamos la realización de una investigación similar con datos de pacientes de diferentes centros médicos que estuvieron internados durante el brote para mejorar el panorama nacional.
En conclusión, la media de edad de los pacientes internados con influenza fue de 54 ± 17 años, predominaron los hombres y personas que residían en zonas urbanas. La comorbilidad más frecuente fue la hipertensión, seguida por la diabetes mellitus y la menos frecuente fue el asma. La minoría eran tabaquistas. Más de la mitad de los pacientes no requirió oxígeno suplementario y se registraron escasas intubaciones orotraqueales. La mayoría de los pacientes no contaba con la vacuna antiinfluenza anual, más de la mitad desarrolló formas graves de influenza, la forma grave más frecuente fue la neumonía y se registraron formas graves atípicas. El tiempo de internación tuvo una media de 11 ± 6 días. Se observaron escasos óbitos. La vacunación se asoció con una menor probabilidad de desarrollar formas graves de la enfermedad e internación prolongada.














