INTRODUCCIÓN
La leche materna constituye el alimento óptimo para el recién nacido, proporcionando no solo nutrientes esenciales, sino también factores bioactivos que contribuyen al desarrollo inmunológico y neurológico del lactante¹. Una característica fundamental de la leche materna es su composición dinámica, que varía significativamente durante una misma toma de alimentación, distinguiéndose entre leche de inicio y leche final².
La leche de inicio, secretada al comienzo de la toma, se caracteriza por su mayor contenido acuoso, rico en lactosa, proteínas e inmunoglobulinas, mientras que la leche final presenta concentraciones significativamente mayores de lípidos, constituyendo la principal fuente energética para el lactante3. Esta variación composicional tiene implicaciones clínicas importantes, especialmente en la alimentación de recién nacidos prematuros y aquellos con necesidades nutricionales específicas. Se destaca la importancia de los bancos de leche humana por el papel fundamental que desempeñan en el suministro de leche materna a neonatos que no pueden recibir leche de sus propias madres4.
Existe limitada información local sobre las variaciones nutricionales entre leche inicial y final, lo que dificulta el establecimiento de protocolos de clasificación nutricional para optimizar la alimentación neonatal5.
Estudios internacionales han demostrado que el contenido graso puede variar desde 1-2 g/100mL en leche de inicio hasta 6-8 g/100mL en leche final6. Esta diferencia se traduce en variaciones energéticas significativas, con densidades calóricas que pueden oscilar entre 50-90 kcal/100mL. Identificar con precisión estas variaciones resulta esencial para diseñar intervenciones dietéticas individualizadas que optimicen los beneficios que aporta la leche materna cuando es donada. Siendo la leche materna un fluido rico en nutrientes esenciales, tanto macronutrientes como micronutrientes, que satisface los requerimientos nutricionales infantiles7,8, es imprescindible que la madre mantenga una ingesta dietética que se ajuste a los cambios composicionales que experimenta la leche materna durante todo el período de la lactancia9.
Adicionalmente, existen situaciones donde las madres de lactantes prematuros o enfermos presentan contraindicaciones médicas u otras circunstancias que impiden la lactancia directa10. Los bancos de leche humana (BLH) constituyen recursos especializados fundamentales que se responsabilizan de procesar y validar la seguridad microbiológica de la leche materna donada, garantizando su calidad nutricional11.
En la práctica clínica actual se enfatiza la importancia de la alimentación con leche materna en recién nacidos prematuros y sanos a término. No obstante, durante el período inicial postparto suele presentarse insuficiencia de producción láctea materna, lo que limita la posibilidad de alimentar exclusivamente al neonato con leche propia12.
La implementación de los bancos de leche humana (BLH) surge como una estrategia clave para fortalecer la lactancia materna exclusiva y armonizar esta práctica con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en lo referente a la nutrición y la protección materno-infantil13.
El objetivo de esta investigación es analizar la composición nutricional de la leche materna en cuanto al contenido graso y densidad calórica, comparando las diferencias entre la etapa inicial y final de la extracción de la misma, para promover su utilización óptima en recién nacidos a término y prematuros en bancos de leche.
MATERIALES Y MÉTODOS
Diseño del estudio
Se realizó un estudio observacional descriptivo analítico comparativo en el Banco de Leche del Hospital General Materno-Infantil del San Pablo dependiente del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social durante el periodo junio a diciembre de 2024.
Población, muestra y tipo de muestreo
La población estuvo constituida por muestras de leche materna donada al Banco de Leche con pedido médico para evaluación de componente calórico de leche humana de inicio y final. Se empleó un muestreo no probabilístico de tipo consecutivo. Se incluyeron muestras de donantes sanas que cumplían protocolos estándar del banco de leche, tanto de leche de inicio como final, provenientes de donantes entre 18-40 años en período de lactancia establecida. Como criterios de exclusión se definieron: muestras con signos de contaminación microbiológica, muestras incompletas o con volumen insuficiente para el análisis, donantes con patologías que pudieran alterar la composición de la leche materna (infecciones activas, tratamiento farmacológico contraindicado para la lactancia), y muestras que no siguieran el protocolo estandarizado de recolección separada de leche de inicio y final. Ninguna muestra fue rechazada ya que se cumplieron estrictamente las normativas del banco de leche, por lo que la totalidad de las 100 muestras recolectadas quedaron incluidas en el análisis.
Cálculo del tamaño de muestra
Se calculó un tamaño muestral de 100 muestras (50 de inicio y 50 final) utilizando la fórmula para comparación de medias entre dos grupos independientes, considerando los siguientes parámetros: diferencia esperada en contenido graso de 2 g/dL, desviación estándar de 1.5 g/dL, poder estadístico del 80%, nivel de confianza del 95% (α=0.05) y una proporción 1:1 para leche de inicio versus final.
Variables de estudio
Las variables independientes fueron el tipo de leche materna (inicio versus final). Las variables dependientes incluyeron contenido graso en g/dL determinado mediante método de crematocrito y densidad calórica en kcal/dl calculado mediante fórmula estándar. Las variables de control fueron la edad de la donante, paridad y tiempo desde el parto.
Procedimientos
Las muestras fueron obtenidas durante la rutina de donación del banco de leche. Se instruyó a las donantes sobre técnica estandarizada de extracción, recolectando separadamente los primeros 10 mL (leche de inicio) y los últimos 10 mL (leche final) de cada sesión de extracción manual o mecánica. Se utilizó el método de crematocrito descrito por Lucas et al. para determinar el contenido graso8. Las muestras fueron procesadas en capilares de micro hematocrito y centrifugadas a 3000 rpm durante 15 minutos. La medición se realizó por triplicado para garantizar precisión. Las fórmulas utilizadas fueron: Contenido graso (g/L) = (crematocrito % - 0.59) / 0.146 y Densidad calórica (kcal/L) = 290 + (66.8 × crematocrito %).
Todas las determinaciones se realizaron por duplicado por bioanalistas capacitados. Se implementaron controles de calidad interno y se verificó la calibración de equipos según normativas del banco de leche.
Análisis estadístico
Se utilizó estadística descriptiva con medidas de tendencia central y dispersión. La normalidad de las variables se evaluó mediante test de Shapiro-Wilk. Para la comparación entre grupos se aplicó t de Student o U de Mann-Whitney según distribución de datos. Se calcularon correlaciones mediante coeficiente de Pearson o Spearman. Se consideró significativo un valor p<0.05. El análisis se realizó con SPSS versión 25.0.
Consideraciones Éticas
Este estudio fue evaluado y aprobado por el Comité de Ética en Investigación del Instituto de Previsión Social (CIE/IPS/28/07/25/2) en fecha 28/07/25. No se requirió consentimiento informado, ya que se extrajeron datos del registro de procesamiento de leche humana bajo la autorización de la Coordinación de la Red Paraguaya de Bancos de Leche Humana y Centro de Lactancia Materna, utilizando muestras de leche donadas de forma rutinaria. Se garantizó el anonimato de los datos y el manejo confidencial de información personal de acuerdo a las normativas nacionales e internacionales de investigación.
RESULTADOS
Características de la población
Se analizaron 100 muestras de leche materna provenientes de 50 donantes con edad promedio de 28.5 ± 5.2 años (rango 19 - 38 años). El 60% eran primíparas y 40% multíparas (Tabla 1).El tiempo promedio de extracción de la leche materna desde el parto fue 45 ± 28 días. Todas las muestras cumplieron criterios de calidad microbiológica establecidos. No se excluyeron muestras del estudio, ya que los datos registrados siguieron estrictamente el protocolo de extracción del Banco de Leche, asegurando que la totalidad de las 100 muestras recolectadas cumplieran con los criterios de calidad preestablecidos.
Contenido graso
El análisis del contenido graso mostró diferencias estadísticamente significativas entre leche de inicio y final. La leche de inicio presentó contenido graso promedio de 2.1 ± 0.8 g/dL (rango 0.8 - 3.5 g/dL), mientras que la leche final alcanzó 4.8 ± 1.2 g/dL (rango 2.5 - 7.2 g/dL) (p < 0.001(Tabla 2). El 85% de muestras de leche de inicio presentaron contenido graso inferior a 3 g/dL, mientras que el 78% de muestras de leche final superaron los 4 g/dL (Tabla 3).
Tabla 2 Comparación del contenido nutricional entre leche de inicio y final
| Variable | Leche Inicio (n=50) | Leche Final (n=50) | Valor p |
|---|---|---|---|
| Contenido graso (g/dL) | 2.1 ± 0.8 | 4.8 ± 1.2 | <0.001 |
| Densidad calórica (kcal/L) | 430 ± 65 | 610 ± 85 | <0.001 |
| Crematocrito (%) | 5.2 ± 1.8 | 9.8 ± 2.1 | <0.001 |
Densidad calórica
La densidad calórica mostró patrón similar al contenido graso. La leche de inicio presentó valor promedio de 430 ± 65 kcal/L (rango 345 - 580 kcal/L), significativamente menor que la leche final con 610 ± 85 kcal/L (rango 455 - 770 kcal/L) (p < 0.001). Esta diferencia representa un incremento promedio del 42% en el valor energético de la leche final comparada con la de inicio.
Correlaciones
Se encontró correlación positiva fuerte y significativa entre contenido graso y densidad calórica (r = 0.89, p < 0.001). No se observaron correlaciones significativas con edad materna, paridad o tiempo postparto. Al estratificar por paridad, las primíparas mostraron mayor variabilidad en contenido graso tanto en leche de inicio (CV = 38%) como final (CV = 25%) comparado con multíparas (CV = 32% y 20% respectivamente).
DISCUSIÓN
Los resultados de este estudio confirman la existencia de diferencias nutricionales significativas entre leche de inicio y final en la población local, consistentes con reportes internacionales14. El incremento de 2.3 veces en el contenido graso y 42% en densidad calórica de la leche final tiene implicaciones clínicas importantes para la nutrición neonatal. Estos hallazgos coinciden con la literatura internacional que describe variaciones composicionales similares, reforzando la validez de nuestros resultados en el contexto local.
La variabilidad observada en el contenido graso (0.8 - 7.2 g/dL) refleja factores fisiológicos normales y resalta la importancia de caracterizar individualmente las muestras en bancos de leche. Esta información permite desarrollar estrategias de alimentación personalizadas, especialmente relevantes para prematuros con altos requerimientos energéticos15. La documentación de esta variabilidad es fundamental para establecer protocolos diferenciados que no asuman composición uniforme de la leche materna donada. Comparando con referencias internacionales (UNICEF: 75 kcal/100mL y 4 - 4.5 g/100mL para lípidos), el 95% de muestras de leche final cumplieron o superaron estos estándares, mientras que solo el 15% de muestras de leche de inicio alcanzaron estos valores. Esta caracterización local es fundamental para adaptar los protocolos de bancos de leche a la realidad epidemiológica regional.
La fuerte correlación entre contenido graso y densidad calórica (r = 0.89) valida el uso del crematocrito como método práctico y económico para estimar el valor energético de la leche materna en bancos de leche, facilitando la implementación de protocolos de clasificación nutricional16,17. Esta correlación robusta sugiere que la medición del crematocrito, siendo más accesible y económica que análisis más complejos, puede utilizarse como herramienta predictiva válida del valor energético sin comprometer la calidad de la evaluación nutricional.
Nuestros hallazgos sugieren que la leche final debe priorizarse para neonatos con mayores necesidades energéticas, mientras que la leche de inicio puede ser adecuada para lactantes a término con crecimiento normal. Esta diferenciación puede optimizar el uso de recursos limitados en bancos de leche y mejorar los resultados nutricionales18. La estratificación de la leche donada según su composición energética representa una oportunidad para personalizar la nutrición neonatal basada en evidencia local. Estudios previos han demostrado que los bancos de leche humana desempeñan un papel crítico como recursos especializados que procesan, validan la seguridad microbiológica y garantizan la calidad nutricional de la leche materna donada, particularmente en contextos donde las madres presentan contraindicaciones médicas o circunstancias que impiden la lactancia directa19.
Es importante destacar que, en el contexto de insuficiencia de leche materna propia o contraindicaciones médicas para la lactancia directa, la disponibilidad de leche donada clasificada según su contenido energético podría mejorar significativamente el manejo nutricional de recién nacidos vulnerables. La leche materna proporciona no solo nutrientes esenciales sino también factores bioactivos que contribuyen al desarrollo inmunológico y neurológico del lactante20. Estos componentes inmunológicos, incluidas inmunoglobulinas y células defensivas, ofrecen protección frente a enfermedades infecciosas y poseen efectos protectores a largo plazo contra condiciones crónicas como obesidad, asma y alergias21.
La implementación de protocolos diferenciados de alimentación con leche materna clasificada por composición energética en bancos de leche puede, por tanto, optimizar estos beneficios inmunológicos y nutricionales especialmente en poblaciones vulnerables de neonatos prematuros.
La implementación de estos protocolos debe considerar la capacidad operativa de los bancos de leche y el entrenamiento del personal en técnicas estandarizadas de medición. El proceso de clasificación nutricional requiere recursos técnicos y humanos adecuados para garantizar la confiabilidad de los resultados y la seguridad del producto final. Además, es fundamental que los equipos de salud comprendan la importancia de esta diferenciación composicional para su correcta aplicación clínica.
Limitaciones y perspectivas futuras
Las limitaciones del estudio incluyen el tamaño muestral relativamente pequeño (n = 100) y el diseño transversal, que no permite evaluar variaciones longitudinales en una misma donante durante diferentes etapas de la lactancia. Aunque el tamaño muestral fue calculado mediante fórmulas estadísticas estándar para garantizar poder estadístico suficiente, estudios con muestras más amplias permitirían validar estos hallazgos en diferentes poblaciones. El diseño transversal, si bien proporciona una fotografía del estado composicional en un momento determinado, no permite caracterizar cómo varían estas propiedades a lo largo del período lactante de cada donante individual, lo que constituye un área importante para investigación futura. En cuanto a las posibles fuentes de sesgo, cabe destacar que al tratarse de un estudio en un solo centro (Banco de Leche del Hospital San Pablo), la generalización de los resultados puede verse limitada por las características sociodemográficas y dietéticas específicas de las donantes locales, lo que reduce la validez externa del estudio. Desde el punto de vista metodológico, no se controló el tiempo de ayuno materno previo a la extracción ni la dieta habitual de las donantes, factores que podrían influir en la variabilidad lipídica de las muestras y representar una fuente de sesgo de información. Asimismo, la selección consecutiva no probabilística de muestras introduce un posible sesgo de selección. Estas limitaciones deben considerarse al interpretar y extrapolar los resultados a otros contextos o poblaciones con características diferentes.
Además, este estudio no analiza otros macronutrientes importantes como proteínas y lactosa, cuyas variaciones también podrían tener implicaciones clínicas significativas para diferentes tipos de neonatos. La ausencia de análisis integral de todos los macronutrientes limita nuestra capacidad de proporcionar una caracterización completa de la calidad nutricional de las muestras estudiadas.
Estudios futuros deberían: (1) incluir análisis comprehensivo de otros macronutrientes (proteínas, lactosa, micronutrientes) mediante técnicas de laboratorio más sofisticadas como cromatografía líquida de alta resolución; (2) adoptar un diseño longitudinal que permita evaluar la variabilidad composicional en muestras seriadas de una misma donante; ( 3) Evaluar el impacto clínico real de estas diferencias composicionales en el crecimiento, desarrollo neurológico y otros desenlaces clínicos relevantes en neonatos prematuros a través de ensayos clínicos controlados; (4) investigar la influencia de factores maternos adicionales como estado nutricional, dieta y estrés materno en la composición de la leche; y (5) desarrollar y validar protocolos estandarizados de clasificación nutricional que puedan implementarse de manera sostenible en bancos de leche de diferentes contextos socioeconómicos.
A pesar de estas limitaciones, este estudio aporta evidencia local valiosa que fundamenta la necesidad de protocolos diferenciados de alimentación neonatal basados en la composición energética de la leche materna donada, contribuyendo a mejorar la calidad de la nutrición en recién nacidos que dependen de bancos de leche como fuente de alimentación.
CONCLUSIÓN
La leche final presentó una composición nutricional significativamente superior a la leche de inicio en contenido graso y densidad calórica, confirmando la existencia de diferencias energéticas relevantes entre ambas fracciones en el Banco de Leche Humana del Hospital San Pablo. Estos hallazgos responden al objetivo planteado y aportan evidencia local que sustenta la diferenciación de ambas fracciones lácteas en los protocolos de clasificación y distribución neonatal.
El crematorito demostró ser un método válido y accesible para la estimación del valor energético de la leche humana donada, lo que lo posiciona como una herramienta útil para optimizar la asignación nutricional en bancos de leche con recursos limitados, especialmente en beneficio de recién nacidos prematuros y neonatos con mayores requerimientos metabólicos.














