INTRODUCCIÓN
Las sociedades a través del tiempo direccionan los patrones alimentarios que presenta una colectividad, construyendo y etiquetando diferencias de calidad y cantidad en el consumo de alimentos y preparaciones culinarias, lo que cimenta estereotipos de sexo y de género sobre qué y cuanto comer entre hombres y mujeres1.
En la actualidad, se mantiene en el imaginario colectivo una presión social de adaptación alimentaria hacia el género de una persona, invisibilizando la presentación de expresiones de género no binarios, los que no se enmarcan en este sistema normativo de roles asignados a hombres y mujeres2. Se presentan tipologías que resaltan características de una alimentación de preferencia masculina, femenina, indiferenciada o andrógina, reconociendo para esta última clasificación, personas con una baja presión social frente al patrón alimentario que se realice3.
El estudio de cohorte liderado por Shakya et al.4 en adolescentes a partir de los 11 años hasta su edad adulta, sugiere que la expresión de género en etapas tempranas de la vida, no necesariamente se condice con manifestaciones de género en etapas más adultas de la trayectoria vital, ya que las culturas, de diversas configuraciones, condicionan los comportamientos, estilos de vida y cuidados en salud3. No obstante, las culturas son influenciadas, por entre otros factores, el marketing alimentario, lo que potencia desigualdades y limitadas representaciones de género, fomentando de esta manera, inequidades en roles propios entre hombres y mujeres5.
En contextos domésticos y género, las prácticas alimentarias presentan un marcado rol binario: se identifican actividades estereotipadas a mujeres en acciones del cuidado intrafamiliar, como la responsabilidad que conlleva la gestión y priorización alimentaria entre los componentes de la familia, la elaboración y el consumo de los alimentos6.En familias extensas, el rol social de abuela es fundamental como “guardiana” de la alimentación intra domiciliaria, ya que, en algunos hogares, es la que resuelve aspectos propios de la seguridad alimentaria y de la elaboración de preparaciones culinarias7.Teorías feministas críticas visibilizan la violencia intersectorial para los cuidados domésticos y de seguridad alimentaria, reconociendo vulneraciones estructurales políticas y normativas asignadas al rol de ser mujer8,9 y que por lo mismo, facilitan las brechas que limitan a mujeres la capacidad de desarrollar actividades que consideren necesarias para mejorar su alimentación y nutrición en un contexto sociocultural.
En personas mayores, la alimentación presenta influencias que provienen de etapas tempranas de la vida y que, en la actualidad, direccionan sus patrones alimentarios10. Estos saberes, enmarcados en un contexto sociocultural histórico y para un número importante, son trasmitidos de manera intergeneracional desde dinámicas de migración, industrialización o de globalización, con sus descendientes directos, en especial, los nietos en la etapa vital de la niñez, con quienes se establece una dinámica de consentir y transmitir conocimientos de manera recíproca11-13.Los beneficios de esta interacción traspasan a la diada intergeneracional, ya que la satisfacción social incorpora a otros miembros de la familia, entremezclando emociones y afectos que repercuten en un beneficio colectivo14.
Es necesario explorar en la cesión intergeneracional de saberes alimentarios en distintos contextos, ya que es un dominio con escaso desarrollo en las áreas de la alimentación y los estudios de género desde un paradigma intersectorial, que fortalezca políticas y acciones que integren a una diversidad de actores sociales para la equidad y bienestar de la población más envejecida15.
Personas mayores y los nietos socializan y comparten experiencias de ambientes alimentarios domésticos en la niñez, adolescencia y otras trayectorias vitales, como la vivencia de ser un adulto joven y estudiante universitario a la vez. Por lo mismo, el objetivo de esta investigación fue el interpretar los significados que estudiantes universitarios según género binario, realizan de la influencia que personas mayores presentan en sus actuales patrones alimentarios.
El estudio parte del supuesto en el que se asumen diferencias de género en estudiantes universitarios al evocar influencias de personas mayores en sus actuales patrones alimentarios. Las mujeres de sus familias presentarían un mayor protagonismo en el traspaso de los saberes alimentarios, que conlleva procesos emocionales y culturales con identidad local.
METODOLOGÍA
Diseño y población de estudio
Investigación cualitativa de enfoque fenomenológico interpretativo hermenéutico y alcance exploratorio, realizado en diversos espacios físicos de una universidad tradicional en el centro-sur de Chile durante los meses de agosto de 2024 a marzo de 2025. Los participantes fueron estudiantes regulares, mayores de edad, que firmaron el consentimiento informado (CI) del estudio.
El tipo de muestreo fue intencional y la muestra fue obtenida a través de saturación de datos, realizado de manera paralela y concurrente para estudiantes según género en los subgrupos femenino y masculino. Como estrategia metodológica, se realizó saturación de códigos relevantes, así como de significados de temas reiterativos en ciclos de entrevistas por género. Para el reclutamiento, se contactó de manera directa a potenciales participantes en espacios comunes de la Universidad, presentándoles los objetivos de la investigación y solicitando autorización y firma del CI para comenzar la recolección de los datos. Esta actividad fue realizada por equipo ejecutor y colaboradora del estudio, nutricionista con experiencia en trabajo de campo de estudios cualitativos.
Procedimientos y plan de datos
La recolección de datos se realizó a través de entrevista semiestructurada, instrumento en el que la temática de la pauta guía se centró en la influencia que personas mayores presentan en los actuales patrones alimentarios de estudiantes universitarios. Las respuestas fueron grabadas en Smartphone y luego transcritas a través del programa de uso libre TurboScribe, actividad realizada por nutricionista con experiencia en recolección de datos en investigación cualitativay según protocolo preestablecido del estudio,.
El plan de análisis de datos consideró un proceso sistemático que incluyó el ordenamiento, codificación, identificación de temas emergentes, reordenamiento y categorización de los datos, actividad que permitió reconocer los significados otorgados por participantes del estudio. Como sistematización de la actividad, el proceso de codificación consideró una lectura abierta e inmersiva de los datos, lo que permitió captar el sentido de los relatos, para que, de manera posterior, se identificaran las unidades de significados de la experiencia vivida que emanaron del texto. Este proceso continuó con la agrupación de temas hermenéuticos más amplios desde un enfoque dialógicos que permitieron reflejar las estructuras de significados y la narrativa de la experiencia. La fase de análisis de datos se realizó de modo independiente y paralela para las respuestas de estudiantes de género femenino y masculino, finalizando esta etapa con una validación cruzada de categorías, al triangular la información de los participantes, explorando y analizando convergencias y divergencias entre géneros de participantes, verificando de esta manera la consistencia de los temas identificados. Para minimizar los sesgos interpretativos, el equipo investigador fue acompañado por sociólogo con experiencia en investigación desde un enfoque cualitativo en salud. Antes del análisis de datos, los investigadores expusieron sus interpretaciones sobre el fenómeno de estudio. A lo anterior, se evitaron conclusiones apresuradas de la interpretación de los datos, lo que minimizó la sobre interpretación individual del equipo investigador, lo que facultó la construcción colectiva de sentidos esenciales.
Profundidad interpretativa y comprensión contextual
La interpretación de significados en los contextos del estudiantado participante en la investigación, se amparó el salvaguardar la experiencia del fenómeno en estudio desde los sentidos que construyen sus historias de vida, culturas, relaciones y los entornos alimentarios domésticos. La reflexividad continua de los datos se profundizó de manera constante, reflexiva, y con descripciones profundas, que facultaron la comprensión del fenómeno en su esencia por parte del equipo.
Normas para presentación de estudios cualitativos
Esta investigación fue revisada conforme a las normas Standards for Reporting Qualitative Research (SRQR), con el objetivo de asegurar la transparencia, el rigor metodológico y la claridad en la presentación de los hallazgos y conclusiones.
Consideraciones éticas
La investigación contó con la aprobación de Comité de Ética Científica (ORD. N°25/ 2024), los que además de aprobar la realización del estudio, realizaron un seguimiento a su ejecución y validaron el consentimiento informado antes de ser aplicado.
RESULTADOS
Participaron 40 estudiantes, de los cuales, el 52,5 % era de género femenino, con edad promedio de 20 años (+/-2).
A través del análisis hermenéutico, se identificaron tres categorías de sentido para participantes del estudio: trasmisión de conocimientos, rol de género y valoración emocional y significativa; citas ejemplificadoras de los relatos se presentan en la Tabla 1 y la Tabla 2, para estudiantes mujeres y hombres, de manera respectiva. A lo anterior, la Tabla 2 presenta una opinión sobre barreras intergeneracionales de trayectorias de vida.
La totalidad de participantes menciona a mujeres, madres o abuelas consanguíneas como personas mayores que influyeron y que aún influye en sus actuales patrones alimentarios.
1. Trasmisión de conocimientos alimentarios
Esta categoría responde a la estructura de significado esencial en las narraciones de las estudiantes. La “abuelas” son mencionadas en los discursos como las encargadas de alfabetizar en técnicas, enseñanzas prácticas y estrategias culinarias de preparaciones caseras. Son las que instruyen a través de sus saberes alimentarios, en un contexto histórico y local, con relatos vinculados y trasmitidos de manera oral o registrados en escritos que conservan el patrimonio gastronómico familiar y territorial (Tabla 1).
Tabla 1: Categorías y citas ejemplificadoras estudiantes de género femenino
| Categorías | Citas ejemplificadoras |
| "Mi abuela tiene como un libro de recetas; ahí va poniendo todas las recetas de sus dulces... y tiene la receta de sus alfajores". [Entrevista 1] | |
| "Me mostró [abuela] cómo se hacía; me pasaba la masa para que yo amasara... más entre práctico y visual". [Entrevista 5] | |
| “Aprendí a cocinar cosas ahorrativas de mi abuela... usaban alimentos económicos”. [Entrevista 6] | |
| “Era 'mira y aprende'... ahora es trabajo en equipo”. [Entrevista 7] | |
| Trasmisión de conocimientos | "Los hombres enseñan de forma más directa ('échalo así'); las mujeres son detallistas". [Entrevista 9] |
| alimentarios | "Es importante transmitir recetas como las humitas... si no, se pierden”. [Entrevista 12] |
| “Mi abuelita hace un tipo batido... de puras verduritas... esa es su forma de poder incorporar las verduras”. [Entrevista 16] | |
| "Mi abuelita tiene como un librito y yo hasta el día de hoy con su librito de recetas me he manejado". [Entrevista 18] | |
| Porque dan [personas mayores] como una explicación más a fondo se podría decir" (SIC). [Entrevista 21] | |
| "Mi abuela es machista... está mal visto que los hombres cocinen". [Entrevista 2] | |
| "Antiguamente los hombres no cocinaban tanto... aún no cambia ese estereotipo". [Entrevista 7] | |
| "Mi abuela es la que cocina en la casa. Ella le enseña a mi mamá, le enseña a mi tía". [Entrevista 11] | |
| "Mi abuela me enseñó a cosechar, a ver la papa, a matar animales... cosas que no aprendí de los hombres". [Entrevista 13] | |
| Roles de género | "Mi abuelita era la que se encargaba de transmitir conocimientos... mi abuelo ni siquiera sabía nada de cocina". [Entrevista 15] |
| "Normalmente, por ejemplo, las personas mayores, ¿a quién le enseñan? A las mujeres". [Entrevista 16] | |
| "Yo creo que va a ir mucho cambiando por el tema de que ya la mujer no es como de la cocina... el hombre se cocina solito" [Entrevista 17] | |
| "Mi abuelita era como más paciente... mi abuelo me enseñaba una vez y ya si lo agarraste lo agarraste y si no ya no". [Entrevista 18] | |
| "El hombre igual puede cocinar, puede ayudar en las cosas de la casa... debería cambiar un poco el pensamiento". [Entrevista 20] | |
| "Mi abuela me llama a cocinar pantruca... es para pasar el momento juntos". [Entrevista 2] | |
| "Mi abuelo me enseñó a hacer pan... fue una linda experiencia". [Entrevista 5] | |
| Valor emocional y | "Lo que cocinaba mi abuela tenía un sabor único... nunca logró replicar el de la mamá". [Entrevista 11] |
| significativo | "Mi abuela llegó y me preparó una cazuela... me sentí la persona más feliz del mundo". [Entrevista 12] |
| "La lasaña fue un plato que me quedó muy marcado por mi abuelita... lo hacían en días especiales como cumpleaños o domingos". [Entrevista 15] | |
| "El pan amasado y todo eso me recuerda a mi abuelita de cuando yo estaba como jugando con la masita al lado mientras ella lo hacía". [Entrevista 18] |
Los participantes varones, presentan significados compartidos con las estudiantes alidentificarel rol social de “abuela” como esencial en la trasmisión de los saberes alimentarios. Su influencia abarca desde la selección de los alimentos a consumir hastalas instrucciones relacionadas a las técnicas culinarias para diversas preparaciones locales, considerando algunas estrategias de enseñanza que son reconocidas y valoradas como aprendizajes significativos para esta etapa de la trayectoria vital (Tabla 2).
2. Roles de género
En los hombres, se logra reconocer un patrón de significados profundos en actividades de género binarios realizados por personas mayores: mujeres son las comisionadas a ejecutar diversas funciones domésticas que circundan a la alimentación, acción que presenta una condición de arraigo sociocultural y que es traspasado de manera intergeneracional. Los hombres mayores también exhiben roles en los cuidados domésticos y de alimentación, que pueden representarse a través participaciones directas y comprometidas o en otras vivencias, mediante colaboraciones mínimas o evasivas, como, por ejemplo, el responsabilizarse de la adquisición de alimentos o el recalentar preparaciones culinarias (Tabla 2).
Tabla 2: Categorías y citas ejemplificadoras estudiantes de género masculino
| Categorías | Citas ejemplificadoras |
|---|---|
| "A mi abuela le gustaba hacer la empanada, como la empanada de pino (carne). Entonces como que me acuerdo que yo le amasaba la masa y le cortaba, entonces sí. Y siento que igual esas cosas uno se acuerda cuando es chico, después se acuerda, le quedan esas cosas" (SIC). [Entrevista 5] | |
| "Mi abuela me hacía participar y mi abuelo no. Que mi abuelo es solamente mirar, mi abuela es mirar y después de a poco te empieza a invitar a agregarte haciendo cosas". [Entrevista 6] | |
| Valoración emocional y significativo | "Me enseñó a preparar pantruca. A mí no me gustan las pantrucas, pero me gustaba ayudarla. Porque éramos los dos nomás haciendo eso". [Entrevista 9] |
| "Las humitas son una tradición ya en la familia, donde se juntan todos a comer el día, a hacerla, a prepararla. Entonces eso es algo importante que mantiene unida la familia". [Entrevista 11] | |
| "Yo creo que igual emocional, un valor emocional, de por medio, porque al final igual ellos saben, si no, por algo tienen un año, muchos años más de vida, la historia habla por sí sola en ese sentido". [Entrevista 15] | |
| "Mi abuela siempre me implementó en comer más legumbres, en cambio que mi abuelo siempre me dijo hay que comer carne, siempre carne". [Entrevista 1] | |
| Trasmisión de conocimientos | "Sí, cocinábamos juntos. Y lo que decían, me preguntaba si lo entendía. Y yo lo hacía, para ver si entendía. A veces funciona, a veces no". [Entrevista 13] |
| alimentarios | "Por ejemplo, no sé, el pastel de choclo. Como que siempre estábamos atentos, por ejemplo, a mi abuela nos enseñaba diciendo ya tienen que hacer el pino, a moler el choclo...". [Entrevista 16] |
| "Creo que la mujer es un poco más paciente también. El hombre como que te hace mirar y sin explicarte tanto. La mujer es como más paciente en el sentido de enseñar". [Entrevista 2] | |
| "No he tenido como tantos conflictos o demostraciones, entonces podría decir que no [hay diferencias de género en la enseñanza]". [Entrevista 6] | |
| Roles de género | "… el hombre es el que va a comprar, el que hace como la gestión y la mujer es la que lo ejecuta. Y en el lado contrario es mi abuelo que hace todo, el que va a comprar, el que cocina, el que lava todo". [Entrevista 11] |
| "En mi familia, no. No. Siempre se mantuvo mi abuela. Y ahora sigue mi madre". [Entrevista 12] | |
| "Por ejemplo, cuando tenemos como visita o la vamos a visitar, ella como que hace todo, como que siempre su mente queda igual como algo machista por el tema de que dice, no, ustedes no hagan nada y yo hago todo". [Entrevista 16] | |
| "Mi abuelo he visto que a veces quizás se calienta algunas cosas, pero más que eso, nada". [Entrevista 19] |
Esta interpretación de significados se mantiene en las estudiantes mujeres: se entreteje una marcada comprensión de inequidad y desproporción de roles en los aspectos asociados a los ambientes alimentarios domésticos para las mujeres mayores. Se reproducen roles que las mantiene en una posición de ser las “guardianas de la alimentación”, actuando en conexión biocultural intergeneracional de trasmisión o mantención de los conocimientos alimentarios. Así mismo, adultas jóvenes como las participantes, exhiben una tensión en las dinámicas de género en esta área, reconociendo por una parte, una preservación sociocultural de representación femenina de mujeres mayores en aspectos culinarios en sus hogares, la actuación de los hombres mayores en determinadas responsabilidades domésticas y también, visualizando la necesidad de quebrantar esta construcción social de roles femeninos y masculinos de personas mayores en la alimentación proveniente de los cuidados domésticos (Tabla 1).
3. Valoración emocional y significativa
Las emociones y la subjetividad son los temas más recurrentes y significativos en los relatos de estudiantes hombres; sus experiencias se pueden interpretar desde la esencia del aprecio a sus abuelas y lo que les entregaron en etapas más tempranas de la vida en torno a su alimentación. Afloran reconocimientos positivos a las explicaciones y la entrega de saberes que acompañaban el aprender haciendo para algunas recetas. Se exterioriza una evocación a su inclusión activa en la preparación culinaria, fracturando brechas de género para esta actividad, ligadas a la preparación de comidas en los hogares. Esto permite reconocer el aporte de las abuelas, pero también, releva la importancia que esta actividad presenta en la cohesión del grupo familiar, desde el significado otorgado por este grupo de estudiantes (Tabla 2).
El discurso de las estudiantes permite identificar una valoración y reconocimiento a sentimientos profundos que conlleva el compartir con mujeres mayores de sus familias. Las “abuelas” son mencionadas al preparar o compartir la elaboración de comidas típicas locales; la memoria olfativa y emociones se presentan en los relatos, permite una conexión a recuerdos que afloran de vivencias pasadas y que se canalizan en sensaciones de felicidad.
Es necesario resaltar que en los relatos de estudiantes mujeres, también se menciona a hombres mayores en el proceso de enseñanza y aprendizaje de preparaciones culinarias, con discursos que delatan recuerdos positivos para esta experiencia vital.
4. Barreras socioculturales y generacionales para la alimentación
Una categoría que refleja lo complejo del fenómeno estudiado y que no emergió de la estructura significativa central en los relatos de estudiantes hombres, pero que, sin embargo, invita a ponderar su presencia en los resultados, es el alcance que se le entrega a barreras socioculturales de personas mayores y que condicionan su alimentación. El nivel educacional, religión o la falta de evidencia científica de creencias populares, surgen como una limitación que se asocia al hecho de ser una persona mayor, como una manera de enjuiciar la formación que cimentaron sus convicciones a través de la vida y que se refleja en su actual experiencia vital (Tabla 2).
DISCUSIÓN
La interpretación de los relatos de este grupo de jóvenes universitarios, no cede espacios al evocar las influencias que el rol de género presentan personas mayores en su alimentación: son mujeres, reconocidas como sus abuelas o en otras situaciones las madres, quienes contribuyen o han aportado o mantienen en esta etapa de la vida, una cimentación de sus patrones alimentarios. Los hombres mayores también entregan una valoración significativa en el desarrollo de cuidados domésticos asociados a la alimentación, aunque su actuación se distancia de la alusión representativa de las mujeres mayores. Este último pensamiento más rupturista sobre los roles de género, se presenta en los discursos de estudiantes mujeres y hombres.
Los análisis de los relatos de participantes no resultan sorpresivos, ya que, de manera individual y colectiva, somos parte de una comunidad que mantiene y desarrolla diferencias formativas arraigadas en el tiempo, que incluye, entre otros aspectos, los cuidados domésticos. Las prácticas alimentarias pueden ser un ejemplo de una estructura normativa de actividades de género estereotipado con roles femeninos y masculinos, que se adaptan a las culturas en los distintos territorios y que direccionan un envejecer que puede o no ser saludable16,17. La distribución de alimentos entre las familias estaría determinada o al menos, mediada, por el aporte económico entregado al hogar, nivel educacional, edad de los integrantes familiares y también el género18.Las mujeres en distintos contextos y culturas, pueden ser afectadas por la inequidad de responsabilidades destinadas a la alimentación familiar, que puede abarcar desde la violencia económica de hogares monoparentales, el ser continuadoras del patrimonio gastronómico local y la seguridad alimentaria familiar, así como el mantener roles de cuidadoras domésticas que se adapten a las dinámicas intrafamiliares19-22.
Autores como González et al.23) profundizan desde una mirada historiográfica sobre el rol de las mujeres en los cuidados domésticos, reflexionando en la relevancia en que la filosofía y economía capitalista ha permeado y modificado en las representaciones de las mujeres en los trabajos no remunerados, una distribución que podría reordenar el aporte de las mujeres mayores en las actuales estructuras familiares. Esto último podría ser una de las fundamentaciones que explicarían el apego y valoración que los participantes, independiente del género, interpretan de los cuidados, recuerdos y enseñanzas de sus abuelas para su alfabetización alimentaria.
En los significados que entregan participantes del estudio, convergen aprendizajes, emociones y afectos que rememoran o son vivenciados sobre el aporte de sus abuelas en distintos aspectos de su alimentación. La nostalgia o recuerdos que emanan del pasado en distintas vivencias vitales direccionan de manera positiva o negativa el bienestar subjetivo de una persona24. Este sentir emanado de los estudiantes puede ser comprendido desde la psicología o la neurociencia como el efecto Proust25,esto es, recuerdos de aromas y sabores de algún alimento o preparación culinaria, permite una apertura a la memoria emocional, con efectos positivos para la persona y su conexión con los significados de la vida. Los recuerdos vicarios de los participantes se asociaron a eventos afectivos y positivos para sus historias de vida.
Otro aspecto relevante en la interpretación de los discursos, se presenta en el momento intergeneracional e informal de enseñar y aprender. Los estudiantes afianzan vínculos afectivos con sus abuelas en un espacio de instrucción segura y experiencial a través de la observación, la imitación y el desarrollo de habilidades prácticas culinarias, en un ecosistema de lecciones significativas y en un entorno cotidiano. El enfoque intergeneracional de aprendizajes informales es una manera de transmisión de conocimientos con intercambios recíprocos, un compartir de compromisos y la construcción de relaciones en un contexto familiar26. La revisión sistemática liderada por Trujillo et al.27 presenta entre sus resultados, un reconocimiento al valor del dialogo intergeneracional, el que entrega una mayor empatía entre generaciones, bienestar integral, mejor relación intrafamiliar, promoción de valores humanos y sociales, entre otros beneficios. En la construcción de los patrones alimentarios, surge el concepto acuñado por Alarcón et al.28 de “traspaso intergeneracional alimentario”, concepción que trasciende al ámbito dietético y nutricional, ya que es una instancia de enlace entre familias, en específico, mujeres mayores a través de experiencias gastronómicas que recibieron o aún reciben, que aprenden y enseñan y que les permite su valoración y el ser reconocidas en su medio.
El establecer una relación intergeneracional desde la alimentación en los recuerdos de los participantes, trasciende lo cultural y emocional, ya que las prácticas alimentarias compartidas moldean conexiones cerebrales en donde convergen memorias y aprendizajes. La memoria alimentaria forma vínculos entre generaciones en etapas nóveles de la vida, en donde las abuelas son referentes de las actuales prácticas alimentarias, lo que potencia la memoria evocativa consiente29. Desde la neurociencia, episodios emocionales de eventos específicos, se canalizan a través de los afectos30. El recuerdo de una preparación culinaria es regularizado por mecanismo neurobiológicos, en donde el hipocampo almacena y recupera memorias episódicas31,como el recuerdo significativo de preparar una receta con la abuela.
Para profundizar en las vivencias de los participantes, las narrativas culturales, los estereotipos de género y el rol de las mujeres y los cuidados domésticos, se entrelazan en una dinámica de fracturación cultural y la participación de hombres adultos y mayores en actividades no normativas. Las pautas socioculturales asignan a las masculinidades hegemónicas representaciones asociadas al consumo de alimentos proteicos de origen animal, pese a que ha irrumpido en las sociedades contemporáneas, visiones que orientan hacia la adopción de patrones alimentarios y estilos de vidas más saludable, aunque esto último, tiende a conflictuar y tensionar los roles de género32.En hombres mayores, también se reconoce una flexibilidad en las masculinidades y la alimentación, en especial, etapas de transiciones de vida como la viudez33. Relatos de estudiantes mujeres, rescatan roles masculinos en sus historias de vida, en relación a procesos de enseñanza, desde la práctica compartida y de metodologías que se interpretan como propias del género.
Otro aspecto valorado por los participantes es la trasmisión de los saberes alimentarios, interpretando que enseñanzas culinarias robustecen la mantención del patrimonio cultural gastronómico y los preceptos de una alimentación saludable, que se asocian a momentos vividos junto a las abuelas y también sus abuelos. Actividades generativas intergeneracionales consanguíneas, permitirían lograr una conexión positiva que trascienden en las historias de vida de la diada participante34, y que, además, repercutiría en la comunicación, cohesión socialy calidad de vida35.
Una opinión disidente surge en los relatos, y aunque no sea representativa, refleja y permite reflexionar sobre los prejuicios presentes hacia personas mayores. Un estudiante de género masculino atribuye barreras que surgen desde creencia popular o religiosa, sin base científica. El edadismo y su comprensión teórica, entrega directrices que permiten interpretar la opinión del participante, ya que la discriminación por edad, puede ser parte de las dinámicas familiares, lo que afecta el bienestar de personas mayores en los contextos domésticos36.Se puede interpretar que adultos jóvenes podrían presentar un conflicto generacional, provocado por tensiones estructurales, debido a que, desde un contexto sociocultural, las generaciones precedentes no considerarían los entornos sociales en que personas mayores fueron formadas. La educación en todas las etapas de vida, incluida la formación profesional universitaria, podría reducir los prejuicios hacia las personas mayores37.
Como limitaciones de la investigación, además de las subjetividades y sus cargas por parte de participantes e investigadores, así como la dificultad metodológica de generalizar los resultados, el exclusivo enfoque binario de estudio relega a una población del estudiantado de la universidad, invisibilizando de esta manera sus experiencias en el objeto de estudio. Un muestreo más inclusivo, con una búsqueda más activa de participantes incrementaría la representación de los datos. Otras limitaciones que pueden ser visualizadas en futuras investigaciones, se presentan en la falta de consideración de la variabilidad cultural de participantes, la necesidad de identificación de la naturaleza materna o paterna de la relación intergeneracional del estudiantado, las actuales adaptaciones de patrones alimentarios o la necesidad de realizar una triangulación intergeneracional del objeto de estudio.
CONCLUSIONES
Independiente del género que presente el estudiantado de educación superior en esta investigación, se comprende que personas mayores consanguíneas, específicamente las abuelas, influencian y son referentes normativos y afectivos en sus decisiones y actuales patrones alimentarios.
En políticas, programas o acciones de salud pública, es necesario seguir profundizando en el rol de la alimentación y género, realzando las culturas familiares y su trasmisión intergeneracional. Esto es en sí, una oportunidad de incrementar los conocimientos intrafamiliares y comunitarios, a la vez que se reducen los estereotipos generacionales, se crean redes de apoyo social y se guían políticas públicas en salud alimentaria que consideren las experiencias y percepciones subjetivas de adultos jóvenes.














