INTRODUCCIÓN
El nacimiento prematuro se asocia con una carga relevante de morbilidad neonatal1. La leucomalacia periventricular (LPV) es una lesión predominante de la sustancia blanca cerebral asociada a la prematuridad y constituye un sustrato neuropatológico relevante de alteraciones motoras posteriores. Su fisiopatología incluye la vulnerabilidad de los preoligodendrocitos y alteraciones de la conectividad cerebral durante una etapa crítica del desarrollo6. Clínicamente, puede expresarse mediante dificultades del control postural, la coordinación y la adquisición de habilidades motoras, junto con alteraciones visuales y distintos patrones del tono muscular (2,11. La trayectoria clínica de los niños nacidos prematuramente también puede estar condicionada por antecedentes perinatales y comorbilidades neonatales. Las síntesis sobre el manejo de condiciones como el ductus arterioso persistente ilustran la complejidad de este contexto asistencial, aunque no aportan evidencia sobre rehabilitación motora ni sobre CME9. Esta heterogeneidad exige que la evolución funcional se documente con medidas clínicas suficientemente sensibles y, cuando sea posible, con instrumentos estandarizados.
Cuevas Medek Exercises (CME) es un enfoque utilizado en rehabilitación pediátrica que propone tareas motoras con exposición progresiva a la fuerza de gravedad y reducción gradual del soporte manual. La progresión se realiza mediante tomadas cada vez más distales, con el propósito clínico de aumentar la demanda de control postural y equilibrio. Sin embargo, la evidencia disponible sobre CME es limitada y se concentra principalmente en reportes de caso, mientras que publicaciones recientes cuestionan sus fundamentos y la suficiencia de la evidencia para establecer eficacia4,12. En consecuencia, los cambios observados en un caso individual deben interpretarse de manera descriptiva y no como demostración de un mecanismo neurofisiológico o de un efecto causal.
Los reportes previos han descrito evoluciones motoras favorables después de programas CME en niños con alteraciones estructurales del sistema nervioso central4. No obstante, la generalización de esos resultados está limitada por el diseño de caso, la posible maduración espontánea, las intervenciones concurrentes y el uso de instrumentos vinculados al propio método.
El objetivo de este reporte fue describir los cambios observados en la función motora gruesa y en el control antigravitatorio de una paciente con LPV durante un programa de intervención basado en CME.
REPORTE DEL CASO
Paciente de sexo femenino, de 4 años, chilena y estudiante de educación parvularia en un jardín infantil regular, con diagnóstico médico de LPV. Nació a las 31 semanas de gestación mediante cesárea de urgencia, indicada por infección materna y rotura prematura de membranas. Posteriormente presentó un retraso importante en el desarrollo motor global.
Antes de ingresar al programa CME, la paciente había recibido kinesioterapia convencional, la cual finalizó antes del inicio de esta intervención. Durante los 18 meses de seguimiento mantuvo atención fonoaudiológica una vez por semana y controles oftalmológicos según requerimiento. Por lo tanto, CME no fue la única atención de salud recibida durante el periodo observado, aunque no se desarrolló kinesioterapia convencional de manera paralela.
La paciente ingresó al servicio de rehabilitación especializada el 13 de julio de 2024 debido al estancamiento referido en la adquisición de habilidades motoras y a su alta dependencia funcional.
Evaluación inicial: el diagnóstico de LPV había sido establecido previamente por el equipo médico. La evaluación kinesiológica incluyó palpación y tamizaje observacional del desarrollo psicomotor; no se aplicaron GMFM, GMFCS, PEDI-CAT, HINE ni otras escalas funcionales estandarizadas. Se observó hipotonía, asimetría postural global, desequilibrio muscular en cadenas cruzadas, compensaciones funcionales y retraso de las habilidades motoras. La paciente no realizaba transferencias de peso ni transiciones básicas entre prono y supino de manera independiente. La Pauta CME registró 33 puntos, equivalentes dentro del propio instrumento a una edad motora de 4,4 meses. Esta equivalencia se utilizó únicamente para el seguimiento descriptivo del caso.
Intervención terapéutica: se implementó un programa individualizado basado en CME. Las tareas terapéuticas correspondieron a los ejercicios funcionales incluidos en los 40 ítems de la Pauta CME, que abarcan control cefálico y de tronco, reacciones de apoyo, giros, sedestación, transiciones, bipedestación y desplazamiento.
Dosis: una a dos sesiones semanales de 45 minutos durante 18 meses. La selección de ejercicios se ajustó al desempeño observado en cada sesión; no se aplicó un protocolo rígido dividido en fases.
Progresión de la dificultad: los ejercicios incorporaron variantes de exposición a la fuerza de gravedad y una reducción progresiva del soporte manual. Por ejemplo, la asistencia podía avanzar desde una tomada a nivel de los muslos hacia las rodillas y posteriormente los tobillos, hasta liberar el soporte sobre una superficie inestable. Durante las sesiones no se utilizaron órtesis, vendajes ni otras ayudas técnicas. Esta progresión buscó aumentar gradualmente la demanda de control postural, sin asumir que dicho procedimiento demuestre por sí mismo un mecanismo neurofisiológico específico (Figura 1).
Registro del protocolo: la documentación clínica disponible no especificó el número de maniobras seleccionadas por sesión, series, repeticiones, tiempos de mantención, intervalos de descanso ni criterios cuantitativos uniformes para avanzar entre niveles de sujeción. Por esta razón, la intervención solo puede describirse mediante la dosis global, los ejercicios consignados en la Pauta CME y la progresión clínica registrada.

Figura 1: Ejemplos de tareas de bipedestación realizadas durante el programa CME, sin órtesis ni soportes externos.
Evolución y resultados: se realizaron tres controles presenciales en BoostNeurotherapy SpA, sede La Reina, Santiago de Chile, en febrero de 2025, mayo de 2025 y enero de 2026. En la observación clínica se registró una modulación progresiva de la hipotonía inicial, junto con mayor estabilidad postural en sedestación y bipedestación. Estos cambios no fueron cuantificados mediante una escala específica del tono muscular.
De acuerdo con la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), la capacidad de permanecer sentada se codificó mediante d4153. Antes del programa, la paciente no mantenía esta posición de manera independiente, por lo que se asignó el calificador d4153.4, correspondiente a dificultad completa5.
Para la acción de ponerse de pie se utilizó el código d4104. Antes del programa, la paciente no realizaba esta acción de manera independiente y se asignó el calificador d4104.4, correspondiente a dificultad completa5.
Después del periodo de seguimiento, la mantención de la bipedestación se describió mediante el código d4154. Cuando requería asistencia se consideró una dificultad grave (d4154.3); cuando necesitaba supervisión o apoyo mínimo y mantenía la postura durante periodos más prolongados se consideró una dificultad moderada (d4154.2)5.
La adherencia se verificó retrospectivamente mediante registros de asistencia firmados por la madre y fue superior al 95 %. No se registraron efectos adversos ni imprevistos durante las sesiones. El caso correspondió a una atención clínica particular derivada por un médico fisiatra y no contó con evaluación de un comité de ética. La madre firmó un consentimiento informado para la realización de las terapias, la obtención de imágenes y grabaciones de video, y su utilización con fines de publicación; este documento se presenta como anexo.
En la Pauta CME, el puntaje total aumentó de 33 a 65 puntos durante los 18 meses de seguimiento, y la equivalencia interna de edad motora pasó de 4,4 a 8,6 meses (Tabla 1). Se registraron avances en sedestación, control del tronco, bipedestación con apoyo e inicio de pasos sostenidos por un antebrazo. Estos resultados corresponden a cambios descriptivos dentro de la Pauta CME y no son directamente equivalentes a resultados obtenidos mediante escalas funcionales validadas.
Tabla 1: Evolución de la función motora registrada mediante la Pauta Cuevas Medek Exercises de 40 ítems.
| Función Motora | Ingreso 13/07/24 | Control 1 03/02/25 | Control 2 26/05/25 | Control 3 12/01/26 |
|---|---|---|---|---|
| 1.- Extensión cuello, boca abajo | 2 | 3 | 3 | 3 |
| 2.- Mantiene cabeza vertical a la inclinación anterior | 1+ | 3 | 3 | 3 |
| 3.- Mantiene cabeza vertical a la inclinación posterior | 2 | 3 | 3 | 3 |
| 4.- Mantiene cabeza vertical a la inclinación D° | 1- | 2- | 2+ | 2+ |
| 5.- Mantiene cabeza vertical a la inclinación I° | 1- | 2- | 2 | 2+ |
| 6.- Extiende cuello boca abajo, cabeza fuera de la mesa | 2 | 3 | 3 | 3 |
| 7.- Flexiona cuello acostado en lado D° cabeza fuera de la mesa | 2 | 2 | 2 | 2+ |
| 8.- Flexiona cuello acostado en lado I° cabeza fuera de la mesa | 2 | 2 | 2- | 2 |
| 9.- Flexiona cuello acostado boca arriba, cabeza fuera de la mesa (4-5 meses) | 2- | 2+ | 2 | 2+ |
| 10.- Apoya las manos en la mesa a la caída anterior | 2 | 2- | 2+ | 2+ |
| 11.- Apoya mano I° a la caída lateral | 1 | 0 | 1- | 2 |
| 12.- Apoya mano D° a la caída lateral | 0 | 2 | 1- | 2- |
| 13.- Gira desde boca abajo a boca arriba | 1- | 3 | 3 | 3 |
| 14.- Gira desde boca arriba a boca abajo | 1- | 3 | 3 | 3 |
| 15.- Mantiene posición sentada con apoyo de manos (6 - 7 meses) | 1 | 2 | 3 | 3 |
| 16.- Mantiene posición sentada sin apoyo de manos | 0 | 0 | 1 | 2 |
| 17.- Mantiene el tronco vertical a la inclinación posterior | 1 | 2 | 2 | 2+ |
| 18.- Mantiene el tronco vertical a la inclinación anterior | 2- | 2+ | 2 | 2+ |
| 19.- Mantiene el tronco vertical a la inclinación lateral D° | 1 | 2- | 2+ | 3 |
| 20.- Mantiene el tronco vertical a la inclinación lateral I° | 1 | 2- | 2+ | 3 |
| 21.- Extiende el tronco a la suspensión horizontal | 2 | 2+ | 2 | 2+ |
| 22.- Mantiene posición de pie sostenido por cintura | 2 | 3 | 3 | 3 |
| 23.- Se sienta independiente desde prono | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 24.- Se sienta independiente desde supino | 0 | 1 | 0 | 0 |
| 25.- Desplazamiento independiente en el suelo | 0 | 0 | 1 | 1- |
| 26.- Se mantiene de pie agarrado o recostado en apoyo horizontal (8-10 meses) | 0 | 1 | 2- - | 2 |
| 27.- Se mantiene de pie sostenido por un antebrazo horizontal | 2 | 3 | 3 | 3 |
| 28.- Se mantiene de pie con apoyo de manos en pared | 1 | 1 | 1 - - - | 2- - |
| 29.- Se para desde arrodillado con agarre o apoyado en mueble | 0 | 1 | 1 | 1 - - - |
| 30.- Se para desde arrodillado con apoyo en pared | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 31.- Da pasos laterales apoyado en mueble | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 32.- Da pasos sostenidos por un antebrazo horizontal | 0 | 0 | 0 | 2 - - - |
| 33.- Pasos laterales con apoyo en manos, de cara en la pared | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 34.- Posición de pie autónoma | 0 | 1- | 0 | 0 |
| 35.- Pasos autónomos | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 36.- Se pone de pie desde el suelo | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 37.- Camina sobre barra cruzada en el suelo | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 38.- Camina independiente fuera de caja 10 cm | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 39.- Baja sin apoyo de caja 10 cm | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 40.- Sube sin apoyo a caja 10 cm | 0 | 0 | 0 | 0 |
| Total Puntaje | 33 ptos | 41 ptos | 55 ptos | 65 ptos |
| Edad motora | 4.4 m | 5.4 m | 7.3 m | 8.6 m |
DISCUSIÓN
Durante los 18 meses de seguimiento, la paciente mostró un aumento del puntaje de la Pauta CME y adquirió habilidades de sedestación, bipedestación asistida e inicio de pasos con apoyo. Estos hallazgos describen una evolución funcional temporalmente concurrente con el programa CME. Debido al diseño de caso único y a la ausencia de una medida funcional estandarizada, no permiten establecer que CME haya causado los cambios observados. La LPV compromete la sustancia blanca y puede alterar redes motoras y procesos del neurodesarrollo, con trayectorias funcionales heterogéneas6,7,8; por ello, la evolución debe interpretarse considerando tanto la intervención como la maduración biológica y el contexto clínico individual.
Desde una perspectiva clínica, varios componentes prácticos pudieron contribuir al desempeño observado: la exposición graduada a la fuerza de gravedad, el aumento de la demanda de equilibrio, la progresión desde tomadas proximales hacia tomadas distales, la práctica sin órtesis durante las sesiones y la adherencia superior al 95 %. Estos elementos proporcionaron oportunidades reiteradas para practicar tareas posturales de dificultad creciente. La literatura sobre control sensoriomotor, desarrollada en contextos diferentes de la neurorrehabilitación pediátrica, describe la contribución de la información sensorial a la estabilidad articular10; por ello, su extrapolación a esta paciente debe considerarse únicamente conceptual. Este reporte no incluyó mediciones fisiológicas ni un diseño que permita aislar el efecto de cada componente; en consecuencia, la integración sensoriomotora y la neuroplasticidad solo pueden plantearse como hipótesis clínicas y no como mecanismos demostrados.
La interpretación también debe considerar el estado de la evidencia sobre CME. Algunos reportes de caso han descrito progresos motores después de esta intervención4, mientras que Paleg et al. cuestionan sus fundamentos y destacan la escasez de estudios controlados y de medidas independientes del propio método12. Los resultados de la presente paciente no refutan esa crítica ni permiten establecer eficacia. Su aporte se limita a documentar longitudinalmente la evolución de un caso y a generar preguntas para estudios futuros con diseños comparativos y mediciones estandarizadas.
En otros contextos diagnósticos de rehabilitación pediátrica, como los trastornos neurológicos funcionales, la capacidad de marcha y el esfuerzo percibido han sido utilizados como resultados funcionales relevantes3,13. Estos estudios no evalúan LPV ni CME y, por tanto, no sustentan la eficacia del método; su aporte se limita a destacar la importancia clínica de medir la movilidad y la participación. Entre las limitaciones del presente reporte se encuentran el diseño de caso único, la imposibilidad de separar los cambios asociados a la maduración natural y la presencia de atención fonoaudiológica semanal y seguimiento oftalmológico durante el periodo observado. Aunque la kinesioterapia convencional había finalizado antes de CME, no existió un grupo de comparación ni control sobre todas las exposiciones concurrentes. Asimismo, no se aplicaron GMFM, GMFCS, PEDI-CAT, HINE u otras medidas funcionales validadas. La Pauta CME fue utilizada porque sus 40 ítems corresponden a las tareas motoras trabajadas y permitía un seguimiento seriado dentro del método; sin embargo, no se presentó evidencia de validez, confiabilidad o sensibilidad al cambio. Esta dependencia de una herramienta vinculada con la intervención introduce riesgo de sesgo de medición y limita la comparación con otros estudios. Futuros reportes deberían complementar la evaluación con instrumentos estandarizados e independientes, además de describir prospectivamente la dosis, la progresión y las intervenciones concurrentes. Finalmente, la ausencia de registros estandarizados sobre la selección de maniobras, repeticiones, tiempos de ejecución, descansos y criterios cuantitativos de progresión limita la reproducibilidad exacta del protocolo. Además, al corresponder a un caso aislado, los cambios observados no permiten establecer qué resultados similares se produzcan en otros pacientes con LPV, incluso cuando presenten características clínicas comparables.
CONCLUSIÓN
En esta paciente con LPV se registró una evolución favorable de habilidades motoras gruesas durante 18 meses de intervención basada en CME, con alta adherencia y sin efectos adversos documentados. Los cambios fueron observados mediante la Pauta CME y no permiten atribuir eficacia ni causalidad al método. La ausencia de escalas estandarizadas, el desarrollo biológico y las atenciones concurrentes deben considerarse al interpretar el caso. Estos hallazgos respaldan la necesidad de investigaciones prospectivas con medidas funcionales validadas, descripción reproducible de la intervención y diseños que permitan estimar con mayor rigor sus efectos. En consecuencia, estos hallazgos deben interpretarse exclusivamente en el contexto de esta paciente y no extrapolarse a otras personas con LPV.














