INTRODUCCIÓN
El tomate (Solanum lycopersicum L.) es una de las hortalizas más importantes a nivel global, tanto por su valor nutricional como por su impacto económico (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2023). Su producción en Cuba enfrenta desafíos significativos relacionados con la disponibilidad de insumos, la fertilidad de los suelos y la variabilidad climática, lo que ha impactado su rendimiento y estabilidad productiva en los últimos años. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI, 2022), la producción nacional de tomate alcanzó las 209,9 mil toneladas en 2021, mostrando una recuperación frente a años anteriores, pero aún por debajo de los niveles históricos.
La producción se sustenta principalmente en el sector estatal y cooperativo, con un creciente impulso a la agricultura urbana y suburbana para acercar la producción a los consumidores y reducir la dependencia de importaciones (Rodríguez León, Teherán Sierra, Arias Arias, y Cenipalma, 2025b). No obstante, factores limitantes como la baja disponibilidad de fertilizantes químicos, la degradación de los suelos, especialmente en tipos como los Pardos sin Carbonatos de baja fertilidad natural (Blanco-Imbert, Alvarado-Ruffo y Fernández-Velázquez, 2026), y los efectos de sequías prolongadas han generado fluctuaciones en los rendimientos, los cuales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2023), promedian alrededor de 16 t ha⁻¹ a 18 t ha⁻¹, cifra inferior al potencial genético del cultivo.
En el municipio de Cruces, Cuba, la producción de tomate se ve limitada por diversos factores tales como problemas de fertilidad del suelo, bajo nivel de materia orgánica y compactación (Gómez, Rodríguez, Enrique, Miranda, y González, 2009). Los microorganismos eficientes (ME) constituyen una tecnología desarrollada por el profesor Teruo Higa, basada en una mezcla microbiana de diferentes géneros de microorganismos (bacterias, hongos, levaduras, entre otros) (Díaz Fuentes y Benítez González, 2023).
Los microorganismos del suelo constituyen una opción ambientalmente segura, ya que desempeñan un papel fundamental en la salud de los ecosistemas terrestres y en la producción de alimentos. Aunque a simple vista el suelo pueda parecer inerte, está repleto de vida microscópica que cumple funciones esenciales como la descomposición de la materia orgánica procedente de hojas caídas, restos de plantas y otros residuos, liberando nutrientes que las plantas pueden absorber para favorecer su crecimiento. Además, muchas bacterias del suelo son capaces de fijar nitrógeno atmosférico y transformarlo en formas asimilables por las plantas, lo que reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos (Castro-Landin, Zapata-Velasco y Palacios-Lopez, 2023).
Esta tecnología ha sido investigada, desarrollada y aplicada en una multitud de usos agropecuarios y ambientales, siendo utilizada en más de 80 países, entre ellos Cuba, que en los últimos años ha desarrollado una intensa investigación relacionada con la temática (Mesa Reinaldo, 2020).
Según López et al. (2024), los microorganismos del suelo, incluidos bacterias y hongos, son esenciales para la formación de agregados, lo que mejora su estructura y porosidad. Esta mejora en la estructura del suelo no solo aumenta su capacidad de retención de agua, sino que también facilita el intercambio de gases y nutrientes. Los microorganismos juegan un papel crucial en la descomposición de materia orgánica, liberando nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, así como micronutrientes necesarios para el crecimiento óptimo de las plantas.
Esta investigación busca evaluar el efecto de la aplicación de un biopreparado a base de microorganismos eficientes artesanales, elaborado con cepas obtenidas de bosques primarios en la localidad, sobre variables morfológicas y el rendimiento del cultivo de tomate.
MATERIALES Y MÉTODOS
Localización y período experimental
El estudio se realizó en el municipio de Cruces, desde el 1 de enero hasta el 30 de abril de 2025 (campaña de primavera). Se utilizó semilla certificada de tomate, variedad Lignon (95% de germinación), adquirida en la Tienda Consultorio Agrícola (CTA) de la Granja Urbana Cruces. La siembra se realizó mediante trasplante manual, con posturas depositadas a 5 cm a 6 cm de profundidad, marco de plantación de 0,90 m entre camellones y 0,40 m entre plantas (Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), 2023).
Diseño experimental y tratamientos
Se empleó un diseño de bloques al azar con tres tratamientos y cuatro repeticiones (Figura 1). El área experimental fue de 270 m² con un área total del ensayo de 278 m², y parcelas individuales de 22,5 m² (5 m × 4,50 m). Las parcelas se distribuyeron en cuatro bloques con una separación de 1 m entre ellas. Se muestrearon diez plantas por parcela.

Figura 1 Distribución de tratamientos en el diseño experimental de bloques al azar. T1: control (sin aplicación); T2: 7 L ha⁻¹ de microorganismos eficientes; T3: 10 L ha⁻¹ de microorganismos eficientes. B1-B4: bloques 1 a 4. Ap: área por parcela; Ab: área por bloque; Ae: área experimental; AT: área total.
Los tratamientos evaluados fueron: T1 (control, sin aplicación de ME), T2 (biopreparado a base de ME a 7 L ha⁻¹) y T3 (biopreparado a base de ME a 10 L ha⁻¹).
El biopreparado evaluado fue elaborado en la finca "La Caoba", municipio Cruces, Cienfuegos, Cuba, por el equipo de investigación dirigido por Alejandro Raúl González-Cruz, siguiendo la metodología de captura y fermentación propuesta por Mesa et al. (2018). La materia prima consistió en sustratos naturales (hojarasca, materia orgánica y tierra vegetal) colectados de forma estéril en un área no antropizada de la propia finca. La preparación radicó en la fermentación anaeróbica de estos sustratos en una solución de melaza al 10 % como medio base, mantenida a temperatura ambiente (28-30 °C) durante 30 días. La caracterización microbiológica posterior identificó un consorcio dominado por los hongos saprofitos Penicillium spp. y Aspergillus spp., junto con Mucor spp., Rizopus spp., Curvularia spp. y la levadura Candida spp., así como las bacterias promotoras del crecimiento vegetal Pseudomonas aeruginosa y Enterobacter spp.
Tanto las aplicaciones foliares como las dirigidas al suelo se realizaron cada siete días, y la primera aplicación se inició a los diez días posteriores al trasplante. Los tratamientos se aplicaron con una mochila de 16 L con boquilla de cono hueco, entre las 18:00 h y 19:00 h para evitar el estrés térmico.
Se registraron datos mensuales de la temperatura media (°C), humedad relativa (%) y precipitación (mm) proporcionados por la Unidad Provincial de Meteorología de Cienfuegos y el pluviómetro del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos ubicado en la finca.
Variables evaluadas
Altura de la planta (cm): Se realizó un muestreo inicial a los siete días posteriores al trasplante y se realizaron evaluaciones semanales hasta los 35 días (muestreo final). Se midió con una cinta métrica desde la superficie del suelo hasta la yema apical, en un total de diez plantas por repetición.
Número de flores y frutos por planta: Se contabilizaron al final de la floración y de la cosecha, respectivamente.
Longitud de los frutos (cm): Se midió con una cinta métrica la longitud de veinte frutos tomados al azar de las parcelas en estudio al momento de la cosecha, y se promediaron los valores. Esta evaluación se realizó en cada cosecha.
Diámetro de los frutos por planta (cm): Se midió el diámetro de veinte frutos tomados al azar de las parcelas en estudio al momento de la cosecha con una cinta métrica, y se promediaron los valores. Esta evaluación se realizó en cada cosecha y se comparó con los parámetros de calidad del cultivo.
Peso de los frutos (g): Se determinó el peso de veinte frutos tomados al azar de las parcelas en estudio al momento de la cosecha, pesados en una balanza analítica. Esta evaluación se realizó en cada cosecha.
Rendimiento (t ha⁻¹): Se obtuvo con base en el peso total de los frutos por parcela experimental dividido entre el área de la parcela. Se determinó la producción obtenida en las parcelas en estudio, expresada en kilogramos.
Análisis estadístico y económico
Los datos se analizaron con el paquete estadístico SPSS para Windows, versión 25. Las medias fueron comparadas mediante la prueba HSD de Tukey, estableciéndose un nivel de probabilidad de 5% para comparar tratamientos
El rendimiento agrícola final se determinó en toneladas por hectárea (t ha⁻¹) utilizando la siguiente fórmula:
La depreciación se calculó para los equipos utilizados, como el arado, la grada, el surcador, la turbina y el tractor, con base en su valor inicial y su vida útil estimada. Esto permitió obtener la depreciación anual. Posteriormente, se calculó la cantidad de horas que estos activos trabajaron anualmente y se determinó la depreciación por horas trabajadas para el área total mediante la siguiente fórmula:
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Variables climáticas
Durante el período experimental (enero-marzo de 2025), las condiciones climáticas fueron favorables para el desarrollo del cultivo (Tabla 1). Se registraron temperaturas medias entre 26,5 °C y 28,7 °C, humedad relativa creciente (de 69% a 80%) y precipitaciones ascendentes que alcanzaron 170 mm, condiciones típicas de la campaña de primavera en la región. Estos datos reflejan un ambiente favorable para el desarrollo del cultivo, con una mayor disponibilidad hídrica en la etapa final del ensayo.
Tabla 1 Condiciones climáticas durante el período experimental en Cruces, Cienfuegos, Cuba (enero-marzo, 2025).
| Meses | Temperatura (ºC) | Humedad relativa | Precipitaciones (mm) |
|---|---|---|---|
| Media | (%) | ||
| Enero | 26,5 | 69 | 90 |
| Febrero | 27,0 | 78 | 150 |
| Marzo | 28,7 | 80 | 170 |
Fuente: Instituto de Meteorología de la República de Cuba (INSMET, 2025).
Herrera (2018), señalan que el exceso de humedad priva a las raíces de oxígeno, reduce la capacidad fotosintética y provoca disminuciones significativas en el rendimiento, especialmente en cultivos sensibles. Por tanto, aunque la humedad creciente puede ser beneficiosa, un exceso prolongado puede perjudicar el desarrollo óptimo del cultivo.
Características del suelo
El suelo predominante en el municipio corresponde al tipo Pardos sin Carbonatos, identificable por su coloración pardo-clara y su textura franco-arcillosa, que favorece la retención de humedad. Presenta desafíos como la baja fertilidad natural, el escaso contenido de materia orgánica (menor a 2%) y la ausencia de carbonatos cálcicos, lo que lo hace especialmente apto para cultivos sensibles a la alcalinidad. Presenta un pH ligeramente ácido (5,5 a 6,5), rango que limita la disponibilidad de nutrientes como fósforo, potasio y nitrógeno. Su horizonte A poco estructurado y el horizonte B cámbico reflejan un perfil joven, lo que sugiere una alta respuesta a prácticas de regeneración, como el uso de biofertilizantes y la incorporación de abonos verdes.
Estos resultados coinciden con lo mencionado por Hortalán (2024), quien plantea que los suelos Pardos sin Carbonatos se clasifican como poco productivos debido a su baja materia orgánica y fertilidad; sin embargo, su manejo adecuado con prácticas sostenibles puede convertirlos en recursos agrícolas viables. La incorporación de enmiendas orgánicas, como el compost, mejora la estructura del suelo, aumenta la biodiversidad microbiana y reduce la erosión, lo que contribuye a su fertilidad a mediano y largo plazo.
Altura de Planta
Al analizar los valores de la Tabla 2, se evidencia que el efecto del biopreparado sobre la altura de las plantas a los 14 días (P > 0,05) indica un período de latencia o establecimiento de la actividad microbiana. La significancia estadística (P < 0,05) obtenida en las evaluaciones posteriores confirma que las diferencias observadas entre tratamientos no son aleatorias. El incremento de 13,1 cm en la altura final de las plantas tratadas con la dosis de 10 L ha⁻¹ respecto al control no solo es estadísticamente significativo, sino que representa una ventaja agronómica relevante. Este salto en el crecimiento sugiere una potenciación de procesos fisiológicos, probablemente mediada por la síntesis microbiana de fitohormonas o una mejora en la eficiencia nutricional.
Tabla 2 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre la altura de las plantas de tomate.
| Tratamientos | Altura de Plantas (cm) | ||
|---|---|---|---|
| 14 días | 21 días | 28 días | |
| T1. Control | 17,50 a | 34,60 c | 40,50 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 17,40 a | 42,30 b | 47,60 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 17,40 a | 48,00 a | 53,60 a |
| Es ± | 0,094 NS | 0,234* | 0,225* |
Nota: Letras desiguales presentan diferencias significativas (P < 0,05). NS: no significativo; *: significativo.
En ese sentido, el uso de biopreparados contribuye a la sostenibilidad agrícola al reducir la dependencia de fertilizantes químicos y mejorar la salud del suelo. En estudios recientes con cepas de Trichoderma asperellum aplicadas, se reportan incrementos en altura de planta y rendimiento entre 20% y 30%, atribuibles a la mejora en la actividad enzimática del suelo y la promoción del desarrollo radicular (Ruiz-Sánchez, Echeverría-Hernández, Muñoz-Hernández, Martínez-Robaina y Cruz-Triana, 2022).
Número de flores por planta
Al evaluar el efecto del biopreparado sobre el número de flores por planta (Tabla 3), se observan diferencias altamente significativas (P < 0,05) entre tratamientos. La dosis de 10 L ha⁻¹ (T3) generó la mayor promoción floral, siendo estadísticamente superior al tratamiento de 7 L ha⁻¹ (T2), el cual a su vez superó de forma significativa al control (T1). El incremento de 53,8% (9,2 flores más) en el T3 respecto al control no es solo estadísticamente significativo, sino de gran relevancia agronómica, ya que un mayor número de flores potencialmente se correlaciona con el rendimiento final.
Tabla 3 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre el número de flores por planta.
| Tratamientos | Numero de Flores |
|---|---|
| T1. Control | 17,10 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 22,40 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 26,30 a |
| Es ± | 0,736 * |
Nota. Letras desiguales indican diferencias significativas según la prueba HSD de Tukey (P < 0,05). *: P < 0,05.
El incremento significativo en el número de flores se atribuye a la producción de fitohormonas como el ácido indolacético (AIA) por bacterias promotoras del crecimiento vegetal, como Brevibacillus borstelensis. Estudios recientes han demostrado que estas bacterias estimulan la floración en el cultivo de habichuela larga, favoreciendo no solo la emergencia floral sino también el desarrollo de las estructuras reproductivas (Bayard-Vedey y Orberá-Ratón, 2020).
Número de frutos por planta
El análisis del número de frutos por planta (Tabla 4) muestra un efecto significativo (P < 0,05) del biopreparado a lo largo de todo el ciclo de medición. Esto indica que la ventaja inicial (7 DDF) se mantuvo y amplificó hasta la cosecha (35 DDF). El tratamiento con 10 L ha⁻¹ (T3) produjo un incremento final de 8,4 frutos por planta respecto al control, lo que representa una mejora productiva de 48,3%. Este resultado es crucial, ya que traslada la ventaja en crecimiento vegetativo (altura) y reproducción (flores) directamente al componente de rendimiento final (número de frutos).
Tabla 4 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre el número de frutos por planta
| Tratamientos | Número de frutos por planta | ||
|---|---|---|---|
| 7 DDF | 21 DDF | 35 DDF | |
| T1. Control | 6,40 c | 11,60 c | 17,40 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 9,00 b | 16,00 b | 21,10 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 10,10 a | 22,00 a | 25,80 a |
| Es ± | 0,331* | 0,831* | 0,691* |
Nota. Letras desiguales presentan diferencias significativas *(P<0,05), Días Después de la Fructificación (DDF).
La combinación de biopreparados con materia orgánica potencia la actividad microbiana en el suelo, lo que se traduce en un aumento de la cantidad y la calidad de los frutos. Tanya Morocho y Leiva-Mora (2019) encontraron que la aplicación conjunta de microorganismos eficientes y enmiendas orgánicas incrementó la longitud, masa y número de frutos en cultivos hortícolas, al mejorar la productividad y sostenibilidad del sistema agrícola. Este efecto sinérgico es clave para optimizar el rendimiento en condiciones de baja fertilidad.
Asimismo, un meta-análisis de Kaushal, Ali, Saini, Pati, y Maitra Pati (2023), sobre bioestimulantes concluyó que el aumento en el número de frutos es uno de los efectos más consistentes, destacando que el éxito depende de la compatibilidad del consorcio microbiano con la fisiología del cultivo y de la aplicación en dosis adecuadas para asegurar una colonización rizosférica efectiva, lo que explica la superioridad de la dosis mayor en este estudio.
Diámetro del fruto
Al analizar los resultados obtenidos (Tabla 5), se demuestra un efecto significativo y creciente del biopreparado sobre el diámetro del fruto. La superioridad del T3 se mantuvo constante en todos los muestreos. El incremento absoluto final de 2,96 cm (74% mayor) en T3 respecto al control evidencia una ventaja agronómica sustancial. La significancia estadística desde el primer muestreo sugiere una acción temprana del bioestimulante, probablemente mediante la mejora en la división celular inicial, mientras que la diferencia creciente en el tiempo indica una aceleración sostenida de la expansión celular durante el llenado del fruto.
Tabla 5 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre el diámetro del fruto.
| Tratamientos | Diámetro del fruto (cm) | |||
|---|---|---|---|---|
| 42 DDT | 49 DDT | 56 DDT | 63 DDT | |
| T1. Control | 1,06 c | 2,01 c | 3,48 c | 4,01 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 1,18 ab | 2,53 b | 4,47 b | 5,47 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 1,23 a | 3,03 a | 5,47 a | 6,97 a |
| Es ± | 0,025* | 0,033* | 0,047* | 0,045* |
Nota. Letras desiguales indican diferencias significativas según la prueba HSD de Tukey (P < 0,05). DDT: días después del trasplante. *: P < 0,05.
Mosquera Ponce, Muñoz Pinela, Guano Castro, Mena Villavicencio y Gómez Caamaño (2025) mostraron que la aplicación de bioinsumos, incluidos microorganismos eficientes y compost, incrementó significativamente el diámetro del fruto en comparación con el control, con un aumento de 15% a 20%. Esto confirma la viabilidad de los bioinsumos como alternativas sostenibles para mejorar la calidad y el rendimiento de hortalizas.
Estudios de Soriano-Melgar, Izquierdo-Oviedo, Saucedo-Espinosa y Cárdenas-Flores (2020), reportaron incrementos significativos en el diámetro de frutos tras la aplicación de bioestimulantes basados en Azotobacter chroococcum combinados con productos orgánicos, alcanzando mejoras superiores a 15% respecto al control. Estos tratamientos favorecieron la absorción de nutrientes y la calidad poscosecha, demostrando el potencial de los microorganismos para aumentar el tamaño del fruto.
Peso del fruto
El análisis de varianza (Tabla 6) confirma un efecto significativo (P < 0,05) del biopreparado sobre el peso final del fruto, con una clara separación estadística entre los tres tratamientos. El tratamiento con la dosis más alta (10 L ha⁻¹) logró prácticamente duplicar el peso promedio del fruto, alcanzando una ganancia de 20,93 g (98% más) respecto al control. Este resultado integra y materializa las mejoras observadas en las variables anteriores: un mayor número y tamaño de frutos (diámetro) se traduce directamente en un incremento sustancial del peso unitario, lo que fisiológicamente sugiere una optimización en la acumulación de biomasa y asimilados en el fruto.
Tabla 6 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre el peso del fruto.
| Tratamientos | Peso (g) |
|---|---|
| T1. Control | 21,30 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 34,12 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 42,23 a |
| Es ± | 0,367* |
Nota. Letras desiguales indican diferencias significativas según la prueba HSD de Tukey (P < 0,05). *: P < 0,05.
Ojeda (2023), indica que la aplicación de biopreparados en el cultivo de tomate actúa como estimulante del crecimiento vegetal al mejorar procesos fisiológicos que resultan en un incremento significativo del tamaño y peso del fruto. Estos biopreparados, además, favorecen la absorción de nutrientes, lo que contribuye a optimizar el rendimiento y la calidad del cultivo. Su estudio destaca que dosis mayores de biopreparados tienden a potenciar aún más estos beneficios, demostrando una estrategia viable y sostenible para la producción agrícola eficiente de tomate.
Además de mejorar el peso del fruto, el uso de biopreparados contribuye a la sostenibilidad agrícola al reducir la dependencia de fertilizantes químicos y mejorar la salud del suelo. Yasser-Lorente et al. (2021), demostraron que la aplicación foliar de un análogo de brasinoesteroide (Biobras-16) incrementó significativamente la masa fresca de las plantas y el peso de los frutos, vinculándose con una mayor emisión de raíces y mejor absorción de nutrientes.
Rendimiento del cultivo
La Tabla 7 describe un impacto notable del biopreparado sobre el rendimiento del cultivo. El tratamiento control (T1) presentó los menores valores (0,53 t ha⁻¹), mientras que la dosis máxima de 10 L ha⁻¹ (T3) arrojó los mejores resultados (1,06 t ha⁻¹), representando un incremento de 100% respecto al control. Se observaron diferencias estadísticamente significativas (P < 0,05) entre todos los tratamientos evaluados. La relación directa entre la dosis del biopreparado y el aumento en el rendimiento sugiere que su aplicación optimiza los procesos fisiológicos del cultivo.
Tabla 7 Efecto del biopreparado de microorganismos eficientes sobre el rendimiento.
| Tratamientos | Rendimiento (t ha⁻¹) |
|---|---|
| T1. Control | 0,53 c |
| T2. Biopreparado de ME 7 L ha-1 | 0,85 b |
| T3. Biopreparado de ME 10 L ha-1 | 1,06 a |
| Es ± | 0,0158* |
Nota. Letras desiguales indican diferencias significativas según la prueba HSD de Tukey (P < 0,05). *: P < 0,05.
Estos resultados son consistentes con estudios recientes que han evaluado el uso de bioestimulantes y extractos naturales en la producción agrícola. Mosquera Ponce et al. (2025) reportaron que la aplicación de extracto de alga marina combinado con micronutrientes mejoró significativamente tanto el rendimiento como la rentabilidad económica en el cultivo de tomate. De igual manera, estos autores mostraron que el aumento del rendimiento se traduce en mayores ingresos y en una reducción relativa de costos, lo cual valida la viabilidad económica observada en el presente estudio.
Análisis económico
El análisis económico (Tabla 8) confirma la superioridad del tratamiento T3 (10 L ha⁻¹). Los resultados evidencian una relación positiva entre dosis, rendimiento y rentabilidad. La utilidad neta de 1 356,7 CUP en T3 supera en 113% al control (T1), lo que demuestra un impacto económico significativo. La mejora estadísticamente significativa en rendimiento (P < 0,05) se traduce directamente en mayores ingresos, creando un diferencial que supera ampliamente el incremento en el costo total. El indicador clave de costo por peso (0,52 CUP kg⁻¹ en T3) es el más bajo, confirmando una mayor eficiencia productiva. La rentabilidad de 90% en T3 refleja que por cada peso invertido se recupera la inversión y se genera una ganancia sustancial, validando la aplicación de la dosis óptima desde una perspectiva económico-financiera.
Tabla 8 Resultados económicos de la aplicación de microorganismos eficientes en el cultivo de tomate.
| Indicadores | UM | T1 (Control) | T2 (7 L ha⁻¹) | T3 (10 L ha⁻¹) |
|---|---|---|---|---|
| Rendimiento obtenido | t ha⁻¹ | 0.53 | 0.85 | 1.06 |
| Producción total | T | 0.01431 | 0.02295 | 0.02862 |
| Ingresos | CUP | 1.431,0 | 2.295,0 | 2.862,0 |
| Costo total | CUP | 795.0 | 1.240,5 | 1.505,3 |
| Utilidad Neta | CUP | 636.0 | 1.054,5 | 1.356,7 |
| Costo por peso | CUP kg⁻¹ | 0,55 | 0,54 | 0,52 |
| Costo unitario | CUP t⁻¹ | 55.570 | 54.040 | 52.600 |
| Rentabilidad | % | 80.0 | 85.0 | 90.0 |
Fuente: Elaboración propia
La superioridad económica del tratamiento T3 podría explicarse por el efecto positivo de los ME sobre la actividad microbiana del suelo, lo que favorece la fijación de nitrógeno y la solubilización de fosfatos. Sin embargo, es importante considerar que el estudio no incluyó los costos de comercialización, lo que podría afectar los márgenes de utilidad en condiciones reales de mercado. Además, la investigación se limitó a evaluar tres dosis de ME, por lo que futuros estudios deberían explorar un rango más amplio para identificar posibles puntos de saturación en la respuesta del cultivo (Mohan Babu, Jagadeesh, Vara Lakshmi, Sparjan Babu y Sharma, 2025).
Los biopreparados ofrecen beneficios agronómicos significativos, entre ellos la mejora de la fertilidad del suelo y la reducción de la dependencia de insumos químicos. Además, su elaboración con recursos locales y biodegradables disminuye el impacto ambiental y los riesgos para la salud humana. Estas características los posicionan como herramientas clave para la agricultura sostenible, especialmente en sistemas de producción que buscan equilibrar la productividad y la conservación ambiental (Rodríguez Rollero, Vallejo Zamora, Peña Turruellas, Capó Pérez, y Del Pozo Núñez, 2025a).
CONCLUSIONES
La aplicación del biopreparado de microorganismos eficientes mejoró integralmente los componentes del rendimiento del cultivo de tomate, incluyendo el número, tamaño y peso de frutos. La dosis de 10 L ha⁻¹ duplicó el rendimiento respecto al control (1,06 t ha⁻¹ vs 0,53 t ha⁻¹) e incrementó la rentabilidad económica hasta 90%, validando su potencial como una alternativa técnica, económica y sostenible para la producción agrícola en suelos de baja fertilidad.










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