INTRODUCCIÓN
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2022, el 24% de la población mundial estaba infectada con parásitos intestinales, principalmente en países subdesarrollados, con un mayor impacto en los niños en edad escolar1,2. Las parasitosis intestinales están estrechamente relacionadas con la pobreza y los grupos sociales más vulnerables, constituyendo un problema importante para la salud pública3.
Las helmintiasis transmitidas por contacto con el suelo, también conocidas como geo-helmintiasis, son infecciones que pueden ocurrir al ingerir quistes de protozoos, huevos o larvas de helmintos o bien a través de larvas que penetran en la piel al entrar en contacto con el suelo. Son las infecciones más comunes a nivel mundial4,5.
Existen más de 200 especies de helmintos y 80 especies de protozoos con capacidad de causar enfermedad en el ser humano. Son las infecciones más comunes a nivel mundial y afectan a las personas más pobres y vulnerables4,5. Entre las geo-helmintiasis o helmintos transmitidos por el suelo, se incluye un grupo considerable de parásitos intestinales6. En Paraguay las parasitosis intestinales son un problema relevante desde el punto de vista sanitario y social, debido a la baja condición económica de una buena parte de la población, la falta de educación y una infraestructura sanitaria deficiente7.
Las parasitosis intestinales transmitidas por vía fecal-oral, contacto personal y penetración a través de la piel; se presentan en humanos cuando sus hábitos y conductas favorecen el estrecho contacto y por ende la infección8.
En condiciones de pobreza, generalmente las personas, tienen mayores riesgos de padecer desnutrición, y una disminución de su desarrollo físico e intelectual en sus primeros años de vida debido a un consumo escaso de nutrientes9. El bajo peso, el sobrepeso y la obesidad en escolares representa un riesgo 1.2 veces mayor cuando existe infección por parásitos intestinales versus sus contrapartes con normopeso (P: 0.015), según el estudio realizado en 2024 por Hernández-Castro et al. en Antioquía, Colombia9,10.
La infección intestinal puede ser asintomática o bien cursar con problemas digestivos como diarrea crónica o síndrome de malabsorción, lo que puede afectar el desarrollo pondo-estatural y cognitivo de la población pediátrica y, en casos graves, incluso causar la muerte como en el caso del Strongyloides stercoralis en pacientes inmunodeprimidos11.
Los efectos de las parasitosis por helmintos se asocian con anemia, deterioro del estado nutricional, físico y cognitivo. Esto se debe a que afectan la mucosa intestinal, sus funciones de absorción y digestión, causan sangrado intestinal crónico, pérdida de proteínas y hierro, aumento de la malabsorción de nutrientes, diarrea y disentería1,12
El déficit en el saneamiento ambiental, especialmente la inadecuada disposición y recolección de desechos sólidos, la proliferación de moscas, la insuficiente disponibilidad de agua potable, la ruralidad, el bajo nivel de educación higiénica de los padres, los bajos ingresos económicos y los hábitos higiénicos inadecuados, son factores que predisponen a las parasitosis intestinales en niños13. Se ha observado un aumento en los últimos años de la parasitosis intestinal por protozoos en niños que asisten a guarderías o están en comunidades cerradas, así como en pacientes inmunodeprimidos14.
A nivel mundial, 1500 millones de personas están infectadas por entero-parásitos, de ellos en América Latina y el Caribe, había 46 millones de niños en edad preescolar y escolar en riesgo de contraer infecciones por geo-helmintos15,16. Las parasitosis siguen siendo, en América del Sur, una causa de mortalidad, y las medidas deficientes de control pueden asociarse con una variedad de factores que intervienen en la cadena de transmisión3.
Entre el 2018 y 2022 se generaron reportes de comunidades rurales de nuestro país, entre ellas comunidades indígenas donde se ha observado un alto porcentaje de parasitosis que va entre el 62 a 88 %, siendo en abundancia los más comunes la Giardia lamblia y Blastocystis hominis y en menor proporción Endolimax nana, Hymenolepis nana, Entamoeba coli y Ascaris lumbricoides14,17.
Existe relación entre el parasitismo intestinal y la desnutrición, siendo determinantes de pobreza y disparidades de salud, mientras comparten características epidemiológicas y socioeconómicas10,21.
El objetivo del presente trabajo fue determinar la prevalencia de parásitos intestinales, en la población infantil de barrios carenciados del Departamento Central, como lo son el barrio San Francisco de Asunción y el barrio San Blas de Mariano Roque Alonso, con el fin de aportar datos que contribuyan a la planificación de políticas sanitarias a través de campañas de desparasitación infantil, educación sanitaria y mejora de las condiciones de higiene, así como dar lineamientos para evaluar el impacto de las intervenciones y los programas de salud dirigidos a reducir la incidencia de estas parasitosis.
MATERIALES Y MÉTODOS
Estudio de carácter observacional, descriptivo y corte transverso, con muestreo no probabilístico, por conveniencia, realizado sobre muestras fecales de niños, de ambos sexos, con un rango de edad comprendido entre 3 y 10 años. Los niños estaban en el ciclo primario de educación, matriculados en escuelas situadas en el Barrio San Blas de Mariano Roque Alonso y Barrio San Francisco de Asunción. El estudio se hizo entre julio del 2023 y abril del 2024, en los niños cuyos padres aceptaron que sus hijos participen del estudio.
Posterior a la aprobación por el comité de ética y habiendo obtenido al permiso por parte de las instituciones educativas, para la realización del proyecto, se llevaron a cabo charlas educativas para los directivos, padres y niños sobre la relación entre los entero-parásitos e higiene diaria, así como los beneficios de la participación en el estudio.
Se explicó a los padres y niños el procedimiento de recolección de muestras de materia fecal, entregándole así mismo un instructivo por escrito del modo de recolección, la planilla de consentimiento informado que fue firmada por los padres, un frasco limpio con formol al 5% y una encuesta para conocer variables sociodemográficas, condiciones de la vivienda, higiene y última desparasitación realizada, asociada a cada muestra.
Fueron excluidas muestras de materia fecal recibidas fuera del tiempo indicado o que fueron recolectadas de manera incorrecta, así como muestras que no contaban con el consentimiento informado firmado por los padres o tutores.
El examen coproparasitológico, de las muestras recolectadas, transportadas de manera segura al Laboratorio Clínico de la Facultad de Medicina de la Universidad María Auxiliadora, fue realizado de manera seriada y las muestras fueron sometidas a observación directa del material fresco por microscopio óptica (40x); aplicación de la técnica de Ritchie modificada, con tamizaje y filtrado para posterior centrifugación a 3000 RPM durante 5 minutos. Se realizó el examen del sedimento obtenido de las muestras, para observación directa, y tinción con Lugol para búsqueda de estadíos parasitarios al microscopio óptico (40x)22.
Los datos fueron organizados en una planilla Microsoft Excel, a partir de los cuales se realizó un análisis descriptivo, para establecer la frecuencia absoluta y relativa de los parásitos presentes en las muestras.
Para establecer asociación entre la parasitosis y las posibles características influyentes de los escolares, tales como la edad, sexo y grado escolar, se utilizó la prueba de chi cuadrado considerando un nivel de significancia de 0,05, con el paquete estadístico EpiInfo versión 7.2.6.0.
No se publicaron datos de identidad o información que comprometiesen la integridad de los participantes. Se respetó la autonomía de los participantes del estudio proporcionando la información necesaria tanto a los niños como a los padres. El estudio se realizó previa firma del consentimiento informado. Los resultados fueron entregados manteniendo la confidencialidad con las indicaciones correspondientes según criterio médico.
RESULTADOS
En el estudio participaron un total de 167 niños de ambos sexos matriculados en las escuelas en Educación Inicial, Preescolar y Primer Ciclo de Educación Escolar Básica, se excluyeron escolares cuyos padres o tutores no firmaron el consentimiento informado o no respondieron la encuesta (Tabla 1).
Tabla 1. Variables sociodemográficas y socioeconómicas presentes en población infantil de escuelas del Barrio San Francisco, San Blas, Zeballos Cué y otros de la zona urbana. Asunción-Paraguay. julio 2023 - abril 2024. (N=167).
| Variables | Frecuencia | Porcentaje | Intervalo de Confianza 95% |
|---|---|---|---|
| Sexo | |||
| Femenino | 95 | 56,9% | 49,01 - 64,51% |
| Masculino | 72 | 43,1% | 35,49 - 50,99% |
| Edad | |||
| 3 a 5 años | 46 | 27,5% | 24,7% - 30,45% |
| 6 a 10 años | 121 | 72,5% | 68,97 - 75,22% |
| Ciudad-Barrio | |||
| Mariano Roque Alonso-San Blas | 30 | 18,0% | 12,46 - 24,64% |
| Asunción-San Francisco | 94 | 56,3% | 48,41 - 63,94% |
| Asunción-Zeballos Cué | 20 | 12,0% | 7,47 - 17,89% |
| Otros | 23 | 13,8% | 8,94 - 19,95% |
| Desparasitación | |||
| Hace menos de un año | 54 | 32,3% | 25,31 - 40% |
| Hace más de un año | 34 | 20,4% | 14,53 - 27,27% |
| Nunca o no recuerda | 40 | 24,0% | 17,7 - 31,16% |
| No responde | 39 | 23,4% | 17,16 - 30,51% |
| Techo | |||
| Tejas | 106 | 63,5% | 55,68 - 70,78% |
| Zinc | 60 | 35,9% | 28,66 - 43,7% |
| Paja | 1 | 0,6% | 0,02 - 3,29% |
| Pared | |||
| Material revocado | 123 | 73,7% | 66,29 - 80,16% |
| Material no revocado | 34 | 20,4% | 14,53 - 27,27% |
| Barro y tabla | 10 | 6,0% | 2,91 - 10,74% |
| Piso | |||
| Baldosa | 140 | 83,8% | 77,36 - 89,07% |
| Lecherada | 22 | 13,2% | 8,44 - 19,26% |
| Tierra | 5 | 3,0% | 0,98 - 6,85% |
| Baño | |||
| Moderno | 160 | 95,7% | 91,4 - 98,27% |
| Letrina | 7 | 4,3% | 1,73 - 8,6% |
| Agua | |||
| Corriente | 151 | 90,4% | 84,91 - 94,42% |
| Pozo artesiano | 16 | 9,6% | 5,58 - 15,09% |
Del análisis coproparasitológico de las 167 muestras seriadas de materia fecal, el 41%, representado 69 muestras, dieron positivas a parásitos intestinales, de las cuales 25 de ellas (36%) fueron identificados como parásitos patógenos y 44 muestras como parásitos comensales (64%) (Tabla 2).
Tabla 2. Prevalencia de parasitosis intestinal en niños de escuelas del Barrio San Francisco, San Blas, Zeballos Cué y otros de la zona urbana de la zona urbana. Asunción-Paraguay. julio 2023- abril 2024. (N=167).
| Variables | Frecuencia | Porcentaje | Intervalo de Confianza 95% |
|---|---|---|---|
| Parásitos | |||
| Positivos | 69 | 41% | 33,55 - 48,91% |
| Negativos | 98 | 59% | 51,09 - 66,45% |
| Total | 167 | 100% | |
| Tipo de parásito | |||
| No comensales | 25 | 36% | 24,99 - 48,69% |
| Comensales | 44 | 64% | 51,31 - 75,05% |
| Total | 69 | 100% |
Respecto a los agentes no comensales presentes, el parásito más prevalente fue G. lamblia encontrado en 21 muestras fecales (30,4%), y en menores proporciones H. nana en 3 muestras (4,3%) y 1 muestra de A. lumbricoides (1,4%). Los parásitos considerados comensales fueron B.hominis 19 (27,5%), E. nana 15 (21,7%) y E. coli 10 (14,5%) (Figuras 1 y 2).

Fuente: Fotografía del (la) autor(a).
Figura 1. Parásitos no comensales aislados: A) Quiste de Giardia lamblia (40x). B) Huevo de Hymenolepis nana (40x). C) Huevo de Ascaris lumbricoides (40x).

Figura 2. Parásitos comensales aislados: A) Blastocystis hominis (40x). B) Endolimax nana (40x). C) Entamoeba coli (40x).
La relación entre la última desparasitación de los niños participantes y la presencia de los parásitos encontrados se observa a continuación en la Tabla 3.
Tabla 3. Prevalencia de parásitos no comensales y comensales en asociación con antecedentes de desparasitación en niños de escuelas del Barrio San Francisco, San Blas, Zeballos Cué y otros de la zona urbana (n=69) de Asunción-Paraguay. julio 2023- abril 2024. (N=167).
DISCUSIÓN
En el presente estudio, realizado en niños escolares de zonas vulnerables de la Capital y departamento Central del Paraguay, se halló una mayor frecuencia de parasitosis en sujetos de sexo femenino (59,9%), por el contrario, Rodríguez Guzmán et al., en un estudio sobre la frecuencia de parasitosis realizado en México en una población urbana, expresaron que la presencia de parásitos intestinales ocurría independientemente de la variable del sexo de los niños23.
Diaz et al., examinaron el estado nutricional-hematológico y la parasitosis intestinal en niños escolares de cuatro localidades rurales de Paraguay de 5 a 12 años, en contraste la población que estudiamos corresponde a un área urbana, en donde la mayoría de los niños que participaron tenían entre 6 y 10 años. En su estudio, destacaron la importancia del desarrollo infantil entre los 6 y 11 años, una edad crucial para consolidar las capacidades físicas e intelectuales9.
El barrio San Francisco de la Ciudad de Asunción fue donde se encontraron la mayor cantidad de muestras positivas para parásitos intestinales, siendo 54 de las 69 muestras positivas correspondientes a niños que habitan en este barrio, el cual cabe resaltar que fue creado para familias ribereñas que sufrían cada año la inundación del Río Paraguay y la ITAIPU Binacional se encargó de la construcción de este barrio a partir del 2016 con el objetivo de dignificar a estas familias vulnerables24. Pese a que la población de este barrio cuenta con viviendas con mejores condiciones de higiene, se observó alta prevalencia parasitaria, en base a lo cual podrían ser necesarias otras evaluaciones sobre los hábitos de higiene particulares como el lavado de manos y la manipulación correcta de alimentos.
En el presente estudio se observó que la mayoría de los hogares poseían características de viviendas consolidadas, tales como techos de teja (63,5%), pared de material (73,7%) y piso de baldosa (83,8%), también acceso al agua corriente (90,4%) y baño moderno (95,7%). Al igual que el estudio realizado por Ortiz et al., en una comunidad urbana marginal de Cuba, y Melgarejo en el año 2019 en Paraguay. En esos estudios se coincidió con el hecho de que la mayoría de los niños tenían acceso a agua potable y contaban con baños modernos en sus hogares, a pesar de tratarse de barrios donde se encuentra una población vulnerable en cuanto al estrato económico, como factor de riesgo, asociado a una mayor posibilidad de infección por parásitos. Es posible que existiesen programas gubernamentales o municipales enfocados en mejorar la infraestructura básica en áreas vulnerables, garantizando así el acceso a servicios esenciales para mejorar la calidad de vida de sus habitantes25,26.
Autores como Jara et al., en el año 2022, estudiaron a una población de niños habitantes del interior del país, en la ciudad de Concepción, donde muchas familias cuentan con abastecimiento de agua pero proveniente en su mayoría de pozos sin bomba o agua de lluvia, y un 90% de las casas estudiadas cuentan con letrina común, notando así que en el país, aún sigue habiendo sectores sociales abandonados, carentes de necesidades básicas, este aspecto sanitario es de importancia para la diseminación de las parasitosis intestinales, debido a la incorrecta eliminación de las excretas y el contacto de ellas con el agua destinada a consumo humano17.
En cuanto al análisis coproparasitológico de las 167 muestras seriadas de materia fecal analizadas, menos de la mitad de ellas (41%) dieron positivas para parásitos intestinales, a diferencia de otras publicaciones realizadas en Perú a nivel internacional y a nivel nacional en localidades rurales y en asentamientos indígenas, donde más del 50% de la población estudiada arrojó resultados positivos para parasitosis intestinales9,14,17,27. La prevalencia de parasitosis hallada en los estudios realizados en Ciudad del Este y Caazapá, fueron valores muy superiores a los resultados descriptos en esta investigación7,28,29. En el presente estudio, del total de muestras positivas, el 36% de los resultados positivos corresponden a parásitos no comensales y el 64% a parásitos comensales, pero cabe resaltar que estos datos no fueron obtenidos en los mismos grupos poblacionales. Los datos de la alta prevalencia previa de parásitos intestinales en el país podrían haber estado relacionados con factores como la deficiente educación sanitaria, las condiciones de vivienda precarias y los diferentes tipos de población estudiados provenientes de entornos rurales.
En los datos hallados en este estudio podríamos inferir el papel de desparasitaciones regulares como un factor determinante en el descenso de la prevalencia de parasitosis intestinal, remitiéndonos a estudios nacionales e internacionales realizados anteriormente30-34. En el año 2013, con la firma del acuerdo entre el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social con el Ministerio de Educación y Ciencias, se dio inicio a la primera campaña nacional de desparasitación masiva a escolares. En la última década en coincidencia con esa campaña y las posteriores, se observa, según datos recabados por varios investigadores, un descenso paulatino de la prevalencia, lo cual se corresponde con los datos hallados en esta investigación7,14,17,26,29,35.
En relación con los agentes patógenos presentes en este análisis existe coincidencia con los hallazgos en los estudios realizados en Cuba y Perú, así como Mariano Roque Alonso y Concepción a nivel nacional, donde el parásito más prevalente fue G. lamblia, al igual que en 30% de las muestras positivas de este estudio, siendo un dato llamativo y de interés debido a su relevancia en la salud pública, especialmente en poblaciones vulnerables como los niños14,17,27,36,37. La transmisión fecal-oral es común en ambientes donde las condiciones de higiene son deficientes. En los niños, las infecciones por G. lamblia son particularmente preocupantes porque pueden provocar síntomas como diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso y malnutrición, afectando el desarrollo físico y cognitivo [38,39]. El segundo patógeno más prevalente fue B. hominis, un protozoario, comensal del tracto gastrointestinal humano, es indicador de transmisión, que ocurre cuando hay contacto de la materia fecal con los alimentos que consume el niño, por prácticas inadecuadas de higiene, como el lavado insuficiente de manos antes de preparar o ingerir alimentos, o por el uso de agua no tratada o contaminada40,41. La proporción de helmintos vs los protozoarios fue muy baja (H. nana en tres muestras y A. lumbricoides en una muestra), quizás porque una limitación del estudio fue la falta de pruebas más específicas para helmintos, en las muestras de materia fecal recolectadas. No obstante, estos resultados siguen siendo relevantes.
Sería importante comparar otras zonas urbanas y rurales en forma más extensa y con las mismas poblaciones en un estudio longitudinal, para determinar un decrecimiento de la prevalencia de parasitosis intestinal en la población infantil del Paraguay. Una limitación al estudio también fue la poca disponibilidad de información en los registros oficiales. De comprobarse un hallazgo similar en otras poblaciones, podríamos inferir una posible mejoría en las condiciones de salud pública, así como en las medidas de prevención y control de infecciones parasitarias en la población estudiada.
Es esencial continuar realizando investigaciones sistemáticas y periódicas que evalúen los niveles de parasitismo infantil a nivel nacional. Estos estudios de vigilancia epidemiológica son fundamentales para detectar cambios en las tendencias de prevalencia, identificar posibles factores de riesgo emergentes, y ajustar las estrategias de intervención en función de las necesidades actuales de salud pública.














