INTRODUCCIÓN
El quiste del conducto tirogloso es una patología frecuente en niños, pero no es raro su hallazgo en adultos. Según cierta literatura, está presente hasta en 17% de la población general. La embriología de la tiroides explica la localización de ésta y otras lesiones relacionadas con anomalías del desarrollo de la glándula.
En general se puede presentar y desarrollar a cualquier edad, con predominio en las dos primeras décadas de la vida, teniendo registrado que el 50% se presenta antes de los veinte años. No cuenta con predilección por ningún género 1,2. El tamaño registrado generalmente es de 3 cm, pero se han reportado hasta de 10 cm de diámetro, aumentan de tamaño gradualmente, llegando a agrandarse rápidamente después de una infección del tracto respiratorio superior 3,4. La presentación clínica clásica es una masa palpable localizada en la línea media, no dolorosa, que se moviliza al deglutir y al protruir la lengua. La mayoría son benignos, pero hasta en el 1% puede ser maligno. La mayoría de ellos se encuentran en la región infrahioidea (80%), el 8% en la región suprahioidea, el 5% en la región supraesternal del cuello y solo el 1-2% se encuentran en la base de la lengua. Otras literaturas mencionan que la ubicación supraesternal puede alcanzar hasta el 12,9 % de los casos de quiste tirogloso 1,5-7.
Se debe hacer referencia al hablar de quiste tirogloso de las fístulas tiroglosas como diagnóstico diferencial, que al compartir del mismo proceso embriogénico su trayecto y orificio se encuentran en la línea media, por encima o por debajo del hueso hioides, y atraviesa desde la piel hasta el agujero ciego en la base de la lengua (foramen caecum), de modo que contacta con el hioides en su trayecto. Estos trayectos fistulosos son indoloros mientras no se infectan; su orificio externo se reconoce por presentar mayor pigmentación o por su umbilicación en el acto de la deglución y, en ocasiones, se asocia a un proceso eccematoso. Como todas las fístulas congénitas pueden formar trayectos externos o internos, completos o incompletos 8.
Es aconsejable la remoción del quiste con la maniobra de Sistrunk en la que se elimina el segmento de la línea media del hueso hioides y una porción generosa de músculo por todo el conducto tirogloso. Con este procedimiento se reduce la recurrencia a un 8%. La transformación maligna es rara; en menos del 1% se tienen reportados carcinomas.
En el presente trabajo se reporta el caso de un paciente masculino, de 7 años de edad, con antecedentes de crónicos de tumoración cervical de crecimiento intermitente relacionado con la aparición de cuadros infecciosos de las vías aérea superiores, que cede con tratamiento a base de antibióticos y antinflamatorios no esteroideos. El mismo es diagnosticado con quiste tirogloso, se planificó una intervención quirúrgica para la resección de la lesión utilizando la técnica de Sistrunk.
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Paciente, masculino de 7 años de edad, procedente de la ciudad de Ypané, estudiante de primaria, paraguayo, acude a la consulta con su madre en fecha 03 de octubre del 2023.
Al interrogatorio, madre refiere antecedentes de larga data de tumoración cervical de crecimiento intermitente que acompaña signos inflamatorios en relación con episodios de infecciones de la vía aérea superior la cual cede con tratamiento antibiótico y antiinflamatorios no esteroideos en varias oportunidades.
Niega antecedentes familiares similares, alergias a medicamentos, cirugías previas, asma, otras patologías crónicas.
Al examen físico, paciente de sexo masculino, lúcido, colaborador, normosómico, eutrófico, facies compuesta, impresiona portador de patología crónica. Cuello cilíndrico, asimétrico a expensas de tumoración de 3 cm de diámetro en región supraesternal, en línea media, móvil, de consistencia sólida blanda sin signos inflamatorios. No se palpan adenomegalias. Craqueo laringeo positivo bilateral no doloroso. Ver Figura 1.

Figura 1 Vista anterior de la lesión cervical. Nota. La imagen muestra la lesión quística donde se aprecia exudado purulento
Trae consigo ecografía cervical de partes blandas que se realizó ecografía cervical con diagnóstico presuntivo de quiste tirogloso, además se determinó en una segunda ecografía la presencia de una colección heterogénea asociada a los cambios inflamatorios del plano celular cervical. Se realiza Tomografía de Cuello y Tórax con contraste donde se observa lesión nodular heterogénea, centro sin captación de contraste, que mide 25 x 16 mm, central, en la línea media de ubicación supraesternal. Ver Figura 2.

Figura 2 Corte axial de Tomografía computarizada de cuello y tórax del paciente a altura diámetro mayor de la lesión que es señalada por la flecha . Nota. La imagen muestra la tomografía de la lesión
La presunción diagnóstica es de un Quiste tirogloso supraesternal por lo que se indica el plan terapéutico de una cirugía de resección mediante la técnica de Sistrunk, que se realiza con envío de muestras a anatomía patológica. Ver Imagen Figura 3.

Figura 3 Pieza anatómica constituida por conducto tirogloso y proceso fistuloso . Nota. La imagen muestra la pieza anatómica disecada
La pieza anatómica se constituyó como un fragmento irregular de 2.5 x 0.7 cm, junto con un fragmento de piel de 2x1.2x0.4 cm, color beige parduzco heterogéneo, además de un tejido óseo de 1.6x1.2 cm correspondiente al hueso hioides, compatible con un quiste tirogloso.
DISCUSIÓN
El quiste tirogloso es la anomalía congénita cervical más frecuente, con un 7% de prevalencia global, se constata como una masa palpable localizada en la línea media, no dolorosa, positiva a la maniobra de Hamilton Bailey, que asociado a Infecciones de vía aérea superior aumenta de tamaño y pueden complicarse. La mayoría son benignos, 1 al 1.4% puede ser maligno y deben atenderse los factores de riesgo.
La poco frecuente ubicación anatómica supraesternal dada en este caso de quiste tirogloso, fue el principal motivo que determinaron para realizar el presente reporte de caso. Puesto que solo 5% aproximadamente de los casos de esta patología presentan esta poco frecuente ubicación supraesternal. Sumado a este dato, otro motivo también fue el llamativo y aún más infrecuente diagnóstico diferencial de quiste dermoide presentado en el informe de la tomografía computarizada con contraste de cuello y tórax, así como también se menciona en trabajos como diagnóstico diferencial en la ubicación supraesternal, que al evaluar reportes de caso de quiste dermoide en la misma ubicación de la lesión del paciente se puede descartar por la presencia cranealmente de un conducto que ya se constató en la tomografía mencionada 7,9,10.
La aplicación de la Técnica de Sistrunk que implica la resección en bloque de todo el trayecto que incluye el quiste, el trayecto infrahioideo, el cuerpo central del hueso hioides y todo el trayecto hasta el foramen ciego de la lengua que se sutura es la técnica más frecuentemente utilizada y fue la aplicada en este caso particular. Cabe destacar que en un reporte de caso de un quiste tirogloso en ubicación supraesternal se limitó el tratamiento a la cistectomía, a pesar de la mayor tasa de recidiva (33%) debido a la característica quística que se extendía desde el istmo tiroideo hasta el nivel supraesternal que presentó dicho caso, no obstante, la paciente debió seguir en seguimiento cercano 4,7,11.
Sin embargo, se debe mencionar que tanto la técnica de Sistrunk como la técnica de Sistrunk modificada que implica la resección similar hasta el hueso hioides para limitar a resecarse solo los trayectos fistulosos suprahioideos visibles para el tratamiento de esta patología presentan tasas similares de efectividad, 3-4% y 4,5 % respectivamente 7,11.
Aunque el quiste tirogloso es la anomalía congénita cervical más frecuente, con un 7% de prevalencia global, la poco frecuente ubicación anatómica supraesternal dada en este caso, ya que solo se da en el 5% aproximadamente de los casos de esta patología fue el motivo principal que determinó realizar el presente reporte de caso. Cabe mencionar que la técnica de Sistrunk, usada en este caso, como la técnica de Sistrunk modificada para el tratamiento de esta patología presentan tasas similares de efectividad, 3-4% y 4,5 % respectivamente.










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