INTRODUCCIÓN
La vigilia y el sueño son dos estados que integran un conjunto funcional denominado ciclo vigilia-sueño. El estado de vigilia es “un estado consciente que se caracteriza por un alto nivel de actividad, en especial en relación con el intercambio de información entre el sujeto y su medio ambiente” 1. Este ciclo tiene un ritmo circadiano que resulta de la interacción de diferentes áreas del sistema nervioso y su alteración repercute en la calidad del sueño. La vigilia tiene una importancia particular para el funcionamiento diario de la persona, especialmente en los estudiantes de medicina que necesitan mantener un alto grado de concentración y rendimiento cognitivo para cumplir con todas sus responsabilidades académicas 2,3.
Debido a una variedad de factores sociales, como la presión por obtener un buen rendimiento académico, la necesidad de trabajar a tiempo parcial para financiar sus estudios o la falta de acceso a espacios de descanso adecuados, es habitual entre los estudiantes universitarios recurrir a diversas estrategias para prolongar el estado de vigilia, que incluyen hábitos saludables, como la práctica regular de ejercicio físico y una buena alimentación, así como el uso de sustancias psicoestimulantes, como el café, las bebidas energéticas o las anfetaminas 4,5.
Las sustancias psicoestimulantes constituyen “un grupo de sustancias que aumentan el estado de alerta, disminuyen la sensación de fatiga, elevan el estado de ánimo, incrementan la iniciativa, la confianza, la capacidad de atención y concentración, así como las actividades motoras y verbales” 6. Estos elementos son altamente valorados en entornos académicos caracterizados por la competitividad y la exigencia de la carrera de medicina 7,8. La presión y el estrés inherentes a la vida universitaria llevan a los estudiantes a recurrir a estos psicoestimulantes como una forma de contrarrestar la fatiga y mejorar su rendimiento académico 9,10.
Sin embargo, el uso inadecuado y abusivo de estas sustancias no está exenta de riesgos. La dependencia física y psicológica, así como otros efectos adversos, representan serias preocupaciones para la salud y el bienestar de los estudiantes 11,12. Es preocupante como este fenómeno influye en estudiantes que enfrentan estrés constante, lo que los lleva a recurrir al consumo de sustancias psicoestimulantes 13. El consumo de sustancias que contienen cafeína, como el café y las bebidas energéticas, altera el ciclo sueño-vigilia de los estudiantes, afectando negativamente la calidad del sueño y, en consecuencia, el rendimiento académico 14. Esto puede provocar trastornos físicos como palpitaciones, arritmias cardíacas y aumento de la temperatura corporal, entre otros 15,16. La alta prevalencia del consumo de sustancias psicoactivas entre estudiantes universitarios, especialmente aquellos con actividades laborales y repetidores de asignaturas, resalta la urgencia de abordar esta problemática en el contexto académico 17-19. Más aún, en el contexto de los estudiantes de la FCM, los cuales enfrentan una carga académica intensa que exige un alto nivel de concentración y resistencia mental por lo que es común que se utilicen diversas sustancias para mantenerse despiertos y alertas durante sus estudios. Por lo que este trabajo tuvo como objetivo describir las sustancias psicoestimulantes utilizadas para mantener el estado de vigilia por los estudiantes de medicina en Asunción, Paraguay durante el año 2024.
METODOLOGÍA
El diseño del estudio fue descriptivo, transversal con componente analítico y retrospectivo. El ámbito temporal establecido fue de agosto a noviembre de 2024 y el geográfico fue la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Asunción, Paraguay.
La muestra se seleccionó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia. Para determinar el tamaño de muestra se utilizó el software estadístico Netquest20, estableciéndose un tamaño poblacional de 113 estudiantes, con un intervalo de confianza del 95%, desviación media de 1.96, y margen de error del 5%. Bajo estos parámetros, se requirió un tamaño muestral de 88 estudiantes.
La población accesible fue de estudiantes del tercer año de la carrera de Medicina matriculados en el año 2024. Los criterios de inclusión fueron estudiantes de tercer curso, quienes consintieron voluntariamente participar en el estudio. Se excluyeron aquellos estudiantes que no completaron la encuesta o que lo hicieron de manera inadecuada, o que se hayan negado a participar del trabajo. Los datos se recolectaron mediante un formulario digital diseñado en Google Forms, accesible a través de un enlace único que fue enviado por medios electrónicos.
Las variables de estudio se agruparon en variables sociodemográficas y laborales (sexo y situación laboral), variables relacionadas con el patrón de consumo (frecuencia y situaciones académicas), tipos de sustancias estimulantes consumidas, y los efectos experimentados tras el consumo.
El instrumento utilizado para la recolección de datos fue el cuestionario de consumo de psicoestimulantes desarrollado por Castro Bedoya et al21, modificado para adaptarse a los objetivos específicos del estudio. Este cuestionario incluyó preguntas sobre datos sociodemográficos (sexo, carrera, situación laboral), frecuencia de consumo de sustancias psicoestimulantes como café, bebidas energizantes, Coca-Cola, té, chocolate y fármacos, y detalles de la cantidad ingerida en los días de consumo. Además, se evaluaron los efectos experimentados tras el consumo, considerando aspectos como el estado de ánimo, agitación e insomnio, y se exploraron los contextos académicos en los que aumentaba la necesidad de consumo, tales como preparación de exámenes o trabajos nocturnos. Para el análisis de datos, se realizó un tratamiento descriptivo estadístico, donde las variables fueron presentadas mediante tablas de frecuencia absoluta y relativa. Se calculó como medida de asociación el OR, IC 95% y el valor p. Se utilizó Microsoft Excel y EPI INFO 7.0.
En cuanto a los aspectos éticos, esta investigación garantizó la privacidad y confidencialidad absoluta de los participantes, quienes aceptaron firmar un consentimiento informado digital confirmando su participación voluntaria en el estudio. El trabajo fue sometido y aprobado en por el Comité de Ética de la FCM de la UNA según Código TI588/2024.
RESULTADOS
Fueron encuestados 89 estudiantes universitarios de tercer año, de los cuales 60,67% fueron mujeres. En cuanto a su situación familiar, el 80,9% vive con su familia y el 83,1% se dedica exclusivamente a sus estudios sin realizar actividades laborales. El 62,92% pertenece a un estrato económico medio y 92,13% reside en áreas urbanas (tabla 1).
Tabla 1 Variables sociodemográficas de los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, 2024 (n 89)
| Variables sociodemográficas | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Sexo | ||
| Hombre | 35 | 39,33 |
| Mujer | 54 | 60,67 |
| Actualmente vive con | ||
| Familia | 72 | 80,9 |
| Pareja | 1 | 1,12 |
| Solo | 16 | 17,98 |
| Estudia y trabaja | ||
| Solo estudia | 74 | 83,1 |
| Estudia y trabaja | 15 | 16,9 |
| Procedencia | ||
| Urbana | 82 | 92,13 |
| Rural | 7 | 7,87 |
Respecto al patrón de consumo, el 64,29% de los que consumen café lo hacen 4 o más veces por semana y Coca-Cola 2 a 3 veces por semana. El resto de las sustancias son consumidas mensualmente o menos, destacándose el de las bebidas energizantes (63,41%) y el té (55,37%) (tabla 2).
Tabla 2 Patrón de consumo de sustancias psicoestimulantes utilizados por los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Asunción, Paraguay (2024) (n 89)
| Sustancias psicoestimulantes | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Tazas de café | ||
| 4 o más veces por semana | 54 | 64,29 |
| 2 a 3 veces por semana | 14 | 16,67 |
| 2 a 4 veces por mes | 8 | 9,52 |
| Mensualmente o menos | 8 | 9,52 |
| Tazas/barras de chocolate | ||
| 4 o más veces por semana | 5 | 6,02 |
| 2 a 3 veces por semana | 12 | 14,46 |
| 2 a 4 veces por mes | 31 | 37,35 |
| Mensualmente o menos | 35 | 42,17 |
| Latas/botellas de Coca-Cola | ||
| 4 o más veces por semana | 18 | 23,38 |
| 2 a 3 veces por semana | 22 | 28,57 |
| 2 a 4 veces por mes | 17 | 22,08 |
| Mensualmente o menos | 20 | 25,97 |
| Tazas de té | ||
| 4 o más veces por semana | 4 | 7,14 |
| 2 a 3 veces por semana | 8 | 14,28 |
| 2 a 4 veces por mes | 13 | 23,21 |
| Mensualmente o menos | 31 | 55,37 |
| Four Loko | ||
| 2 a 3 veces por semana | 1 | 9,09 |
| Mensualmente o menos | 10 | 90,91 |
| Vigía (modafinilo) | ||
| 2 a 4 veces por mes | 2 | 33,33 |
| Mensualmente o menos | 4 | 66,67 |
| Ritalín (metilfenilato) | ||
| 2 a 4 veces por mes | 1 | 33,33 |
| Mensualmente o menos | 2 | 66,67 |
| Latas de bebidas energizantes | ||
| 2 a 3 veces por semana | 4 | 9,76 |
| 2 a 4 veces por mes | 11 | 26,83 |
| Mensualmente o menos | 26 | 63,41 |
Entre las actividades académicas donde los estudiantes siempre recurren al consumo de sustancias psicoestimulantes, el madrugar estudiando es la más frecuente (62,9%). Las actividades en las que los estudiantes optan algunas veces por consumir incluyen las exposiciones (50,6%) (tabla 3).
Tabla 3 Actividades académicas que aumentan el deseo o necesidad de consumo de sustancias psicoestimulantes por los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, 2024 (n 89)
| Situación académica (evento) | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Presentación a un examen | ||
| Nunca | 10 | 11,24 |
| Algunas veces | 36 | 40,5 |
| Siempre | 43 | 48,3 |
| Trabajos exigentes | ||
| Nunca | 15 | 16,8 |
| Algunas veces | 42 | 47,3 |
| Siempre | 32 | 35,9 |
| Exposiciones | ||
| Nunca | 23 | 25,8 |
| Algunas veces | 45 | 50,6 |
| Siempre | 21 | 23,6 |
| Clases | ||
| Nunca | 52 | 58,4 |
| Algunas veces | 24 | 27 |
| Siempre | 13 | 14,6 |
| Luego de trasnochar | ||
| Nunca | 28 | 31,4 |
| Algunas veces | 36 | 40,5 |
| Siempre | 25 | 28,1 |
| Aumento de carga académica | ||
| Nunca | 15 | 16,8 |
| Algunas veces | 38 | 42,7 |
| Siempre | 36 | 40,5 |
| Madrugar estudiando | ||
| Nunca | 12 | 13,5 |
| Algunas veces | 21 | 23,6 |
| Siempre | 56 | 62,9 |
| Luego de la jornada académica (retomar actividades diarias) | ||
| Nunca | 40 | 44,9 |
| Algunas veces | 32 | 35,9 |
| Siempre | 17 | 19,2 |
Entre los efectos de las sustancias psicoestimulantes, el que se experimentó con mayor frecuencia fue el de sentirse más despierto para realizar actividades (34,84%) (tablas 4 y 5 ).
Tabla 4 Efectos experimentados por los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción tras el consumo de sustancias psicoestimulantes, Paraguay, 2024 (n 89)
| Efectos psicoestimulantes | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Siento escalofríos | ||
| Nunca | 68 | 76,41 |
| Algunas veces | 20 | 22,47 |
| Siempre | 1 | 1,12 |
| Mejora mi estado de ánimo | ||
| Nunca | 21 | 23,59 |
| Algunas veces | 50 | 56,17 |
| Siempre | 18 | 20,24 |
| Me hace sentir agitado | ||
| Nunca | 35 | 29,32 |
| Algunas veces | 42 | 47,20 |
| Siempre | 12 | 13,48 |
| Disminuye mi cansancio | ||
| Nunca | 26 | 29,22 |
| Algunas veces | 41 | 46,06 |
| Siempre | 22 | 24,72 |
| Me produce insomnio | ||
| Nunca | 45 | 50,56 |
| Algunas veces | 38 | 42,69 |
| Siempre | 6 | 6,75 |
| Facilita mis relaciones sociales | ||
| Nunca | 61 | 68,54 |
| Algunas veces | 21 | 23,60 |
| Siempre | 7 | 7,86 |
| Me produce taquicardia | ||
| Nunca | 43 | 48,32 |
| Algunas veces | 39 | 43,82 |
| Siempre | 7 | 7,86 |
| Me hace sentir más despierto para realizar actividades | ||
| Nunca | 16 | 17,97 |
| Algunas veces | 42 | 47,19 |
| Siempre | 31 | 34,84 |
Tabla 5 Efectos experimentados tras el consumo de sustancias psicoestimulantes utilizadas para mantener el estado de vigilia por los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, 2024 (n 89)
| Efectos psicoestimulantes | Frecuencia | % |
|---|---|---|
| Me provoca sudoración | ||
| Nunca | 70 | 78,65 |
| Algunas veces | 19 | 21,35 |
| Siempre | 0 | 0 |
| Mejora mi desempeño mental | ||
| Nunca | 37 | 41,57 |
| Algunas veces | 37 | 41,57 |
| Siempre | 15 | 16,86 |
| Siento temblores o calambres | ||
| Nunca | 67 | 75,28 |
| Algunas veces | 20 | 22,48 |
| Siempre | 2 | 2,24 |
| Me siento intranquilo | ||
| Nunca | 47 | 52,80 |
| Algunas veces | 37 | 41,58 |
| Siempre | 5 | 5,62 |
| Me ha producido molestias gastrointestinales | ||
| Nunca | 51 | 57,30 |
| Algunas veces | 28 | 31,46 |
| Siempre | 10 | 11,24 |
| Me produce mareos | ||
| Nunca | 78 | 87,64 |
| Algunas veces | 11 | 12,36 |
| Siempre | 0 | 0 |
| Mejora mi rendimiento físico | ||
| Nunca | 48 | 53,94 |
| Algunas veces | 30 | 33,70 |
| Siempre | 11 | 12,36 |
| Me siento irritable | ||
| Nunca | 59 | 66,30 |
| Algunas veces | 23 | 25,84 |
| Siempre | 7 | 7,86 |
| Facilita mi concentración en la tarea | ||
| Nunca | 26 | 29,22 |
| Algunas veces | 46 | 51,68 |
| Siempre | 17 | 19,10 |
No se encontró asociación entre el consumo de los distintos tipos de bebidas y el sexo (tabla 6).
Tabla 6 Asociación entre el sexo y el consumo de los distintos tipos de bebidas por los universitarios de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción, Asunción, Paraguay (2024) (n 89)
| Bebidas | Sexo | OR | IC 95% | Valor p | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Masculino | Femenino | ||||||||
| Si | No | Si | No | ||||||
| Coca Cola | 85,7% (30) | 14,3% (5) | 87,0% (47) | 12,9% (7) | 11,19 | 0,3 - 3,8 | 0,8 | ||
| Café | 97,1% (34) | 2,9% (1) | 92,6% (50) | 7,4% (4) | 0,37 | 0,03 - 3,4 | 0,3 | ||
| Chocolate | 91,4% (32) | 8,6% (3) | 94,4% (51) | 5,6% (3) | 15,94 | 0,3 - 8,3 | 0,5 | ||
| Bebidas energéticas | 48,6% (17) | 51,4% (18) | 44,4% (24) | 55,7% (30) | 0,84 | 0,3 - 1,9 | 0,7 | ||
| Fármacos | 2,86% (1) | 97,1% (34) | 9,3% (5) | 90,7% (49) | 34,69 | 0,4 - 31 | 0,2 | ||
| Four loco | 5,7% (2) | 94,3% (33) | 16,7% (9) | 83,3% (45) | 33,00 | 0,7 - 16,3 | 0,1 | ||
| Té | 51,4% (18) | 48,6% (17) | 70,4% (38) | 29,6% (16) | 22,43 | 0,9 - 5,4 | 0,07 | ||
DISCUSIÓN
La muestra estuvo compuesta en su totalidad por estudiantes de medicina, con mayor participación femenina, lo cual coincide con un fenómeno observado en varias carreras de la Universidad Nacional de Asunción, donde la participación de las mujeres es mayor tanto en las carreras de grado como en los postgrados de la UNA 22. El perfil socioeconómico predominante de los participantes se caracterizó por la residencia en zonas urbanas, pertenencia al estrato medio, dedicación principal al estudio y convivencia con sus familias, lo cual coincide con el Informe Socioeconómico de Ingresantes del año 2018 de la UNA 23.
La prevalencia del consumo de café y chocolate entre los estudiantes refleja una preferencia por psicoestimulantes ampliamente aceptados y culturalmente integrados, como explica el estudio Chocolate, café, té y otros estimulantes, publicado en la revista Anales del Sistema Sanitario de Navarra 24. En contraste, el bajo consumo de bebidas energéticas y estimulantes farmacológicos sugiere una tendencia hacia el uso de sustancias percibidas como más naturales o menos invasivas, lo cual concuerda con un estudio publicado en la Revista Española de Nutrición Comunitaria, que concluye que muchos estudiantes prefieren el café por su aceptación cultural y percepción de menor riesgo 25.
Las prevalencias de consumo fueron similares a las reportadas en un estudio realizado en Perú, donde se encontró que el café es la sustancia psicoestimulante más consumida, mientras que las bebidas energéticas son menos comunes entre estudiantes 26. En relación con el patrón de consumo, el café se destacó como la sustancia más utilizada, con frecuencia de cuatro o más veces por semana, lo que coincide con estudios como el realizado en la India, donde fue el café el más consumido entre la mayoría de sus estudiantes 27. Por otro lado, las sustancias farmacológicas presentaron un consumo esporádico, mensual o menor, en contraste con los hallazgos en Brasil, donde se reporta un consumo más frecuente de estimulantes anfetamínicos en estudiantes de medicina 28.
Actividades como estudiar de madrugada y presentar exámenes resultaron ser las circunstancias académicas más frecuentes que aumentaron el deseo de consumir psicoestimulantes para mantenerse despiertos, lo cual es similar a lo observado en un estudio de Betancourt Castillo 29, que mostró un mayor consumo de psicoestimulantes con fines académicos o laborales. En cambio, durante las clases y al término de la jornada académica fueron los momentos menos frecuentes de consumo, coincidencia que también se observa en un estudio de Vanoni et al30 en la Universidad Nacional de Córdoba, donde estos momentos académicos mostraron un menor deseo o necesidad de consumir psicoestimulantes.
Los efectos percibidos por los estudiantes variaron desde positivos hasta negativos. Los efectos más comunes incluyeron mayor vigilia, mejora en el estado de ánimo, mayor concentración y disminución del cansancio, resultados similares a los observados en un estudio en Corea 31. En cuanto al desempeño cognitivo, casi la mitad de los estudiantes reportó mejoras mentales esporádicas tras el consumo de psicoestimulantes, subrayando el papel de estas sustancias en la mejora de la atención y concentración en el ámbito académico. Esto contrasta con los hallazgos del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Católica de Chile, que reporta una menor percepción de mejoras cognitivas 32. Entre los efectos físicos adversos, se encontraron la taquicardia e insomnio en algunos estudiantes, en línea con estudios previos de la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Laguna sobre el consumo de bebidas energéticas en estudiantes de medicina, que también asociaron el consumo con estos efectos 33.
Las limitaciones de este estudio incluyen el tamaño reducido y el muestreo por conveniencia, lo que restringe la generalización de los resultados. Además, el diseño transversal y el uso de autoinformes pueden introducir sesgos y limitar la precisión de los datos. Otro aspecto que considerar es que la encuesta no incluyó una pregunta sobre la edad de los participantes, lo cual habría permitido un análisis más detallado de las diferencias en patrones de consumo. Futuros estudios deberían considerar muestras más amplias y métodos cualitativos para una mejor comprensión de este fenómeno.
Los hallazgos de este estudio pueden ser útiles para diseñar programas de apoyo que promuevan prácticas de estudio saludables y sirvan como base para futuras investigaciones orientadas a reducir el consumo excesivo de estimulantes en poblaciones universitarias.
En conclusión, las sustancias psicoestimulantes más utilizadas por los estudiantes de medicina para mantenerse en vigilia son las bebidas con cafeína tales como el café y la Coca Cola, siendo con mayor frecuencia el consumo de café con un consumo de cuatro o más veces por semana. Los estudiantes recurren a estas sustancias especialmente en actividades académicas exigentes, como estudiar en la madrugada y presentar exámenes. Los efectos percibidos incluyen un aumento en la alerta y la concentración, aunque algunos estudiantes reportan insomnio y taquicardia.














