INTRODUCCIÓN
Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), introducidos clínicamente hace más de 25 años, son fármacos eficaces en el tratamiento de patologías relacionadas con la secreción gástrica ácida. Si bien presentan un alto nivel de eficacia y baja toxicidad, lo que ha contribuido a su amplia aceptación, su uso se ha expandido en la práctica clínica más allá de las indicaciones recomendadas, generando preocupación por un posible uso inapropiado y un aumento del riesgo de reacciones adversas e interacciones medicamentosas 1).
Investigaciones realizadas en España y América Latina coinciden en señalar un incremento en la prescripción de IBP en los últimos años, especialmente en adultos mayores con polifarmacia y comorbilidades 2). Estudios previos han evidenciado una tasa de prescripción no justificada que oscila entre el 25 % y el 70 %, tanto en atención ambulatoria como en pacientes hospitalizados 3,4).
En Paraguay existen escasos estudios actualizados que describan el uso y la adecuación de los IBP en el ámbito hospitalario, tanto en instituciones públicas como privadas. Esta carencia de información local justifica la necesidad de generar evidencia sobre los patrones de prescripción y sus posibles desviaciones respecto a las recomendaciones internacionales 5.
Las guías internacionales, como las del American College of Gastroenterology y la Asociación Mexicana de Gastroenterología (AMG), establecen criterios clínicos claros para la prescripción adecuada de IBP, incluyendo el tratamiento de enfermedades por hipersecreción gástrica, la prevención de gastropatías inducidas por fármacos gastrolesivos en pacientes con factores de riesgo y la erradicación de Helicobacter pylori6,7
En este contexto, el presente estudio tuvo como objetivo caracterizar la prescripción de inhibidores de bomba de protones en pacientes internados en el servicio de clínica médica del Hospital Nacional de Itauguá, Paraguay, durante el primer trimestre del año 2025, describiendo las características sociodemográficas, las comorbilidades, los motivos de internación y la adecuación de la prescripción según guías clínicas reconocidas.
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio observacional, descriptivo y de corte transversal en el servicio de Clínica Médica del Hospital Nacional de Itauguá, Paraguay, durante el primer trimestre del año 2025. La población estuvo conformada por los pacientes hospitalizados en el periodo de estudio. Se incluyeron todas las historias clínicas completas y legibles disponibles en el trimestre. Se excluyeron aquellas con datos incompletos o ilegibles. La selección fue no probabilística, considerando la totalidad de los registros accesibles durante el periodo.
Se analizaron variables sociodemográficas (edad, sexo, procedencia, nivel de instrucción y estado civil) y clínicas (motivo de ingreso, comorbilidades y antecedentes gastrointestinales). La variable principal fue la prescripción de IBP, clasificada como sí o no. También se registró el tipo de IBP prescrito y la patología asociada o motivo de indicación consignado en la ficha clínica.
Los datos fueron registrados y procesados en Microsoft Excel™. Se aplicó estadística descriptiva, calculando frecuencias absolutas y relativas para las variables cualitativas, y medidas de tendencia central y dispersión para las cuantitativas.
Para explorar posibles asociaciones entre comorbilidades (hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, enfermedad renal crónica, lupus eritematoso sistémico y otras) y la prescripción de IBP, se elaboraron tablas de contingencia y se aplicaron pruebas de Chi-cuadrado o exacta de Fisher, según la distribución de los datos y el tamaño de las frecuencias esperadas.
En el presente estudio se adoptaron las declaraciones de Helsinki 2024 8. Toda la información recabada fue manejada con confidencialidad y respeto a la autonomía de los pacientes, según lo establecido en la Política Nacional de Ética en la Investigación para la Salud 9. El protocolo fue aprobado por el Comité de Ética de la Universidad del Pacífico por resolución N° 025-2025 CE y finalmente autorizado por los directivos del hospital.
RESULTADOS
Se incluyeron un total de 186 fichas clínicas. En cuanto a las características sociodemográficas, el grupo etario más frecuente fue el de 54 a 71 años (32,3%). El 59,1% (110) de los pacientes correspondía al sexo masculino. Con relación al nivel de instrucción, el 55,9% (104) había finalizado la secundaria, mientras que, en cuanto al estado civil, el 81,2% (151) eran solteros. La mayoría de los pacientes procedía del Departamento Central (48,9%) (tabla 1).
Tabla 1 Características sociodemográficas de la muestra de estudio (n 186)
| Características sociodemográficas | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Rangos etarios | ||
| 18 a 35 años | 46 | 24,7 |
| 36 a 53 años | 50 | 26,9 |
| 54 a 71 años | 60 | 32,3 |
| 72 a 89 años | 30 | 16,1 |
| Sexo | ||
| Masculino | 110 | 50,1 |
| Femenino | 76 | 40,9 |
| Nivel de estudio | ||
| Secundaria | 104 | 55,9 |
| Primaria | 76 | 40,9 |
| Universitario | 6 | 3,2 |
| Estado civil | ||
| Soltero | 151 | 81,2 |
| Casado | 34 | 18,3 |
| Viudo | 1 | 0,5 |
| Procedencia | ||
| Central | 91 | 48,9 |
| Cordillera | 16 | 8,6 |
| Paraguarí | 13 | 7 |
| Caaguazú | 12 | 6,5 |
| San Pedro | 11 | 5,9 |
| Alto Paraná | 10 | 5,4 |
| Misiones | 8 | 4,3 |
| Guairá | 7 | 3,8 |
| Caazapá | 5 | 2,7 |
| Concepción | 5 | 2,7 |
| Canindeyú | 4 | 2,2 |
| Alto Paraguay | 1 | 0,5 |
| Amambay | 1 | 0,5 |
| Boquerón | 1 | 0,5 |
| Ñeembucú | 1 | 0,5 |
Respondiendo al objetivo principal del estudio, se evidenció que el 65,1% (121 pacientes) contaba con prescripción de IBP durante su internación, siendo el omeprazol, el fármaco utilizado en el 100% de los casos.
En relación con los motivos de ingreso, el más frecuente fueron las leucemias (8,3%) y las enfermedades cardiovasculares (7,4 %) (tabla 2).
Tabla 2 Motivos de ingreso de los pacientes de clínica médica (n 121)
| Motivos de ingreso | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Leucemias | 10 | 8,3 |
| Enfermedades cardiovasculares | 9 | 7,4 |
| Infección de vías urinarias | 7 | 5,8 |
| Neumonía adquirida en la comunidad | 8 | 6,6 |
| Síndrome urémico | 8 | 6,6 |
| Patologías dermatológicas | 7 | 5,8 |
| Síndrome febril | 5 | 4,1 |
| Síndrome piramidal | 5 | 4,1 |
| Traumatismos | 5 | 4,1 |
| Tumores | 3 | 2,5 |
| Accidente cerebro vascular | 3 | 2,5 |
| Lupus eritematoso sistémico | 3 | 2,5 |
| Purpura trombocitopénica idiopática | 3 | 2,5 |
| Síndrome anémico | 3 | 2,5 |
| Infección en sitio de inserción de catéter | 3 | 2,5 |
| Síndrome hipertensivo | 3 | 2,5 |
| Síndrome de Cushing | 3 | 2,5 |
| Exéresis tumoral | 3 | 2,5 |
| Choque séptico | 2 | 1,7 |
| Pie diabético | 2 | 1,7 |
| Miastenia gravis | 2 | 1,7 |
| Proceso expansivo cerebral | 2 | 1,7 |
| Síndrome convulsivo | 2 | 1,7 |
| Gastroenteritis aguda | 2 | 1,7 |
| Otros* | 18 | 14,9 |
*Otros: enfermedad por reflujo gastroesofágico, hemorragia digestiva alta, deshidratación severa, dificultad respiratoria, fractura, Guillan barré, hepatopatía, hipotiroidismo, litiasis renal, sangrado vaginal
En cuanto a las comorbilidades asociadas, la más prevalente fue la hipertensión arterial (52,9%), seguida por la diabetes mellitus tipo 2 (24%). Cabe destacar que algunos pacientes referían más de una patología (tabla 3).
Tabla 3 Distribución de las comorbilidades presentes en pacientes de clínica médica (n 121)
| Comorbilidades | Frecuencia | Porcentaje |
|---|---|---|
| Hipertensión arterial | 64 | 52,9 |
| Diabetes mellitus tipo 2 | 29 | 24 |
| Sin comorbilidades referidas | 22 | 18,2 |
| Enfermedad renal crónica | 17 | 14,1 |
| Leucemias | 8 | 6,16 |
| Obesidad grado 2 | 5 | 4,1 |
| Asma | 5 | 4,1 |
| Hiperplasia prostática benigna | 4 | 3,3 |
| Lupus eritematoso sistémico | 3 | 2,5 |
| Epilepsia | 3 | 2,5 |
| Artritis reumatoide | 2 | 1,7 |
| Obesidad grado 1 | 2 | 1,7 |
| Cirrosis | 2 | 1,7 |
| CIE -10-B20 | 2 | 1,7 |
| Artrosis | 2 | 1,7 |
| Púrpura trombocitopénica idiopática | 2 | 1,7 |
| Fibrilación auricular | 2 | 1,7 |
| Otros* | 9 | 7,4 |
*Otros: enfermedad por reflujo gastroesofágico, trombosis venosa profunda, obesidad grado 3, hipotiroidismo, púrpura trombocitopénica aguda, tuberculosis, dislipidemia, accidente cerebro vascular, esclerodermia
Al explorar asociación entre las comorbilidades más frecuentes y la prescripción de IBP, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas entre la mayoría de las comorbilidades y el uso de estos fármacos, excepto en el caso de diabetes mellitus tipo 2 (p=0,00001), leucemia (p=0,005) y obesidad (p=0,02) (tabla 4).
Tabla 4 Comorbilidades según prescripción de inhibidores de la bomba de protones (n 186)
| Comorbilidades | Con IBP (n 121) | Sin IBP (n 65) | Valor p |
|---|---|---|---|
| Hipertensión arterial | 64 (52,9) | 37(56,9) | 0,6* |
| Diabetes mellitus | 29(24) | 20 (30,8) | 0,00001* |
| Leucemia | 7(5,8) | 1(1,5) | 0,005** |
| Obesidad | 2(1,7) | 6(9,2) | 0,02** |
| Enfermedad renal crónica | 17(14) | 10(15,4) | 0,8* |
| Asma | 5(4,1) | 1(1,5) | 0,6** |
*prueba Chi-cuadrado, **prueba exacta de Fisher
DISCUSIÓN
En este estudio se observó una frecuencia elevada de prescripción de IBP (65,1%) en pacientes internados, superior a la reportada en Uruguay (46%) 1 y Brasil (39,3%) 3). Sin embargo, fue inferior a la observada en España, donde las prevalencias hospitalarias alcanzan entre 79% y 82,6% 2,6).
Predominó la población adulta mayor (54 a 71 años, 32,3%) y el sexo masculino (59,1%), similar a otros estudios latinoamericanos 1,4). Las leucemias fueron la principal causa de ingreso (8,3%), seguidas por enfermedades cardiovasculares (7,4%) y neumonía adquirida en la comunidad (6,6%), lo que difiere de la distribución observada en Uruguay, donde las enfermedades cardiovasculares representaron el 20,7% 1).
En relación con los motivos de ingreso, las leucemias fueron la principal causa (8,3 %), seguidas por enfermedades cardiovasculares (7,4 %) y neumonía adquirida en la comunidad (6,6 %). Estas cifras difieren del estudio de Inthamoussu et al. 1, en el que las enfermedades del sistema circulatorio representaron el 20,7 %, las respiratorias el 17,3 % y las neoplasias (incluidas leucemias) el 11,3 %. A pesar de la variabilidad en las proporciones, ambas investigaciones destacan que las patologías oncológicas, infecciosas y cardiovasculares constituyen causas frecuentes de hospitalización en adultos mayores.
Las comorbilidades más prevalentes fueron hipertensión arterial (52,9 %) y diabetes mellitus tipo 2 (24 %), lo que puede justificar el uso profiláctico de IBP en ciertos pacientes. Sin embargo, el 18,2 % no presentó comorbilidades, lo que podría indicar prescripciones sin fundamento clínico documentado. Esta proporción es menor a la observada en España, donde un estudio en un hospital geriátrico encontró que el 30,8 % de las prescripciones al alta no tenían indicación clara 11, y en Brasil, donde García et al3 .reportaron que el 50,8 % de las prescripciones no cumplían criterios clínicos válidos. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de aplicar herramientas estandarizadas para evaluar la indicación terapéutica.
Muchas veces la prescripción de IBP se convierte en un acto rutinario más que en una decisión basada en guías clínicas y evaluación de riesgos 5). En el entorno hospitalario, el uso concomitante de antiinflamatorios, corticoides o anticoagulantes puede inducir a una sobreutilización profiláctica de estos fármacos, incluso en ausencia de factores de riesgo relevantes.
La persistencia de IBP sin reevaluación puede deberse a la denominada inercia terapéutica, en la que su uso se convierte en una práctica automática sin revisar indicaciones vigentes. Esto ha sido descrito también en hospitales de Perú y Colombia, donde se reportan tasas de prescripción inadecuada que oscilan entre el 40 % y el 70 % 7.
Hay consenso general entre los autores en recomendar la gastroprotección con IBP a los pacientes en tratamiento con ác. acetilsalicílico a dosis bajas con antecedentes de sangrado intestinal o si tienen tratamiento concomitante con otros antiinflamatorios, anticoagulantes o ante la doble antiagregación. En el caso de clopidogrel, la posible reducción de su efectividad al asociarse a un IBP lleva a considerar que, en principio, la gastroprotección únicamente estaría indicada en los casos de alto riesgo de sangrado 10
Desde el punto de vista de la seguridad, numerosos estudios documentan los riesgos del uso crónico e innecesario de IBP, incluyendo hipomagnesemia, deficiencia de vitamina B12, fracturas osteoporóticas, neumonía adquirida y enfermedad renal crónica 10,11. Además, un estudio colombiano evidenció un odds ratio cercano a 1,9 para deterioro cognitivo en adultos mayores que consumieron IBP por más de 24 meses 12. Estos riesgos, bien documentados en la literatura, subrayan la necesidad de un control estricto de su prescripción, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores con polifarmacia.
Distintas situaciones podrían explicar la falta de adecuación de la toma de IBP en el momento del estudio como son la prescripción concomitante de este fármaco con una medicación gastrolesiva en personas sin factores de riesgo, prescripción en personas polimedicadas sin medicación gastrolesiva, prescripción inicial adecuada del IBP que no se ha revisado y retirado cuando ya no estaba indicado 13). Estos aspectos deberían evaluarse en próximas investigaciones
Desde una perspectiva sanitaria, es importante la evaluación del uso de estos fármacos, para evitar la prescripción inadecuada de los mismos y no dejar desprotegidos a pacientes que en su momento sí lo ameritan, además de que esta prescripción repercute en los insumos del hospital, aumentando el costo de atención por paciente 13.
La mayoría de los trabajos publicados sobre el consumo de IBP no contemplan un periodo mínimo de consumo y se desarrollan en el ámbito hospitalario. Es importante administrar IBP sólo a pacientes que obtendrán un beneficio clínico sustancial y continuar investigando sus efectos adversos con estudios prospectivos de alta calidad. Ya que la mayoría se basan en estudios observacionales retrospectivos y los índices de riesgo informados son bajos (14,15
Entre las fortalezas del presente estudio se destaca el aporte de datos epidemiológicos locales sobre prescripción de IBP en pacientes hospitalizados, temática poco explorada en Paraguay, utiliza un diseño metodológico claro, con criterios de inclusión definidos, lo que otorga solidez a los resultados. Además, describe con precisión las características sociodemográficas, comorbilidades y motivos de ingreso, permitiendo contextualizar el uso de IBP en un entorno clínico real. A su vez, resalta la necesidad de evaluar la adecuación terapéutica de los IBP y propone estrategias institucionales para mejorar su prescripción.
No obstante, se reconocen limitaciones como el diseño retrospectivo y unicéntrico, lo que limita la posibilidad de generalizar los hallazgos a otros servicios clínicos o instituciones del país. Al ser un estudio retrospectivo basado en expedientes, no se especifican los criterios clínicos utilizados para determinar la validez de la prescripción de IBP ni el tiempo de duración del tratamiento, lo que dificulta valorar con precisión el grado de acción terapéutica. Tampoco se conocen protocolos institucionales que respalden esta práctica. Se recomienda la realización de investigaciones prospectivas y multicéntricas que incluyan criterios de adecuación terapéutica para validar y ampliar estos hallazgos.
En conclusión, este estudio evidenció un uso elevado de IBP (65,1%) en pacientes internados, muchas veces sin una indicación clínica documentada. Aunque la mayoría presentaba comorbilidades, la prescripción generalizada no siempre estuvo justificada. Ante esta situación, se vuelve urgente implementar estrategias institucionales para mejorar la prescripción de IBP, tomando como modelo los programas de uso racional de antimicrobianos. Estas acciones deben incluir guías clínicas adaptadas, capacitación continua y auditorías con retroalimentación. Promover una prescripción más racional permitirá mejorar la seguridad del paciente y optimizar los recursos del sistema de salud.














