INTRODUCCIÓN
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) se han mantenido como un importante problema de salud mundial con un millón de personas que contraen nuevas infecciones cada día, lo que representa un total de aproximadamente 499 millones de nuevos casos de infecciones curables cada año 1.
El manejo de las ITS se centra en la detección, el tratamiento y la prevención. Aunque es poco probable que sean fatales en la fase aguda, representan una amenaza importante para la salud pública, lo que hace que la detección temprana sea esencial. Sin embargo, identificar a los pacientes que corren el riesgo de contraer ITS a veces implica habilidades elaboradas para realizar un historial y largas discusiones sobre prevención y prácticas sexuales más seguras 2.
Los pilares de la prevención de las ITS son el cambio de comportamiento y el tratamiento con el objetivo de detener la propagación de la infección. La prevención primaria de las ITS incluye realizar una evaluación del riesgo conductual (es decir, evaluar los comportamientos sexuales que pueden poner a las personas en riesgo de infección), así como el riesgo biológico (es decir, evaluar los marcadores de riesgo de adquisición o transmisión). Como parte de la evaluación clínica, se deben obtener rutinariamente los antecedentes sexuales de los pacientes y abordar la reducción de riesgos 3.
Los adultos jóvenes, por lo general, experimentan las tasas más altas de infección por ITS. Esto se refleja en patrones de mezcla sexual y niveles de actividad sexual en la población. Los adultos jóvenes reportan un mayor número de parejas que los adultos mayores, y también pueden ser menos hábiles para negociar y mantener un uso eficaz del condón 4.
La mayoría de los estudios de conocimientos y actitudes sobre ITS, se centran en poblaciones universitarias y específicamente sobre el VIH/SIDA. No obstante, existen algunos que engloban a todas las ITS. Por ejemplo, Grabowska et al., evaluaron el conocimiento, las actitudes, los comportamientos de riesgo y las prácticas preventivas relacionadas con las ITS en universitarios y encontraron que todos identificaron al VIH/SIDA como una ITS, pero con un conocimiento muy bajo de las demás, casi la mitad admitió tener conductas de riesgo y menos de un cuarto se realizó alguna vez un examen de ITS 5.
Un estudio realizado por Norbu et al., en donde evaluaron el conocimiento y comportamientos de riesgo en adultos jóvenes de distritos rurales y encontraron que tenían un conocimiento alto sobre prevención, pero bajo de las ITS y sus complicaciones, además de que la mayoría tenía conductas de riesgo para contraerlas 6. Por su parte, Alemán Rivera y colaboradores, evaluaron a estudiantes de Enfermería, en cuanto a la relación entre los conocimientos, comportamientos y creencias sobre la planificación familiar y las infecciones de transmisión sexual. Los resultados que obtuvieron fueron que los conocimientos fueron diferentes según la edad, el estado civil y el nivel escolar 7.
A nivel nacional un estudio realizado por Ríos González, se buscó determinar las prácticas de riesgo para transmisión de VIH en adultos y se identificó que las prácticas de riesgo más frecuentes son el poco uso del condón, el gran número de parejas sexuales durante toda su vida y durante los últimos 3 meses, así como el no realizarse la prueba rápida para VIH 8.
Según el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, una de cada veinticinco personas padece una infección de transmisión sexual 9. Hasta la fecha, existen escasos estudios que aborden la problemática sobre conocimientos, prácticas y actitudes sobre las ITS, por lo tanto, el presente estudio tiene como objetivo analizar el nivel de conocimiento, las actitudes, las conductas de riesgo y las prácticas preventivas sobre ITS en jóvenes adultos de 18 y 40 años de Paraguay.
METODOLOGÍA
Se realizó un estudio observacional, analítico de corte transversal. La muestra fue no probabilística (accidental) y estuvo conformada por 406 adultos jóvenes de ambos sexos con edades comprendidas entre 18 y 40 años. Los criterios de inclusión de la muestra fueron: i) ser mayor de 18 años; y ii) residir en territorio paraguayo. Los criterios de exclusión fueron: i) aquellos que respondieron parcialmente a la encuesta; y, ii) aquellos que no dieron su consentimiento informado. Todos los participantes fueron invitados a participar de forma voluntaria y anónima a través de diferentes plataformas y redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter y correos electrónicos personales e institucionales. Se utilizó el método de aplicación de encuestas y formularios de Google Docs. Todos los instrumentos fueron aplicados en una sola oportunidad. Luego, cada participante debía completar un cuestionario digital en línea voluntario y autoadministrado, donde debían leer el objetivo del estudio, los criterios para el uso y manejo de los datos recopilados, así como aceptar explícitamente un consentimiento informado.
El instrumento del estudio fue un cuestionario autoadministrado que se modificó a partir del que fue utilizado en el estudio de Folasayo et al. 10, para lo cual se realizó un estudio piloto en veinte adultos jóvenes de 18 a 40 años en base al cual se hicieron los ajustes pertinentes respecto al idioma.
El cuestionario validado está compuesto por cuatro partes: características sociodemográficas (género, edad, procedencia, nivel educativo). El conocimiento de los adultos sobre las ITS se evaluará mediante un cuestionario de 14 ítems (conocimiento sobre los diferentes tipos de ITS, sus causas, vías de transmisión, prácticas preventivas, síntomas y complicaciones de las ITS). Se pidió a los participantes que respondieran "sí" o "no". Cada respuesta correcta e incorrecta recibió una puntuación de 1 y 0, respectivamente. Aquellos adultos con puntajes de conocimiento por encima de la media serán categorizados como de buen conocimiento, mientras que aquellos con puntajes de conocimiento por debajo de la media fueron categorizados como de bajo conocimiento.
La actitud relacionada con las ITS se evaluó mediante un cuestionario de 20 ítems (actitudes hacia el cribado de ITS, riesgo auto percibido, percepción sobre la necesidad del uso del condón y actitudes de búsqueda de tratamiento). Las respuestas se clasificaron en función de una escala Likert de 4 puntos, en la que 1, 2, 3 y 4 se utilizaron para "totalmente en desacuerdo", "en desacuerdo", "de acuerdo" y "totalmente de acuerdo", respectivamente. Todos los resultados se discutieron mediante análisis de datos descriptivos.
Las preguntas de práctica preventiva contienen 6 ítems (abstinencia sexual, uso de condón, tener relaciones sexuales con una sola pareja, recibir sangre y pruebas de ITS). Se pidió a los encuestados que respondieran "sí" o "no". Cada respuesta "sí" se calificó con "1", mientras que una respuesta "no" se calificó con "0". Se obtuvo la puntuación preventiva media y los adultos que obtuvieran puntuaciones superiores a la media se clasificaron como "prácticas preventivas aceptables", mientras que aquellos con puntuaciones inferiores a la media se clasificaron como "prácticas preventivas inaceptables". Para el ítem “¿Te abstienes de tener relaciones sexuales?”, Se interpreta como abstenerse siempre de tener relaciones sexuales. Además, a los adultos que responden “no” a esta pregunta se les indicó que continúen respondiendo los ítems restantes sobre prácticas preventivas. Mientras tanto, para el ítem "¿Ha tenido relaciones sexuales con una sola pareja durante los últimos 12 meses”, se evaluó si los adultos tuvieron múltiples parejas sexuales durante ese período? Se evaluaron comportamientos de riesgo específicos entre adultos sexualmente activos. Se define como sexualmente activo a aquellos que tuvieron relaciones sexuales en los últimos tres meses o más. La abstinencia sexual se considera un adulto que nunca había tenido relaciones sexuales con una pareja en su vida.
Los datos se analizaron utilizando el software estadístico SPSS Versión 21 (SPSS Inc., Chicago, IL, EE. UU.). Se utilizaron estadísticas descriptivas para determinar la frecuencia de las relaciones sociodemográficas de los adultos, así como sus puntuaciones. Se utilizó la prueba de Chi cuadrado para analizar la asociación entre variables categóricas. En todos los casos, un valor de p <0,05 se consideró estadísticamente significativo.
RESULTADOS
De los 406 voluntarios, 74,3% fueron mujeres. La edad media fue de 27,6±2,1 años y el rango de edad más prevalente fue el de 18 a 25 años en un 53,3%. El 58,9% era estudiante y el 55,4% provenía de Asunción (capital del país) y Gran Asunción (Área metropolitana). Tabla 1.
La edad promedio de la primera relación sexual fue de 18,7±4,1. La puntuación media de conocimiento sobre ITS fue de 6,43±2,2. El nivel de conocimiento sobre las ITS fue en su mayoría adecuado en un 62,3% seguido de un 37,7% de conocimiento bajo.
El VIH/SIDA fue la más conocida de las ITS (98%), seguida por la sífilis en un 96,3% y herpes genital en un 95,8%. La Trichomoniasis (34%), Hepatitis B (33,2%) y Hepatitis C (3,2%) fueron las ITS menos conocidas. Los virus fueron reconocidos como los organismos principales causantes de las ITS (84,5%) seguidos por las bacterias en un 72,2%. Solo el 21,4% manifestó que los parásitos son causantes de ITS. Los resultados muestran que la totalidad de los adultos piensan que las relaciones sexuales son la principal vía de transmisión de las ITS. Una gran proporción de ellos saben que el uso de condón reduce el riesgo de infección (83%) y que tener varias parejas sexuales también puede aumentar este riesgo (70%).
Respecto a los síntomas de las ITS, la mayoría reportó que la picazón alrededor de la vagina es un síntoma de estas infecciones(64%), seguida de úlceras en los genitales en un 62%. La complicación más conocida de una ITS mal tratada fue el cáncer cervical en un 84,2% seguido de infertilidad en un 61,3%. Tabla 2.
Respecto a la importancia del condón, 62% y 52% de los jóvenes adultos estuvieron de acuerdo en que el mismo protege a las personas contra las ITS y que son la mejor herramienta para ello respectivamente. Además, 61,3% estuvo totalmente en desacuerdo en que no es necesario usar condón durante el sexo anal. El 50% estuvo totalmente en desacuerdo en que numerosas parejas sexuales no tienen un papel en la transmisión de las ITS. El 45,5% se preocupa por contraer una ITS. Interesantemente, altos porcentajes estuvieron totalmente de acuerdo en buscar ayuda inmediatamente si ellos o sus parejas presentan síntomas de ITS en un 80% para ambos casos. Ver Tabla 3.
En cuanto a las prácticas preventivas, el 56% uso condón la última vez que tuvo relaciones sexuales. El 84,4% tiene solo una pareja sexual, menos de la mitad se realiza análisis para ITS anualmente (47,6%) y sus parejas solo el 35,5%. Solo el 15% ha tenido sexo con más de una persona en los últimos 12 meses. Sobre los comportamientos de riesgo, un 20,5% bebe alcohol antes de tener relaciones sexuales y 33% consume material pornográfico. Ver tabla 4.
La Tabla 5 muestra las asociaciones entre el nivel de conocimiento de los adultos jóvenes y sus características sociodemográficas. Se observó un mayor nivel de conocimiento adecuado entre las mujeres que entre los hombres (62,8% vs 61,3%). Como era de esperar, los graduados universitarios tienen un mayor nivel de conocimiento adecuado en comparación con los estudiantes universitarios (62,5% vs 62%). Según la procedencia, los del área de Asunción y Gran Asunción tuvieron mayor nivel de conocimiento adecuado que los del interior del país (63,5% vs 60,2%). Los más jóvenes tuvieron mayor nivel de conocimiento adecuado que los mayores (63% vs 61%). En todos los grupos de variables sociodemográficas existieron diferencias significativas en el nivel de conocimiento.
DISCUSIÓN
En el presente estudio se incluyó a 406 voluntarios, de los cuales 74,3% fue del sexo femenino, cifra que supera a lo encontrado por Damazo y Shona en su estudio sobre comportamientos de riesgo sexual y su asociación con conocimiento sobre VIH, en donde hallaron un 54,9% de mujeres. En cuanto al nivel académico, el presente trabajo evidenció un 58,9% de estudiantes universitarios, cifra que supera a lo encontrado por Damazo y Shona quienes observaron un 28,9%. El 55,4% provenía del área de Asunción o Gran Asunción (zonas urbanas), cifra superada por el 80,9% del estudio de Damazo y Shona cuya población provenía mayoritariamente del área rural. En cuanto a la edad, este estudio constató que el 53,3% se encontraba en el rango de edad de 18 a 25 años en similitud de lo encontrado por Damazo y Shona, quienes observaron un 46% de adultos entre 15 a 29 años de edad 11.
La edad promedio de inicio de relaciones sexuales fue de 18,7±4,1 años, cifra que supera a los 16,7 años encontrado por Valdés García y colaboradores en su estudio sobre conocimientos, actitudes y prácticas sexuales en la provincia de Santiago de Cuba 12.
El conocimiento sobre las ITS encontrado en esta investigación fue adecuado en un 62,3%. No obstante, la percepción de riesgo continúa siendo escasa y solo un bajo porcentaje se considera en alto riesgo de adquirir una ITS, a pesar de la elevada frecuencia con que se practica el sexo, el gran número de personas que tienen parejas ocasionales y el poco uso del condón.
La ITS más conocida fue el VIH/SIDA (98%), cifra que supera al 86,6% encontrado por Folasayo y colaboradores en su estudio sobre conocimientos, actitudes, prácticas preventivas y de riesgo en estudiantes. La segunda ITS más conocida fue la sífilis en un 96,3% y la tercera el herpes genital en un 95,8%, resultados casi similares a los de Folasayo ya que la sífilis también fue su segunda ITS más conocida, pero en un 63,9% y la tercera también herpes genital en un 50,3% 10.
En cuanto a los síntomas, en esta investigación, la más reconocida fue la picazón alrededor de la vagina en un 64% seguida de las úlceras en los genitales en un 62%, en contraste con lo encontrado por Folasayo y colaboradores quienes observaron que el síntoma más reconocido fue el dolor al orinar en un 65,4% seguido de descargas del pene en un 63,7% 10.
Respecto a las actitudes, sobre la importancia del condón 62% y 52% de la población de este estudio estuvo de acuerdo en que protege de las ITS y que es la mejor herramienta para ello, respectivamente, en cambio Folasayo y colaboradores solo observaron un 15,3% y 48,4% de su población de acuerdo con estas premisas 10. En contraste, en el estudio de Valdés García, de los que tenían parejas estables y nunca usaban condón, el grupo etario de 15-19 años tuvo una representación de 20,7 %, mientras que en el grupo de 20-24 años hubo 30,5 %, en el grupo de 25-29 años el 41,4 % nunca usó condón y en el 30-34 se elevó al 51,3 %, o sea, a mayor edad, menos protección con condón en las parejas estables, por lo tanto, la actitud de esta población es creer que el uso de condón no protege contra una ITS 12.
El 61,3% estuvo totalmente en desacuerdo en que no es necesario usar condón durante el sexo anal, cifra que supera a lo evidenciado por Folasayo y colaboradores quienes encontraron un 41,7% en esta categoría 10. El 50% estuvo totalmente en desacuerdo en que numerosas parejas sexuales no tienen un papel en la transmisión de las ITS. En este sentido en el estudio de Valdés García, según el estado conyugal, los que consideraron tener mayores riesgos para contraer una infección a través del sexo fueron los casados (12,0 %), los solteros (11,0 %) y los divorciados (10,0 %), mientras que 72,5 % de aquellos unidos consensualmente estimó tener un bajo riesgo o no poseer riesgo alguno de contagiarse 12. Sólo 45,5% se preocupa por contraer una ITS, cifra altamente superada por Folasayo y colaboradores, quienes encontraron un 63,8% de jóvenes adultos que se preocupan por ello. El 80% de los encuestados manifestaron estar de acuerdo en buscar ayuda inmediatamente si ellos o sus parejas presentaban síntomas de una ITS, cifra superada por el estudio de Folasayo y colaboradores quienes evidenciaron un 85,5% y 87,4% para ambos casos respectivamente 10.
Según las prácticas preventivas, el 56% no usó condón la última vez que tuvo relaciones sexuales, comparando con el 59% encontrado por Folasayo y colaboradores estas cifras resultan similares 10. Según Valdés García, entre las personas encuestadas con parejas estables, solo 29,5 % siempre usaba condón, mientras que 30,4 % nunca lo utilizaba y expuso como razones fundamentales la confianza en su pareja (85,1 %) y el disgusto al emplearlo (67,4 %) 12. El 84% tiene solo una pareja sexual, en contraste por lo encontrado por Damazo y Shona, quienes observaron 23,5% de adultos con más de una pareja sexual 11. Sólo un 47,6% se realiza análisis para ITS anualmente y sus parejas en un 35,5%, en contraste con el 72,8% observado por Oluwole y colaboradores para esta medida preventiva 13.
Entre los comportamientos de riesgo más resaltantes, fue el consumo de alcohol antes de tener relaciones sexuales en un 20,5%, cifra inferior al 41% de lo encontrado por Valdés García en su población que consumía alcohol antes de tener sexo 12. En este estudio 3,5% consumía alguna droga antes de tener relaciones sexuales, cifra cercana a lo evidenciado por Valdés García quien en su población observó un 4,5% de consumidores de sustancias antes de tener sexo 12.
En general, es interesante notar que las mujeres en el presente estudio tenían un conocimiento significativo y actitudes positivas. Sin embargo, los hombres corren el mismo riesgo de contraer y transmitir infecciones de transmisión sexual; por lo tanto, este hallazgo debe abordarse en consecuencia. El conocimiento de las ITS también se incrementó significativamente con la menor edad y entre los estudiantes. Los estudiantes en el grupo de edad de 18 a 25 años tenían más probabilidades de tener buenos conocimientos que los de 25 a 40 años. Esto podría explicarse por el hecho de que los estudiantes tienen más oportunidades y han estado expuestos a información básica sobre las ITS. Por otro lado, al ser comparativamente jóvenes y carecer de conocimientos, estos estudiantes estarían más expuestos a información y nuevas experiencias a pesar de tener una buena educación sexual en las escuelas 13.
Este estudio tiene varias limitaciones. Dado que se trata de un estudio transversal, no se pudieron evaluar varias variables independientes para las asociaciones de causa y efecto. Los componentes de actitud no se evaluaron para cada dominio; por lo tanto, los hallazgos son meramente descriptivos. Por último, dado que la discusión sobre el sexo en Paraguay todavía se considera un tabú, algunas preguntas relacionadas con los comportamientos sexuales podrían estar subestimadas.
Como fortaleza se puede destacar que es el primer estudio sobre este tema realizado en Paraguay y con una muestra bastante representativa, cuyos resultados aportarán datos esenciales para la toma de decisiones a nivel de salud pública.
A modo de conclusión se puede decir que el nivel de conocimiento fue adecuado en poco más de la mitad población de estudio, no obstante, se observó que en cuanto las actitudes, conductas de riesgo y prácticas preventivas, existe un déficit de información sobre estas variables en la población estudiada.



















