Cualquier pandemia viral es tanto un problema de salud física como de salud mental global 1. El impacto de una pandemia en la salud mundial depende de las características del virus, de su rápida transmisión, de la gravedad de la enfermedad resultante, y de los recursos médicos y no médicos disponibles para controlar al agente causal (por ejemplo, vacunas, medicamentos para el tratamiento, protocolos de aislamiento, recursos económicos para soportar las cuarentenas, etcétera) 2.
El coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, se ha extendido rápidamente alrededor del mundo y la Organización Mundial de la Salud lo ha declarado como pandemia en marzo de 2020 3,4. En Paraguay, los casos de infección han aumentado drásticamente como en el resto del planeta 5. La pandemia de COVID-19 está teniendo un gran impacto en la salud mental global, por lo que además de los recursos que se están empleando para contrarrestar la propagación del virus, se necesitan estrategias adicionales para manejar los problemas psicosociales y de salud mental que están emergiendo 6.
En este número de la Rev. virtual Soc. Parag. Med. Int., Ferreira Gould et al7 se hacen eco de esta situación y nos presentan datos sobre depresión, ansiedad e insomnio, que han afectado a la población general paraguaya durante la cuarentena debido a la COVID-19. Las autoras muestran un escenario preocupante, con frecuencias de más del 20% de ansiedad y depresión moderada, y casi un 7% de insomnio severo. El estudio realizado por estas autoras viene a reforzar a las investigaciones científicas sobre salud mental y pandemia de COVID-19 que ya se han realizado en el país. En esa línea, Torales et al8 evaluaron a dos mil doscientos seis ciudadanos paraguayos con el fin de medir el estrés autopercibido durante la cuarentena. El estudio encontró asociación significativa entre niveles más elevados de estrés y ser mujer, estar soltero, o poseer una enfermedad mental de base, principalmente ansiedad y depresión (p<0,01). Sacando el foco de la población general, y pensando en la población de profesionales de la salud de Paraguay, Villalba-Arias et al9 encontraron una frecuencia de 53,5% de ansiedad, 46,5% de depresión y 9,8% de estrés postraumático en profesionales sanitarios (médicos, enfermeros y otros) de primera línea en la lucha contra la COVID-19, que prestaban servicios en cinco hospitales públicos de los Departamentos de Amambay, Caaguazú, Central y San Pedro.
Estos hallazgos están en consonancia con lo expuesto por diversos autores, que han argumentado que los sentimientos de miedo, incertidumbre, y soledad, así como el estrés, la ansiedad y la depresión son las alteraciones psicopatológicas más observadas en la población general en el contexto de la pandemia de COVID-19 6,10, mientras que en profesionales de la salud típicamente se han observado altas tasas de depresión, ansiedad, estrés psicológico e insomnio 11.
Tomando en cuenta todo lo anterior, en Paraguay y en todo el mundo, el gobierno nacional y las entidades sanitarias deben hacer frente a las consecuencias psicológicas de esta pandemia, tanto en la población general como en la población de profesionales de la salud, sin olvidar las consecuencias en la salud mental que la enfermedad tiene en los propios pacientes COVID-19 positivos 12. Se sugiere que los servicios de salud mental se reinventen, ofreciendo intervenciones telefónicas o basadas en la web, además de las consultas presenciales si es que la situación epidemiológica lo permite, para contrarrestar el impacto psicológico de la pandemia y facilitar el acceso de más personas a los servicios de cuidado y atención de la salud mental.